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viernes, 26 de octubre de 2012

CRISTEROS. GENERACIONES CON SANGRE CRISTERA





(En mi post anterior comentaba sobre la película “Los últimos cristeros”. Alejandro Ledesma Solórzano, conocedor del tema, entrevistó a un nieto del principal personaje de la película, el coronel Florencio Estrada. Con autorización expresa de su autor, reproduzco su interesante artículo, que es la parte XII de una serie dedicada a los cristeros)


Alejandro Ledesma Solórzano 22 octubre 2012


Cuentos, anécdotas, desgracias, aventuras y muchas historias basadas en hechos reales en torno a la época cristera, son evidencias que ya no sólo se quedan en casa, los relatos han pasado a valiosas obras literarias y a la pantalla grande.


Esto, gracias a historiadores, investigadores y escritores, quienes plasmaron la gesta cristera, algunos de ellos incluso experimentaron en carne propia la persecución religiosa, como es el caso de Antonio Estrada (qepd), autor de autor del libro “Rescoldo. Los últimos cristeros” obra que trata la reanudación de la guerra y la voluntad lúcida y desesperada de esos hombres condenados a morir de pie con las armas en la mano.


Aunque cuando sucedió la persecución era muy pequeño le toca vivirla ya que en su familia eran cristeros como nos lo relató el hijo de dicho autor Manuel Estrada, en entrevista con yoinfluyo.com.


Manuel comentó haber convivido poco con su padre ya que el tenia sólo cinco años y su hermano mayor siete, “el tema cristero era poco tocado, lo que si recuerdo es una anécdota que contaba mi padre, se trataba de mi abuela quien después de un ataque de los federales huyó junto con sus cuatro hijos: Antonio, Florencio, Adolfo y Rogelio.


“Todo comienza cuando al huir llegan con hambre y sed a una cueva, mi abuela comenzó a hacer gorditas de lodo y le pidió a mi padre Antonio quien era el mayor, se la comiera para que los demás hermanos también lo hicieran y así calmaran el hambre.


“Según la anécdota, de pronto mi abuela vio unos ojos rojos más adentro de la cueva y resulta que era una loba con sus crías, en fin, doña Lola junto con sus hijos compartió la cueva toda la noche con la loba y sus crías, eso refleja lo duro por lo que pasaron los cristeros”, expresó Estrada, quien es el tercero de seis hermanos.


De acuerdo con un documento escrito por Antonio Avitia Hernández y publicado en bibliotecas.tv, narra la opinión del escritor Juan Rulfo sobre la obra de Antonio Estrada, “el hijo del jefe cristero de Durango, Florencio Estrada, muerto en combate en 1936, cuenta sencillamente, escuetamente, la reanudación de la guerra en 1934 y la búsqueda de la muerte". 


“Un lenguaje perfectamente dominado, al servicio de un pensamiento tan claro como simple, hace de este libro (Rescoldo, los últimos cristeros) el único libro, obra novelesca u obra histórica, escrito sobre los cristeros", consideró el escritor, guionista y fotógrafo mexicano".


Además, Rulfo aseguró más de una vez que para entender a la Cristiada, habría de leer “Rescoldo. Los últimos cristeros”, ya que es catalogada como una de las cinco mejores novelas cristeras.


El caso de Manuel Estrada, es un ejemplo de generaciones con sangre cristera. La información de estos personajes quienes realmente estuvieron al pie del cañón esta plasmada, sólo es cuestión de acceder y enterarnos de una época que no se debe olvidar.




aledesma@yoinfluyo.com




jueves, 18 de octubre de 2012

LOS ÚLTIMOS CRISTEROS, LA PELÍCULA






La película


Después del éxito de la película “Cristiada”, había expectación por esta cinta, máxime cuando se supo que el historiador Jean Meyer autor de la obra “La Cristiada, se había negado a asesorar dicha película, en tanto que si había asesorado a “Los últimos Cristeros” dirigida por su hijo Matías Meyer.

Participante en 30 festivales internacionales y ganadora en 6 de ellos; entre ellos el Gran Premio Coup de Coeur del Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse (2012), hacía esperar con impaciencia su exhibición

Al hablar sobre la película, los Meyer, padre e hijo, afirmaron que está basada en la novela 
Rescoldo Los últimos cristeros de Antonio Estrada.

Filmada en Jalisco, Guanajuato y una parte de Aguascalientes, su elenco se conformó con actores no profesionales. El único al que el público podría identificar es a Jesús Moisés Rodríguez.

Con duración de 90 minutos, se caracteriza por << Planos abiertos y un ritmo lento para narrar la trama, ambas decisiones deliberadas del autor: “Me gusta que el espectador complete las escenas, no es ese tipo de películas en las que debes estar muy atento para no perder detalle”: el viaje es también del imaginario de quien mira>>.[1]

Estrenada en la ciudad de México, el 21 de septiembre de 2012 -al parecer inexplicablemente- tuvo una escasa duración en cartelera de dos semanas.


Crítica


Debo aclarar que he leído la novela “Rescoldo Los últimos cristeros” de Antonio Estrada –calificada por Juan Rulfo como “una de las cinco
 mejores novelas mexicanas”-, y que también seguí la trayectoria y declaraciones sobre la película, por lo que tenía grandes esperanzas en la misma. 

Vi la película el viernes siguiente a su estreno, un día de buena asistencia en general; sin embargo en la sala no había más de una treintena de personas.

Inicia la película con la pantalla en negro y una voz en off, que menciona algunos de los artículos de la Ley Calles de 1926. Ante la falta de imagen el público silba pensando que es una falla en la proyección. Sin más, en el monte, aparecen corriendo 6 rancheros, después se concluirá que son cristeros, de los que uno es alcanzado por una bala, otro recoge su rifle, sin indagar si está muerto o herido y sigue corriendo. Uno pensaría que está en 1926, pero posteriormente se menciona por ahí el año de 1935. El que conoce algo de la Cristiada, pensaría “si ésta termino en 1929, ¿que hacían estos hombres en 1935? ¿Eran una patrulla pérdida? ¿O una guerrilla? Los hombres se sientan a fumar y poco hablan, el ritmo es lento. A los veinte minutos de proyección, cerca de una decena de personas empiezan a abandonar la sala cinematográfica, alguno comenta en voz fuerte ¡Que película tan aburrida! ... y la verdad no le falta razón.

Así va transcurriendo la película, entre el humo de los cigarrillos, la falta de conversación y la interrogante histórica. Escenas incomprensiblemente largas como ver el reflejo del amanecer en la cueva donde pernoctan los cristeros.

Después se reúnen con sus familias, en la sierra también, el coronel Florencio Estrada lo único que comparte con su esposa es un cigarrillo y el silencio. Y finalmente como empieza termina la película.

Salgo de la sala con tres ideas:

1.- La de que haría mucho bien a los directores asistir de improviso a las salas para constatar como percibe el público “sus obras de arte” y a que se puede deber -como en este caso-, el rotundo fracaso económico.

2.- Me pregunto, donde quedó la asesoría histórica de Jean Meyer, ya que lo que menos hay en la película es historia.

3.- Finalmente, pienso que se desperdició un buen guión como es el de la historia de la familia de Antonio Estrada, ya que seguir un poco la trama de “Rescoldo”, hubiera hecho entendible al público que hacían esos hombres en la sierra y la causa por la que luchaban.


Marco histórico de la película


La película se desarolla durante la presidencia del general Lázaro Cárdenas del Río (michoacano), quién perteneció al grupo sonorense -triunfador de la revolución mexicana-, integrado por Alvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Adolfo de la Huerta y el zacatecano Joaquín Amaro, masones, jacobinos, dispuestos a erradicar la religión católica.

El incumplimiento de los acuerdos de 1929, entre el Gobierno Federal y la Iglesia Católica, así como el recrudecimiento de la intolerancia religiosa que condujo al cierre de templos en 13 estados a finales de 1934 y a la prohibición del culto público en 17 estados en 1935, llevó a unos cuantos miles de excristeros, que no fueron asesinados por el gobierno al término de la Cristiada, a levantarse nuevamente en armas en lo que se llamó “la segunda”, comprendida entre los años de 1934 a 1938.
La inexactitud histórica de la trama, también es evidente, ya que la familia del coronel Estrada, siempre lo acompañó en sus campañas, pernoctando en una cueva o a la intemperie. Estas peripecias son precisamente lo que narra Antonio Estrada en su novela Rescoldo Los últimos cristeros.

Su lucha se efectuó en condiciones de suma precariedad y con poco apoyo económico y moral. Pudiera decirse que fue una lucha sin esperanza.

Quizás, esto es lo que trata de reflejar la película, pero sin ubicar nunca al espectador en la difícil situación de estos guerreros, lo que agudizado con la lentitud de la trama, la termina volviendo insoportablemente tediosa.




[1] El financiero, 19 de septiembre, Crítica de Concepción Moreno



viernes, 12 de octubre de 2012

IRÁN, EL ORGULLO PERSA




Irán, cuyo nombre oficial es República Islámica de Irán, que significa “tierra de los arios” cuenta en la actualidad con una población cercana a los 79 millones de personas. Desde el primer milenio antes de Cristo hasta 1935 se le conoció como Persia. 

En 1925 el jefe militar Reza Pahlavi se hizo del poder, que heredó a su hijo Mohammad, quién cayó bajo la protección de Estados Unidos y ejerció el poder con mano dura. Esto más la laicización del país, denunciada por el ayatolá Alí Jomeini, llevaron a una gran movilización popular ante la que el Sha Reza Pahlavi, en enero de 1979 tuvo que huir al extranjero. En febrero regresó Jomeini –exiliado en el extranjero-, proclamándose la República Islámica.

Por su parte estados Unidos, contraatacó en 1980, valiéndose de Irak, a quien proporcionó armamento y asesoría. Inicialmente Irak invadió a Irán y sostuvo una larga guerra de 8 años, con un millón de víctimas.

Las imágenes que desde 1979 se nos han presentado de Irán han sido las de una vuelta a los tiempos bíblicos. Así mientras a mediados de la década anterior aparecían noticias de adúlteras condenadas a la lapidación, la amiga Nargues, que conocí en una red internacional, me comentaba sobre su trabajo como ejecutiva en una importante empresa de Irán, sobre las aspiraciones de mejoría económica y convivencia pacífica de su pueblo. Buscaba para este artículo una imagen en Google del Irán actual, pero solo encontré imágenes de guerreros, misiles, exhaltadas multitudes. Quizás esto es lo que esté llevando a los iraníes a desarrollar un buscador de Internet propio.

Irán es una potencia regional, es el quinto exportador mundial de petróleo y gas, generador del 80% de sus ingresos, pero también de productos manufacturados como automóviles; su moneda es el Rial iraní. 

Irán volvió a la atención mundial cuando la prensa hebrea fijó dos fechas fatales para el estallido de una guerra que devoraría a Oriente Medio: septiembre 25 y junio de 2013. Según esto el primer ministro Netanyahu habría fijado el 25 de septiembre para que Obama se comprometiera, a una acción militar contra Irán con plazo máximo en junio de 2013 y así Obama afirmó ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, “que Estados Unidos hará lo que tiene que hacer para evitar que Irán obtenga un arma nuclear”, y reiteró que su país desea resolver esto a través de la diplomacia. “Creemos que aún hay tiempo y espacio para hacerlo”. Pero subrayó que “ese tiempo no es ilimitado”.

Al mismo tiempo el presidente ruso Vladímir Putin -aliado de Irán-, señalaba escuetamente que “Hay que resolver los problemas de Medio Oriente y África del Norte sin injerencia extranjera”

Se debe aclarar que, Estados Unidos, la Unión Europea y el Consejo de Seguridad de la ONU, le han impuesto a Irán, un embargo desde hace dos años, que ha afectado sensiblemente a su moneda, la que se ha devaluado un 80% desde diciembre y en los últimos diez días ha perdido un tercio de su valor para cotizarse en 37,500 por dólar. Frente a una inflación del 30%, los salarios únicamente se han incrementado un 13%.

“Por supuesto, estas son buenas noticias para Israel y EU, que no han cejado en su amenaza de un ataque a Teherán por su presunto plan atómico, si bien el discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas del premier hebreo, Benjamin Netanyahu, indicaría que el asalto se aplazó hasta 2013. Aparte de sus propios cálculos electorales, ya que Netanyahu podría convocar a una votación por adelantado en febrero, explica Asia Times, Israel espera, en palabras del canciller Avigdor Lieberman, "una revolución al estilo egipcio", derivada del hundimiento del rial y de pérdidas por 45 mil-50 mil millones de dólares en las exportaciones petroleras de este año.”[1]

Si bien Israel, es ajena a cualquier supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas, que con tanto celo vigila en programa civil de energía atómica de Irán, se sabe que Israel, tendría plutonio suficiente para fabricar unas 200 ojivas, según el Boletín de Científicos Nucleares Estadounidenses y que según informes de FBI, se han contrabandeado 200 “gatillos” o detonadores nucleares (krytrons) desde Estados Unidos. En estas operaciones ilegales estuvo inmiscuido el ahora Primer Ministro israelí.

Es interesante ver que el Pentágono no es favorable a una intervención armada, así el jefe del Estado Mayor estadounidense, general Martin Dempsey, ha repetido en varias ocasiones que no desea que sus fuerzas sean cómplices de las israelíes en esta ofensiva. 

Por su parte Amir Ali Hajizadeh, general en los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, en declaraciones a la televisión oficial en árabe Al Alam, citadas por la cadena iraní en inglés PressTV, <<dijo que en caso de iniciarse una guerra, en la que "es inimaginable" que Israel no estuviese apoyado por EE.UU., "la situación podría tornarse fuera de control". "Esa guerra degeneraría en la Tercera Guerra Mundial, lo que significaría que muchos países entrarían en la contienda a favor o en contra de Irán", aseveró el mando militar iraní. >>[2]

.De las conversaciones con la amiga Nargues, lo que más se me quedó gravado son estas palabras “los iraníes no somos árabes, como piensa la mayoría de la gente, somos persas, herederos de aquél gran pueblo”.




[1] Periódico El Financiero, 9 de octubre de 2012, Perfil internacional
[2] ABC.es. 24 de septiembre de 2012


miércoles, 3 de octubre de 2012

¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR?





Probablemente, todos hemos recibido esta respuesta especialmente de nuestros abuelos, padres o de gente de cierta edad; cuando al referirse a la situación espiritual, moral, social o de costumbres, se compara el momento actual con “sus tiempos”.
Y así nos encontramos con que, “antes”, la gente era creyente, bien educada, responsable, y bueno, ¡hasta puntual!; y ahora es todo lo contrario. Inmediatamente se pasa a la posible causa: “es que se han perdido los valores”, se afirma. Entonces cabría preguntarse, ¿a dónde se han ido? ¿qué ha sido de ellos?


¿Acaso un concepto tan intangible como son los valores, puede perderse? ¿Acaso no es el mundo de los valores como el mundo del conocimiento científico y tecnológico, un proceso continuo de acumulación y superación?

La respuesta aunque nos parezca rara, es que no ocurre así en el mundo de los valores. “Ante todo hemos de constatar que un progreso acumulativo sólo es posible en lo material. Aquí en el conocimiento progresivo de las estructuras de la materia, y en relación con los inventos cada día más avanzados, hay claramente una continuidad del progreso hacia un dominio cada vez mayor de la naturaleza. En cambio en el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros, en este caso, en efecto, ya no seríamos libres”.[1]

¿Cabría entonces suponer que si otras generaciones hicieron su tarea en la cuestión de infundir valores, ello, no habrá solucionado la responsabilidad de la nuestra, que también tendrá que hacer lo suyo, y la de nuestro hijos a su vez también, y por consiguiente la de nuestro nietos, y así, sucesivamente? 


Estamos frente a una cuestión vital de autodeterminación, ya que “La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio. Es verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido, así como aprovecharse del tesoro moral de toda la humanidad. Pero también pueden rechazarlo, ya que éste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales. El tesoro moral de la humanidad no está disponible como están en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitación a la libertad y como posibilidad para ella. Pero esto significa que:

  • a) El recto estado de las cosas humanas, el bienestar moral del mundo, nunca puede garantizarse solamente a través de estructuras, por muy válidas que éstas sean. Dichas estructuras no sólo son importantes, sino necesarias; sin embargo, no pueden ni deben dejar al margen la libertad del hombre. Incluso las mejores estructuras funcionan únicamente cuando en una comunidad existen unas convicciones vivas capaces de motivar a los hombres para una adhesión libre al ordenamiento comunitario. La libertad necesita una convicción; una convicción no existe por sí misma, sino que ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo.
  • b) Puesto que el hombre sigue siendo siempre libre y su libertad es también siempre frágil, nunca existirá en este mundo el reino del bien definitivamente consolidado. Quien promete el mundo mejor que duraría irrevocablemente para siempre, hace una falsa promesa, pues ignora la libertad humana. La libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez. La libre adhesión al bien nunca existe simplemente por sí misma. Si hubiera estructuras que establecieran de manera definitiva una determinada –buena- condición del mundo, se negaría la libertad del hombre, y por eso, a fin de cuentas, en modo alguno serían estructuras buenas”. [2]

“Una consecuencia de lo dicho es que la búsqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generación; nunca es una tarea que se pueda dar simplemente por concluida. No obstante, cada generación tiene que ofrecer también su propia aportación para establecer ordenamientos convincentes de libertad y de bien, que ayuden a la generación sucesiva, como orientación al recto uso de la libertad humana y den también así, siempre dentro de los límites humanos, una cierta garantía también para el futuro. Con otras palabras: las buenas estructuras ayudan, pero por sí solas no bastan”. [3]




Hacia un renacimiento moral




Habiendo analizado que el problema de la existencia de valores es generacional ¿acaso no podríamos pensar en un resurgimiento moral que iniciara en nuestra generación y continuará en la de nuestros hijos?

Renacimiento que sacará a nuestra Patria de la postración en que se encuentra, sumida en la depresión y el pesimismo, en el “estado fallido“, que vaticinan periodistas y líderes de opinión sensacionalistas.
Basta con estar plenamente convencidos de que es posible, tener la fe, la convicción y el entusiasmo, para transmitirlo a otros.
Aunque bien se que muchos de ustedes luchan desde hace años por este ideal, es necesario, darle nuevos bríos y agregar a más compatriotas. Y empezar no mañana, o pasado mañana, sino hoy mismo...




[1] Carta encíclica Spe Salvi, Benedicto XVI, 2007, párrafo 24

[2] Ibíd., párrafo 24

[3] Ibíd., párrafo 25