UA-43224232-1

lunes, 27 de febrero de 2017

LA NARRACIÓN


Pintura de Albert Anker

Teo Revilla Bravo











El ser humano tiene una gran necesidad de manifestar, de expresar, de comunicar, de exponer y revelar impresiones y sentimientos, tanto a sí mismo como a los demás. Narrar es querer contar o exponer ese algo, a quien quiera interesarse por él. Narrar con habilidad literaria es haber conseguido hacer, tras muchos escritos previos, numerosas hojas desechadas y cuantiosas correcciones, buena literatura. Pero a la vez, es ir más allá del mero hecho de contar una historia cualquiera por contarla; es exponer con tino, magia, seguridad y buen ritmo, hechos o argumentos –reales o imaginarios- que contagien y asombren por su calidad. Ahí es donde descubrimos al buen escritor, al literato nato que nos agrada y que posiblemente seguiremos. Para que esto suceda, el escritor ha de saber entusiasmarnos; ha de llenarnos de bellas obras literarias, se cuente lo que se cuente en ellas, ya que de lo que se trata en literatura es el cómo se cuenta, más que el qué se cuenta. Para que esto sea así, se ha de narrar desde el corazón y desde la vivacidad; se ha de saber contagiar ilusiones y novedades, a través de historias que nos envuelvan y nos sumerjan en refulgentes universos.


Cuando hablamos de narrativa como género literario, lo asociamos inmediatamente al cuento y a la novela, pero el género incluye también la leyenda y el mito. Sólo cuando intentamos definir qué es un cuento, qué una novela, qué leyenda o mito, empezamos a comprender la complejidad y la dificultad que encierra el término en sí y su realización. No es fácil ser buen comunicador, ni mediante la letra escrita ni mediante otra forma de arte… La narrativa es un proceso de transmisión de imágenes, mediante el cual el autor crea personajes, a veces complejos y difíciles, con el fin de expresar ideas e impresiones, describiendo aconteceres objetivos o subjetivos, externos o internos, que han de hallarse envueltos en una serie de sucesos, desde donde se va profundizando en sus complejidades y laberintos ojalá que con mucho acierto. Para que esto sea posible, se requiere un principio, un fin, y una secuencia bien calibrada de las acciones a desarrollar en el tiempo en que esos hechos transcurren. Todo ello constituye el complejo hilo narrativo. Y es, a través de esta sutil serie de secuencias, que seguimos el curso y acontecer de uno o varios personajes, dependiendo del contexto y del lugar concreto donde queramos ubicarle o ubicarlos. Todo esto ha de gozar de un orden bien organizado, a través de capítulos o de pausas que den lugar a los diferentes momentos o respiros de los que ha de beneficiar la narración. Este cuento o novela que escribimos con entusiasmo cobrará relevancia, cuando esté realizada de manera atractiva y se haya transferido un mensaje que, al tocar temas de interés universal, permanezca en el tiempo. Si todo esto coincide adecuadamente, el hecho puede suponer haber logrado una buena obra literaria.

El género narrativo es uno de los grandes géneros literarios que existen. Lo podríamos definir como un conjunto de obras que cuentan acontecimientos. El escritor es la persona que exterioriza esa narración, el encargado de dar a conocer un peculiar, prodigioso y atrayente universo creativo. 


Barcelona.Noviembre. 2014.



©Teo Revilla Bravo.

https://www.facebook.com/groups/173539573078204/?fref=ts

lunes, 20 de febrero de 2017

¿TERMINARÁ DONALD TRUMP SU PERÍODO PRESIDENCIAL?



Preámbulo


Normalmente a los gobernantes que entran en funciones se les da un plazo de gracia de 100 días para que muestren como será su gobierno; pero en el caso del presidente norteamericano le ha bastado un mes para dejar ver al mundo como será su mandato y lo que se puede esperar ocurra. Veamos como lo resume Jan Martínez Ahrens de El País:



<<El tiempo es algo que le viene pequeño a Donald Trump. Muy pequeño. Desde que el pasado 20 de enero jurase el cargo, el presidente de Estados Unidos ha hecho del vértigo su agenda y ha destituido a una fiscal general, fulminado a su consejero de Seguridad Nacional, humillado a sus servicios de inteligencia, ordenado construir un muro con México, abandonado el Acuerdo Transpacífico, colisionado con Google, Apple y Facebook, encrespado a la Unión Europea, defendido a Vladímir Putin, ofendido a los líderes de China, México y Australia, prohibido la entrada a miles de musulmanes, chocado con los tribunales, satanizado a los medios y convertido el gran símbolo del poder estadounidense, la Casa Blanca, en un inmenso caos.

Todo ello en 31 días. Poco más de 700 horas. Un tiempo mínimo para cualquier gobernante, pero suficiente en su caso para activar las alarmas. Dentro y fuera del país. “Nunca he estado tan nervioso sobre lo que pueda ocurrir en Washington. Si emerge una crisis, no sé si podrán responder de una forma racional”, ha alertado el demócrata Leon Panetta, antiguo secretario de Defensa y ex director de la CIA. ”Nuestro gobierno vive en un increíble desorden y espero que no sigan así porque somos una nación en guerra”, ha sentenciado el respetado general Tony Thomas, jefe del comando de operaciones especiales.>>[1]


“El troll de la Casa Blanca”



<<En la jerga de Internet, un trol, plural troles (del inglés troll), describe a una persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como ser un foro de discusión, sala de chat, comentarios de blog, o similar, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos (incluso por diversión) o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí. Según la Universidad de Indiana son una comunidad en aumento. El trol puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás.

Aunque originalmente el término sólo se refería a la práctica en sí y no a la persona, un desplazamiento metonímico posterior ha hecho que también se aplique a las personas que incurren en ese tipo de prácticas.>>[2]

Y es el mismo Trump quien se ha ubicado perfectamente dentro de la definición anterior, al hacer uso diario de la red de Twitter, para comunicar sus pensamientos, y decisiones, normalmente agresivos.


“El muro de Trump”



En la historia podemos observar varios tipos de muros célebres: Consideremos tres de acuerdo a sus objetivos:

· El muro de Adriano.- Lo construyó en Britania para contener a los bárbaros, pero también para delimitar su Imperio, que ya no le interesaba extender. 

· El muro de Berlín.- lo construyo el régimen comunista de la República Democrática Alemana en 1961, para impedir que los ciudadanos del dividido Berlín, se pasaran a la República Federal Alemana.

· El muro de la Franja de Gaza.- se asemeja más al de un campo de exterminio para mantener encerrados y en extinción a los palestinos que viven ahí, ya que los mantos acuíferos han quedado del lado israelí y por otro lado los guardacostas israelíes no permiten el desarrollo de la pesca. Calificado por algunos medios como el Ghetto de Gaza, en comparación con el Ghetto de Varsovia.

En el caso de Trump, la finalidad del muro es impedir el acceso de los trabajadores ilegales procedentes de México y Centroamérica, principalmente, es decir, como el muro de Adriano, sería un muro para contener a los “nuevos bárbaros”, pero también para delimitar su Imperio, abandonando a los pueblos situados al sur a la influencia comercial de China principalmente y Rusia. Aquí cabe mencionar que América Latina, ha recibido de buen agrado la inversión y el comercio con China y Rusia. El único país que se ha mantenido fiel a Estados Unidos es México, por el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Canadá, Estados Unidos y México. Pero Trump se empeña en ver como nocivo este tratado y ha hablado de cancelarlo o renegociarlo, ya que “México, se ha aprovechado de Estados Unidos”


Trump no entiende el papel del liderazgo del Imperio Estadounidense


Y así en sus dos primeras semanas ya ha humillado severamente al Presidente de México Enrique Peña Nieto, y a la Primera Ministro de Gran Bretaña, Theresa May y ha reñido con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, por el asunto del TLC, y con el de Australia, Malcom Turnbull, debido al compromiso previamente firmado con Obama para trasladar a USA a varios cientos de refugiados sirios.

<<¿No sabe Donald Trump que los países directamente desovados por Inglaterra (USA, Canadá, Australia y Nueva Zelanda y, claro, la Madre Patria británica) tienen una valiosa alianza secreta de intercambio de inteligencia (UKUSA Agreement) que peligra con esas tensiones inútiles?

No ha quedado títere o aliado con cabeza. Muchos han reaccionado con incomodidad. La canciller alemana Ángela Merkel y el premier francés François Hollande; la mitad del Reino Unido que votó (y perdió) contra el Brexit; y hasta la Unión Europea, que advirtió que le negaría el placet a Ted Malloch, embajador elegido por el presidente de Estados Unidos (aún sin confirmar), por su desprecio por la UE y su menosprecio por el euro.>>[3]


La inútil, pero poderosa OTAN



La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) nació el 4 de abril de 1949, como un sistema de defensa colectiva, frente a la amenaza de una invasión soviética, Ante la desaparición de la URSS, la OTAN ha perdido su razón de ser, ya que la actual Rusia y sus aliados, no son los países anticapitalistas que exportaban la revolución marxista, ni son la amenaza atea que representaban para el puritanismo. No obstante la OTAN ha creado una enorme corporación con miles de puestos burocráticos y gigantescos presupuestos de armamento que benefician a empresas norteamericanas como la Lockheed Martin, Boeing, General Dynamics, entre otras, por lo que para justificarla, se ha seguido la estrategia de presentar a Rusia y Putin, como los nuevos enemigos. La CIA ha intervenido en Ucrania (país satélite y aliado de Rusia, desde hace siglos) para derrocar a un gobernante favorable a Rusia y poner un títere de la CIA y de Estados Unidos.

La cercanía y simpatía entre Trump y Putin, incide fuertemente en este punto, amén de que Trump ha dicho que “si Europa quiere que la protejan” deberá pagar la friolera de ochenta mil millones de euros, situación que obviamente ha causado malestar en todos los miembros de la OTAN y en los socios políticos y armamentistas de Estados Unidos

Durante una intervención este lunes en la sede de la OTAN en Bruselas, el vicepresidente Mike Pence afirmó que <<El presidente de EE.UU., Donald Trump, espera "un progreso real" para finales de 2017 en el que los aliados de la OTAN aumenten su gasto en defensa hasta un mínimo de 2 % de su producción económica.>>[4]

Su enfrentamiento con el “Quinto Poder”



En plena campaña, Trump declaró la guerra a la prensa. El 31 de mayo de 2016 afirmaba en una conferencia con los medios de comunicación: “Creo que la prensa política tiene a la gente más deshonesta que yo he encontrado…” 

Jane E. Kirtley, directora ejecutiva del Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa, creado como consecuencia de las acciones contra la prensa de otro presidente: Richard Nixon, comenta el paralelismo que existe entre Nixon y Trump, con su “lista negra de enemigos”, entre los cuales figuran The Washington Post, The New York Times, CNN, Univision, Político, BuzzFeed y The Huffington Post, entre otros. Llama la atención como The New York Times, ha aceptado el reto, anunciando el 17 de enero, una inversión adicional de 5 millones de dólares para la cobertura de la presidencia y su administración. <<Cubrir esta información de manera agresiva, justa y constante será la prioridad más alta para The New York Times>>, indicó un memorándum interno.

El mismo senador republicano John McCain ha asegurado que "los dictadores empiezan reprimiendo a la prensa", al referirse a los insistentes señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que la prensa es "el enemigo del pueblo", informó la agencia EFE.

Según la opinión de destacados politólogos “presidente que declara la guerra a la prensa, no dura”, claro que esto aplica a países democráticos, no a Venezuela o Turquía.

La “resistencia civil”


El puño cerrado y el color morado pertenecen al "feminismo radical"


El día siguiente a su toma de protesta, el sábado 21 de enero se celebró la Women´s March en más de 600 ciudades de estados Unidos, siendo las más numerosas las de Washington, con 1 millón de personas; Los Ángeles con 750 mil, Nueva York con 500 mil y Chicago con 250 mil, en un total estimado de 5 millones en todo el país.

Este año el Día del Presidente, que se celebra en EE.UU. cada tercer lunes de febrero, muchos ciudadanos tomarán parte en las movilizaciones enmarcadas en la campaña anti-Trump 'No es mi Día del Presidente'. Asimismo, en Nueva York más de 14.000 personas tienen ya previsto asistir a esta manifestación pacífica, según indica la página de Facebook del evento.

La movilización 'No es mi Día del Presidente' también estará presente en Washington D.C., Los Ángeles y Chicago entre otras ciudades. En Atlanta uno de los eslóganes de la marcha será "Impeach now!" (¡Dimita ahora mismo!).

Como parte del movimiento de resistencia a Trump, casi 40.000 personas también tienen previsto exigir frente a la Casa Blanca el próximo 15 de abril que haga públicas sus declaraciones de impuestos, como han hecho otros mandatarios tradicionalmente, si bien el magnate se niega a publicar esos documentos.

Durante el Día de la Tierra el próximo 22 de abril, una marcha defenderá las “evidencias” del cambio climático, que Trump ha tildado de “farsa”, y reivindicará la ciencia como “pilar de libertad humana y prosperidad”.

Una de las que más participación espera es la “Marcha de los inmigrantes”, a la que casi 120.000 personas han confirmado por la red social Facebook su asistencia el próximo 6 de mayo.

Un investigador de la organización Centro para el Progreso Americano y experto en política estadounidense, Sam Fulwood, aseguró a Efe que esta ola de protestas ha conseguido reunir y poner de acuerdo a grupos muy diferentes de gente que defiende causas dispares.

“Lo insólito de esta resistencia civil es que nunca antes, con la excepción del segundo mandato del expresidente Richard Nixon (1973- 1974), tantas protestas y marchas se habían celebrado tan pronto en el mandato de un nuevo presidente”, afirmó Fulwood.


"Incapacidad de servir con seguridad como presidente"


Treinta y cinco expertos en psiquiatría hicieron llegar una carta a la redacción de 'The New York Times', compartiendo su preocupación por la salud mental del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Sin entrar en detalles acerca del análisis ni presentar ejemplos demostrativos de qué les hizo llegar a esa conclusión, los 35 especialistas han diagnosticado una "grave inestabilidad emocional" al mandatario y han reconocido que Trump es "incapaz de servir con seguridad como presidente".

En la plataforma Change.org se ha iniciado una petición titulada 'Trump es mentalmente enfermo y debe ser sustituido'. En el momento de la publicación de este artículo más de 24.000 personas habían apoyado la petición, supuestamente todas ellas relacionadas con el mundo de la psicología, ya que los impulsores de la campaña la dirigen únicamente a los profesionales del campo de la salud mental.


El “Kremlingate”



Hoy sabemos que agentes del FBI y de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), echaron mano de la orden ejecutiva 12333 y de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA) para monitorear las llamadas y mensajes de texto entre el ex general retirado, Michael Flynn, y el embajador ruso en Estados Unidos, Sergey Kislyak. 

Lo que sorprende a propios y extraños es que Flynn, un veterano de la comunidad de inteligencia militar, no haya sospechado de la grabación de estos contactos. En el mundo de la diplomacia (incluida la mexicana) se sabe que los servicios de inteligencia monitorean continuamente las llamadas telefónicas de los embajadores y funcionarios diplomáticos acreditados en Estados Unidos. 

Si hacemos caso de lo publicado por The Washington Post y The New York Times, el contenido de las conversaciones entre Flynn y Kislyak estuvo relacionado con las sanciones que la administración de Barack Obama impuso a Rusia por la invasión a Crimea y por el hackeo de los correos electrónicos del partido demócrata y de la campaña electoral de Hillary Clinton.

Esto, en sí mismo, supone una violación de la denominada Ley Logan que prohibe a cualquier civil no vinculado a la rama ejecutiva involucrarse en misiones diplomáticas. 

Hoy, Michael Flynn ha sido despedido por Donald Trump tras estas revelaciones explosivas. 

Pero la pregunta que muchos se siguen haciendo es; ¿hasta qué punto el hoy presidente de Estados Unidos estuvo al tanto del contenido de las conversaciones entre Flynn y el embajador ruso?. 

Dan Rather, uno de los más respetados periodistas de EU, causó ayer un revuelo al comparar el escándalo de los contactos de personeros de Trump con diplomáticos y agentes de inteligencia rusos —que alguien ya ha bautizado como el “Kremlingate”—, con el que le costó la presidencia a Richard M Nixon. 

“Watergate ha sido el mayor escándalo político de mi vida, tal vez hasta ahora. Fue lo más cerca que estuvimos de una crisis constitucional. En una escala de 10 Armagedón para nuestra forma de gobierno, yo le pondría a Watergate un 9. 

“En comparación, éste escándalo de Rusia es actualmente de alrededor de un 5 o 6, en mi opinión, pero sigue creciendo en intensidad. Si miramos hacia atrás es posible que, al final, este escándalo sea al menos tan grande como Watergate. 

El misil que cobró la cabeza de su asesor de seguridad nacional Michael Flynn, no iba dirigido contra éste, sino contra el Presidente Trump. Devin Nunes, el presidente republicano del Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, afirmó que “esto no va a terminar bien, hay más testigos involucrados que están siendo investigados por el FBI y la comunidad de inteligencia por sus contactos con el gobierno ruso”. Esto es parte de una investigación más amplia sobre el papel de Rusia en la piratería y la distribución de correos electrónicos de los líderes demócratas antes de las elecciones.


Jorge Pérez Uribe


Notas:

[1] http://epv.elpais.com/epv/2017/02/20/seccion_internacional/1487580973_587629.html 

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Trol_(Internet) 

[3]http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/carlos-alberto-montaner/article130579189.html#storylink=cpy 

[4]https://actualidad.rt.com/actualidad/231525-pence-rusia-responsable-ucrania?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome

viernes, 10 de febrero de 2017

“LO POLÍTICAMENTE CORRECTO” Y LA ESCUELA DE FRANKFURT




Qué entendemos por “lo políticamente correcto”


El pensador español Manuel Ballester nos habla de ello: <<Lo políticamente correcto remite a un modo de actuar y de hablar que se está imponiendo, pero no pacíficamente como si se tratase de una nueva moda, por ejemplo. Por el contrario se trata de una imposición a base de legislación y que cuenta con un poderoso aparato censor y punitivo. Remite, por una parte, a una cierta visión buenista de la sociedad que, por otra, se contradice con el modo inquisitorial en que se aplica.



En un sentido muy amplio, podríamos señalar que lo políticamente correcto es un hecho social y lingüístico, un conjunto de comportamientos y actitudes que tienden a minimizar la discriminación de diversos grupos en función de su origen, raza o sexo [...]


Tenemos, pues, de un lado, una caracterización de lo políticamente correcto como un modo de hablar y actuar acorde con una sensibilidad moderna que reacciona frente a todo tipo de discriminación. Por otro lado, la consideración de ese mismo fenómeno como dotado de un aparato censor y totalitario.>> [1]

En su obra The Death of the West, Patrick Buchanan identifica la corrección política con el marxismo cultural: “La corrección política es marxismo cultural, un régimen para castigar a los disidentes y para estigmatizar las herejías sociales justo como la Inquisición castigó las herejías religiosas. Su sello es la intolerancia.”

La Escuela de Frankfurt


Se conoce con este nombre al Instituto de Investigaciones Sociales o Instituto para la Investigación Social (Institut für Sozialforschung), fundado en la Universidad de Frankfurt am Main, en Alemania, por los marxistas Georg Lukács y Felix Weil en 1924, inspirándose en Karl Marx y Sigmund Freud para desarrollar la llamada "Teoría Crítica" de la sociedad occidental, cuyo único fin sería sustituir los valores europeos, por los marxistas. El término "Escuela de Frankfurt" es un término informal empleado para referirse tanto a los pensadores miembros del Instituto de Investigaciones Sociales como a aquellos influenciados por él. No existió ninguna institución formal con este nombre." La Escuela de Frankfurt abrió formalmente sus puertas el 22 de junio de 1924. Pero ya había dictado su primer seminario en la primavera de 1923. Ahí, casi dos docenas de catedráticos marxistas se reunieron bajo el nombre de “la semana de estudio”.

Sus principales integrantes fueron Georg Lukács, Félix Weil, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Erich Fromm y Theodor Adorno.



Como todos sus integrantes eran judíos marxistas, cuando Adolfo Hitler llegó al poder en 1933 tuvieron que emigrar de Alemania hacia Suiza. Después de un año en Ginebra, se establecieron en Nueva York, donde la Universidad de Columbia les dio cobijo. Entre los graduados más célebres de esta universidad se cuentan Theodore Roosevelt, Franklin D. Roosevelt y Barack Obama.


La praxis revolucionaria y “lo políticamente correcto”


En el siglo XIX y comienzos del XX, la teoría marxista predecía que si la guerra llegaba a Europa, las clases trabajadoras en cada país europeo se unirían y sublevarían. Pero la teoría fracasó. Cuando la Primera Guerra Mundial comenzó en 1914, la lealtad de los trabajadores por su país fue más fuerte que su llamada "conciencia de clases". Fueron a la guerra con honor, tanto los franceses como los alemanes, austriacos, rusos o británicos y marcharon al frente de batalla.

Antonio Gramsci en Italia y Georg Lukács en Hungría creían tener la respuesta. Gramsci y Lukács creían que la cultura occidental había enceguecido a la clase trabajadora sobre sus intereses marxistas reales. Para que la revolución marxista tuviera lugar, la cultura occidental tenía que ser destruida.

<<El italiano comunista Antonio Gramsci decía que los obreros no se levantaban en revolución porque estaban impregnados de la cultura tradicional occidental en todas sus formes y síntomas:

Los hombres eran hombres y se comportaban como tales, las mujeres eran mujeres y se comportaban como tales, la gente creía en Dios, los europeos estaban orgullosos de su historia, los franceses seguían orgullosos de su imperio, los británicos seguían orgullosos de su imperio, los españoles seguían orgullosos de haber colonizado un nuevo mundo, todos daban por seguro que la cristiandad era la verdadera religión y las otras religiones falsas.

Y todos seguían defendiendo que el ‘todo’ Occidental, desde Mozart a Davinci, de Copérnico a Cervantes, de San Alberto Magno a Mendel, desde Pasteur hasta Tesla, de Shakespeare a Volta y desde Wagner hasta Miguel Ángel, era superior a las otras culturas.

Esto era, según Gramsci, el freno mayor, el impedimento y barrera que no dejaba avanzar la revolución en Occidente.

Para contrarrestar esto, Gramsci decía que había que extirpar por todos los medios la cultura cristiana occidental en un “combate cultural”, al que él llamaba “camino largo” o “marcha larga”.



Esta “marcha larga” debía dirigirse hacia todas las instituciones: universidades, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, hoy día también televisión, cine, etc. desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura cristiana occidental para que la gente, una vez debilitada en sus convicciones, se adhiera a los ideales marxistas que antes habían rechazado de forma natural.

Así pues nace la teoría (después puesta en práctica con increíble éxito como vemos hoy día) de que hay que destruir todo (y a todos) lo que defienda o promueva el cristianismo, la familia tradicional, el rol natural del hombre y la mujer, las etnias autóctonas europeas, la superioridad de la literatura, arte, y música europea, la creencia en Dios, el orgullo en la historia europea (especialmente la conquista y colonización de otros continentes, culturas y religiones), el hetero-sexualismo, y en fin todo lo que componía la cultura y realidad occidental cristiana.

Había que debilitar cual quinta columna, desde dentro, la cultura de Occidente, debilitar la creencia en Dios, en la Ley Natural, en el orden natural de la sociedad y había que defender todo lo que fuera anti cristiano, anti Europa, anti Occidente.

Así, en el 1923 nace en Frankfurt (Alemania) el Instituto para la Investigación Social o, simplemente, la Escuela de Frankfurt dirigida por el húngaro Georg Lukacs y financiada por Félix Weil para diseminar y llevar a la práctica la estrategia concebida por Gramsci.

Sobre el objetivo de esta Escuela, decía su primer director George Lukacs: “Vi la destrucción revolucionaria de la sociedad como la única solución para las contradicciones culturales de la época… Tal volteamiento mundial de valores no puede ocurrir sin la aniquilación de los antiguos valores y la creación de otros nuevos por los revolucionarios”.

“Horkheimer afirma en su ‘Teoría Crítica’ que la manera de destruir la civilización occidental era el ataque sistemático a todos sus valores asociados a esta, y así, por ejemplo, defendía la destrucción del matrimonio y la familia con hijos”

Otros pensadores marxistas se unieron al esfuerzo con dedicación: Adorno, Marcuse, Fromm, Benjamin, Horkheimer, etc.


De inmediato la Escuela tuvo muchísimo éxito y tanto en el mundo académico como en el cultural se empezó a notar la puesta en práctica de la estrategia, algo muy reflejado en la decadencia de a finales de la década de los años 20, los “locos” años 20.

Sin embargo, tanto el trabajo como la influencia en la cultura del instituto se detuvieron bruscamente por la gran Depresión, primero, y por la II Guerra Mundial, después.

Muchos de los grandes arquitectos de la Escuela de Frankfurt se instalaron en la Universidad de Columbia de Nueva York y esperaron tiempos más favorables para impulsar de nuevo su revolución cultural.

Fue en la década de los 60 cuando una nueva generación de adolescentes y jóvenes que no conocían la Depresión ni la Guerra Mundial tomo de nuevo el proceso revolucionario de la Escuela de Frankfurt.

De ahí que la estrategia de la Escuela de Frankfurt “explotara” con rotundo éxito en los 60 por todo Occidente.

Así, la obra ‘Eros y civilización’ de Marcuse se convirtió en el máximo fundamento doctrinal del hippismo. También es Marcuse quien reenfoca los esfuerzos del marxismo cultural poniendo como máximo objetivo el ganarse y adoctrinar (lavar el cerebro) a los universitarios de clase media y alta.

Por su parte Max Horkheimer afirma, en su ‘Teoría Crítica’, que la manera de destruir la civilización occidental era el ataque sistemático a todos sus valores asociados.

Así, por ejemplo, defendía la destrucción del matrimonio y la familia con hijos llegando a decir que el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto.

De la misma manera Fromm decía que la masculinidad y la feminidad no eran reflejo de diferencias biológicas, sino que era imposición debida a la “opresión” que los heterosexuales ejercían en la sociedad.

Así, a la teoría y estrategia de la Escuela de Frankfurt, una vez puesta en práctica, esto es una vez que salió del salón de clase y empezó verdaderamente a destruir la cultura cristiana occidental, se le llamó marxismo cultural.

Según esta corriente, las personas de cultura occidental son por definición una clase opresora y malévola por naturaleza.

En contraste, la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos de cultura, religión y etnias no occidentales o por las minorías que contradicen en sus acciones y pensamiento lo tradicional cristiano: todas las razas no blancas, homosexuales, inmigrantes del tercer mundo, feministas, ateos “científicos”, musulmanes, etc.



“el propósito del Marxismo Cultural era destruir todo lo que hasta entonces había sido la Civilización Occidental: la cultura, la Ley Natural, el rol masculino en la sociedad, el rol femenino en la sociedad, la creencia en Dios, todo lo pro europeo, todo lo pro cristiano”

Entre las armas que usa este marxismo cultural, producto de la Escuela de Frankfurt, está la inmigración masiva de gentes del tercer mundo con religiones y culturas ajenas a la europea, y la imposición de leyes de “discriminación positiva” que favorezcan a todas las “minorías” (desde los homosexuales hasta todos los que practican religiones no cristianas).

Y una fuerte imposición de leyes que atenten contra los derechos de todos aquellos que defiendan la Ley Natural moral, la cultura occidental, el rol natural de los hombres y las mujeres, la familia tradicional, etc.

En su ensayo ‘Tolerancia Represiva’, Marcuse da nacimiento indirecto a lo que se convertiría después en el concepto de nuestros días de lo ‘políticamente correcto’, o sea la dictadura del pensamiento que condena con el martillo del rechazo, la vergüenza e incluso la multa o la cárcel a todo aquel que se atreve a cuestionar los nuevos ‘dogmas’ impuestos a golpes y lavado de cerebro por el marxismo cultural.

Decía Marcuse: “La conclusión obtenida es que la realización del objetivo de la tolerancia exige intolerancia hacia orientaciones políticas, actitudes y opiniones dominantes y en cambio, la extensión de la tolerancia a orientaciones políticas, actitudes y opiniones puestas fuera de la ley o eliminadas… (esto es) intolerancia hacia los movimientos de la derecha, y tolerancia de movimientos de la izquierda (…) se extendería a la fase de acción lo mismo que de discusión y propaganda, de acción como de palabra” (Tolerancia Represiva, Marcuse).

De ahí que entendemos que el propósito del marxismo cultural era destruir todo lo que hasta entonces había sido la civilización occidental: la cultura, la Ley Natural, el rol masculino en la sociedad, el rol femenino en la sociedad, la creencia en Dios, todo lo pro europeo, todo lo pro cristiano, la historia basada en la superioridad de una civilización e historia fundamentada en la verdadera religión cristiana.

Para destruir eso había que imponer todo lo que fuera anti europeo, anti cristiano, anti historia y legado europeo, anti ley natural, anti rol natural del hombre y mujer en la sociedad.

De esa manera y después de la gran “explosión” del marxismo cultural en la década de los años 60, EEUU y el resto de Occidente llevan ya casi 50 años sufriendo bajo esta revolución cultural y social impuesta por los medios de educación y comunicación.

Más aun, los últimos ocho años de Obama sólo sirvieron para acelerar al máximo la profundidad y la devastación de ésta.

Durante los últimos ocho años, Obama impuso a martillazos y de manera radical la revolución de la Escuela de Frankfurt, y por supuesto, la Europa occidental siguió el ejemplo de su referente por excelencia (EEUU) intentando copiar en todo a Obama para demonstrar lo ‘modernos’ que eran. Como decimos en EEUU, monkey see, monkey do [N. del Editor: el mono imitamonos]. >>[2]


Colofón: Una nueva discriminación nacida de la “tolerancia”


Universidad de Columbia, New York, al fondo a la derecha se ve el ‘Lerner Hall’)

<<El consejo estudiantil de la prestigiosa Universidad de Columbia, Estados Unidos, ha aprobado por unanimidad una resolución para “reservar espacios exclusivos de la comunidad LGTBI y otras minorías”.

La propuesta, dirigida por líderes del LGTBI en la Universidad, y que fue aprobada el pasado 25 de enero, insta a que el centro educativo monte por obligación un espacio exclusivo para dar apoyo institucional, personal y de financiación a los estudiantes que pertenezcan a la comunidad LGTBI. 


Además, dentro de este espacio exclusivo podrán acceder los estudiantes de color, así como las mujeres que se “sientan intimidadas por la presencia masculina en el campus”. Pero no los heteros blancos.

Según se publica en el portal Campus Reform, este proyecto del LGTBI trae consigo además numerosas exigencias que esperan que el centro apoye.

Una de las demandas es que este “espacio exclusivo” debe disponer de “televisión, cafetería, ordenadores o sala de estudio” entre otras cosas.

Piden además la creación de puestos remunerados para su ‘espacio íntimo’ como son el de un director, trabajadores a tiempo parcial y estudiantes que colaboren.

Y por si fuera poco, los LGTBI pretenden que la zona exclusiva se ubique en uno de los vestíbulos más prestigiosos de la universidad de Columbia, el ‘Lerner Hall’, que en un principio estaba diseñado para el descanso de todos los estudiantes>>[3]


Jorge Pérez Uribe

Notas:
[1] Manuel Ballester, Lo políticamente correcto o el acoso de la libertad, Cuadernos de Pensamiento Político, Abri/junio 2012, Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, España, http://www.fundacionfaes.org/file_upload/publication/pdf/20130423223125lo-politicamente-correcto-o-el-acoso-a-la-libertad.pdf 

2] http://www.actuall.com/criterio/democracia/como-el-marxismo-cultural-de-la-escuela-de-frankfurt-invento-la-persecucion-al-disidente/ 

[3] http://www.actuall.com/familia/discrimina-el-lgtbi-a-los-heteros-la-universidad-de-columbia-crea-salas-solo-para-el-lobby/ 


domingo, 5 de febrero de 2017

EL PECADO ORIGINAL DE LA CONSTITUCIÓN DE 1917





José Manuel Villalpando

En la celebración del centenario de la Constitución del 17 se ha pasado de largo por el espinoso asunto de la “legitimidad” del congreso constituyente que en Querétaro, hace un siglo, la discutió y aprobó, y nadie ha querido entrar a este tema que constituye, a mi juicio, “el pecado original” de nuestra Ley Suprema.

La pregunta es muy sencilla: los diputados constituyentes de aquel congreso, ¿representaban legítimamente a “todo” el pueblo mexicano? La respuesta es categórica: NO, esos diputados NO representaron al pueblo mexicano en toda su extensión, diversidad, pluralidad y variedad de ideologías, pues solo lo fueron los representantes de la facción vencedora, la carrancista, excluyendo a los demás, porque según don Venustiano Carranza, “los enemigos de la Revolución, son enemigos de México”, como lo afirmó cuando convocó al congreso, porque para él, la única Revolución válida era solo la suya.

Veamos las pruebas de mi aseveración: en el Decreto que convoca a un Congreso Constituyente, expedido el 14 de septiembre de 1916, en su artículo 4° se estableció un requisito negativo: que NO podrían ser diputados al congreso constituyente, “los que hubieren ayudado con las armas o sirviendo en empleos públicos a los gobiernos o facciones hostiles a la causa Constitucionalista”, con lo cual quedaban fuera de representación los porfiristas y los huertistas, pero también los villistas y los zapatistas, a los que Carranza y Obregón había derrotado.


Pero no conforme con esta prohibición, don Venustiano quiso que el congreso se formase nada más con sus leales adeptos, por lo que cinco días más tarde, el 19 de septiembre de 1916, expidió la respectiva convocatoria y en el artículo 8° añadió un requisito más, esta vez de acción afirmativa: los diputados constituyentes deberían acreditar “con hechos positivos su adhesión a la causa constitucionalista”; es decir, ya no bastaba con no haberse opuesto a ella, sino que tendrían que ser partidarios activos de ella.

En otras palabras, Carranza quería un congreso a modo, solo compuesto por sus seguidores, ante los cuales presentaría su proyecto de Constitución, dándoles solo dos meses para que deliberaran y lo aprobaran.

Afortunadamente para la justicia social, la facción “constitucionalista”, ya en pleno congreso en Querétaro, se escindió en dos: los renovadores, que siguieron fieles a don Venustiano, y los radicales, que eran los corifeos de la nueva estrella de la Revolución, quien deseaba a toda costa ser presidente y le urgía derrocar a Carranza: Álvaro Obregón, cuyo interés fue obstruir el proyecto original e incluir en él asuntos que no había considerado el “primer jefe”, quien a la larga sería asesinado por los esbirros de Obregón. Sin embargo, hay que reconocer que gracias a los seguidores del “manco” de Celaya, se pudo introducir en la Constitución las reformas sociales más importantes, como las de educación, tenencia de la tierra y protección de los trabajadores. 

¿Podemos perdonar el pecado original de la Constitución del 17 de no ser la legítima expresión del pueblo mexicano, de no provenir de una amplia y suficiente representación de todos los puntos de vista de los mexicanos de entonces? Creo que sí, siendo benévolos con el pasado; lo que me parece imperdonable es que todavía cien años después, la Constitución sea, como antaño, propiedad solo de unos cuantos, los que detentan el poder, quienes la modifican, reforman, transforman y hacen con ella lo que quieren, con el pretexto de que son “representantes del pueblo”, cuando hoy en día no son más que mandatarios de los intereses de los partidos políticos. Ni hace un siglo cuando se promulgó, ni a lo largo de cien años en que ha sido centenares de veces reformada, la Constitución ha sido puesta a consideración, juicio y decisión del pueblo mexicano, jamás ha sido sometida ni ella ni sus adiciones, a un referéndum, consulta o plebiscito; nunca se ha tomada en cuenta, como ya sucede en otros países verdaderamente democráticos, la opinión popular sobre su Ley Suprema que puede expresarse en las urnas. Eso si es imperdonable.