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jueves, 25 de febrero de 2016

El CONCEPTO DE ENFERMEDAD ANTES Y DESPUÉS DE LA CONQUISTA

(PRIMERA PARTE)




Por Ruy Pérez Tamayo*



I. INTRODUCCIÓN


Hace 500 años, dos mundos se descubrieron mutuamente. Uno de ellos cruzó el océano buscando otra cosa y al toparse con tierra y hombres creyó haberla encontrado; el otro vio en los recién llegados el cumplimiento de una antigua profecía que anunciaba el regreso de un dios. Ambos mundos estaban equivocados, pero desde ese momento dejaron de funcionar como entidades separadas y extrañas y se ocuparon en transformarse en lo que siempre habían sido sin saberlo: un solo mundo. La integración de las dos culturas, la europea y la mesoamericana, fue un episodio aterrador, violento y destructivo, que terminó con la imposición de la primera sobre las ruinas de la segunda y el surgimiento de la Nueva España. Pero aunque casi todos los componentes de la cultura mesoamericana fueron obliterados (ciudad, templos, dioses, estructura política y social) persistieron los hombres mesoamericanos y con ellos muchas de sus tradiciones, aunque más o menos escondidas para evitar castigos y represalias. Uno de los elementos de la cultura mesoamericana que más llamó la atención de los conquistadores fue la medicina, al grado que García Icazbalceta nos recuerda:
…apenas hecha la conquista pedía cortés al emperador, en 1552, que no permitiera pasar médicos a la Nueva España, lo cual da a entender que tenía por suficientes a los del país.[1]

Los indios mesoamericanos habían desarrollado un sistema médico complejo profundamente arraigado en su cosmovisión, sus creencias religiosas y observaciones empíricas y tradicionales. Por su parte, los españoles traían su propio bagaje de medicina europea, caracterizada en estos tiempos por el humoralismo galénico. El enfrentamiento entre estas dos formas de concebir a la enfermedad y de tratar a los pacientes dio como resultado la transformación de ambas, otra vez con predominio final de la mayor parte del sistema europeo, aunque la medicina mesoamericana no desapareció por completo sino se conservó en parte en los pueblos indígenas: esa es la historia a la que dedico estas líneas, pero como contarla toda y con detalles rebasaría con mucho el espacio que tengo asignado, sólo voy a referirme a los conceptos de enfermedad en ambos mundos en la víspera de la conquista y en los primeros años de la Nueva España. Al final agregaré un breve comentario sobre la medicina tradicional y la medicina científica en el mundo de hoy.


II. CONCEPTOS MESOAMERICANOS DE ENFERMEDAD A FINES DEL SIGLO XV


En los umbrales de la conquista, el concepto de enfermedad de los indígenas mesoamericanos era esencialmente religioso, aunque también contenía elementos mágicos. Además entre las diversas medidas terapéuticas que empleaban en el manejo de los pacientes había varias (como la herbolaria o la cirugía) que tenían una clara base empírica.[2] Dada esta estructura, la medicina mesoamericana corresponde a la categoría de “arcaica” o “primitiva”, que es como se conocen las medicinas de los pueblos o culturas que no han alcanzado un alto nivel de desarrollo.[3] Sin embargo, bastan los conocimientos más rudimentarios de las civilizaciones mesoamericanas y del Perú para no cometer la barbaridad de considerarlas como primitivas. Las culturas nahua, maya e inca poseían un nivel de complejidad comparable, sino es que superior, al de la civilización europea contemporánea: sus guerras eran igualmente salvajes, sus reyes y príncipes tenían las mismas ambiciones insaciables de riqueza y poder, su religión era igualmente autoritaria y dogmática, y sus pueblos padecían esas y otras calamidades más con estoicismo y resignación. ¿Por qué entonces, se insiste en que la medicina de los mesoamericanos era “primitiva”? ¿Puede un pueblo poseer una civilización avanzada y compleja, y al mismo tiempo tener una medicina “primitiva”? La respuesta es sí, porque depende de cómo se define el término en cuestión. “Primitivo” no quiere decir simple o precientífico; de acuerdo con Ackernecht:

El aspecto más característico de la medicina primitiva es que se basa casi por completo en representaciones mágico-religiosas o “sobrenaturales”… Las explicaciones causales de la enfermedad son principalmente mágico-religiosas en la mayor parte de las sociedades primitivas. En este contexto, es de importancia secundaria si los poderes que envían la enfermedad son espíritus, dioses o fantasmas, si han sido provocados por un pecado del paciente, o si éste cree que ha sido agredido por un hechicero, que actúa por introducción de un objeto extraño en su cuerpo, o de espíritu, o por pérdida del alma.


Una vez que han explicado la enfermedad en términos mágicos-religiosos, y siendo muy lógicos, los hombres primitivos tendrán que basarse para el diagnóstico no en la mera observación, sino otra vez en prácticas mágico-religiosas como trances, sueños, contemplación de cristales, arrojar huesos, etc. Por la misma razón el tratamiento consiste primariamente en rezos, encantamientos o exorcismos, que pueden combinarse con drogas o fisioterapia. Nosotros podemos distinguir entre estos elementos en el ritual terapéutico; los hombres primitivos no lo hacen. Para ellos todos son de la clase mágico-religiosa.[4]

Éste es, pues, el sentido en que se entiende que civilizaciones tan desarrolladas y tan complejas como la náhuatl, la maya o la inca, hayan tenido medicinas “primitivas”. En lo que sigue el amable lector verá que el concepto de enfermedad de los pobladores mesoamericanos no tenía nada de simple, sino que se encontraba íntimamente relacionado con la totalidad de su cosmovisión y era congruente con ella.[5]

A. Náhuatl

Los nahuas atribuían el origen del hombre a varios mitos, todos ellos relacionados con sus dioses. Para explicar la amplia variedad fenotípica humana, los nahuas echaban mano del mito de la Creación de de la Quinta generación: el Dios Quetzalcóatl bajó al Reino de los Muertos a buscar huesos humanos para construir a los hombres y en cuanto los tuvo en su poder huyó corriendo para escapar de los dominios del Dios Mictlantecuthtli; sin embargo, éste era muy astuto y envió a unas codornices a que impidieran la huida de Quetzalcóatl. Las aves le cerraron el camino, el dios fugitivo tropezó con ellas y cayó al suelo, soltando al mismo tiempo los huesos que se rompieron en fragmentos de distintos tamaños. De todos modos, Quetzalcóatl juntó los huesos y derramo sobre ellos su propia sangre, extraída de sus órganos genitales, con lo que los huesos se cubrieron de músculos, después aparecieron las cavidades y los órganos. y finalmente se formaron los hombres y las mujeres del Quinto Sol, de distintas estaturas como consecuencia del accidente mencionado.[6] En este mito Quetzalcóatl no sólo hace a los hombres sino que usa su propia divina sangre para construirlos. En otro mito sobre el origen del hombre, el embarazo se consideraba como resultado de la voluntad del Dios Dual Señor-Señora, Omecihuatl-Ometecutli, que reinaba en lo más alto del Cielo 13, el más elevado de los que conformaban el cosmos náhuatl.

En los dos mitos anteriores el hombre debe su vida y su presencia en este mundo a la voluntad de los dioses, lo que le creaba no sólo una relación directa con ellos sino también una responsabilidad constante sobre su conducta moral y religiosa. Cuando se cometían faltas de distintos tipos que podían ser de comportamiento antisocial (robo, lesiones, asesinatos), o delitos sexuales (violación, adulterio, homosexualidad), o transgresiones a los mandamientos religiosos, los dioses enviaban sus castigos correspondientes en forma de desastres económicos, de problemas familiares, de enfermedades y de muerte. No había posibilidad alguna de pasar inadvertido o de escapar, los dioses estaban siempre presentes y tarde o temprano el culpable recibiría su castigo. Lo riguroso de este concepto religioso de vigilancia permanente ha hecho que algunos autores consideren al sistema médico mesoamericano como una de las fuerzas cohesivas más importantes de la sociedad náhuatl.[7]

El concepto de enfermedad como castigo divino por la violación de algún mandato divino o regla de conducta social era la idea central de la medicina mesoamericana. Loa nahuas tenían un gran número de dioses y muchos de ellos participaban de su patología; Tezcatlipoca o Titlacahuacan era el responsable de las enfermedades de la piel como sarna o impétigo, o de bubas, gota e hidropesía, Tláloc ocasionaba también gota o reumatismo, Xipe-Tótec enfermedades bulbosas o vesiculares, cataratas y otras dolencias oculares, Xochipilli era especialista en enfermedades venéreas y hemorroides, etc. El individuo afectado buscaba el auxilio del médico o ticitl para apaciguar al dios ofendido, lo que requería de confesiones, ofrendas, exorcismos y otras ceremonias. En ocasiones el enfermo era incapaz de recordar cómo o cuánto habría afrentado al diosa, causando su enojo; incluso requería al ticitl para que le ayudara a encontrar al dios que estaba molesto con él, porque no tenía conciencia de haber hecho nada ofensivo. Pero aún en estos casos, tanto el ticitl como el paciente y toda su familia, sus amigos y el resto de la comunidad estaban convencidos de que un dios estaba enojado por algo que el enfermo había hecho y que su padecimiento era consecuencia de su culpa, que la enfermedad era su castigo.[8]

Algunas enfermedades, sobre todo de los niños, también eran producidas por los dioses pero sin que fueran debidas a mala conducta o a pecados. Las mujeres muertas en su primer parto eran adoptadas por Cihuacóatl, diosa de la tierra y de la muerte, y se conocían como las Cihuateteo; regresaban a este mundo a espantar a los hombres en la encrucijada de los caminos y sobre todo a producir males en los niños, como parálisis facial, atrofia de miembros o epilepsia. Las más malignas de las Cihuateteo eran las más jóvenes que se ensañaban con los niños más hermosos “para robarles su belleza”. El Dios Tláloc podía causa la muerte no sólo como castigo sino también como recompensa a la buena conducta social y religiosa, o por la posesión de piedras preciosas; sus colaboradores los Tlaloque llevaban a los afortunados al paraíso del sur llamado Tlalocan, un jardín rico en verduras y flores, en donde disfrutaban de felicidad eterna. Ésta era la suerte de los ahogados y los fulminados por un rayo.[9]

En ciertos casos no eran los dioses sino los brujos o hechiceros los que causaban las enfermedades y la muerte. Aquí no se trataba de castigo divino sino de resentimiento, envidia u odio humano, que por medio de poderes sobrenaturales y con ciertos ritos lograba dañar a alguien. Se conocen pocos de estos ritos, pero en cambio se sabe que los brujos que causaban enfermedades eran los únicos que podían curarlas. También había consejas sobre la relación entre ciertas plantas y algunos padecimientos, como la flor de omixóchitl, que no debía de olerse, pisarse u orinar sobre ella porque salían hemorroides, o la flor cuetlaxóchitl, que en las mismas circunstancias producía trastornos ginecológicos. Ciertos animales se relacionaban con las enfermedades o la muerte, como el tecolote (“cuando el tecolote canta el indio muere”), o con el mundo de los muertos, como las arañas o los escorpiones.[10] El tonamalatl o libro de los destinos Humanos señala los días buenos y malos para los nacimientos, con frecuencia en relación con las enfermedades; por ejemplo, los nacidos en el día 1-venado son propensos a morir ahogados o fulminados por un rayo, y en ese día descienden las Cihuateteo a la tierra; los nacidos en el día 1-lluvia podrán ser hechiceros, transformarse en nahuales y causar enfermedades, sobre todo en el día 4-viento, etc. Por fortuna cuando el niño nacía en un día malo no todo estaba perdido, pues se podía mejorar su destino cambiando el día de su bautizo por otro de mejor suerte, que eran el 3 , el 7 y 10 del mismo signo; sin embargo, tal recurso no servía para nada cuando el nacimiento había ocurrido en el día 1-casa.[11]

Aunque se ha señalado que los nahuas, además del concepto mágico-religioso de la enfermedad, también creían que ciertos padecimientos leves no eran causados por los dioses sino por fenómenos naturales, porque su curación se hacía con medidas prácticas y sin actos mágicos o religiosos, esto de ninguna manera lo prueba. Es un hecho que la automedicación herbolaria era la regla en el tratamiento de las enfermedades ligeras y el principio de la terapia en las más graves, y que cuando en éstas no había respuesta se buscaba la atención del ticitl, pero esto no excluye que en ambos casos había un fondo mágico-religioso. En el tianguis de Tenochtitlan los yerberos ofrecían la rica variedad de sus productos a todo el pueblo, que los consumía sistemáticamente basado en el conocimiento popular y tradicional, lo que de ninguna manera excluye la participación de los dioses en sus acciones. Los nahuas sabían muy bien que una caída con fractura era un riesgo en un viaje a la montaña, sobre todo en los sitios más empinados y rocosos, y que en el tratamiento de la fractura era la inmovilización de la extremidad y las infusiones de yerbas anestésicas como el peyote o el olohuilqui; pero también sabían que esos eran los sitios donde se escondían los chaneques y otros personajes sobrenaturales malévolos, expertos en zancadillas y empujones.


Médico patólogo e inmunólogo, investigador, divulgador de la ciencia y académico mexicano.


Notas:

[1] García Icazbalceta, J.: Los médicos de México en el siglo XVI, en bibliografía Mexicana del Siglo XVI (Millares Carlo A., ed.), México, Fondo de cultura Económica, 1954, pp.223-242).
[2] Somolinos d Árdois, G.: La medicina en el mundo náhuatl, en Capítulos de historia Médica mexicana (Somolinos Palencia, J., ed.) México, Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina, 1978, pp-55-97.
[3] Ortiz de Montellano, B.: Los principales rectores de la medicina entre los mexicas. Etiología, diagnóstico y pronóstico, en Historia General de la Medicina en México, Tomo I. México Antiguo (López Austin, A.y Viesca Treviño, C., eds.), México UNAM y Academia Nacional de Medicina, 1984, pp. 159-170.
[4] Ackernecht, E.H.: Typical aspects, en Medicine & Ethnology, Selected Essays (Walser, H.H. & Koelbing, H.M. eds.), Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1971, pp. 17-29.
[5] López Austin, A.: Cosmovisión y salud entre los mexicas, en nota 3 pp. 101-1114.
[6] Martínez Cortés, F.: Conceptos y actitudes acerca de la vida, la enfermedad y la muerte, en Las Ideas en la Medicina Náhuatl, México. La Prensa Médica Mexicana, 1965, pp. 5-20
[7] Ackernecht, E.H.: Primitive medicine´s social function, en nota 4, pp.167-170.
[8] Viesca Treviño, C.: El médico mexica, en nota 3, pp. 217-230.
[9] Sahagún, B.: Historia General de las cosas de la Nueva España. México Porrúa, 1956, passim.
[10] Aguirre Beltrán, G.: Medicina y Magia. México, Instituto Nacional Indigenista, 1973, 2ª. ed. passim
[11] Martínez Cortés, F.: El empirismo, la magia y la religión en la etiología de las enfermedades en nota 6, pp. 69-90.


Fuente: Raíces Indígenas Presencia Hispánica, Editor Miguel León Portilla, El Colegio Nacional, México, 1993.

jueves, 18 de febrero de 2016

LA ENTREVISTA ENTRE EL PATRIARCA KIRILL Y EL PAPA FRANCISCO



El Papa Francisco, de 79 años, tras 11 horas de vuelo, desembarcó con buen ánimo en el aeropuerto internacional José Martí, en La Habana. El sentir de Francisco se podía constatar en el Twitter de su cuenta Pontifex, publicado durante el vuelo: “Hoy es un día de gracia. Es un regalo de Dios este encuentro con el Patriarca Kirill. Recen por nosotros”.

El presidente cubano, Raúl Castro, le esperaba al pie de la escalerilla, junto con dignatarios civiles y religiosos de la isla. Su encuentro en la sala presidencial del aeropuerto fue breve y rápidamente pasó a la reunión privada con el Patriarca Cirilo (Kirill) de Moscú.



El momento y lugar correcto


Los dos líderes cristianos se estrecharon las manos, se besaron tres veces y Kirill preguntó por el vuelo, comentando que "hoy por hoy las distancias largas no son realmente barreras". "Siento que nos encontramos en el momento correcto y el lugar correcto", dijo el jerarca ruso. Francisco respondió: "Doy gracias a la Santa Trinidad por haber tenido esta posibilidad". Expresó que esperaba el encuentro "de corazón". 

El Patriarca comentó: "Me pareció que esto podría haber sucedido antes, pero los acontecimientos de los últimos años han creado ciertas dificultades, pero pese a las circunstancias difíciles hoy tenemos la posibilidad de hablar" (refiriéndose probablemente a la guerra en Ucrania). El Patriarca insistió: "Una vez más quiero subrayar que esto [la reunión] ha sucedido por la voluntad de Dios". Y dejó caer a la prensa rusa (se ve en el portal ortodoxo Pravmir.ru) que "no hay ningún impedimento por ninguna de las partes para que haya más encuentros".

Un documento de 30 puntos


Después se reunieron en privado durante dos horas. Sobre la mesa tenían un documento largo, de varias páginas, en italiano y en ruso, que las diplomacias eclesiales de Roma y Moscú han estado trabajando durante mucho tiempo y que aún el pasado miércoles recibía modificaciones, según admitió el metropolita Hilarión, responsable de relaciones exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El documento tiene 30 puntos, habla de la unidad en 5 ocasiones y se titula según 2 Cor 13,13: "Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la participación del Espíritu Santo estén con vosotros".

Al acabar la reunión, el Papa y el Patriarca se presentaron para firmar en público la declaración en italiano y en ruso. Lo hicieron acompañando la firma con un abrazo.



Discurso del Patriarca: cooperar, por el bien de la humanidad


Después, habló el Patriarca: "Durante dos horas hemos sostenido una discusión abierta y fraterna, con pleno entendimiento de la responsabilidad de nuestras iglesias y de nuestro pueblo creyente por el futuro del cristianismo y por el futuro de la civilización humana. Fue una conversación con mucho contenido que nos dio la oportunidad de entender y sentir las posiciones de uno y otro. El resultado es que hoy las dos iglesias pueden cooperar para defender a los cristianos de todo el mundo. Trabajar conjuntamente para que no haya guerra, para que la vida humana se respete en todo el mundo y se fortalezcan los valores de la moral personal, familiar y social y que a través de la participación de la iglesia en la vida social sea glorificado el santísimo nombre de Jesucristo y el Espíritu Santo".

Como se ve, Kirill no usó en ningún momento la palabra "unidad", y se centró en hablar de "trabajo conjunto" para defender a los cristianos. No menciona al Islam o el yihadismo, sino a "la moral social" y "la participación de la Iglesia en la vida social". Y este trabajo debe beneficiar al "futuro de la civilización humana". 

Francisco habló de los "deseos de unidad" de Kirill



El contrario, el Papa Francisco, en su alocución, sí mencionó 3 veces la palabra unidad. Estas son las palabras de Francisco: "Hablamos como hermanos. Tenemos el mismo bautismo. Somos obispos. Coincidimos en que la unidad se hace caminando. Hablamos claramente, sin medias palabras. Yo le confieso que he sentido la consolación del Espíritu en este diálogo. Agradezco la humildad de Su Santidad, humildad fraterna y sus buenos deseos de unidad. Hemos emprendido una serie de iniciativas que creo que son viables y se podrán realizar. Por eso quiero agradecer a Su Santidad su benévola acogida". 

El Papa después dio gracias a los gestores diplomáticos del encuentro (el cardenal Koch y el metropolita Hilarión). Y a continuación, bajo la mirada divertida del Patriarca ruso, añadió:

"No quiero irme sin dar un sentido agradecimiento a Cuba, al gran pueblo cubano y a su presidente, aquí presente. Agradezco su disponibilidad activa. Si sigue así, Cuba será la capital de la unidad. Y que todo esto sea para gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, para el bien del santo pueblo fiel de Dios bajo el manto de la Santa Madre de Dios". 

Tras la firma, ambos jerarcas saludaron a los integrantes de cada séquito y a los miembros del episcopado cubano allí presentes y entregaron algunos regalos. Raúl Castro, que estaba apenas un poco retirado detrás del Patriarca, también recibió saludos de algunos miembros de cada séquito. 

Terminado el acto se retiraron; al Papa le quedaban aún unas horas hasta México.


Fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=kirill-hablo-de-entendimiento-por-el-cristianismo-y-la-humanidad-francisco-47750


Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y Toda Rusia




“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).

1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.

Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.

Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos.

Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.

Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10).

La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto.

Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.

No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior.

Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32).

Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!


Francisco, Obispo de Roma, Papa de la Iglesia Católica

Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia

jueves, 11 de febrero de 2016

POR VEZ PRIMERA EN LA HISTORIA SE REÚNEN UN PAPA Y EL PATRIARCA DE TODAS LAS RUSIAS





Un largo camino a la unidad


Hasta Pío XII, la Iglesia Católica, mantuvo una posición de aislamiento <<esperando que los herejes y los cismáticos recuperasen la sensatez y los materialistas abandonarán su materialismo ateo. La Iglesia podía esperar, como había esperado antes… >>[1]

Pero en 1958 el viento del Espíritu empezó a soplar en otro sentido. Había que ir en busca de los herejes y cismáticos, con un espíritu de hermandad y humildad. Juan XXIII inauguró un movimiento ecuménico centrado en Roma y lo puso bajo la dirección de un secretariado encabezado por el jesuita y diplomático alemán el cardenal Bea.

Además aprovechando su encargo anterior de delegado apostólico en Turquía y Grecia cultivó una amistad con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I, la cual fructificaría en el pontificado de su sucesor.

Pablo VI se reunió con el Patriarca Armenio y el Patriarca Ecuménico de Jerusalén. Posteriormente con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I y el 7 de diciembre de 1965, ambos levantaron las excomuniones mutuamente otorgadas cinco siglos atrás. A partir de entonces se establecieron relaciones que se han estrechado cada vez más.


La lejana Tercera Roma


En la historia de la Iglesia Ortodoxa, se llamó “Segunda Roma” al Patriarcado de Constantinopla en los tiempos del Imperio Bizantino que era el más poderoso, hasta su dominación por los turcos en el año 1453 d. c. Fue entonces que Moscú asumió el papel de la llamada "Tercera Roma", como aglutinador de las iglesias ortodoxas.

La Iglesia Ortodoxa Rusa, muy ligada a los zares, sufrió la sustitución de esta casa imperial por otra: la de los soviets comunistas, para los que la religión era el “opio del Pueblo”. La Iglesia Ortodoxa fue perseguida y sobrevivió en las catacumbas. Por ello el acercamiento del vaticano no se podría dar, sino hasta el derrumbamiento del régimen comunista.

El gran sueño de Juan Pablo II fue que el patriarca Alexis II lo invitará a visitar Rusia, pero esto nunca ocurrió. Fue hasta la muerte de Alexis II, en 2008 cuando con el nuevo patriarca Kirill I (Cirilo en español) empezaron a cambiar las cosas. Podríamos decir que el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias fue movido por el mismo Espíritu que inspiró a Juan XXIII, ya que abandonó el tradicional aislamiento de la Iglesia Ortodoxa Rusa y sorprendió con una visita a su ancestral enemigo Polonia.

En septiembre de 2009 el arzobispo Hilarión estuvo en Roma cinco días, como representante del nuevo Patriarca Ortodoxo ruso Kirill de Moscú. Y el 18 de septiembre de 2009, se encontró con Benedicto XVI durante casi dos horas, en Castel Gandolfo, el palacio de verano de los Papas situado a unos 30 km de Roma.



Vino la renuncia de Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco. Parecía que los esfuerzos de acercamiento se habían cancelado, hasta que una nota periodística del día 5 de febrero de este año informó: <<Pese a que hace pocos días el servicio de prensa del Patriarcado de Moscú lo había negado a la agencia Interfax, una nota conjunta del Vaticano y el Patriarcado lo confirma ahora: Francisco se reunirá en Cuba con el Patriarca de Moscú y de Toda Rusia, Cirilo, el 12 de febrero […] Ambas partes lo consideran un "encuentro histórico" y dicen que ha sido "largamente preparado">>  (nada menos que por dos años).


Programa del histórico encuentro del 12 de febrero


El jueves, 11 de febrero el Patriarca Cirilo llegará a Cuba en su primera visita al continente americano en el marco de una gira que incluye Brasil, Chile y Paraguay

El Papa Francisco partirá de Roma el viernes 12 a las 7:45 horas y arribará en el aeropuerto José Martí de La Habana (Cuba), a las 14:00 horas. Quince minutos después se realizará el encuentro privado entre ambos líderes religiosos.

Luego del encuentro privado, a las 16:15 horas tendrá lugar el intercambio de regalos y diez minutos después se firmará una declaración conjunta. Luego el Papa Francisco y el Patriarca Kirill pronunciarán un discurso cada uno.

A las 17:00 horas será la presentación de delegaciones y media hora después el Santo Padre partirá hacia México, a donde llegará a las 19:30 horas.


¿Por qué Francisco y no Juan Pablo II o Benedicto XVI?


Razones de nacionalidad e históricas tiene que ver con esta decisión: tanto polacos como alemanes han estado a menudo en guerra con los rusos, pero los argentinos, no. Rusia siempre ha tenido admiración por la orden jesuita, a la que pertenece Francisco, quien además conoce bien el cristianismo oriental.

Influyen además, el recrudecimiento de la persecución a los cristianos en todo el mundo, la fluida relación de Francisco con el Patriarca Bartolomé de Constantinopla y la cercanía del Concilio Pan-Ortodoxo que se celebrará en Creta.



El Concilio Pan-Ortodoxo


Después de más de 1000 años, en el año de 2014 el Patriarca Bartolomé I de Constantinopla ha convocado a un Concilio Pan-ortodoxo. Se venía hablando de él hace 50 años y finalmente se dará con la participación de los líderes de todas las Iglesias ortodoxas autocéfalas. Tendrá lugar 19 de junio de este año, en la isla de Creta aprovechando la fiesta litúrgica del Pentecostés ortodoxo.

En la agenda de este Concilio Pan-Ortodoxo, esta la plena comunión con la Iglesia de Roma ya que la Iglesia Ortodoxa considera a los papas como los legítimos sucesores del apóstol San Pedro y también como “Patriarcas de la Iglesia de Oriente”. No obstante lo anterior, Benedicto XVI renunció a este título para facilitar el diálogo con las iglesias ortodoxas –hecho que en lugar de dividir, ha acercado más a ambas iglesias.



¿Cumplimiento de la profecía de la Virgen de Fátima?


La segunda parte de la profecía de la Virgen de Fátima revelada a los pastorcillos, el 13 de junio de 1917, establece lo siguiente: 





<<Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará[2]. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor[3]. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia[4], que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.>>

Es decir, Rusia fue consagrada por Juan Pablo II en 1984, cinco años después se derrumba estrepitosamente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y con ella el régimen comunista y ateo, lo que trae un florecimiento de la religión ortodoxa.

Por lo que parece la “conversión” de Rusia se dará mediante el Ecumenismo, es decir, la integración paulatina entre las dos Iglesias, proceso cuyo tiempo solo Dios conoce, ya que puede tomar muchos años, dado que aún hay muchas resistencias por resolver, sobre todo en la parte Ortodoxa.



Jorge Pérez Uribe


Notas:
[1] Paul Johnson, La historia del cristianismo, Ediciones B, S. A., 2010, España
[2] Se refiere a la I Guerra Mundial
[3] Se refiere a la II Guerra Mundial
[4] La consagración válida fue hecha por Juan Pablo II, el 25 de marzo de 1984 (hubo dos consagraciones anteriores: una en 1942 por Pío XII y otra en 1982 por el mismo Juan Pablo II, pero al decir de la hermana Lucia –única vidente sobreviviente-, no fueron aceptadas por la Virgen.)

miércoles, 3 de febrero de 2016

¿A QUÉ VIENE A MÉXICO EL PAPA FRANCISCO?



A la víspera del viaje a México, el Papa Francisco dialogó a distancia y en diferido con 33 mexicanos de diez ciudades distintas que le dirigieron sus preguntas y expectativas respecto al viaje pastoral que realizará del 12 al 17 de febrero. “Voy a buscar la riqueza de fe que tienen los mexicanos”.

El Papa, conocido por su devoción mariana, escuchó las preguntas de los mexicanos, desde su casa, la residencia de Santa Marta en el Vaticano, a través de una conexión organizada por Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano en colaboración con el Centro Televisivo Vaticano, difundida este martes 3 de febrero.

El Sucesor de Pedro llenará su maletín negro con 13 discursos y anticipó de alguna manera una parte de sus contenidos. “Si yo voy ahí, es para recibir lo mejor de ustedes y para rezar con ustedes, para que los problemas de violencia, de corrupción y todo lo que ustedes saben que está sucediendo, se solucionen”, constató.


Pero oigamos de su propia voz, cuales son los motivos que lo traen a México (video de 4 minutos):






Texto de la transcripción del video


¿Qué nos viene a traer a México?, preguntó Jorge Armando desde Ciudad de México al Papa.

“Yo voy a México no como un Rey Mago cargado de cosas para llevar, mensajes, ideas, soluciones a problemas, no sé pensemos todas esas cosas. Yo voy a México como un peregrino, voy a buscar en el pueblo mexicano, que me den algo. No voy a pasar la canastita, quédense tranquilos, pero voy a buscar la riqueza de fe que tienen ustedes, voy a buscar contagiarme de esa riqueza de fe.


Tengo ganas de ir a México para vivir esa fe con ustedes. O sea que voy con el corazón abierto para que se llene de todo aquello que ustedes me pueden dar. Ustedes tienen una idiosincrasia, una manera de ser que es fruto de un camino muy largo, de una historia que se fue forjando lentamente, con dolores, con éxitos, con fracasos, con búsquedas, pero hay como un hilo conductor.


Ustedes tienen mucha riqueza en el corazón y, sobre todo, ustedes no son un pueblo huérfano porque se glorían de tener Madre, y cuando un hombre, o una mujer, o un pueblo no se olvida de su Madre, te da una riqueza que vos no la podés describir, la recibís, la transmitís.
Bueno, yo voy a buscar un poco todo eso en ustedes. Un pueblo que no se olvida de su Madre, esa madre mestiza, esa madre que lo forjó en la esperanza. Conocen ustedes el chiste de aquel mexicano que decía: “Yo soy ateo pero soy guadalupano”. Tenía sentido, de un pueblo que no quiere ser huérfano. Por ahí, quizás está la gran riqueza que yo voy a buscar. Voy como peregrino de ustedes y ¡gracias por recibirme!


Fuente http://es.aleteia.org/2016/02/03/que-siente-por-virgen-de-guadalupe-el-papa-francisco-seguridad-ternura/