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domingo, 16 de julio de 2017

¿POR QUÉ LOS VENEZOLANOS VAMOS A LAS URNAS ESTE DOMINGO?




Macky Arenas | Jul 16, 2017


Nunca más vigente el premonitor mensaje de San Juan Pablo II: “Por más poderoso que sea un dictador, es sólo un hombre. No tengan miedo”


Para responder a esta pregunta debemos remontarnos a las ocasiones recientes en que arbitrariamente se negó al país consultas populares -como referendos y elecciones- a que obligaba la Constitución. Con la ayuda del Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Electoral, genuflexos por completo al régimen de Nicolás Maduro, se fueron burlando los lapsos, generando decisiones, interpretaciones discrecionales de la normativa y retrasos que condujeron al callejón sin salida en que nos encontramos hoy. Los fallidos intentos de diálogo cerraron caminos mientras un verdadero tsunami amenazaba con arrasar la poca arquitectura política que ofrece algún piso a un gobierno que ha rechazado sistemáticamente toda propuesta de salida sensata. El resultado es un país en rebelión y un caos en puertas.

La gota que colmó el vaso fue la imposición, por parte de Maduro y contra toda lógica, de un inconstitucional proceso para levantar una Asamblea Constituyente el 30 de Julio próximo la cual “constitucionalizaría el comunismo en Venezuela”. Con esas palabras alertó al país Mons Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, resumiendo las intenciones del gobierno y los peligros a los cuales estaría definitivamente expuesta nuestra sociedad.

Los documentos del episcopado han venido calificando reiterativamente de “moralmente inaceptable” lo que el régimen ha venido haciendo con Venezuela, principalmente por las consecuencias nefastas sobre los derechos humanos y la indignidad de las condiciones de vida de grandes mayorías excluidas. De hecho, hace pocos días, la Iglesia confirmó estar llevando adelante su propio canal humanitario porque “se cerraron las puertas con el gobierno” después de las conversaciones iniciales.

Los factores democráticos en el país -conscientes de que siempre se puede estar peor- ante la insostenibilidad de la situación social y económica y la inminencia de la realización de la Constituyente madurista para finales de mes, decidieron tomar la delantera y convocar para este domingo 16 una consulta popular la cual, a manera de plebiscito, permitirá a los venezolanos mostrar su opinión en torno a esa pretensión del Presidente.

El gobierno, altamente preocupado, pues sabe perfectamente que una abrumadora mayoría se volcará a las mesas de votación para frenar su intención, ha llegado al extremo de prohibir a todo el espectro radioeléctrico –bajo pena de sacarlos de aire e incluso el cierre- siquiera mencionar las palabras plebiscito o consulta popular y abstenerse de informar al respecto.

Esto ha provocado la protesta airada del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en rechazo a la censura y la ilegalidad de la medida: “Además de rechazar la medida de Conatel (*) y denunciar sus actuaciones para favorecer una parcialidad política, el SNTP demanda de los medios de comunicación el máximo compromiso con la responsabilidad de informar, con la búsqueda de la verdad y con la necesidad de reflejar al país con los distintos matices que los componen…”

*No contentos con ello y para mayor evidencia de su desazón, el gobierno ha llamado a sus partidarios a un simulacro de lo que sería el proceso al que han convocado para el 30 de Julio, justo este domingo 16!. Es decir, que la oposición consultará al pueblo si rechaza o no la propuesta constituyente del presidente Nicolás Maduro y el oficialismo, a través del Consejo Nacional Electoral (CNE), ensayará sobre cómo votar para elegir los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

El día lo definen como un escrutinio en el que cada grupo intentará mostrar su fuerza. Para los analistas, la intención del oficialismo es sabotear el proceso propuesto por la Asamblea Nacional donde los simpatizantes de la oposición deberán responder tres preguntas en las que evaluarán la aprobación o no de una nueva Constitución, el papel de la Fuerza Armada Nacional y la renovación de los poderes públicos.

Mientras que los seguidores del oficialismo conocerán cómo será el proceso de votación para la elección de la constituyente. Dos eventos distintos de medición en donde el Gobierno no participará en la consulta popular y la oposición no acudirá al simulacro.

Nada menos que la Asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana, que se acaba de celebrar, envió el lunes de esta semana al señor Maduro una carta en la que le pide “retirar” la convocatoria a la Constituyente. Calificados sectores de la sociedad venezolana, en reciente comunicado público, sentenciaron que el señor Maduro “tiene en sus manos la iniciativa de suspender el acto electoral fijado para el 30 de julio y abrir así un compás de oportunidad para el entendimiento más amplio entre los venezolanos”. Pero nadie se hace ilusiones.

La gente sabe que lo que está en juego es el destino político inmediato de esta nación. Un destacado comentarista escribió ayer: “Se ha dicho que, en virtud de que está organizado por el pueblo y no por el Poder Electoral representado por el CNE, ese referendo no estará investido de carácter vinculante. Sólo desde el punto de vista formal, eso es cierto, pero si, como se espera, se rebasa fácilmente la cifra de los 10 millones de votantes, es indudable que el referendo va a tener enormes y rápidas consecuencias políticas”. No tendrá efecto vinculante pero si un devastador efecto político. En esta coyuntura, eso es peor para el régimen y por eso le temen. La Iglesia, quien mejor lleva el pulso del país, no para de advertir: “Si la Constituyente se impone la reacción será muy violenta”. Que el pueblo decida y que Dios nos proteja-

*Comisión Nacional de Telecomunicaciones*

Fuente:https://es.aleteia.org/2017/07/16/por-que-los-venezolanos-vamos-a-las-urnas-este-domingo/

domingo, 9 de julio de 2017

“IL PORTAVOCE”




Juan Manuel Mora* | 6 de julio de 2017

Cuando ayer me enteré del fallecimiento de Joaquín Navarro-Valls, al que tuve la suerte de tratar personalmente, consulté la versión digital de los medios italianos.

Comprobé que era la noticia principal de la portada La Repubblica, periódico con el que colaboró después de dejar de presidir la Sala de Prensa del Vaticano, en 2006. Todavía hoy, once años después, seguía siendo una personalidad en el mundo de la comunicación y de la cultura, especialmente en Italia.

Era conocido como “il portavoce”. Durante años, esa palabra estaba asociada a su nombre. Y es lógico, porque en esta profesión no es frecuente durar tanto en el cargo. Se suele decir que los portavoces de la Casa Blanca duran un año de media. Él se mantuvo 22, sin aparente decadencia.

Se cuenta que un día del año 1984 Juan Pablo II, después de una crisis de comunicación, llamó a dos periodistas para preguntarles cómo se podría mejorar esa actividad en el Vaticano. Uno era italiano, del ámbito de la televisión, el otro, Navarro Valls, por entonces presidente de la asociación de corresponsales extranjeros en Roma. Los dos profesionales dieron sus consejos y, a los pocos días, Navarro Valls recibió una llamada de parte del Papa, invitándole a encargarse de aplicarlos. Joaquín preguntó si podía pensarlo y le respondieron que por supuesto, que no había prisa, que podía responderle al día siguiente por la mañana. No siempre las cosas de palacio van despacio. Después de aquello, Joaquin solía decir: ¿quién le dice que no a un Papa?

Cuando algún profesional que comenzaba un trabajo de este tipo le pedía orientación solía decir, muy sencillamente: lo importante es que te lleves bien con tu jefe. La comunicación está al servicio de las instituciones y depende mucho del tipo de liderazgo. Navarro Valls no solo se llevaba bien con Juan Pablo II, sino que se creó entre ellos una extraordinaria complicidad: Juan Pablo II era “la voz”, el mensaje, el discurso, las actitudes, con una sensibilidad exquisita hacia el periodismo y la comunicación en general. Navarro era “el portavoz”, daba cauce, encontraba el momento, el enfoque, la metáfora, para que la voz fuera escuchada.

Navarro-Valls conocía y entendía la lógica y la importancia de los medios de comunicación porque era su mundo. En 1968 se tituló en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y trabajó como corresponsal en Roma para el diario ABC. Un corresponsal en Roma acumula una experiencia rica y variada. Lo mismo tiene que cubrir un cónclave que un desfile de Fendi, una operación antimafia o una final de la Champion. Por no hablar de los intrincados laberintos de la política de ese país, que tuvo cincuenta gobiernos en cincuenta años después de la guerra. Aquellos laberintos los recorrió Joaquín como los pasillos de su casa.

Así, más adelante, no tuvo problema para sentarse con Fidel Castro, o con los portavoces de la Casa Blanca y del Kremlin; ni para liderar con éxito la representación del Vaticano en las Conferencias internacionales sobre la mujer de El Cairo y de Pekín.

Introdujo nuevos aires en la Sala Stampa, la sala de prensa del Vaticano, con el fin de facilitar el trabajo de los periodistas. Generó hábitos como las preguntas al Papa en el avión y la transparencia total, incluso en el momento de la enfermedad y fallecimiento de Juan Pablo II, como nunca antes se había visto.

Además de identificarse con el genérico “portavoz”, en Italia también se le tenía como el prototipo de “caballero”, por su elegancia y sus modales. Como dicen en su idioma y su cultura: “l’uomo della cravatta giusta”. Puedo atestiguar que compartía su experiencia con quienes le pedían ayuda, sin darse nunca importancia.

Fue un psiquiatra, actor y deportista que trabajó para un papa muy humano, actor y deportista. Les unió no solo el trabajo sino el profundo conocimiento del hombre y el alma, el amor por contar las cosas bien y la afición al deporte, el reto y la superación.

Se suele decir que si la grandeza y la belleza pasan a nuestro lado y no nos percatamos, nos perdemos lo mejor de la película de la vida. La grandeza pasó cerca de Navarro Valls y él no solo la reconoció sino que supo contarla para que otros la pudieran reconocer.



Juan Manuel Mora*
Vicerrector de Comunicación
Universidad de Navarra


Fuente: http://www.comcatolicos.net/articulos/papa/item/2396-il-portavoce

lunes, 3 de julio de 2017

IDEOLOGÍA DE GÉNERO: EL NUEVO TELÓN DE ACERO CAE SOBRE OCCIDENTE


Vladimir Putin (Rusia), Beata Szydlo (Polonia) y Víktor Orban (Hungría)

Alemania ha cedido al lobby LGTB. Sólo los países del Este, los que sufrieron la bota soviética, siguen defendiendo la familia y la libertad frente a la Ideología de Género. La Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos.



Candela Sande  | 02/07/2017

Hace 221 años, el médico británico Edward Jenner observó que quienes sobrevivían a enfermedades infecciosas no volvían a contraerlas, y conjeturó que inoculando gérmenes débiles de una patología podía prevenirse que el sujeto enfermara de ella. Así nacían las vacunas, que tantos millones de vidas han salvado.

Quizá sea exagerado, e incluso insultante para tantos mártires, llamar ‘cepa débil’ al férreo régimen soviético impuesto a la Europa del otro lado del Telón de Acero, pero sí da la sensación de que esos países tienen pocas probabilidades de volver a optar por una ideología que aún tiene predicamente, prestigio y curiosas variedades de lo más exitosas de este lado.

Están vacunados de comunismo y, de rebote, prácticamente inmunes a esa cepa mutada, lo ‘políticamente correcto’.

Alemania ya tiene, como casi todos los países occidentales, su ‘matrimonio igualitario’ por ley, aunque siga siendo de hecho tan imposible hoy como hace cien años o dentro de otros cien.

Decía Chesterton que si os empeñáis en llamar ‘margarita’ a todas las flores, no habréis conseguido nada más que destruir un hermoso nombre.

De los grandes, solo Italia resiste, y pueden apostar a que le quedan dos telediarios. La canciller Merkel ha votado personalmente en contra, si eso tiene alguna validez fuera del cálculo electoral de tirar la piedra y esconder la mano. De hecho, en su partido, la CDU, una holgada mayoría se ha opuesto. En el resto, la unanimidad ha sido absoluta.

En Irlanda están ya en ese runrún previo que tan bien conocemos para acabar con esa antigualla que es la penalización del aborto. El progreso, ya saben, que avanza disciplinadamente por el camino que marcan nuestras élites, que para eso son las que definen el progresismo.

Y luego está el Este. Es curioso el destino de estos países. Han pasado medio siglo disfrutando, si bien a la fuerza, del régimen más progresista imaginable, el culmen del progreso, lo que Sartre llamaba “la filosofía insuperable de nuestro tiempo”, el comunismo. Y cuando al fin han salido de cincuenta años de aislamiento para unirse en un fraternal abrazo con el resto de sus hermanos europeos, ha sido para encontrar una recepción notablemente fría.

Mientras dormían el largo letargo comunista, el ‘mundo libre’ vivía un proceso del que ellos -algo bueno tiene que tener la tiranía- se mantuvieron ajenos. Ellos volvían a la Europa democrática y libre que recordaban, a retomar donde lo habían dejado antes de que los tanques soviéticos les convenciesen de las bondades del marxismo-leninismo.

Pero, como un sujeto que despierta de un prolongado coma, descubren que todo su entorno ha cambiado hasta hacerse irreconocible. Por eso a veces parecen una reliquia.

Pero no lo son. Son, en un sentido, un recordatorio de que todo es posible, de que el ‘progreso’ no tiene por qué estar previamente marcado, y en una dirección que hace inviable cualquier futuro a largo plazo.

Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos. Son sociedades democráticas, de libre mercado, muchas dentro de la Unión Europea y de la OTAN… Pero sus pueblos toman decisiones que van a contrapelo de lo que es norma al otro lado del ya invisible Muro.

Podría decirse, en palabras del ex presidente norteamericano Barak Obama, que están “en el lado equivocado de la Historia”, una magnífica expresión que delata hasta qué punto el progresismo es una fe. En la realidad, la Historia no tiene un “lado correcto”, no describe una línea invariable desde “lo malo” hasta “lo bueno”.

Lo que constituye dogma en Occidente -una islita que avanza a toda velocidad hacia la irrelevancia planetaria- podría definirse como una receta para la extinción.

Sencillamente, sucede, y si hay que usar una analogía geométrica para definirla, aunque ninguna sea exacta, ‘circular’ responde algo mejor a lo observado que ‘lineal’.

De hecho, lo que supuestamente está en “el lado correcto”, lo que constituye dogma en Occidente -una islita que avanza a toda velocidad hacia la irrelevancia planetaria- podría definirse como una receta para la extinción.

Si alguien se toma la molestia de reflexionar sobre las consecuencias lógicas, prácticas, de las causas de moda tendrá que concluir que apuntan más a la desaparición de nuestra civilización que a su prosperidad y avance.

Quién iba a decirlo, que del otro lado de Europa llegarían para recordarnos al ‘mundo libre’ que otro Occidente es posible.


Fuente: https://www.actuall.com/criterio/familia/cruda-realidad-ideologia-genero-nuevo-telon-acero-cae-occidente/