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sábado, 24 de junio de 2017

EL CRISTIANISMO DESAPARECERÁ DE EUROPA COMO DESAPARECIÓ DEL NORTE DE ÁFRICA.





por Giulio Meotti, 16 mayo 2017



“Temo que nos estemos acercando a algo parecido al trágico destino del cristianismo en el norte de África en los primeros tiempos del islam”, advirtió el obispo luterano Jobst Schoene hace unos años. En la antigüedad, Argelia y Túnez, totalmente cristianas, nos dieron grandes pensadores, como Tertuliano y San Agustín. Dos siglos después, el cristianismo había desaparecido, sustituido por la civilización árabe-islámica.

¿Va a correr Europa la misma suerte?

“El cristianismo se ha terminado en Irak” a causa del extremismo islámico; en Europa, el cristianismo se está suicidando.

En veinte años nacerán más niños de mujeres musulmanas que de cristianas en todo el mundo. Esta es sólo la última señal del rápido crecimiento del islam, que lleva camino de convertirse la mayor religión del mundo al acabar el siglo, según un nuevo estudio publicado por el Pew Research Center.

“El cristianismo está literalmente agonizando en Europa”, dijo Conrad Hackett, jefe del equipo de investigadores del informe del Pew, según el cual entre 2010 y 2015 la población mundial musulmana se incrementó en más de 150 millones de personas, hasta llegar a los 1.800 millones.

En Europa, ¿cuántos cristianos se han perdido? Entre 2010 y 2015, “la cifra de muertes superó a la de nacimientos en casi 6 millones”.

A este ritmo, el cristianismo desaparecerá de Europa.

En el mismo marco temporal, en la mayoría de los países europeos –Gran Bretaña, Alemania, Italia y Rusia incluidos– las muertes superaron a los nacimientos entre los cristianos. “Sólo en Alemania, por ejemplo, se calcula que hubo 1,4 millones más de muertes que de nacimientos de cristianos entre 2010 y 2015, una pauta que se prevé se mantenga en gran parte de Europa en las próximas décadas”, descubrió el Pew. Hay patrones claros en las tendencias demográficas, los niveles de asistencia a las iglesias, el número de parroquias cerradas y la menguante cifra de sacerdotes.

Estos patrones son la razón de que los líderes islámicos como el presidente turco, Recep Tayip Erdogan, estén librando una guerra demográfica contra Europa. “No tengáis tres, sino cinco hijos”, pidió Erdogan a los musulmanes del Viejo Continente. “Sois el futuro de Europa”. Este plan se llama, en el islam, hégira: expandir el islam mediante la migración, inspirándose en la huida de Mahoma de La Meca a Medina en 622.

En Europa septentrional el cristianismo ya ha sido debilitado por el ateísmo, tendencia posiblemente acelerada por los avances médicos y científicos. Después de pasar más de un año en Escandinavia, el sociólogo estadounidense Phil Zuckerman publicó el libro Society Without God(La sociedad sin dios). Recientemente, tras una campaña publicitaria a escala nacional de la Sociedad Atea, miles de personas abandonaron la Iglesia de Dinamarca. La iglesia estatal de Noruega perdió más de 25.000 miembros en un solo mes. En 2016, más de 90.000 personas decidieron dejar de pertenecer a la Iglesia de Suecia, casi el doble que el año anterior; entre tanto, en un año, 163.000 migrantes, la mayoría de ellos musulmanes, entraron en el país.

El cristianismo también está colapsando en el Reino Unido. Veinte iglesias cerrarán pronto en el Gran Manchester. Según algunas informaciones, el anglicanismo habrá desaparecido de Gran Bretaña para 2033. La Archidiócesis de la Iglesia Católica de San Andrés y Edimburgo prevé reducir el número de parroquias de más de cien a treinta. La Archidiócesis de Glasgow, la mayor del país con creces, tendrá pronto –en las próximas dos décadas– sólo 45 sacerdotes, y probablemente cerrará la mitad de sus parroquias. Imagínense: una inmensa comunidad católica va a cerrar la mitad de sus iglesias.

En Holanda los católicos también están asumiendo un “futuro sin iglesias”. El cardenal Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, anunció que para 2025 un millar de parroquias católicas habrán sido clausuradas. “Predecimos que un tercio de las iglesias católicas habrán cerrado para 2020, y dos tercios para 2025”, declaró.

La mayoría de las iglesias de Bruselas también cerrarán; 108 de ellas. La Archidiócesis de Viena, en Austria, también liquidará la mayoría de sus iglesias –concretamente 660– en los próximos diez años. Las fusionará en 150 parroquias más grandes.

Se encuentran cifras similares en toda parte de Europa, desde la católica España al protestante Reino Unido.

El padre Benedict Kiely, cura católico y fundador de nasarean.org, que ayuda a los cristianos perseguidos en Oriente Medio, se reunió hace poco con algunos cristianos perseguidos por el ISIS en Irak. Cuando se marchaba del país, otro cura anciano, él mismo un refugiado, le cogió la mano y le dijo en árabe: “Ten cuidado, ten mucho cuidado. Lo que ha pasado aquí llegará hasta ti”.

Como nos recuerdan los ataques contra dos iglesias cristianas coptas en Egipto el pasado Domingo de Ramos, se está librando una auténtica guerra de exterminio contra los cristianos en Oriente Medio.

El filósofo canadiense Mathieu Bock-Côte ha escrito en Le Figaro:

· Occidente se acostumbró hace mucho tiempo a la persecución de los cristianos en Oriente Medio, como si sus desgracias fuesen inevitables y tuviesen que aceptarse sin más. ¿No debería el problema de los cristianos en Oriente Medio abrir los ojos a la civilización europea sobre su identidad esencial? ¿No deberíamos, en Europa y Occidente, tomar conciencia de que estos ataques también van dirigidos a nosotros?

Europa lleva algún tiempo experimentando esta guerra contra el cristianismo en su propio suelo: el atentado en una iglesia de Normandía, en la que extremistas islámicos asesinaron a un sacerdote ante el altar; el complot terrorista contra la catedral de Notre Dame, la amenaza del ISIS de convertir la catedral de San Pedro en una mezquita o el letal ataque terrorista contra un mercado navideño de Berlín son sólo unos ejemplos.

“La lengua materna de Europa es el cristianismo”, dijo el gran escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, no un papa. Tal vez esa lengua vuelva a ser fuerte en el futuro. Tal vez los sacerdotes mantengan vivo el cristianismo en Londres, Bruselas y París. Tal vez. Pero no fue eso lo que pasó en África del Norte.

Por ahora, la “lengua materna” de que hablaba Goethe se ha reducido, en Europa, a un susurro apenas perceptible. En su lugar, se puede oír, cada vez más poderosa, la “lengua islámica”

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute

sábado, 17 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO: CORRUPCIÓN, EL CÁNCER QUE DESTRUYE NUESTRAS VIDAS




Ary Waldir Ramos Díaz | Jun 15, 2017

El papa Francisco denuncia que la corrupción es un “cáncer” y “la peor plaga social” y el origen de muchos crímenes. Lo escribe en el prólogo del libro Corrosione (Corrosión), que el diario italiano Il Corriere della Sera ha publicado este jueves 15 de junio de 2017.

Para el Papa la corrupción es “el lenguaje de las mafias y de las organizaciones criminales en el mundo” y sostiene que el corrupto “olvida pedir perdón porque está sacio y lleno de sí”. Apenas ayer en la Audiencia general había analizado el narcisismo del hombre de hoy.

“La corrupción es la peor plaga social porque genera gravísimos problemas y crímenes que implican a todos”, explica Francisco en la introducción de la obra escrita por el cardenal ghanés Peter Tuckson, prefecto del nuevo Dicasterio del Desarrollo Humano Integral, junto al filósofo y miembro de esa institución vaticana Vittorio Alberti.

Mientras en el Vaticano se realiza este jueves 15 de junio un Debate internacional sobre la corrupción, que tienen lugar en la Casina Pio IV, Bergoglio también hace un ‘mea culpa’ por este flagelo que tocas las puertas de la Iglesia y sus fieles.

En este sentido, el Papa cita al teólogo francés, Henri de Lubac que decía: “el peligro más grande es la mundanidad espiritual, que es la corrupción, y que es más desastrosa que la infame lepra”.

Por ende, “nuestra corrupción es la mundanidad espiritual, la tibieza, la hipocresía, el triunfalismo, el hacer prevaler solo el espíritu del mundo sobre nuestras vidas y la indiferencia”, explicó.

Por un nuevo humanismo, el Pontífice invita a cristianos y no cristianos” a ser “como copos de nieve que forman una avalancha, un movimiento fuerte y constructivo”. Juntos por un “renacimiento […] contra la corrupción que podemos realizar con audacia profética”.

“Trabajar todos juntos, cristianos, no cristianos, personas de cualquier fe y no creyentes, para combatir esta forma de blasfemia, este cáncer que destruye nuestras vidas”, insiste.

En el prólogo, el Obispo de Roma llama a actuar con urgencia para sensibilizar sobre el problema. Por eso, insistió: “Se necesita educación, cultura misericordiosa, cooperación por parte de todos, según las propias posibilidades, talento y creatividad”.

En su mensaje es directo cuando afirma que la corrupción es un mal origina otros males como “la explotación del hombre”, “la degradación y de la falta de desarrollo”, “el tráfico de de armas”, la falta “de la injusticia social” y la falta de “mérito”.

Francisco da a la corrupción el rostro nefasto de la “esclavitud”, del “desempleo”, de la falta cuidado “de las ciudades, de los bienes comunes y de la naturaleza”.

Al respecto, el Debate internacional sobre la corrupción que tiene lugar en el Vaticano, organizado por el Dicasterio (ministerio) para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Academia de las Ciencias, es la primera reunión que reúne a varios expertos de diversos continentes para reflexionar sobre este problema global.

Un flagelo que tiene relación con el crimen organizado y con la mafia. Precisamente, hacen parte del grupo de trabajo; cristianos y no cristianos, personalidades eclesiásticas e institucionales, jueces, representantes de la policía, miembros de movimientos y organizaciones, víctimas de delitos, periodistas e intelectuales.


Fuente:https://es.aleteia.org/2017/06/15/papa-francisco-corrupcion-el-cancer-que-destruye-nuestras-vidas/

viernes, 9 de junio de 2017

DIALOGAR CON LOS NARCOS; UN OBISPO MEXICANO EXPLICA POR QUÉ

El emblemático caso del obispo de Chilpancingo-Chilapa desnuda la degradación social en el sur de México y la notoria ausencia del Estado en una región ampliamente controlada por los capos de la droga.


Salvador Rangel Mendoza, obispo de Chilpancingo-Chilapa


Felipe Monroy* | Ciudad de México

“Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. Cerca de la cueva encontró a la fiera enorme, que al verle se lanzó feroz contra él. Francisco, con su dulce voz, alzando la mano, al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano lobo!”. Así imaginó el poeta Rubén Darío al santo de Asís en su diálogo con una bestia que asolaba rebaños y pastores. Para Salvador Rangel Mendoza, obispo de Chilpancingo-Chilapa, en el estado mexicano de Guerrero, es la inspiración necesaria para tender puentes de diálogo con los narcotraficantes de la región sur del país. 

“No podemos tapar el sol con un dedo y no estoy de acuerdo con ese discurso triunfalista del gobierno federal, estatal o municipal de que tienen todo bajo control: sabemos que todo Guerrero está en manos del narcotráfico”, afirma el obispo Rangel Mendoza al Vatican Insider. En meses pasados decidió entablar un dialogo con narcotraficantes para evitar que aumente la escalada de violencia en la región. 

El obispo, de formación franciscana, considera que su misión como pastor le obliga a mantener las puertas abiertas al diálogo, incluso con los capos de la droga: “Como pastor no le puedo cerrar las puertas a nadie y, como ha sucedido en otras ocasiones, lo que yo quiero con este diálogo es asegurar a los sacerdotes, a las religiosas, a los seminaristas y a los catequistas. Y yo prefiero tener esa puerta abierta, esa puerta de diálogo; por eso lo he hecho. Y no es que esté todos los días con ellos, simplemente es para protección del clero”. 

Sin embargo, el diálogo que ha sostenido con criminales ha sido duramente cuestionado por las autoridades: “Ya he hablado con el secretario de gobierno y también hemos tratado la situación con el gobernador Héctor Astudillo, a ellos no les ha parecido, no les gusta que esté dialogando con estas personas y me lo han dicho. Lo que busco es sembrar la paz, invitarlos a dejar estos asesinatos y la conversión de todo mundo; pero es la gente de gobierno la que no quiere dar su brazo a torcer, que no dialogan con criminales, con gente fuera de la ley. Yo me pregunto: ¿En dónde está la gente mala, adentro o afuera?”. 

Pero en el diálogo con narcotraficantes, ¿no se llegó a ningún tipo de negociación o intercambio de favores? 

No, de ninguna manera. Es un diálogo, no es ninguna negociación. Yo aprovecho ese momento, les digo clarito: “Yo vengo aquí como amigo; vengo a ofrecerles la palabra de Dios; vengo a ofrecerles los sacramentos; vengo, no a juzgarlos, sino simplemente decirles que son parte de la diócesis y quiero estar con ustedes. Hasta allí únicamente. Los invito a que en lo posible no asesinen, no hagan levantones, no hagan cosas inconvenientes; y ellos, queriendo que no, hacen caso de este llamado. Prefiero tenerlos cerca que lejanos, y que escuchen alguna voz. Yo siempre los invito a la paz, a la concordia y a la tolerancia. Creo que muchas veces me escuchan esas personas”. 



Les hace un llamado a la conversión… 

Efectivamente. Y a la misericordia. 

Para el obispo Salvador Rangel, la situación en el estado de Guerrero es dramática. Semanas atrás denunció que grupos criminales cobraban derecho de piso a las autoridades de la Catedral de Tlapa pero que tras establecer un diálogo con aquel grupo se logró detener el abuso. 

“Se logró erradicar ese cobro de piso porque se lo pedí a un personaje de estos y él se encargó de arreglar ese asunto. Desgraciadamente, después llegaron otros y creo que ahora, de parte del municipio o del gobierno estatal, tienen montada una guardia de planta allí en la Catedral”, explicó. 

Pero las amenazas son la menor de sus preocupaciones: “Este fin de semana tuvimos 26 asesinatos en Guerrero; el sábado solamente tuvimos siete asesinados aquí en Chilpancingo. Por ello no estoy de acuerdo con ese discurso triunfalista del gobierno federal, estatal o municipal de que tienen todo bajo control. Y en lo personal sí tengo un cierto temor. Pero tengo más temor de algunas autoridades o instituciones que de los mismos narcotraficantes”. Este pasado fin de semana se encontraron dos cabezas humanas en su diócesis: una en Chilpancingo y otra en Chilapa. 

¿Cómo se dialoga con alguien que en su universo de vida no tiene una orientación positiva con su prójimo, que le roba, que lo asesina, que trata de aventajarse de sus debilidades? ¿Cómo hace usted para dialogar con ellos? 

“Como fraile franciscano tengo siempre presente el diálogo y abrirse a los demás. Tengo muy presente esa poesía de Rubén Darío ‘Los motivos del lobo’, como san Francisco acudía a escuchar al lobo, a escuchar sus motivos de por qué se portaba mal. Y yo he ido a escuchar los motivos de esas personas, porque no están metidos gratuitamente sino por las circunstancias. Por ejemplo, uno de ellos dice: ‘Mataron a mi padre’; y otro: ‘Secuestraron a mi esposa y a mis hijos’. Entonces hablo con ellos y son personas humanas como nosotros, no dejan de tener fe”. 

Rubén Darío termina así su famoso poema después de verificar que tras la acción violenta del hombre el lobo vuelve a la violencia feroz: “El santo de Asís no le dijo nada. Le miró con una profunda mirada, y partió con lágrimas y con desconsuelos, y habló al Dios eterno con su corazón. El viento del bosque llevó su oración, que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...” 

*Periodista, ex director de la revista “Vida Nueva” en México. 



Fuente:http://www.lastampa.it/2017/06/09/vaticaninsider/es/reportajes-y-entrevistas/dialogar-con-los-narcos-un-obispo-mexicano-explicar-por-qulQH0dG3xzOJPnpZb8DQbwL/pagina.html

viernes, 2 de junio de 2017

"A KENNEDY LO MATÓ LA MAFIA BAJO LA SUPERVISIÓN DE LA CIA, Y EL FBI LO SABÍA SEMANAS ANTES"




31 mayo 2017

Hablamos con Javier García Sánchez, el autor español del libro mejor documentado y más valiente que se ha publicado hasta ahora sobre el asesinato de JFK.

Sin apenas recurrir a Internet, obteniendo la información directa de las fuentes y utilizando un "lenguaje de francotirador". Así es como Javier García Sánchez (Barcelona, 1955) ha logrado que su ensayo sobre el asesinato de John F. Kennedy tenga la precisión y la potencia de un disparo. 'Teoría de la conspiración. Desconstruyendo un magnicidio: Dallas 22/11/63' (editorial Navona) es un volumen imponente, de más de 600 páginas, que combina un paciente trabajo de recopilación documental con una redacción vigorosa, en la que se deja sentir la voz vehemente de un autor comprometido con la verdad y sobre todo enfadado, cansado de mentiras, de ocultación y de esa corrección política que, por cobardía, acaba convirtiéndose en cómplice de la atrocidad.

Nos atiende amablemente por teléfono desde Barcelona.

RT: ¿Es cierto que su intención inicial era escribir una novela sobre esto?

J.G.: Si, iba a ser una novela, pero resulta que hace años me llevé una profunda decepción. Me refiero a 2013, cuando se cumplían 50 años del magnicidio, cuando se suponía que ya todo estaba más que dicho. Era de esperar que en esa ocasión se tratara el tema de una forma más madura, más ponderada, más ajustada a lo que considero que es la verdad, es decir, la conspiración… y de repente fue casi peor que en el año 1963, en cuanto al nivel de mentira. Y ni siquiera fue una mentira sofisticada, sino burda y ampliada. Esto me conmocionó y me dije: "No, no puede ser una novela. Porque esta historia es la novela de terror y ciencia-ficción política más insuperable que se pueda imaginar. Me refiero a los hechos de Dallas y a lo que precipitaron. Iba a ser un libro breve, pero se convirtió en un ensayo largo y denso.



RT: ¿Qué diferencia este ensayo de los muchos que se han publicado hasta ahora sobre el mismo tema?

J.G.: Durante los últimos meses he tenido que soportar que se refieran a mí como "un investigador del magnicidio"…lo cual me debería de honrar. Y sí, en cierto modo he investigado, pero para mí un investigador tiene que ver más con esa imagen de "ratón de archivos"… yo diría que he sido un simple recolector. No he generado ninguna hipótesis nueva sobre el asesinato de Kennedy y de Lee Oswald…ni de los 50 asesinatos que vinieron después, de los que nadie habla (aunque ahora hablaremos)… me he limitado a recolectar libros de un "bando" y del otro. Y lo único original que tiene este libro, y que ha pasado desapercibido a pesar de ser lo más demoledor, es un ataque frontal a otros escritores. Yo me he leído toda la literatura que existe sobre el magnicidio, y nunca antes había visto esta actitud contra otros escritores: se llame Norman Mailer o se llame Stephen King… ya no merecen mi respeto, porque siguen en la mentira, y además de ese modo; el respeto se acaba, aunque yo los venere como escritores. Ésa es mi aportación valiente. Por lo demás me he limitado a recoger, a exponer y a trillar…y ante la sobreabundancia de datos, que el lector decida.

RT: ¿Quién mató a Kennedy, y para qué?

J.G.: A Kennedy le mata un entramado de gente muy preparada. Hablo de tiradores de la mafia. Cuando se dice "la mafia" parece que uno tiene la idea de un mafioso tipo Jack Ruby, el asesino de Lee Harvey Oswald, pues no: eran sobretodo tiradores de élite que iban a quien mejor les pagaba. Y quien mejor les pagaba, normalmente, era la CIA. Es evidente. Entones ese día estaban allí contratados por la mafia, en una operación totalmente supervisada por la CIA (porque la mafia por si sola jamás podría haber hecho todo lo que hizo –no fue sólo matar al presidente y a Oswald, sino colapsar toda la ciudad–); había también anticastristas en aquel movimiento. Y en las altas instancias del FBI lo sabían. Me refiero al propio J. Edgar Hoover y a sus dos o tres subjefes. Lo sabían todo semanas antes. 

Y lo querían matar porque les iba a fastidiar a todos, ya les estaba fastidiando. Estaba metiendo mafiosos en la cárcel, contra lo pactado: ya había encarcelado a 300 y no pensaba parar, y eso no era lo que los Kennedy habían pactado con los capos de la mafia. Iba a sacar a Estados Unidos de la guerra de Vietnam, con el descrédito militar que ello suponía y con el negocio archimillonario que se perdía. Iba a subir los impuestos casi al 30% a los magnates del petróleo y del acero (que era como tocar a Jesús y a la Virgen María). Acababa de invitar a Martin Luther King y a la plana mayor de los negros al despacho oval. Aquello en el sur de los Estados Unidos no sólo era un anatema, sino prácticamente condenarse a muerte. De hecho, las calles de Dallas aquél día están llenas de pasquines donde se leía "está usted condenado a muerte"…y lo mataron aquel día, claro.

RT: Tal como usted acaba de mencionar, y como desarrolla en su libro, el asesinato de JFK no fue sólo el asesinato de un presidente, sino de medio centenar de posibles testigos y personas cercanas al hecho… visto así, fue en realidad una matanza, ¿no?


J.G.: Sí, una matanza. Yo lo llamo "las cosechas de Dallas", porque fue una oleada de asesinatos tras otra. Yo creo en una teoría de los años 80 que apunta a que Lee Oswald estaba en la conspiración, pero no para lo que nos dijeron. Por supuesto, él no disparó al presidente. Estaba allí para otra cosa. Probablemente para detener al comando que lo iba a hacer, que iban a ser "comunistas" entre comillas, que posteriormente otorgarían al gobierno una excusa legítima para atacar Cuba… esta vez de verdad.

Pero justo cuando Kennedy muere, Oswald intuye que todo ha fallado. Lo cierto es que Lee Oswald tendría que haber muerto en aquella hora, después de los disparos, pero no murió: se escapó porque era muy listo. Aunque no lo suficiente para llegar a adivinar en qué trampa le habían metido. A Oswald le detienen unos policías de Dallas que no son los que deberían haberle detenido y abatido. Si el plan hubiese salido bien, hoy no estaríamos hablando de esto. Ni siquiera hablaríamos tanto de Kennedy. Lo recordaríamos como un presidente asesinado por un loco comunista. Pero Oswald habló. Y de repente le matan, precipitadamente, y es ahí cuando la gente empieza a preguntarse qué está pasando. A los cinco días muere otro policía de Dallas, "suicidado" en los sótanos de la comisaría… a la semana ya empezaban a morir personas de Dallas que habían comentado informalmente cosas que apuntaban a la conspiración…y a partir de entonces se registra más de medio centenar de muertes misteriosas de ese tipo.




Y es bochornoso que hasta ahora, incluso después de haber celebrado el 50 aniversario del magnicidio en 2013, nadie, repito, ¡nadie! …se acuerda de los testigos. Como si no existieran. Yo en mi libro digo que esto es como contar la historia del III Reich y de la Segunda Guerra Mundial omitiendo por completo el holocausto.

RT: Después de trabajar durante años recopilando datos macabros, consultando archivos que demuestran las atrocidades cometidas, escribiendo para desmentir falsedades, e intentando demostrar que varias instituciones al más alto nivel político utilizaron su poder para asesinar a varias personas…¿qué sensación le queda?

J.G.: Me cuesta contestarle porque está muy reciente todavía la llaga. Es como parir, me imagino, o como después de una operación, que aún duelen los puntos de sutura… 

Me duele especialmente que este libro -y esto lo sabía antes de escribirlo, y te lo digo con claridad- no puede triunfar. No puede ser un super-ventas. No puede porque no puede, y punto. No debe trascender. También me duele que la prensa local haya ignorado el libro. Ni siquiera lo han mencionado. Es como si el tema de la conspiración cansara a los periodistas. Yo siempre digo que con esta actitud, los periodistas han ido liquidando a Kennedy año tras año. Con sus reticencias a reabrir el tema, con su hastío…en fin, la prensa ha hecho mucho daño.

RT: Permítame que se lo pregunte de nuevo, porque lo que quiero saber es qué sensación le ha quedado a usted con respecto al ser humano después de describir una conspiración tan macabra como esta.

J.G.: ¿Quiere que se lo diga de verdad, con el corazón en la mano?

RT: La verdad es que sí.

J.G.: Pues que somos profundamente gilipollas. Me refiero a fenómenos como el de Stephen King escribiendo sobre el fotograma 313 de la película Zapruder. Cuando un señor tan listo como Stephen King dice que ese fotograma prueba "hasta donde llega el poder de un loco solitario y comunista", yo pienso en aquellos que de verdad se lo han creído… y no encuentro otro calificativo.



Hay un momento en que hay que decir: "¡basta!". Tanta tontería políticamente correcta me está empezando a envenenar. Esto no es más que corrección política y buenismo. El buenismo en política hizo que en los años 90 se recreara de nuevo la falsa imagen de un Lee Oswald loco y misterioso que tuvo suerte en su empeño. Pues al menos en España ahora ya hay una voz que dice "no". Y hay otras voces por ahí que también dicen "no". Aunque nunca tenemos eco, ni lo tendremos.

RT: En este sentido, ¿cree que existe algún tipo de control informativo o cultural en Estados Unidos y en sus países aliados que tiene, entre sus funciones, mantener la verdad oficial en este tema como algo incuestionable?

J.G.: No sé qué decirle. Si me preguntara usted "¿En este mismo momento nos están escuchando en los cuarteles generales de la CIA en Langley, Virginia?". Pues no, tal vez no sea eso. Es algo mucho más sutil. Es que cuando sale este tema y se trata de alguna forma que pueda cuestionar el esquema que tienen establecido desde hace mucho tiempo…es decir, cuando aparece un "perturbado" como yo y sacude los cimientos de la verdad oficial…simplemente se le desprecia: se dice "ah, mira, otro conspirativo"… y no se le hace más caso. ¡Pero es que hay conspiraciones, todos los malditos días del año en muchos países! ¡Y así es la realidad!

RT: ¿Podría decirse que la política contemporánea es conspirativa?

J.G.: Si, yo creo que es conspirativa, a unos niveles muy altos, tan altos que cuesta creerlo. Las personas que van terminando de leer mi libro me dicen: "suena a ciencia-ficción". Les asombra esa abducción colectiva en la mentira. Y yo les digo que yo la veo en mi tierra, en Cataluña, todos los días del año. Veo cómo va enloqueciendo la gente, lo veo en el absurdo de lo que dicen y en lo que creen… por no hablar del resto de España, de Europa… es algo muy generalizado.

RT: Me referiré a algo concreto: cuando usted ve en las noticias que de repente Donald Trump despide al jefe del FBI… ¿en qué tipo de realidades piensa usted?¿Qué cree que está ocurriendo de verdad ahí?

J.G.: Siempre me pregunto lo mismo: qué sabemos, qué nos cuentan, qué vemos en un programa informativo, con qué sesgo y para qué nos lo dicen…No sabemos si son conspiraciones, pero son movimientos brutales del poder, que no se entienden si uno no está muy dentro. En realidad me parece una bagatela, algo inherente a los propios juegos diabólicos del poder, de todos los países y de todas épocas. Si me preguntara usted quién era más malo, la CIA o el KGB le diría que no lo sé, que son lo mismo. Pero volviendo a su pregunta, todos esos movimientos CIA-Donald Trump-FBI me parecen como bailes de salón para despistar. No sabemos lo que está pasando ahí.



Muchas veces me han preguntado si se acabaría la controversia sobre el asesinato de Kennedy si saliera un presidente de los Estados Unidos a decir, públicamente, por televisión y a las 9 de la noche, desde su atril: "señoras y señores, a Kennedy le mató tal o cual persona"… y pidiera disculpas en algo así como un ejercicio de auto-democracia demoledora… pues fíjese, si lo hiciera Obama, yo a lo mejor me lo hubiera creído. Ahora bien, imagínese que eso lo dice mañana Trump: "a Kennedy lo mató la CIA, el FBI y el Pentágono". ¿Usted se lo creería? Yo no.

RT: Entonces… ¿no es posible que ningún presidente estadounidense en el futuro admita lo ocurrido y pida disculpas?

J.G.: La mayor parte de la gente piensa: "seguimos como al principio, sin tener ni idea de quién mató a Kennedy"… y ése es precisamente el principio de la conspiración: lo que quieren es que digas: "seguimos sin saber quién mató a Kennedy". Y si, si se sabe. De los 8 tiradores se sabe al menos el nombre de 5. ¿Qué más quieren? 

Nunca van a admitir lo sucedido. Tenga en cuenta que hubo una masiva participación de instituciones norteamericanas como el Pentágono, la CIA, el FBI… y gente muy "respetable" y con mucho dinero, grandes accionistas de Wall Street…y eso el pueblo americano nunca lo podría aceptar. Creo que el pueblo americano nunca entendería una relación entre la mafia y la CIA. Admitir que las supuestas "fuerzas del bien", es decir, el Gobierno, las instituciones, el Senado, estaban entre la Mafia y la CIA es muy duro para ellos: es una realidad en la que la CIA y la Mafia hacen pagos en heroína… ¡Los tiradores de Dallas cobraron en heroína! Pagarles en dinero era muy peligroso. Se les pagaba con heroína. En maletas. Y esto lo pagaba la mafia. Perdón, la CIA. Eso para un pueblo que se ufana de ser tan demócrata es muy difícil de digerir…prefieren hacer como que no se sabe nada y dejan dormir al fantasma. Al fantasma de Oswald, me refiero. Por eso mi libro no está dedicado a John Fitzgerald Kennedy, sino a Lee Harvey Oswald.



David Romero



Fuente:https://actualidad.rt.com/actualidad/239946-kennedy-mato-mafia-supervision-cia-eeuu?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome