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sábado, 31 de diciembre de 2016

LO MÁS IMPORTANTE DE 2016, SE RESOLVERÁ EN 2017




Si bien no se pueden separar los procesos que inician en un año y tienen profundas repercusiones en otro, podemos considerar que en 2016 se iniciaron una serie cambios e iniciativas, cuyos efectos sólo veremos hasta 2017 y esto es lo que analizamos en este post.

1. La victoria de Trump, el Brexit y las derrotas del PRI en México, evidencian el fraude de las encuestadoras.


Fallaron garrafalmente las encuestas y los pronósticos de las grandes cadenas informativas, lo que ha evidenciado la manipulación de las mismas por los grupos de poder para influir el voto ciudadano.

<<Lo grave y antidemocrático de los engaños de las encuestadoras, desde Estados Unidos hasta México, es la creación de una falsa realidad que propicia una ambientación de linchamiento contra cualquier contrapunto despreciado como políticamente incorrecto, por lo que existió 20 por ciento de indecisos, que en una atípica elección tan polarizada era aberrante, pero que refleja(ba) la proclividad hierática por el supremacismo populista WASP y ocultaba su verdadera decisión, incluso, al momento de salida de los cada vez más inexactos exit polls, que a las 17 horas daban como triunfadora a la derrotada Hillary: trampa en la que cayó la aplastante mayoría de los desinformadores aquende y allende el río Bravo, como Televisa y Univision.

Will Gore (WG), de The Independent (que se equivocó en forma grotesca con el Brexit y Hillary), acepta que la victoria de Trump colocó el último clavo en el féretro de los principales multimedia anglosajones, el “MSM: Main Stream Media (http://goo.gl/yaVuB5)”. Tales equivocaciones constituyen una evidencia más del grado en el que el MSM está fuera de la realidad que experimenta la gente ordinaria, cuando hoy “la verdad se encuentra en los foros online; en los tuits de los trolls que odian al MSM; en comentarios bajo la línea; en las llamadas de los radioescuchas; en las características de los medios sobre la declinación de las comunidades industriales; en los análisis académicos (nota: como el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (http://goo.gl/ekHqnj) y Casa Lamm, donde un día antes, con datos duros, exhibí el ascenso irresistible del trumpismo)”.


Nadie de los MSM detectó la angustia y frustración de los furibundos desempleados WASP, sólo se encargó de promocionar los desvaríos eróticos de Trump en lugar de concentrarse en la fractura de la sociedad en todos sus segmentos, lo cual se reflejó en el apabullante triunfo de Trump en el Colegio Electoral: 306 votos (30 estados) frente a 232 de Hillary (20 + Washington DC).


Daily Mail, portal del MI6, siempre tuvo en el radar el triunfo tectónico de Trump y se dio el lujo de ser el primero en el mundo en dar la primicia.

Quartz dictamina la defunción de las encuestas políticas (http://goo.gl/lj8bpL ) y reconoce que existe un giro cultural y tecnológico que no miden las encuestas, las cuales, a mi juicio, deben ser abolidas, ya que sólo sirven para engañar y ajustar sus imaginarios hallazgos a los intereses del cliente.>>[1]


2. Con la salida de Barack Hussein Obama II de la presidencia de Estados Unidos y la derrota de Hillary Clinton, podrá volver la paz al Magreb, al Levante e Irak



El ambiente revolucionario que se vivió en estas regiones desde 2011 fue gracias al apoyo del presidente Obama y la Secretaria de Estado Hillary Clinton al grupo de los Hermanos Musulmanes, que iniciaron rebeliones contra reyes, presidentes y dictadores que gobernaban los países de estas regiones. El único presidente que se sostuvo por el respaldo popular fue Bashar al-Ásad de Siria. Sin embargo el país ha tenido que pagar un alto precio: la destrucción de muchas aldeas, de Alepo, la segunda ciudad del país y de parte de la capital Damasco y cinco años de asedio de grupos yihadistas y del Ejército Islámico.

Otro factor en la desestabilización de la zona era Turquía que obedecía cabalmente las instrucciones de Washington, fungiendo como santuario para los enemigos de Siria e incluso servía de campo de entrenamiento para grupos “opositores” (más bien yihadistas). A raíz del intento de golpe de estado contra el Presidente turco Erdogan, inspirado por Washington, Erdogan buscó zanjar diferencias con Rusia y prácticamente cambió de bando, aunque aún tiene compromisos con la OTAN. No obstante Washington ha retirado ya sus misiles atómicos y personal militar de Turquía.

El día 29 de diciembre, el presidente ruso Vladimir Putin, afirmó que el Gobierno de Siria y la oposición de armas alcanzaron acuerdos sobre el cese de fuego en el territorio sirio, lo cual permitirá además futuras negociaciones de paz.

“Se han firmado tres documentos, el primero entre el gobierno de Siria y la oposición armada, para un alto el fuego en el territorio de la República Árabe de Siria: el segundo sobre un conjunto de medidas para verificar el cese del fuego; el tercero, que anuncia una disposición para empezar negociaciones de paz”, mencionó el mandatario ruso al reunirse con los ministros de Exteriores y Defensa de su nación.

Los acuerdos contarán con la participación de Rusia, Turquía e Irán quiénes son sus aliados en la región. De igual forma, Putin anunció la reducción de la presencia militar rusa en Siria desde septiembre de 2015. “Estoy de acuerdo con la propuesta de Defensa sobre la reducción de nuestra presencia militar en Siria, teniendo en cuenta que, por supuesto, continuaremos la lucha contra el terrorismo internacional”, indicó. El cese al fuego será a partir de la 00.00 horas del día 30 de diciembre.

3. Derrota del "Estado Islámico de Irak y el Levante" y sus consecuencias



Este “Estado” proclamado en junio de 2014, tras la caída de Mosul en manos del Ejército Islámico, ISIS o DAESH, se conformó con las conquistas territoriales obtenidas en Siria e Irak, con la persecución de islámicos infieles (todos los que no obedecieran rigurosamente la ley islámica, Sharia), chiítas, yazidíes y cristianos. Esto motivo éxodos de millones de habitantes hacia campos de refugiados y hacia Europa.

En Siria el ejército sirio con apoyo de la aviación rusa ha logrado recuperar barrios de Damasco que estaban en poder del ISIS, así como la importante ciudad de Alepo y otras poblaciones. Pero es en Irak en donde sus desmoralizadas tropas y un incierto apoyo de Estados Unidos no acaban de derrotar al ISIS y así mientras las tropas sirias se concentraban en recupera Alepo, tropas del ISIS y otros grupos rebeldes de Irak, volvieron a ocupar Palmira en Siria. El portal galo Red Voltaire denunció que “Washington volvió a lanzar a Daesh contra Palmira.

Si se logra acabar con el ISIS y recuperar los territorios en su poder (lo que podría suceder una vez que Obama deje el poder), millones de sirios e iraquíes podrían volver a sus destruidos hogares.


4. El "Deep State" de EU arremete contra Trump. Él no era su candidato, sino Hillary



El día de hoy aparece la siguiente noticia: <<El investigador de la OTAN que reveló la conexión de Obama con ISIS ha sido encontrado muerto. Yves Chandelon quien fue el auditor jefe de la OTAN, este fin de semana, fue encontrado muerto en Andenne, Bélgica. Chandelon estaba investigando la financiación terrorista, especialmente al ISIS.>>[2]

El analista Alfredo Jalife asevera: <<Está en juego el nuevo orden mundial y no hay que soslayar la probabilidad de un atentado al estilo Colosio (en México) para que las dos dinastías perdedoras de los Bush y los Clinton –apuntalados por los Rothschild/Soros/Lockheed Martin– obstruyan la transcendental alianza de Trump y Putin.>>[3]

Obama, totalmente descompuesto, declara dos guerras perdidas contra Trump y Putin.

Primero fue una contraofensiva de Obama/Hillary contra Putin que se escenificó a cinco días de la votación del Colegio Electoral, que requiere de un mínimo de 270 votos para declarar un presidente electo y a cuyos miembros se pretendió cambiar su preferencia por Trump. Así se pidió un recuento de votos en Pensilvania/Michigan/Wisconsin mismo que resultó un fracaso: al contrario, el Partido Demócrata manipuló las boletas en Detroit en forma obscena. El día 20 de diciembre Donald Trump fue declarado Presidente Electo

Posteriormente, ante el acercamiento de Trump y Putin –mediante el nombramiento del texano Rex Tillerson, director de Exxon Mobil, como secretario de Estado, Obama, conjuntamente con la derrotada Hillary, arremetieron contra la presunta intervención de Putin en la elección presidencial de EU.

<<A Obama le quedan 33 días para desestabilizar aún más EU y el mundo: busca impedir que Trump tenga arreglo con Putin y se agarra de los etéreos hackers rusos para encubrir su debacle en Siria, como señala el portal israelí Debka, uno de los portavoces del Mossad, que juzga que la caída de Alepo, gracias a Rusia, “ha sido la más desastrosa derrota militar y estratégica de Obama, con la ayuda de Irán y Hezbolá (http://goo.gl/6siiD2)”.



Debka asevera que la calamidad de Alepo sirve de instrumento político en Washington, a 10 mil kilómetros de distancia, ya que el mismo Putin, quien “apadrinó las atrocidades en Alepo, también interfirió en la elección presidencial en EU al enviar a hackers para influir en el resultado en favor de Trump”, lo cual será la carne de cañón del Partido Demócrata para enjuiciar a Trump antes del 20 de enero,..>> [4]

El presidente de EE.UU., Barack Obama, firmó el viernes 24 de noviembre, la Ley de Autorización de la Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) apoyado por el Congreso estadounidense, que autoriza los gastos del Departamento de Defensa del país para el próximo año, como confirmó el Comité de Servicios Armados del Senado de EE.UU. a través de su cuenta oficial en Twitter […] Además, el documento firmado "proporciona recursos para disuadir la agresión rusa en Europa y mejorar el acceso de los Estados Unidos al Pacífico", según el texto. 

El proyecto de presupuesto militar de Estados Unidos firmado por el presidente prohíbe toda clase de cooperación militar con Rusia para el año fiscal 2017. La Ley obliga a la Administración estadounidense a no correr con ningún gasto destinado a tal fin hasta que el Pentágono y el Departamento de Estado informen al Congreso que Rusia "ha dejado de ocupar territorios de Ucrania" y que no actúa de una manera que "amenace a la integridad territorial de Ucrania y de países miembros de la OTAN".>>

El jueves 29 de diciembre, se revivió el fantasma de la Guerra Fría, cuando Barack Obama ordenó la expulsión inmediata de 35 agentes y diplomáticos rusos, entre ellos cuatro altos funcionarios que operaban en Estados Unidos, acusándolos de haber ordenado y coordinado los ciberataques que, supuestamente, sufrió el Comité Nacional del Partido Demócrata, además de sanciones comerciales.

<<La expulsión se sustenta en sendos documentos liberados ayer mismo por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional en los que detallan, uno a uno, los pasos que siguieron los atacantes rusos, las herramientas tecnológicas que utilizaron, cómo las utilizaron y, en suma, de qué forma la inteligencia rusa violó las normas internacionales de no injerencia en procesos electorales, atacando a organismos de Estados Unidos durante el proceso que concluyó apenas hace una semana con la calificación del Colegio Electoral validando el triunfo de Donald J. Trump.

Los dos grupos descubiertos por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional son de “hackers asociados al gobierno ruso” que atacaron a partidos políticos, centros de producción de pensamiento y universidades estadounidenses, mediante el robo de contraseñas y suplantación de identidad de perfiles en línea.

“Estas acciones –dijo—no son la suma total de nuestra respuesta a las actividades agresivas de Rusia (…) Continuaremos adoptando una serie de acciones en el momento y en el lugar que elijamos, algunas de las cuales no se harán públicas”.>>

Por su parte, el gobierno ruso que encabeza Vladimir Putin, calificó de “cínicas” las sanciones impuestas por Obama y dijo que con este tipo de acciones el gobierno de Estados Unidos intenta dar “el último golpe a las relaciones con Rusia, que ya ha destruido”.

El portavoz del Kremlin Dmitri Peskov advirtió ayer que Rusia reaccionará a las sanciones con una “respuesta adecuada” que “tendrá en cuenta” que a “la Administración de Obama le quedan solo tres semanas”.

Moscú, agregó el portavoz, no está de acuerdo con las acusaciones estadounidenses. Según el Kremlin, las sanciones persiguen dos objetivos: “Empeorar aún más las ya malas” relaciones bilaterales y “golpear al nuevo Gobierno” de EE UU. Se trata de acciones que “minan sustancialmente las posiciones de política exterior de la Administración siguiente”, la de Donald Trump. “Difícilmente han tenido parangón en la historia de Estados Unidos (…). Eso, al fin y al cabo, es un asunto interno”, añadió Peskov.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció este viernes 30 que su país no tiene intención de descender "a una irresponsable diplomacia de 'cocina'" a pesar de la decisión de Washington de sancionar a 35 diplomáticos rusos al declararlos 'persona non grata'. Según ha adelantado el líder ruso, Moscú se reserva "el derecho de responder" y las relaciones bilaterales con EE.UU. se basarán en el curso que emprenda la Administración del presidente electo Donald Trump.

"Esta es francamente la respuesta más perjudicial y embarazosa que EE.UU. podían recibir", afirma el experto en asuntos rusos y eurasiáticos Michael Kofman en referencia a la respuesta del presidente en una entrevista concedida a Business Insider.

En un mensaje publicado este viernes 30 en su cuenta oficial en Twitter, el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, ha alabado la respuesta del presidente ruso, Vladímir Putin, a la sanción impuesta este jueves contra su país por la Casa Blanca: "Un gran movimiento postergado por V. Putin. ¡Siempre supe que era muy inteligente!", expresa Trump en su mensaje.


5. En el Vaticano se fragua un “golpe de estado” contra el Papa Francisco



El licenciado Luis Eduardo López Padilla, mariófano, en su libro “Tú eres Pedro, Profecías sobre la Iglesia, el Papa y el Mundo” [5], pronostica que para la elección del siguiente Papa sería elegido en forma fraudulenta un cardenal perteneciente a la corriente lefevrista o sedevacantista, que dividiría al catolicismo; y no anda lejos en su apreciación. Simplemente que los lefevristas no quieren esperar a la próxima elección papal y liderados por un soberbio cardenal norteamericano: Raymond Leo Burke, han decidido dar un golpe de estado contra el Papa Francisco, -procedimiento aplicable a instituciones laicas, ya que la iglesia tiene un método sui generis, de selección papal y gobierno.

El lefevrismo es una corriente formada por el obispo Marcel Lefevre que se opuso a los cambios generados a raíz del Concilio Vaticano II por considerarlos de “inspiración protestante” y desconoció a Juan XXIII como soberano Pontífice. Aunque no lo reconocen, a partir de ahí se han comportado como una secta que no reconoce a los Papas, ni los documentos emitidos por ellos. Guiados por un “pastor iluminado” como sucedió con los luteranos o calvinistas, permanecen en la Iglesia Católica, aduciendo que ellos si tienen los auténticos ritos y la verdad de la “Tradición”, es decir, son una quinta columna, al acecho de dirigir a la iglesia Católica.

A partir del 1° de junio, los lefevristas iniciaron un movimiento para pedir la renuncia del papa Francisco. << No estamos acusando al papa de herejía, pero consideramos que numerosas proposiciones en Amoris laetitia pueden interpretarse como heréticas>>

Un grupo de 45 "prelados, académicos, profesores, autores y sacerdotes católicos" (anónimos) escribieron al cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, pidiendo que los cardenales y patriarcas de la Iglesia católica soliciten al Papa Francisco que "repudie una lista de proposiciones erróneas" que, supuestamente, contiene la Exhortación Apostólica Amoris laetitia.>>. Como este movimiento no prosperó entonces cuatro cardenales purpurados le pidieron al Papa que aclarara algunas dudas (dubia) sobre la interpretación de la exhortación post-sinodal «Amoris laetitia» sobre el matrimonio y la familia. La iniciativa de los purpurados alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner; el italiano Carlo Cafarra y, especialmente, el estadounidense Raymond Burke va mucho más allá, hasta el punto de anunciar que, si el Papa no rectifica o “aclara” sus “dudas”, los cardenales ultraconservadores le harán “un acto formal de corrección de un error grave”. En otras palabras, declarar que el Papa está cometiendo una herejía al defender esta y otras aperturas. Este sería el principio para argumentar que el Papa no tiene la asistencia del Espíritu Santo prometida por Jesucristo, sino que “es hereje” y por tanto debe renunciar.

Estos cuatro cardenales ya firmaron en su día una discutida carta contra el Papa, suscrita por un total de 13 purpurados (aunque al menos cuatro acabaron por echarse atrás). Ahora, firman un escrito exigiendo explicaciones, pues están “profundamente preocupados por el verdadero bien de las almas, suprema ley de la Iglesia, y no por hacer progresar en la Iglesia cualquier forma de política”.

Pese a lo que pudieran pretender los cuatro cardenales opuestos al Papa, por el momento no ha habido reacción oficial del Vaticano, ni se la espera. Francisco se reunió el lunes 5 de diciembre con los jefes de los dicasterios de la Curia romana, pero del encuentro no salió una respuesta a la petición de Burke, Brandmuller, Caffarra y Meisner.

El día 19 de diciembre: en entrevistas con portales conservadores estadounidenses, Burke presentó dos "ultimátum" al Papa. A LifeSite dijo que si el Papa no contesta a las "dubia" su grupo dará a conocer el anunciado "corrección formal" a Francisco, poco después de la solemnidad de la Epifanía, que se celebra el 8 de enero de 2017. En Catholic World Report, Burke fue más allá. Insinuó que el Papa es un hereje y amenazó con destituirlo: "Si el Papa profesa herejía deja formalmente por este hecho de ser el Papa. Es automático". Hábilmente, para evitar una sanción directa, dijo entonces que "no estoy diciendo que Francisco es hereje". 

El día 26 de diciembre 
el cardenal Walter Brandmüller 
declaraba que: "En plena autonomía, el cardenal Raymond Burke no habla como portavoz de los cuatro cardenales críticos con la Amoris laetitia". 
Brandmüller 
además ha expresado ciertas discrepancias con el purpurado americano en lo que al plazo y la forma de la "corrección formal" al pontífice se refieren; es decir, la cuarteta de conspiradores se resquebraja.

Los conspiradores dieron una tregua por Navidad y reanudarán su asalto después del 8 de enero.


Jorge Pérez Uribe


[1]http://www.elhorizonte.mx/opinion/editorial/era-trump-suicidio-de-encuestadoras-multimedia-y-gurus-de-pacotilla/1711447/ 

[2] http://freedomdaily.com/nato-investigator-obamas-isis/ 

[3] http://www.jornada.unam.mx/2016/12/18/opinion/010o1pol 

[4] http://www.jornada.unam.mx/2016/12/18/opinion/010o1pol

[5] Ver el post: El libro `Tú eres Pedro´, una obra polémica, de abril de 2016


sábado, 24 de diciembre de 2016

“ENCARNADO POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO DE MARIA VIRGEN”



Cuarta Predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. (23 diciembre 2016)


1. Navidad, misterio “para nosotros”


Prosiguiendo con nuestras reflexiones sobre el Espíritu Santo, en la inminencia de la Navidad queremos meditar sobre el artículo del Credo que habla de la obra del Espíritu Santo en la encarnación. En el Credo decimos: “Por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó en el seno de la Virgen María y se hizo hombre”. Meditemos sobre este artículo de fe, de una manera no teológica y especulativa, sino espiritual y “edificante”

San Agustín distinguía dos modos de celebrar un hecho en la historia de la salvación: como misterio (“en sacramento”), o como simple aniversario. En la celebración a la manera de aniversario, no se necesita otra cosa -decía- que “indicar con una solemnidad religiosa el día del año en el cual cae el recuerdo del hecho sucedido”; en la celebración de tipo mistérico, “no solo se conmemora un hecho, pero se hace de manera que se entienda su significado para nosotros y se lo acoja devotamente” [1].

La Navidad no es una celebración tipo aniversario (la fecha del 25 de diciembre no es debida, sabemos, a motivos históricos sino simbólicos y de contenido); es una celebración de tipo mistérico que exige ser entendida en su significado para nosotros. San León Magno ponía ya en luz el significado místico del “sacramento de la navidad de Cristo”, diciendo que “los hijos de la Iglesia fueron generados con Cristo en su nacimiento, como han sido crucificados con él en la pasión y resucitados con él en la resurrección” [2].

En el origen de todo está el dato bíblico que se cumplió una vez por siempre, en María: la Virgen se vuelve madre de Jesús por obra del Espíritu Santo. Tal misterio histórico como todos los hechos de la salvación se prolonga a nivel sacramental en la Iglesia y a nivel moral en cada alma creyente. María en su calidad de Virgen Madre que genera el Cristo es el ejemplar perfecto del alma creyente. Escuchemos como un autor de la Edad Media, san Isaac de la Estrella, resume el pensamiento de los Padre sobre este tema:

“María y la Iglesia son una madre y más madres; una virgen y más vírgenes. Una y otra madre, una y otra virgen. Por esto en las Escrituras divinamente inspiradas lo que se dice de manera universal de la Virgen Madre Iglesia, se lo entiende de manera singular de la Virgen María… En fin, cada alma fiel, esposa del Verbo de Dios, madre hija y hermana de Cristo, es considerada también ella, a su manera, virgen y fecunda” [3].

Esta visión patrística ha sido traída a la luz en el Concilio Vaticano II, en los capítulos que la constitución Lumen Gentium dedica a María. Aquí, de hecho, en tres párrafos distintos se habla de la Virgen Madre María, como modelo ejemplar de la Iglesia (n. 63), llamada ella incluso a ser en la fe, virgen y madre (n. 64), y del alma creyente, imitando las virtudes de María, hace nacer y crecer a Jesús en su corazón y en el corazón de sus hermanos (n. 65). 

2. “Por obra del Espíritu Santo”


Meditamos sucesivamente sobre el rol de cada uno de los dos protagonistas, el Espíritu Santo y María, para después intentar buscar algún pensamiento en vista de nuestra edificación.

Escribe san Ambrosio:

“Es obra del Espíritu Santo el parto de la Virgen… No podemos por lo tanto dudar de que sea creador aquel Espíritu que sabemos ser Autor de la encarnación del Señor… Si por lo tanto la Virgen concibió gracias a la obra y a la potencia del Espíritu, ¿quién podría negar que el Espíritu es creador? [4]

Ambrosio interpreta perfectamente, en este texto, el rol que el Evangelio atribuye al Espíritu Santo en la encarnación, llamándolo sucesivamente, Espíritu Santo y Potencia del Altísimo (cf. Lc 1,35). Eso es el “Spiritus creator” que actúa para llevar a los seres a la existencia (como en Gn 1,2), para crear una nueva y más alta situación de vida; es el Espíritu “que es Señor y da la vida”, como proclamamos en el mismo símbolo de la fe.

También aquí, como en los inicios, Él crea “desde la nada”, o sea desde el vacío de las posibilidades humanas, sin necesidad de ninguna ayuda o de ningún apoyo. Y este “nada”, este vacío, esta ausencia de explicaciones y de causas naturales se llama, en nuestro caso, la virginidad de María: “¿Cómo es posible? No conozco hombre… El Espíritu Santo bajará sobre ti” (Le 1,34-35). La virginidad es aquí un signo grandioso que no se puede eliminar o banalizar, sin desarmar todo el tejido de la narración evangélica y su significado. 



El Espíritu que baja sobre María es, por lo tanto, el Espíritu creador que milagrosamente forma de la Virgen la carne de Cristo; pero también más, además que el “Creator Spiritus”. Él es para María, también “fons vivus, ignis, caritas, et spiritalis unctio” o sea: agua viva, fuego, amor y unción espiritual. Se empobrece enormemente el misterio si se lo reduce solamente a su dimensión objetiva, o sea a sus implicaciones dogmáticas (dualidad de las naturalezas, unidad de la persona), descuidando sus aspectos subjetivos y existenciales.

San Pablo habla de una “carta de Cristo escrita no con la tinta, pero con el Espíritu de Dios viviente, no sobre tablas de piedra pero en las tablas de carne de los corazones”(2 Cor 3,3). El Espíritu Santo escribió esta carta maravillosa que es Cristo, primero en el corazón de María, de manera que -como dice san Agustín- “mientras la carne de Cristo se formaba en el seno de María, la verdad de Cristo se imprimía en el corazón de María” [5].

El famoso dicho del mismo Agustín según el cual María “concibió a Cristo antes en el corazón que en el cuerpo” (“prius concepit mente quam corpore”) significa que el Espíritu Santo actuó en el corazón de María iluminándolo y inflamándolo de Cristo, antes aún que en el seno de María llenándolo de Cristo.

Solo los santos y místicos que tuvieron una experiencia personal de la irrupción de Dios en su vida pueden ayudarnos a intuir lo que debió probar María en el momento de la encarnación del Verbo en su seno. Uno de esos, san Buenaventura, escribe:

“Sobrevino en ella el Espíritu Santo como fuego divino que inflamó su mente y santificó su carne, confiriéndole una perfectísima pureza. Pero también la potencia del Altísimo la veló para que pudiera sostener un semejante ardor…¡Oh, si tú fueras capar de sentir en qué medida, cuál y cuánto fue grande ese incendio bajado del cielo, cuál el refrigerio dado, cuál alivio infundido, cuál elevación de la Virgen Madre, la nobleza dada al género humano, cuánta condescendencia dada por la Majestad divina!

Pienso que entonces también tú merecerías cantar con voz suave, junto con la bienaventurada Virgen, ese canto sagrado: “Mi alma magnifica al Señor” [6].

La encarnación fue vivida por María como un evento carismático al máximo grado, que la volvió el modelo del alma “ferviente en el Espíritu” (Rm 12,11). Fue su pentecostés. Muchos gestos y palabras de María, especialmente en la narración de la visita a santa Isabel, no se entienden si no se mira en esta luz de una experiencia mística sin igual. Todo aquello que vemos obrarse visiblemente en una persona visitada por la gracia (amor, alegría, paz, luz) lo debemos reconocer en medida única, en María en la anunciación. María ha sido la primera en sentir “la sobria ebriedad del Espíritu” de la cual hemos hablado la vez pasada, y el Magnificat es el mejor testimonio.

Se trata entretanto de una ebriedad “sobria” o sea humilde. La humildad de María después de la encarnación nos aparece como uno de los milagros más grandes de la gracia divina. Como pudo María soportar el peso de este pensamiento: “¡Tú eres la Madre de Dios! Tu eres la más alta de las criaturas!”. Lucifer no había soportado esta tensión y, tomado por el vértigo de su propia altura, había precipitado. Maria no; ella permanece humilde, modesta como si nada hubiera sucedido en su vida que le permitiera tener pretensiones. En una ocasión el Evangelio nos la muestra en el acto de mendigarle a otros incluso la posibilidad de ver a su Hijo: “Tu madre y tus hermanos, le dicen a Jesús, están afuera y desean verte” (Lc 8, 20). 

3. “De María Virgen”


Ahora consideremos más de cerca la parte de María en la encarnación, su respuesta a la acción del Espíritu Santo. La parte de María consistía, objetivamente, en haber dado la carne y la sangre al Verbo de Dios, es decir en su divina maternidad. Recorramos velozmente el camino histórico, a través del cual la Iglesia ha llegado a contemplar en su plena luz, esta inaudita verdad: !Madre de Dios¡ ¡Una criatura, madre del Creador! “Virgen Madre, hija de tu Hijo, humilde y más alta que cualquier criatura”: así la saluda san Bernardo en la Divina Comedia de Dante Alighieri [7].

Al inicio y durante todo el período dominado por la lucha contra la herejía gnóstica y docetista, la maternidad de María fue vista casi solo como maternidad física o biológica. Estos heréticos negaban que Cristo tuviera un verdadero cuerpo humano, o si lo tenía, que este cuerpo humano hubiera nacido de una mujer, o si había nacido de una mujer que hubiera tenido verdaderamente la carne y sangre de ella. Contra ellos era necesario por lo tanto afirmar con fuerza que Jesús era el hijo de María y “fruto de su seno” (Lc 1, 42), y que María era la verdadera y natural madre de Jesús.

En esta fase antigua, en la cual se afirma la maternidad real o natural de María contra los gnósticos y los docetistas, aparece por primera vez el título de Theotókos. De ahora en adelante será justamente el uso de este título que conducirá la Iglesia al descubrimiento de una maternidad divina más profunda, que podríamos llamar maternidad metafísica, en cuanto se refiere a la persona, o a la hipostasis del Verbo.

Esto sucede durante la época de las grandes controversias cristológicas del V siglo, cuando el problema central entorno a Jesucristo no es más el de su verdadera humanidad, pero aquel de la unidad de su persona. La maternidad de María no es más vista solamente en referencia a la naturaleza humana de Cristo, pero como es más justo, en referencia a la única persona del Verbo hecho hombre. Y como esta única persona que María genera no es otra cosa que la persona divina del Hijo, como consecuencia ella aparece como verdadera “Madre de Dios”.

Entre María y Cristo no hay solamente una relación de tipo físico, pero también de orden metafísico, y esto la coloca a una altura vertiginosa, creando una relación singular también entre ella y Dios Padre. San Ignacio de Antioquía llama a Jesús “Hijo de Dios y de María” [8], casi como diríamos de una persona que es hijo de tal hombre y de tal mujer. En el Concilio de Éfeso esta verdad se vuelve para siempre una conquista de la Iglesia: “Si alguno -se lee en un texto por él aprobado- no confiesa que Dios es verdaderamente el Emanuel y que por lo tanto la Santa Virgen, habiendo generado según la carne el Verbo de Dios hecho hombre, es la Theotókos, sea anatema” [9].

Pero también esta meta no era definitiva. Había otro nivel que de la maternidad divina de Maria a descubrir, después de lo físico y de lo metafísico. En las controversias cristológicas, el título de Theotókos era valorizado más en función de la persona de Cristo que respecto a María, si bien era un título mariano. De tal título no se sacaban aún las consecuencias teológicas que se refieren a la persona de María, en particular, su santidad única. El título de Theotókos hacía correr el riesgo de volverse un arma de batalla entre las opuestas corrientes teológicas en cambio de una expresión de la fe y de la piedad hacia María.

Lo demuestra un particular incómodo que no va callado. Justamente Cirilo Alejandrino, que combatió como un león por el título de Theotokos, es el hombre que entre los Padres de la Iglesia, desentona singularmente respecto a la santidad de María. El fue entre los pocos que admitió francamente debilidades y defectos en la vida de María, especialmente a los pies de la cruz. Aquí, según él, la Madre de Dios vaciló en la fe: “El Señor -escribe- tuvo en ese punto que proveer a la Madre que había caído en el escándalo y no había entendido la Pasión, y lo hizo confiándola a Juan, como a un óptimo maestro para que la corrigiera” [10].

¡No podía admitir que una mujer, aunque fuera la madre de Jesús, pudiera haber tenido una fe mayor de la que tuvieron los apóstoles que, aunque eran hombres, vacilaron en el momento de la Pasión! Son palabras que derivan del general menosprecio hacia la mujer que había en el mundo antiguo y que muestran cuanto poco favoreciera reconocer a María una maternidad física y metafísica respecto a Jesús, si no se reconocía en ella también una maternidad espiritual, o sea del corazón además que del cuerpo.

Aquí se coloca la gran aportación de los autores latinos, en particular de san Agustín, al desarrollo de la mariología. La maternidad de María es vista por ellos como una maternidad en la fe. Sobre la palabra de Jesús: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, (Lc 8, 21), Agustín escribe:

“¿Podría no haber hecho la voluntad del Padre, la Virgen María, ella que por fe creyó, por fe concibió, que fue elegida para que de ella naciera la salvación de los hombres, que fue creada por Cristo, antes que en ella fuera creado Cristo? Seguramente santa María hizo la voluntad del Padre y por lo tanto es cosa más grande para María haber sido discípula de Cristo, que haber sido Madre de Cristo” 11.

Esta última osada afirmación se basa en la respuesta que Jesús dio a la mujer que proclamaba ‘beata’, la madre por haberlo llevado en su seno y amamantado: “Bienaventurados más bien aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,27-28).

La maternidad física de María y aquella metafísica están ahora coronadas por el reconocimiento de una maternidad espiritual o de fe, que hace de María la primera y más dócil discípula de Cristo. El fruto más bello de esta nueva visión sobre la Virgen es la importancia que asume el tema de la ‘santidad’ de María. De ella -escribe también san Agustín- “por el honor debido al Señor no se debe ni siquiera hacer mención cuando se habla de pecado”.12 La Iglesia latina expresará esta prerrogativa con el título de “Inmaculada” y la Iglesia griega con el de “Toda Santa” (Panhagia).

4. El tercer nacimiento de Jesús




Ahora intentemos ver qué es lo que “el misterio” del nacimiento de Jesús por obra del Espíritu Santo de María Virgen significa “para nosotros”. Hay un pensamiento osado sobre la Navidad, que pasó de una época a otra en la boca de los más grandes doctores y maestros del espíritu de la Iglesia: Orígenes, san Agustín, san Bernardo y otros. Este dice en sustancia así: “De qué me serviría a mí que Cristo haya nacido una vez en Belén de María, si él no nace por fe también en mi corazón?” [13]. “Dónde es que Cristo nace en el sentido más profundo, sino en tu corazón y en tu alma?”, escribe san Ambrosio [14].

Santo Tomás de Aquino recoge la tradición constante de la Iglesia cuando explica las tres misas que se celebran en Navidad en referencia al triple nacimiento del Verbo: aquella del Padre, la temporaria de la Virgen y la espiritual del alma creyente [15]. Haciéndose eco de esta tradición, san Juan XXIII, en el mensaje navideño de 1962 elevaba esta ardiente oración: “Oh verbo eterno del Padre, Hijo de Dios y de María, innova también hoy en el secreto de las almas, el admirable prodigio de tu nacimiento”

¿De dónde viene esta idea osada de que Jesús no solamente ha nacido “para” nosotros sino también “en” nosotros? San Pablo habla de Cristo, que debe “formarse” en nosotros (Gal 4,19); dice también que en el bautismo el cristiano se “reviste de Cristo (Rm 13,14) y que Cristo tiene que venir a “habitar por la fe en nuestros corazones” (Ef 3,17).El tema del nacimiento de Cristo en el alma reposa sobre todo en la doctrina del cuerpo místico. De acuerdo con ella, Cristo repite místicamente “en nosotros” lo que ha obrado una vez “para nosotros”, en la historia. Esto vale para el misterio pascual, pero también para el misterio de la encarnación: “El Verbo de Dios, escribe san Máximo Confesor, quiere repetir en todos los hombres el misterio de su encarnación” [16].

El Espíritu Santo nos invita por lo tanto a “volver al corazón” para celebrar en este, una Navidad más íntima y más verdadera, que vuelva “verdadera” también la Navidad que celebramos exteriormente, en los retiros y en las tradiciones.

El Padre quiere generar en nosotros a su Verbo, para poder pronunciar siempre y nuevamente, dirigiéndose a Jesús y a nosotros juntos, aquella dulcísima palabra: “Tú eres mi hijo; hoy te he generado” (Eb 1,5). El mismo Jesús desea nacer en nuestro corazón. Es así que lo debemos pensar en la fe: como si en estos últimos días de Adviento, él pasase en medio de nosotros y golpeara de puerta en puerta como aquella noche en Belén, en la búsqueda de un corazón en el cual nacer espiritualmente.

San Buenaventura ha escrito un opúsculo titulado: “Las cinco fiestas del Niño Jesús”. Allí escribe qué quiere decir concretamente, hacer nacer a Jesús en el propio corazón. El alma devota, escribe, puede espiritualmente concebir al Verbo de Dios como María en la Anunciación, darlo a luz como María en la Navidad, darle el nombre como en la Circuncisión, buscarlo y adorarlo con los Magos en la Epifanía, y finalmente ofrecerlo al Padre como en la Presentación del Templo [17].

El alma, explica, concibe a Jesús cuando, descontenta de la vida que conduce, estimulada por santas inspiraciones y encendiéndose de santo ardor, y para concluir tomando distancia decididamente de sus viejos hábitos y defectos es como fecundada espiritualmente por la gracia del Espíritu Santo y concibe en propósito de una vida nueva. ¡Fue la concepción de Cristo!

Este propósito de vida nueva debe entretanto traducirse, sin tardar, en algo concreto, en un cambio posiblemente también externo y visible en nuestra vida y en nuestros hábitos. Si el propósito no es puesto en práctica, Jesús es concebido pero no es “dado a luz”. ¡No se celebra “la segunda fiesta” del Niño Jesús que es el Navidad”. Es un aborto espiritual, uno de los numerosos ‘dejar para después’ de la cual la vida está llena y una de las razones principales por las cuales tan pocas personas se vuelven santos.

Si decides cambiar estilo de vida, dice san Buenaventura, deberás enfrentar dos tipos de tentaciones. Primero te se presentarán los hombres carnales de tu ambiente para decirte: “es demasiado arduo lo que emprendes; no lo lograrás nunca, te faltarán las fuerzas, te perjudicarás la salud; estas cosas no van bien con tu situación, comprometes el buen nombre y la dignidad de tu cargo…”.

Superado este obstáculo, se presentarán otros que tienen fama de ser y, quizás lo son también de hecho, personas pías y religiosas, pero que no creen verdaderamente en la potencia de Dios y de su Espíritu. Estos te dirán que si inicias a vivir de esta manera -dando tanto espacio a la oración, evitando las críticas inútiles, haciendo obras de caridad- serás considerado en breve un santo, un hombre espiritual, y como tú sabes muy bien de no serlo, acabarás por engañar a la gente y a ser un hipócrita, atrayendo sobre ti la ira de Dios que indaga los corazones. ¡Deja, tienes que hacer como todos!

A todas estas tentaciones hay que responder con fe: “¡No se ha vuelto demasiado corta la mano del Señor al punto de no poder salvarnos!” (Is 59, 1), y casi con ira contra nosotros mismos, exclamar, como Agustín a la vigilia de su conversión: “Si estos y estas, por qué no también yo? [18].

Terminemos recitando la oración encontrada en un antiguo papiro en el que la Virgen es invocada con el título de Theotokos, Dei genitrix, Madre de Dios:

Sub tuum praesidium confugimus,
Sancta Dei Genetrix.
Nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus,
sed a periculis cunctis libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!


Notas:

[1] S. Agustin, Epistola 55, 1,2 (CSEL, 34,1, p.170).
[2] S. León Magno, Sermone VI de Navidad, 2 (PL 54, 213).
[3] Isacco de la Estrella, Sermo 51; PL 194, 1863. 1865.
[4] S. Ambrosio, De Spiritu Sancto, 11,40-43.
[5] S. Agustin, Sermo Denis, 25,7; PL 46,938.
[6] S. Bonaventura, Lignum vitae 1,3.
[7] Dante, Par. XXXIII,1.
[8] S. Ignacio de Antiochia, Efesinos, 7,2.
[9] S. Cirillo Al., Anatematismo I contra Nestorio (DS, nr. 252)
[10] S. Cirillo Al., In Johannem. XII,19-25-27 (PG 74,661-665).
[11] S. Agustin, Sermones 72 A (Miscellanea Agostiniana, I, p.162).
[12] S. Agostino, Natura e grazia, 36,42 (CSEL 60,p.263s.).
[13] Cf. per es. Origene, Commento al vangelo di Luca 22,3 (SCh 87,p. 302).
[14] S. Ambrogio, In Lucam, 11,38.
[15] S. Tommaso d’Aquino, S. Th. IlI, q. 83,2.
[16] S. Màximo Confesor, Ambigua (PG 91,1084.
[17] S. Buenaventura, Las cinco fiestas del Nino Jésus, prologo (ed. Quaracchi, 1949, pp. 207 ss.).
[18] S. Agustin, Confesiones, VIII, 8 (“Si isti et istae, cur non ego?” ).


martes, 20 de diciembre de 2016

“EL ESPÍRITU SANTO Y EL CARISMA DEL DISCERNIMIENTO”




Segunda predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. (9 diciembre 2016)


El Espíritu Santo y el carisma del discernimiento


Continuamos nuestras reflexiones sobre la obra del Espíritu Santo en la vida del cristiano. San Pablo menciona un carisma particular llamado “discernimiento de espíritus” (1 Cor 12, 10). En su origen esta expresión tiene un sentido muy preciso: indica el don que permite distinguir, entre las palabras inspiradas o proféticas pronunciadas durante una asamblea, las que vienen del Espíritu Santo y las que vienen de otros espíritus, o sea del espíritu del hombre, o del espíritu demoníaco, o del espíritu del mundo.

También para el evangelista Juan este es el sentido fundamental. El discernimiento consiste en “poner a la prueba las inspiraciones para saber si provienen realmente de Dios” (1 Jn 4,1-6). Para Pablo el criterio fundamental de discernimiento es confesar a Cristo como “Señor” (1 Cor 12, 3); para Juan es la confesión que Jesús “vino en la carne”, o sea la encarnación. Ya con él el discernimiento inicia a ser usado en función teológica como criterio para discernir las verdaderas de las falsas doctrinas, la ortodoxia de la herejía, lo que se volverá central a continuación.


1. El discernimiento en la vida eclesiástica


Existen dos campos en los que se debe ejercitar este don del discernimiento de la voz del Espíritu: el eclesial y el personal. En el campo eclesiástico el discernimiento de los espíritus es ejercitado con autoridad por el magisterio, que entretanto debe tener en cuenta entre otros criterios, también el del “sentido de los fieles”, el “sensus fidelium”.

Quisiera detenerme sobre un punto en particular que puede ser una ayuda en la discusión en acto en la Iglesia sobre algunos problemas particulares. Se trata del discernimiento de los signos de los tiempos. El Concilio ha declarado:

“Es un deber permanente de la Iglesia escuchar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del evangelio, para que, de manera adecuada a cada generación, pueda responder a los perennes interrogativos de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y su recíproca relación” [1].

Queda claro que si la Iglesia tiene que escuchar los signos de los tiempos a la luz del Evangelio, no es para aplicar a los ‘tiempos’, o sea a las situaciones y a los problemas nuevos que emergen en la sociedad, los remedios y las reglas de siempre, sino para dar a estos respuestas nuevas “aptas para cada generación”, como dice el texto apenas citado del Concilio. La dificultad que se encuentra en este camino -y que debe ser tomada en toda su seriedad- es el miedo de comprometer la autoridad del magisterio, al admitir cambios en sus pronunciamientos.

Hay una consideración que puede ayudar, creo, para superar en espíritu de comunión esta dificultad. La infalibilidad que la Iglesia y el Papa reivindican para sí, no es seguramente superior a la que se atribuye a la misma Escritura revelada. Ahora la inerrancia [a] bíblica asegura que el escritor sacro expresa la verdad de la manera y en el grado en la cual esa podía ser expresada y entendida en el momento en el cual escribe. Vemos que muchas verdades se forman lentamente y progresivamente, como la del más allá y de la vida eterna. También en el ámbito moral muchos usos y leyes anteriores son abandonados a continuación, para dar lugar a leyes y criterios más consonantes al espíritu de la Alianza. Un ejemplo entre todos: en el Éxodo se afirma que Dios castiga las culpas de los padres en los hijos (cf. Ex 34, 7), pero Jeremías y Ezequiel dirán lo contrario o sea que Dios no castiga las culpas de los padres en los hijos, porque cada uno deberá responder de las propias acciones (cf. Jer 31, 29-30; Ez 18, 1 ss.).

En el Antiguo Testamento el criterio en base al cual se superan las prescripciones anteriores es aquel de una mejor comprensión del espíritu de la Alianza y de la Torá; en la Iglesia el criterio es aquel de un continuo releer el Evangelio a la luz de las preguntas nuevas que a este se plantean. “Scriptura cum legentibus crescit”, decía san Gregorio Magno: la Escritura crece junto a quienes la leen [2].

Entretanto nosotros sabemos que la regla constante del actuar de Jesús en el Evangelio, en materia moral se resume en pocas palabras: “No al pecado, sí al pecador”. Nadie es más severo que Él al condenar la riqueza inicua, pero se auto-invita a la casa de Zaqueo y con su simple venirle al encuentro lo cambia. Condena el adulterio incluso aquel del corazón, pero perdona a la adúltera y le da nueva esperanza. Reafirma la indisolubilidad del matrimonio pero se detiene con la Samaritana que había tenido cinco maridos y le revela el secreto que no había dicho a nadie, de manera así explícita: “Soy yo (el Mesías) que te hablo” (Jn 4, 26).

Si nos preguntamos cómo se justifica teológicamente una distinción tan neta entre el pecado y el pecador, la respuesta es simplísima: el pecador es una criatura de Dios, hecho a su imagen, y que conserva toda su dignidad a pesar de todas las aberraciones; el pecado, en cambio, no es obra de Dios, no viene de él sino del enemigo. Es el mismo motivo por el cual Cristo se ha hecho similar en todo a nosotros “excepto en el pecado” (cf. Heb 4,15).

Un factor importante para realizar esta tarea de discernimiento de los signos de los tiempos es la colegialidad de los obispos. Esa, dice un texto de la Lumen Gentium, consiente “decidir en común todos los temas más importantes, mediante una decisión que la opinión del conjunto permite equilibrar” [3]. El ejercicio efectivo de la colegialidad aporta el discernimiento a la solución de los problemas la variedad de las situaciones locales y de los puntos de vista, las luces y los dones diversos, del cual cada Iglesia y cada obispo es portador.

Tenemos una conmovedora ilustración de esto en el primer “Concilio” de la Iglesia, el de Jerusalén. Allí se dio amplio espacio a dos puntos de vista contrarios, el de los judaizantes y el favorable a la apertura a los paganos; hubo una “encendida discusión” pero que al final esto les consintió anunciar la decisión con aquella extraordinaria fórmula: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros…” (Hch 15, 6 ss.).

Se ve aquí como el Espíritu guía a la Iglesia en dos maneras diversas: a veces directamente y carismáticamente, a través de revelación e inspiración profética; otras veces colegialmente, a través de la paciencia y el difícil confrontarse, e incluso el compromiso, entre las partes y los puntos de vista diversos. El discurso de Pedro el día de Pentecostés y en la casa de Cornelio es muy distinto del realizado a continuación para justificar su decisión delante de los ancianos (cf. Hch 11, 4-18; 15, 14); el primero es de tipo carismático, el segundo es de tipo colegiado.

Es necesario por lo tanto tener confianza en la capacidad del Espíritu de operar, al final, el acuerdo, aunque si a veces puede parece que el entero proceso se escape de las manos. Cada vez que los pastores de las Iglesia cristianas, a nivel local o universal, se reúnen para tener discernimiento o tomar decisiones importantes, debería estar en el corazón de cada uno la certeza confiada que el Veni Creator contiene en dos versos: Ductore sic te praevio – vitemus omne noxium, “teniéndote a ti como guía, evitaremos todo mal”.


2. El discernimiento en la vida personal




Pasemos ahora al discernimiento en la vida personal. Como carisma aplicado a las personas individualmente, el discernimiento de los espíritus ha tenido en los siglos una notable evolución. En el origen hemos visto que el don debía servir para discernir las inspiraciones de los otros, de quienes habían hablado o profetizado en la asamblea; a continuación esto ha servido sobre todo para discernir las propias inspiraciones.

La evolución no es arbitraria; se trata de hecho del mismo don, si bien aplicado a objetos diversos. Gran parte de aquello que los autores espirituales han escrito sobre el “don del consejo”, se aplica también al carisma del discernimiento. Por medio del don o el carisma del consejo, el Espíritu Santo ayuda a evaluar las situaciones y orientar las decisiones, no solamente en base a criterios de sabiduría y prudencia humana, sino también a la luz de los principios sobrenaturales de la fe.

El primer y fundamental discernimiento de los espíritus es el que permite distinguir “el Espíritu de Dios” del “espíritu del mundo” (cf. 1 Cor 2, 12). San Pablo da un criterio objetivo de discernimiento, el mismo que ha dado Jesús: el de los frutos. Las “obras de la carne” revelan que un cierto deseo viene desde el hombre viejo pecaminoso; “los frutos del Espíritu” revelan que vienen desde el Espíritu (cf. Gal 5, 19-22). “La carne de hecho tiene deseos contrarios al Espíritu y el Espíritu tiene deseos contrarios a la carne” (Gal 5, 17).

A veces este criterio objetivo no es suficiente porque la decisión no es entre el bien y el mal, sino entre un bien y otro bien y se trata de entender qué cosa Dios quiere en una precisa circunstancia. Fue sobre todo para responder a esta exigencia que san Ignacio de Loyola desarrolló su doctrina sobre el discernimiento. Él invita a mirar sobre todo una cosa: las propias disposiciones interiores, las intenciones (los ‘espíritus’) que están detrás de una determinada decisión. En esto él se inserta en una tradición ya afirmada. Un autor medieval había escrito:

“¿Podría alguien examinar las inspiraciones, si vienen de Dios, si no le ha sido dado por Dios el discernimiento, para poder así examinar exactamente y con recto juicio los pensamientos, las disposiciones, las intenciones del espíritu? El discernimiento es como la madre de todas las virtudes y es necesario para todos al dirigir la vida, sea propia que de los otros… Este es por lo tanto el discernimiento: la unión del recto juicio y de la virtuosa intención” [4].

San Ignacio ha sugerido medios prácticos para aplicar estos criterios [5]. Uno es este: cuando se está delante de dos posibles decisiones, es bueno detenerse sobre una como si sin lugar a dudas tuviera que seguir a esta, quedarse en tal estado por un día o más; evaluar entonces las reacciones del corazón delante de tal decisión: si da paz, si se armoniza con el resto de las propias decisiones; si algo dentro de ti de anima en aquella dirección, o al contrario si la cosa deja un velo de inquietud. Repetir el proceso con la segunda hipótesis. Todo en un clima de oración, de abandono a la voluntad de Dios, de apertura al Espíritu Santo.

En la base del discernimiento, en San Ignacio de Loyola está su doctrina de la “santa indiferencia” [6]. Esta consiste en ponerse en un estado de total disponibilidad a aceptar la voluntad de Dios, renunciando, desde el comienzo, a toda preferencia personal, como una balanza preparada para inclinarse del lado en donde estará el peso mayor. La experiencia de la paz interior se vuelve así el criterio principal de cada discernimiento. Hay que considerar conforme a la voluntad de Dios la decisión que después de prolongada evaluación y oración está acompañada por una mayor paz en el corazón.

En el fondo se trata de poner en práctica el viejo consejo que el suegro Jetro le dio a Moisés: “presentar las cuestiones a Dios” y esperar en oración su respuesta (cf. Ex 18, 19). Hay que tener en cada caso la disposición habitual de seguir la voluntad de Dios, como la condición más favorable para un buen discernimiento. Jesús decía: “Mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de quien me ha mandado” (Jn 5, 30).

El peligro de algunos modos modernos de entender y practicar el discernimiento es acentuar a tal punto los aspectos psicológicos, que llevan a olvidar el agente primario de cada discernimiento que es el Espíritu Santo. El evangelista Juan ve, como factor decisivo en el discernimiento, “la unción que viene del Santo” (1 Jn 2,20). También San Ignacio recuerda que en ciertos casos es solamente la unción del Espíritu Santo la que permite discernir lo que hay que hacer [7].

Hay una profunda razón teológica en esto. El Espíritu Santo es él mismo la voluntad sustancial de Dios y cuando entra en un alma “se manifiesta como la voluntad misma de Dios para aquel en el cual se encuentra” [8]. El discernimiento no es en fondo ni un arte ni una técnica, sino un carisma, o sea un don del Espíritu. Los aspectos psicológicos tienen una gran importancia, pero ‘secundaria’, o sea que vienen en segundo lugar. Un Padre antiguo escribía:

“Purificar el intelecto es solo del Espíritu Santo. Es necesario por lo tanto con todo los medios, especialmente con la paz del alma, hace ‘reposar’ sobre nosotros el Espíritu Santo, para tener junto a nosotros siempre encendida la lámpara del conocimiento. Si esa resplandece sin interrupción en el hondo del alma, no solamente los mezquinos y tenebrosos asaltos del demonio se vuelven manifiestos al intelecto, sino que además pierden su fuerza, son desenmascarados por aquella santa y gloriosa luz. Por ello el Apóstol dice: No apaguen el Espíritu (1 Ts 5,19)” [9].

El Espíritu Santo no difunde habitualmente en el alma esta luz suya de manera milagrosa y extraordinaria, sino simplemente a través de la Escritura. Los discernimientos más importantes de la historia de la Iglesia sucedieron así. Fue escuchando la palabra del Evangelio: “Si quieres ser perfecto…”, que Antonio entendió lo que debía hacer e inició el monaquismo. Fue también así que Francisco de Asís recibió la luz para iniciar su movimiento de retorno al evangelio. “Después que el Señor me dio a los frailes -escribe en su testamento- nadie me mostraba qué cosa debía hacer, pero el mismo Altísimo me reveló que tenía que vivir de acuerdo a la forma del santo evangelio”. El Altísimo se lo reveló escuchando, durante una misa, el pasaje evangélico en el cual Jesús le dice a los discípulos de ir por el mundo “sin llevar nada para el viaje: ni bastón ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas” (cf. Lc 9,3) [10].

Recuerdo un pequeño caso parecido de que fue yo mismo testigo: un hombre se me acercó durante una misión presentándome su problema. Tenía un joven de once años aún no bautizado. “Si lo bautizo, decía, se arma un drama en mi familia, porque mi mujer se ha vuelto testimonio de Jehová y no quiere oír hablar de bautizarlo en la Iglesia; si no lo bautizo no me siento tranquilo en mi conciencia, porque cuando nos casamos éramos ambos católicos y hemos prometido bautizar a nuestros hijos”. Un caso clásico de discernimiento. Le dije que volviera el día después, para darme tiempo para rezar y reflexionar. El día después veo que viene a verme y radiante me dice: “He encontrado la solución padre. He leído en la biblia el episodio de Abraham y he visto que cuando Abraham llevó para inmolar a su hijo Isaac ¡no le dijo nada a su esposa!”. La palabra de Dios lo había iluminado mejor que cualquier consejo humano. Bauticé yo mismo al joven y fue una gran alegría para todos.

Al lado de la escucha de la Palabra, la práctica más común para ejercitar el discernimiento a nivel personal es el examen de conciencia. Esto pero no debería limitarse solamente a la preparación para la confesión, pero volverse una capacidad constante de ponerse bajo la luz de Dios y dejarse ‘escrutar’ en el íntimo por Él. A causa de un examen de conciencia no practicado o no hecho bien, también la gracia de la confesión se vuelve problemática: o no se sabe que confesar, o se carga demasiado con un peso psicológico y moralizador, interesado solamente a mejorar al vida.

Un examen de conciencia reducido solamente a la preparación de la confesión hace individuar algunos pecados, pero no lleva a una relación auténtica, a tu per tu con Cristo. Se vuelve fácilmente una lista de imperfecciones confesadas para sentirse más tranquilos, sin aquella actitud de real arrepentimiento que hace sentir la alegría de tener en Jesús “un tan Redentor tan grande”.


3. Dejarse guiar por el Espíritu Santo


El fruto concreto de esta meditación tendría que ser una renovada decisión de confiarse todo y enteramente a la guía interior del Espíritu Santo, como en una especie de “dirección espiritual”. Está escrito que “cuando la nube se elevaba y dejaba la Morada, los israelitas levantaban el campamento, y si la nube no se levantaba, ellos no partían” (Ex 40, 36-37). También nosotros no tenemos que emprende nada si no es el Espíritu Santo (del cual la nube, según los Padres era figura [11]), quien nos mueve, o sin haberlo consultado antes de cada acción.

Tenemos el ejemplo más luminoso en la vida misma de Jesús. Él no inicia nunca nada sin el Espíritu Santo. Con el Espíritu Santo anduvo por el desierto; con la potencia del Espíritu Santo volvió e inició su predicación; “en el Espíritu Santo” eligió a sus apóstoles (cf Hch 1,2); en el Espíritu Santo rezó y se ofreció él mismo al Padre (cf. Heb 9, 14).

Tenemos que protegernos de una tentación: la de querer dar consejos al Espíritu Santo, en cambio de recibirlos. “¿Quién ha dirigido al Espíritu del Señor y como su consejero le ha dado sugerencias? (Is 40,13). El Espíritu Santo nos dirige a todos y no es dirigido por nadie; guía y no es guiado. Hay un modo sutil de sugerirle al Espíritu Santo lo que debería hacer con nosotros y cómo debería guiarnos. A veces incluso, nosotros tomamos decisiones y las atribuimos con desenvoltura al Espíritu Santo.

Santo Tomás de Aquino habla de esta guía interior del Espíritu como de una especie de “instinto propio de los justos”: “Como en la vida corporal -escribe- el cuerpo no es movido sino por el alma que lo vivifica, así en la vida espiritual cada movimiento nuestro debería venir des Espíritu Santo” [12]. Es así que actúa la “ley del Espíritu”, esto es lo que el Apóstol llama “dejarse guiar por el Espíritu” (Gal 5,18).

Tenemos que abandonarnos al Espíritu Santo como las cuerdas del arpa a los dedos de quien las mueve. Como buenos actores tener el oído abierto a la voz del sugeridor escondido, para recitar fielmente nuestra parte en la escena de la vida. Es más fácil de lo que se piensa, porque nuestro sugeridor nos habla adentro, nos enseña cada cosa, nos instruye en todo. Es suficiente a veces una simple ojeada interior, un movimiento del corazón, una oración. De un santo obispo del II siglo, Melitón de Sardi, se lee este hermoso elogio que ojalá se pudiera hacer de cada uno de nosotros después de la muerte: “En su vida hizo cada cosa en el Espíritu Santo” [13].

Pidamos al Paráclito de dirigir nuestra mente y toda nuestra vida con las palabras de una oración que se recita en el Oficio de Pentecostés de las Iglesias del rito sirio:

“Espíritu que distribuyes a cada uno los carismas;
Espíritu de sabiduría y de ciencia, enamorado de los hombres;
que llenas a los profetas, perfeccionas a los apóstoles,
fortificas a los mártires, inspiras las enseñanzas de los doctores.
Es a ti Dios Paráclito, a quien dirigimos nuestra súplica.
Te pedimos renovarnos con tus santos dones,
de posarte en nosotros como sobre los apóstoles en el Cenáculo.
Infunde en nosotros tus carismas,
llénanos de la sabiduría de tu doctrina;
haz de nosotros templos de tu gloria,
inebrianos* con la bebida de tu gracia.
Danos el don de vivir para ti, de consentirte y de adorarte,
tú el puro, el santo, Dios Espíritu Paráclito” [14].

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Notas:

[a] R.A.E.: Cualidad de estar exento de error (nota del blogger)
* Participio activo de inēbriō (" intoxicar ")

[1] Gaudium et spes, 4.
[2] S. Gregorio Magno, Omelie su Ezechiele 1.7, 8 (CCC 94).
[3] Lumen gentium, 22.
[4] Baldovino di Canterbury, Trattati, 6 (PL 204, 466).
[5] Cf. S. Ignazio di Loyola, Esercizi spirituali, quarta settimana (ed. BAC, Madrid 1963, pp. 262 ss).
[6] Cf. G. Bottereau, Indifference, in “Dictionnaire de Spiritualité , vol 7, coll. 1688 ss
[7] S. Ignazio di Loyola, Costituzioni, 141. 414 (ed. cit., pp. 452.503).
[8] Cf. Guglielmo di St. Thierry, Lo specchio della fede, 61 (SCh 301, p. 128).
[9] Diadodo di Fotica, Cento capitoli, 28 (SCh 5, pp. 87 ss.).
[10] Celano, Vita prima, 22 (FF, 356).

[11] S. Ambrogio, Sullo Spirito Santo, III, 4, 21; Sui sacramenti, I, 6, 22.
[12] S. Tommaso d’Aquio, Sulla lettera ai Galati, c.V, lez.5, n.318; lez. 7, n. 340.
[13] Eusebio di Cesarea, Storia ecclesiastica, V, 24, 5.
[14] Pontificale Syrorum, in E.-P. Siman, L’expérience de l’Esprit, cit., p.309.


https://es.zenit.org/articles/texto-completo-de-la-segunda-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa/

jueves, 15 de diciembre de 2016

“COMPRENDEREMOS PLENAMENTE QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO SOLAMENTE EN EL PARAÍSO”





Primera predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia (2 diciembre 2016).




El padre Raniero Cantalamessa, ha realizado esta mañana en el Vaticano la primera predicación de Adviento en la que ha reflexionado sobre lo que quiere decir “Creo en el Espíritu Santo”. 

Si pensábamos que con la conclusión del Concilio Vaticano II todo había terminado, ahora nos enteramos que al celebrase el 50º aniversario de su clausura el 8 de diciembre de 2015, "se concluyó la primera fase de “después del Concilio” y se abre otra. Si la primera fase ha estado caracterizada por los problemas relativos a la “recepción” del Concilio, esta nueva se caracterizará, creo, por el completar e integrar el Concilio; en otras palabras, el releer el Concilio a la luz de los frutos producidos, dando luz también a lo que falta, o que estaba presente solo en la fase seminal."


"La mayor novedad del post Concilio, en la teología y en la vida de la Iglesia, tiene un nombre precioso: el Espíritu Santo. El Concilio no había ignorado su acción en la Iglesia, pero había hablado casi siempre en passant [1], mencionándolo a menudo, pero sin dar luz al rol central, ni tampoco en la constitución sobre la Liturgia."

El Espíritu Santo, ha explicado, no es un pariente pobre de la Trinidad. No es un simple “modo de actuar” de Dios, una energía o un fluido que atraviesa el universo como pensaban los estoicos; es una “relación subsistente”, por lo tanto una persona.


Por otro lado, el predicador ha recordado que el año que viene se celebra el 50º aniversario del inicio, en la Iglesia católica, de la Renovación Carismática. “Es uno de los muchos signos –el más evidente por la inmensidad del fenómeno– del despertar del Espíritu y de los carismas en la Iglesia”, ha asegurado. Al respecto ha precisado que el Concilio había allanado el camino a su acogida, hablando en la Lumen gentium, de la dimensión carismática de la Iglesia. 

De este modo, Cantalamessa ha señalado que después del Concilio se multiplicaron los tratados sobre el Espíritu Santo. Y en los últimos años –ha observado– estamos asistiendo a un paso decidido hacia delante en esta dirección. En esta línea, el padre Raniero ha proseguido la predicación analizando la “teología del tercer artículo”, que hace referencia al artículo del credo sobre el Espíritu Santo. Tal corriente –ha explicado– no quiere sustituir a la teología tradicional, sino más bien estar a su lado y vivificarla. 

En el credo actual, “se parte de Dios Padre y creador, de Él se pasa al Hijo y a su obra redentora, y finalmente al Espíritu Santo operante en la Iglesia”. En la realidad, ha precisado, “la fe sigue el camino inverso”. Fue la experiencia pentecostal del Espíritu “que llevó a la Iglesia a descubrir quién era verdaderamente Jesús y cuál había sido su enseñanza”. 

En otras palabras, “en el orden de la creación y del ser, todo parte del Padre, pasa por el Hijo y llega a nosotros en el Espíritu; en el orden de la redención y del conocimiento, todo comienza con el Espíritu Santo, pasa por el Hijo Jesucristo y vuelve al Padre”. 

Esto no significa, ha advertido, que el credo de la Iglesia no sea perfecto o que deba ser reformado. “Es la forma de leerlo que de vez en cuando es útil cambiar, para rehacer el camino con el que se ha formado”, ha aconsejado el predicador. 

A continuación, ha anticipado que intentará en las tres meditaciones de Adviento, “proponer reflexiones sobre algunos aspectos de las acciones del Espíritu Santo, partiendo justamente del tercer artículo del credo que se refiere a esto”. 


De este modo ha planteado tres preguntas. Primero, ¿qué vida da el Espíritu Santo? Respuesta: da la vida divina, la vida de Cristo. “Una vida sobre-natural, no una super-vida natural”, ha precisado. Segundo, ¿dónde nos da tal vida? Respuesta: en el bautismo, que es presentado de hecho como un “renacer del Espíritu”, en los sacramentos, en la palabra de Dios, en la oración, en la fe, en el sufrimiento aceptado en unión con Cristo. Tercero, ¿cómo nos da la vida, el Espíritu? Respuesta: haciendo morir las obras de la carne. 

Prosiguiendo con la reflexión, ha explicado que lo que distingue al Espíritu Santo del Padre y del Hijo. Lo que lo distingue del Padre es que procede de él y lo que lo distingue del Hijo es que procede del Padre no por generación, sino por espiración. [2] 


En el Espíritu Santo –ha explicado– quedará siempre el Dios escondido, también si logramos conocer los efectos. Él es como el viento: no se sabe de dónde viene y adonde va, pero se ven los efectos cuando pasa. Es como la luz que ilumina todo lo que está delante, quedando esa escondida. Por esto, ha observado el padre Raniero, es la persona menos conocida y amada de los Tres, a pesar de que sea el Amor en persona. “Nos resulta más fácil pensar en el Padre y en el Hijo como “personas”, pero es más difícil para el Espíritu”, ha advertido. Por esta razón, ha asegurado que “comprenderemos plenamente quién es el Espíritu Santo solamente en el paraíso”.


[1] RAE: dicho sea de paso, de paso
[2] RAE: Dicho del Padre y del Hijo: Producir, por medio de su amor recíproco, al Espíritu Santo.


jueves, 8 de diciembre de 2016

VERDADES Y MITOS SOBRE LA TILMA DE JUAN DIEGO






Si bien la imagen de la Virgen de Guadalupe es una obra inexplicable de elaboración, conservación e interpretación, ya que es un códice náhuatl en sí. No deja de ser una imagen, a la que personas de buena o mala fe, le han atribuido una serie de propiedades que la convertirían en una "imagen viviente", lo que es inaceptable para las enseñanzas de la Iglesia Católica, que no fomenta la veneración y la adoración de las imágenes (idolatría), sino de la personas que ellas representan, recordando que se venera a los santos y a la Madre de Dios y únicamente se adora a Dios. Por esta razón el Dr. Eduardo Chávez* nos aclara de ciertos dichos que circulan en las redes cuales son mitos y cuales verdades:


1-Se dice: 

"Estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María han detectado que al acercarles luz, la retina se contrae y al retirar la luz, se vuelve a dilatar, exactamente como ocurre en un ojo vivo." 

Respuesta: Esto es falso. No existe ninguna prueba de que esto ocurra; de hecho, cuando yo inspeccioné la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de manera directa en 1998, dentro del Proceso de Canonización de San Juan Diego, fue comprobado que no se da este fenómeno. 

2-Se dice: 

"La temperatura de la fibra de maguey con que está construida la tilma mantiene una temperatura constante de 36,6 grados, la misma que el cuerpo de una persona viva." 


Respuesta: Esto es falso. En primer lugar, no existe ninguna prueba de que la tilma tenga una temperatura de 36,6 grados. En segundo lugar, la tilma de San Juan Diego no está confeccionada de fibra de maguey, sino de fibra de "Agave Popotule" como lo ha comprobado el Dr. Isaac Ochoterena (Cfr. Dr. I. Ochoterena, Análisis de unas fibras del ayate de Juan Diego o Icono de Nuestra Señora de Guadalupe, realizado por el Instituto de Biología de la UNAM, México a 7 de junio de 1946, Dirección del Instituto de Biología, UNAM, oficio 242, exp. 812.2/-2, en archivo para la causa de canonización de Juan Diego, en la CCS, Santa Sede); también se le llama planta de ixtle. 

3-Se dice: 

"Uno de los médicos que analizó la tilma colocó un estetoscopio debajo de la cinta que María posse (señal de que está encinta) y escuchó latidos que rítmicamente se repiten a 115 pulsaciones por minuto."


Respuesta: Esto es falso. No existe ninguna prueba que demuestre este hecho; además, simplemente por la cinta que tiene la Imagen de Santa María de Guadalupe es suficiente para manifestar que está efectivamente "encinta" de Jesucristo; pero no hay tal prueba ni experimento sobre las palpitaciones en su vientre. 

4-Se dice: 

"No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, a una distancia de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen. Estudios científicos no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas de otra técnica de pintura conocida." 

Respuesta: En este número hay varias afirmaciones, unas son totalmente falsas e imprecisas. Es totalmente falso que a una distancia de 10 centímetros, sólo se vea la tela de maguey crudo y que los colores desaparecen. Por otro lado, ciertamente no se han descubierto el origen de la coloración ni la forma en que fue pintada (para ser más precisos, se debería decir: ni la forma en que se plasmó o se imprimió en la tilma, pues efectivamente no hay pinceladas ni brochazos). Sobre la técnica o técnicas de esta estampación, es decir, la Imagen de Santa María de Guadalupe, no se tiene precisión, aunque el gran pintor oaxaqueño del siglo XVIII, Miguel Cabrera en su libro "Maravilla Americana" publicado en 1756, trata de acercarse a este punto, señalando que para él hay cuatro técnicas de pintura: óleo, temple, aguazo y labrada al temple; pero, ciertamente no existen pruebas contundentes e este respecto. 

Si bien, es sorprendente de que no se encuentren pinceladas o brochazos en la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe que está estampada en la Tilma de San Juan Diego, y además, el hecho de que no se sabe de qué técnica o técnicas pictóricas se tratan; hay otra cosa que también sorprende mucho y es el de advertir que el zapato de la Virgen, que se aprecia pisando en la luna, no tiene ningún tipo de color, simplemente es la tilma cruda. Todo esto es inexplicable. 

5-Se dice: 

"Se ha hecho pasar un rayo láser en forma lateral sobre la tela, detectándose que la coloración de la misma no está ni en el anverso ni en el reverso, sino que los colores flotan a una distancia de tres décimas de milímetro sobre el tejido sin tocarlo, los colores flotan en el aire sobre la superficie de la tilma." 

Respuesta: Esto es totalmente falso. No es verdad de que se le haya pasado un rayo láser y mucho menos que los colores están flotando; al contrario, los colores pasan hasta el otro lado de la tilma de San Juan Diego y con esto se comprueba que la Imagen de Santa María de Guadalupe está en una tela totalmente inapropiada para realizar una obra como ésta y además sin ningún tipo de preparación o de "aparejo" como se decía en el siglo XVI; esto es lo sorprendente, una tela inapropiada, con agujeros, desperfectos e incluso una costura burda que cruza por en medio de arriba a abajo, que no tiene preparación y los colores penetran hasta el otro lado y lo sorprendente es que la Imagen "aprovecha" de esos defectos, ya que algunos agujeros hacen de "sombras", nudos de los hilos de la tilma ayudan a ver más hermosos algunos rasgos como el labio inferior del bello rostro de Santa María de Guadalupe, esto es lo verdaderamente sorprendente. 

6-Se dice: 

"La fibra de maguey que constituye la tela de la imagen, no puede perdurar más que 20 o 30 años. Hace varios siglos que se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegro después de varias décadas. Mientras tanto, a casi 500 años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. La ciencia no se explica el origen de la incorruptibilidad de la tela."

Respuesta: Básicamente es verdad, aunque con varias imprecisiones, empecemos por recordar que es una fibra de agave o ixtle y no exactamente del maguey que conocemos, sobre el experimento que se realizó hace varios siglos, seguramente se está hablando del que realizó el Dr. José Ignacio Bartolache en 1787, quien mandó realizar copias tratando de que fueran lo más similar a la imagen original y colocó dos de estas copias en el mismo Tepeyac, una en la construcción que se llama "El Pocito" y otra en el santuario de Santa María de Guadalupe; pero estas copias no duraron ni diez años, manifestando lo sorprendente de la incorruptibilidad de la Imagen original (Cfr. José Ignacio Bartolache y Díaz de Artolache y Días Posada, manifestó satisfactorio u Opúsculo Guadalupano, en Ernesto de la Torre Villar y Ramiro Navarro De Anda, Testimonios Históricos Guadalupanos, Ed.FCE ,México, 1982). 

7- Se dice: 

"En el año de 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstruye milagrosamente el tejido dañado." 

Respuesta: Esto es impreciso, ya que no fue en 1791,sino que fue en 1785, cuando se derramó, accidentalmente, Aguafuerte sobre el lado izquierdo de la Imagen, en donde todavía existe la huella de este incidente. Treinta y cinco años después, en 1820 se levantó todo un Informe notariado sobre este hecho prodigioso, donde se manifiesta que a la tela no le pasó nada (aunque permanece una sutil mancha que se puede observar a simple vista y por la parte de atrás de la tilma se observa esa misma mancha con gran fuerza ya que está negra), así que es falso que se haya dañado la tela y treinta días se haya reconstruido, es más sorprendente que el ácido no la dañó en nada, ni a la tela ni a la imagen. (Cfr. Instrumento Jurídico sobre el agua fuerte que se derramó, casualmente, hace muchos años, sobre el Sagrado lienzo de la portentosa Imagen de N.Sra. de Guadalupe de México, 1820, HGB, Correspondencia con el Supremo Gobierno,caja 3, Exp. 54).

8-Se dice: 

"Las estrellas visibles en el Manto de María reflejan la exacta configuración y posición que el cielo de México presentaba en el día en que se produjo la estampación." 

Respuesta: Esto es verdad. Todavía resulta más interesante cuando se ha demostrado por el Dr. Juan Homero Hernández Illescas, que se pueden cotejar las constelaciones de aquel 12 de diciembre de 1531 en las estrellas del manto de la Virgen, pero vistas de arriba hacia abajo, como si estuviéramos mirando con los ojos de Dios hacia el Tepeyac. (Cfr. Juan Homero Hernández Illescas; Mario Rojas Sánchez y Enrique R. Salazar s., La Virgen de Guadalupe y las estrellas, Ed. Centro de Estudios Guadalupanos, México 1995). 

9-Se dice:

"A inicios del siglo XX, un hombre escondió una bomba de alto poder entre un arreglo floral, en cual colocó a los pies de la tilma. La explosión destruyó todo el alrededor, menos la tilma, que permaneció en perfecto estado de conservación." 

Respuesta: Esto es verdad. El atentado que sufrió la Imagen la mañana del 14 de noviembre de 1921, "cuando una bomba fue detonada en la misma Basílica de Guadalupe; Luciano Pérez Carpio, empleado de la Secretaría Particular de la Presidencia, protegido por soldados disfrazados de civiles, fue quien puso la bomba a los pies de la Imagen de la Virgen de Guadalupe, la explosión fue de tal magnitud que se escuchó en un radio de un kilómetro a la redonda; a Imagen de la Virgen de Guadalupe no le pasó absolutamente nada, no así a los candelabros y al crucifijo de bronce que estaban en el altar, los cuales quedaron doblados por el impacto." (Cfr. Eduardo Chávez Sánchez, la Iglesia de México entre dictaduras, revoluciones y persecuciones, Ed. Porrúa, México 1998). 

Actualmente, el crucifijo de bronce está expuesto al público en el mismo recinto de la Basílica. Resulta más que increíble que se haya pretendido destruir la Imagen de Santa María de Guadalupe utilizando dinamita oculta, precisamente, en medio de un ramo de flores , es decir, utilizar exactamente el mismo signo elegido por María para dar prueba de la verdad y el amor de Dios, y ahora ser utilizado para intentar destruirla totalmente. 

10-Se dice: 

"La ciencia descubrió que los ojos de María poseen los tres efectos de refracción de la imagen de un ojo vivo." 

Respuesta: Esto es verdad, se ha descubierto por expertos oftalmólogos de México, este fenómeno de ver los reflejos de las imágenes en los dos ojos, como ocurre en los ojos de un ser humano vivo, como por ejemplo el Dr. Manuel Torroella, el Dr. Enrique Graue, el Dr. Rafael Torrija, el Dr. Jorge Antonio Escalante, etc. El reflejo en los ojos de los seres vivos fue un fenómeno que descubrieron Purkinje y Sansón y, precisamente, este fenómeno se da en los ojos de la Imagen de Santa María de Guadalupe.

*Canónigo, Doctor en Historia, nahuatlato, practicante de la pintura, postulador para la causa de canonización de San Juan Diego y director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos.


(En el fondo se puede apreciar una reconstrucción de México-Tenochtitlan en la época de las apariciones del Tepeyac.)