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jueves, 3 de septiembre de 2015

¿CRISIS CAPITALISTA EN EL IMPERIO CHINO?





El inicio, la devaluación del yuan


Todo empezó cuando el martes 11 de agosto, el banco central chino decidió depreciar el renminbi/yuan en un 2%, (la mayor caída desde 1993).

El estadunidense Stephen Roach –prominente becario de la Universidad Yale–, considera que una devaluación de 1.9 por ciento es apenas el comienzo de otras depreciaciones posteriores, cuando nos encontramos apenas en escaramuzas cada vez más desestabilizantes en vísperas de una guerra global de divisas.

Analistas de la city (Londres) esperan que el yuan se deprecie en forma gradual otro 4 por ciento a lo largo del año a partir de ahora.

La agencia informativa china Xinhua, maniofestó que si bien es cierto que un yuan más débil favorece las exportaciones, también una depreciación prolongada desencadenaría fugas de capitales que perturbarían el sistema financiero y acabarían por afectar al yuan;  juzga que China no libra una guerra de divisas, sino que meramente arregla una discrepancia.

El “lunes negro”


Fue el lunes 21 de agosto cuando la Bolsa de Shangai perdió 8.5%., lo que ocasionó, que como fichas de dominó cayeran las bolsas de Asia y Europa, luego de que Las plazas americanas operaban a la baja Los mercados mundiales sufrieron este lunes una de sus peores jornadas desde la crisis de 2008.

Tanto el mercado accionario como el de materias primas está asustado por los síntomas de debilitamiento de China, la segunda economía mundial y también el segundo mayor consumidor de petróleo después de Estados Unidos.

El petróleo cerró el lunes 21 en Nueva York a menos de 40 dólares el barril por primera vez en seis años, derribado por la alarma mundial sobre la economía de China.

El barril de "West Texas International" (WTI) para entrega en octubre perdió 2.21 dólares, bajando a 38.24; el menor precio de cierre desde febrero de 2009.

"El nerviosismo por China es malo para la Bolsa pero es aún peor para el mercado petrolero mundial", dijo John Kilduff de la firma Again Capital.

Economía y problemática china


Sobre el PIB de China en términos de poder de paridad de compra, el año pasado el país asiático superó ya a EU, mientras en términos nominales (valor en dólares estadunidenses) se ubica en segundo lugar detrás de EU después de 30 años. El año pasado China alcanzó 7.4 por ciento de crecimiento económico rebasando a EU (2.4 por ciento), a la Eurozona (0.8 por ciento) y Japón (0.2 por ciento), y es solamente cuestión de tiempo para que el PIB nominal de China rebase al de EU.

Según estadísticas del gobierno chino la tasa de crecimiento promedio para el periodo 1991-2014 fue de 10 por ciento. Sin embargo, desde 2010 la economía china ha sufrido una desaceleración de 35 por ciento y en 2014 se registró la tasa de crecimiento más baja desde 1991.

El pronóstico oficial es que en este año el PIB de China crecerá 7 por ciento, por debajo del 7.5% de 2014. El FMI estima una cifra de 6.8% este año y de 6.3% para 2016.

<<Al respecto, Leticia Armenta, directora del Centro de Análisis Económico del departamento de economía, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey (ITESM), destacó que la desaceleración en China es el resultado del debilitamiento de su sector exportador.

Explicó que “muchos de sus productos elaborados tienen como destino el exterior, de este modo la caída de 8 por ciento registrada en julio seguramente está continuando (…) ya que los fundamentales de la industria manufacturera dependen del comercio exterior.”

Pablo López, coordinador de estudios económicos de Banamex, dijo que si bien el resultado podría parecer preocupante, hay que tomar en cuenta que esto se da en un contexto en el que la economía global se está desacelerando.

“Que China esté creciendo a ritmo de 6.8 por ciento para 2015 no debe de preocuparnos pues es un buen avance (…) Además debemos de considerar que el índice similar, pero que mide el sector servicios está en expansión.”

Al parecer el efecto negativo registrado por el gigante asiático arrastró a la economía global en agosto, ya que representa 8.4 por ciento del PIB global, de acuerdo con Markit, pues el índice manufacturero mundial cayó a su mayor nivel en dos años y medio, ubicándose en 50.7 puntos.>>[1]


<<China: la gran muralla de la especulación


Todo mundo sabía que la crisis llegaría a China. Había demasiados canales de comunicación como para pensar que los efectos del descalabro en Estados Unidos y Europa no se transmitirían a China. Pero la crisis en el gigante asiático tiene también los ingredientes de su propia cocina. Otros se relacionan con la política económica que aplicó el gobierno chino al sentirse los efectos de la contracción del mercado mundial.

La crisis financiera y sus efectos sobre la economía mundial terminaron por frenar la expansión de las exportaciones chinas. Pero ese no fue el único problema. Contrario a lo que muchos piensan, la fuente de mano de obra en China no es inagotable: en 2011 la oficina de estadísticas anunció que la población en edad de trabajar se contrajo por primera vez. Es el resultado de 30 años de una política demográfica restrictiva (un hijo por familia) y del retiro de una generación nacida entre 1950 y 1975.

Contra este telón de fondo y para combatir la contracción provocada por la caída en la demanda mundial, las autoridades del banco central chino comenzaron a aplicar una política de expansión crediticia desde 2012. Y para compensar la pérdida de dinamismo del sector exportador, un año después hasta se anunciaron planes para ir modificando la estrategia de crecimiento de la economía china: en adelante se estaría descansando más en el consumo doméstico.

Pero para los gobiernos provinciales en China el crecimiento de la inversión en la industria de la construcción es una fuente muy importante de recursos. Así que el auge del sector de la construcción va de la mano con las necesidades fiscales: promover el crecimiento de una burbuja de bienes raíces es algo casi natural. En 2013 había más de 10 mil millones de metros cuadrados en construcción en diversas ciudades chinas. El valor de mercado de esas obras era equivalente a casi dos veces el PIB: es una burbuja en cantidades y precios que no tiene paralelo en la historia del capitalismo. Y ha sido inflada por un sistema en el que la sed de ingresos fiscales y la especulación van de la mano. En muchos casos, la argamasa que mantiene unido este enredijo es la corrupción.

La expansión crediticia permitió una ola de inversiones en la bolsa y un espectacular crecimiento de precios en títulos y acciones. La expansión de las operaciones bursátiles con dinero prestado genera mayor volatilidad de la que ya existe en esos mercados. Y a esto hay que añadir el hecho de que otra parte de las inversiones de corto plazo en China proviene de la estrategia de empresas, bancos y fondos de inversión para obtener divisas a un costo bajo e invertir en títulos denominados en divisas que tienen rendimientos superiores. Este llamado carry trade en el mercado mundial de divisas es resultado de un arbitraje en el que se toman en cuenta tasas de interés y estabilidad cambiaria. Estas operaciones han existido desde hace mucho, pero en los últimos años la flexibilidad de la política monetaria en Japón, Estados Unidos y, más recientemente, en Europa ha permitido su expansión sin freno.

El crédito interno y el carry trade crearon una gigantesca burbuja en el mercado de valores en China. En los 12 meses anteriores a junio de este año, el índice de precios de las acciones creció 150 por ciento. Hoy el desplome en los índices Shanghai y Shenzhen es espectacular: cuando reventó la burbuja todas las ganancias de los últimos dos años se perdieron en cuestión de días (en las últimas tres semanas se han perdido más de 2.4 billones de dólares de riqueza de papel). La corrección en el mercado de valores no tiene precedentes y todavía no se acaba. El gobierno chino ha intentado todo para detener el baño de sangre: quitó restricciones a los bancos para mantener la expansión del crédito, redujo nuevamente la tasa de interés y hasta prohibió la venta de nuevas acciones. Todo ha sido en vano.

En los pasados dos trimestres del año pasado la cuenta de capitales china registró la salida de 148 mil millones de dólares (mmdd). Es decir, por primera vez en su historia reciente la cuenta de capitales de su balanza de pagos acusa un déficit de este calibre. Esto puede ser la señal de que el auge de la entrada de capitales especulativos asociados a las inversiones con divisas (carry trade) se ha terminado. Es posible, pero el ajuste promete terminar como un brutal aterrizaje forzoso para toda la economía china. Y las medidas de política para reactivar el crédito que se anunciaron hoy no presagian nada bueno.>>[2]

Otras repercusiones de la crisis china


El presidente chino, Xi Jinping, afirmó el  jueves 27 de agosto, que China reducirá su número de soldados en 300 mil, al iniciar el enorme desfile militar para conmemorar los 70 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial en Asia.

Pero el coloso chino no está derrotado y así a solo cinco años de su fundación, la firma china Xiaomi saltó a las primeras filas de la industria mundial de teléfonos inteligentes ofreciendo dispositivos elegantes con componentes de primer nivel a precios de rango mediano. Ahora Xiaomi analiza introducir su primera laptop a comienzos del próximo año, abriendo un nuevo frente en su batalla contra Apple y Lenovo Group.



Jorge Pérez Uribe


[1] Periódico El Financiero, 1 de septiembre de 2015
[2] Periódico La Jornada, 26 de agosto de 2015, China: la gran muralla de la especulación por Alejandro Nadal.

jueves, 27 de agosto de 2015

EL IMPERIO CHINO CONTRAATACA




La capacidad financiera de China es un instrumento diplomático que permite la construcción de un "imperio invisible"



Dr. Jean Meyer

La gran China, el antiguo Imperio de En Medio se encontraba a fines del siglo XVIII al mismo nivel económico que Europa, antes de ser rebasada y con mucho, por las potencias occidentales. Tardó en modernizarse, a diferencia de Japón, pero en los últimos 25 años ha borrado su retraso. Hoy tiene un dinamismo que evoca para el historiador los imperialismos europeos, norteamericano y japonés de fines del siglo XIX principios del siglo XX; un dinamismo imperialista comercial, político, naval y militar que llevó al choque mortal de 1914.

China parece ser capaz de comprar el mundo entero. En nuestra América Latina ha gastado 100 mil millones de dólares en los últimos años; su primer ministro acaba de terminar una gira que llenó de alegría a las presidentas Dilma Rousseff y Michelle Bachelet: promete una inversión de 250 mil millones en diez años. Una firma china ha empezado la excavación del segundo canal interoceánico en Nicaragua, otra proyecta construir un ferrocarril de Brasil a Perú, un transandino del Atlántico al Pacífico. La lista de las compras en Asia y África sería interminable, debido a la estrategia de abastecimiento en materias primas y alimentos. Ni Europa, ni el mundo árabe se salvan. En ese aspecto, China recuerda a la Alemania emergente de 1870-1914, frente a una Inglaterra amenazada en su primacía.

Obviamente esa capacidad financiera y comercial es un instrumento diplomático de primera que permite la construcción de un “imperio invisible”, como cuando Inglaterra era dueña de la economía de América del Sur. De manera paralela se mantiene el auge constante del gasto militar, incluso en ese momento de menor crecimiento económico, un 7% previsto para 2015 que nos gustaría tener. El presupuesto militar subió en 12% el año pasado y en 10% ahora, pero los expertos consideran que la inversión real en Defensa es un 40% superior, porque las cuentas oficiales no incluyen ciertas inversiones en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías. Así China, que durante mucho tiempo mantuvo una fuerza nuclear mínima, ha rediseñado sus misiles balísticos de largo alcance para que carguen ojivas múltiples, un cambio que preocupa a los analistas estadounidenses. El presidente Xi Jinping ha sido muy claro: la modernización de las fuerzas armadas y en especial el crecimiento de la Armada es una necesidad puesto que “China es un gran país que necesita proteger su seguridad nacional”. Su “sueño del Ejército chino”, precisa, es que sea capaz no solamente de realizar misiones con eficacia, sino de mantener el espíritu de dedicación y de servicio de los primeros tiempos de la revolución.

China acaba de publicar un “Libro blanco” de la Defensa que define su nueva estrategia militar, caracterizada, entre otros puntos, por la importancia mucho mayor otorgada a la Armada. Lo que recuerda al historiador, el famoso lema imperial alemán de principios del siglo XX: “Nuestro porvenir está sobre las olas”, y el programa acelerado de construcción de buques de guerra que empujó Inglaterra a firmar tratados con Francia y a entrar en la primera guerra mundial. El Pacífico asiático es claramente la prioridad absoluta de la Defensa china, como lo demuestra la tensión en esta región.

Dicho, hecho. China empezó a construir rápidamente islas artificiales con puertos, artillería y pista para aviones, en el arrecife Mischief de las islas Spratley (a 1,300 km de sus costas), un archipiélago que Filipinas y Vietnam reclaman como suyo. China proclama desde 2012 que las Spratley cuentan entre sus “intereses nacionales básicos”, al igual que Tíbet y Taiwán. Esa política de hechos consumados no puede tranquilizar a los numerosos países de la región, menos cuando Beizhing declara que el propósito es militar: “Proteger nuestra soberanía territorial e intereses y derechos marítimos”.

Fuente: Periódico El Universal, domingo 28 de junio de 2015, México


Anexo: Lo que China ha estado contruyendo en el Mar del Sur de China:
http://www.nytimes.com/interactive/2015/07/30/world/asia/what-china-has-been-building-in-the-south-china-sea.html?smid=tw-share&_r=0