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viernes, 3 de junio de 2016

LA CONSTITUCIÓN DE LA CDMX, DECEPCIÓN Y CONFUSIÓN




Con la finalidad de aclarar los fines y alcances de esta constitución, presento a ustedes dos breves análisis que considero les serán de utilidad. Agrego al final la liga para conocer candidatos por partido e independientes, tanto de esta elección como de las elecciones para gobernador que tendrán lugar este domingo.


Por Jorge Pérez Uribe

¿Era imprescindible este largo y costoso proceso para que el “nuevo estado” tuviera una constitución? Pareciera que no, pero razones de proyección política tanto del Jefe de Gobierno de la Ciudad, como del Presidente de la República llevaron a ello. 

Para entender bien las bases del asunto me remito a la presentación que hace la publicación especializada, Foro Jurídico: 


<<Poder Constituyente y Constitución


¿Quién emite una Constitución? Para la Ciudad de México, será una asamblea o convención constituyente o constitucional que ejercerá de manera preferencial las tareas de Poder Constituyente; su elección para conformarla se efectuará el primer domingo de junio de 2016, para instalarse el 15 de septiembre de ese año, con el designio de autorizar la Constitución Política de la Ciudad de México, cuyo límite es el 31 de enero de 2017, por las 2 terceras partes de sus constituyentes presentes. Dicho ejercicio soberano se conoce como Poder Constituyente; es un ente público colegiado cuyos representantes buscan la redacción de una naciente Constitución. Se concede para tal fin, de las potestades necesarias como representación total de la comunidad para ejercer su autoridad de mandatario y constituirse en un mecanismo democrático, con la concepción de forjar innovaciones y transformaciones. Consecuentemente, la Asamblea Constituyente gozará de “colmada independencia” para la práctica de su jurisdicción como Poder Constituyente; ninguna autoridad ha de perturbar su establecimiento y ejercicio.

La Asamblea ha de sesionar en la antigua sede del Senado de la República en la calle de Xicoténcatl>>[1]

Entonces me enteré que el Poder Constituyente se integraría por 100 diputados Constituyentes que supuse serían electos totalmente por el pueblo, pero aquí vino la primera decepción:



<<Integración de la Asamblea Constituyente



La Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, se formará de 100 diputados Constituyentes, de los cuales, 60 se nombrarán conforme el principio de representación proporcional, a través de una lista elegida en una sola circunscripción plurinominal, quienes estarán en posibilidades de pedir el registro de candidatos de los partidos políticos nacionales a través de listas con fórmulas compuestas por propietarios y suplentes, así como los participantes como candidatos independientes, constituidas por fórmulas también de propietarios y suplentes.


Los otros 40 legisladores constituyentes se distribuirán de la siguiente manera: 

  • 14 senadores escogidos por el voto de las 2 terceras partes de los miembros presentes de esa Cámara, a proposición de su Junta de Coordinación Política. 
  • 14 diputados federales elegidos por el voto de las 2 terceras partes de los individuos que asistan a la Cámara, sugeridos por la Junta de Coordinación Política.
  • 6 nombrados por el Presidente de la República. 
  • 6 designados por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal>>[2]

Pensé que al menos: <<...la Asamblea Constituyente gozará de “colmada independencia” para la práctica de su jurisdicción como Poder Constituyente; ninguna autoridad ha de perturbar su establecimiento y ejercicio.>> y entonces vino aquella nota que apareció en el diario El País de España el 6 de febrero de este año: 



<<"Un grupo de sabios redactará la Constitución de la Ciudad de México"



Políticos, juristas, académicos, activistas y escritores elaborarán un proyecto de carta magna para la capital mexicana


Esta mañana, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, presentó a 28 personas encargadas de elaborar un proyecto del texto. “Es una gran oportunidad para que no se dé un solo paso atrás en los derechos ganados”, señaló el político que gobierna el más importante bastión de la izquierda en el país. […]


En el grupo, conformado por 13 mujeres y 15 hombres, se encuentra a Lol Kin Castañeda, una activista por los derechos de los homosexuales y una de las primeras mujeres que se casaron cuando fueron aprobadas las bodas gais en la capital, en 2009. También figuran los nombres de Clara Jusidman, una reputada académica de izquierdas; Marta Lamas, la feminista más reconocida de México; Ana Laura Magaloni, catedrática experta en derecho constitucional, María Rojo e Ifigenia Martínez, militantes del PRD y la periodista Guadalupe Loaeza, entre otras.>>[3] Otros sabios son cartuchos quemados como: Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Encinas, Miguel Barbosa. El grupo de trabajo estará presidido por Miguel Ángel Mancera y podrá contar con el apoyo de asesores externos coordinados por Juan Ramón de la Fuente (no olvidar este nombre para el 2018).


Y entonces me pregunto ¿Dónde quedaron los sabios? (mis respetos para Ana Laura Magaloni y tres o cuatro estudiosos, más) y mis neuronas en shock, sugieren: ¿Entonces para que necesitamos un “Poder Constituyente”, si estos sabios van a redactar la Constitución? Además esto elevará el costo porque “los sabios” no van a ceder su tiempo de gratis. 


Un militante católico me inquirió ¿y a nosotros quien nos representa? Le contesté, en la lista viene un “sabio ¿o sabia?” Aidé García Hernández, miembro (¿o miembra?) de “Católicas por el Derecho a Decidir”, aunque este grupo filial de Catholics for Choice sede en Washington, va contra todos tus principios y creencias.


Antonio Maza Pereda, nos comenta: “Ya ha pasado algún tiempo desde que se ha escogido un grupo de autonombrados "notables" para proponer un proyecto de Constitución para la Ciudad de México. Poco o nada se sabe de sus labores; están trabajando en el más impenetrable de los secretos y están tratando de imponer una visión facciosa a una ciudadanía a la que, con todo propósito, no se está consultando.”


La reforma permitirá crear hasta 50 alcaldías



Sara Cuevas, presidenta del Colegio de Notarios de la Ciudad de México, afirmó que aumentar el gasto burocrático para pagar el sueldo de 10 o 15 concejales en cada demarcación, considerando que la reforma permitirá incrementar hasta en 50 alcaldías lo que son actualmente las 16 delegaciones políticas, creará un aparato burocrático caro que molestaría la situación del ciudadano si no ve un efecto inmediato en su bolsillo y en su situación económica.


En materia técnico-legal, pidió a los capitalinos no preocuparse y aseguró que, para su tranquilidad, todas sus escrituras, todos sus documentos que digan DF son perfectamente válidos; y que no tendrán que recurrir a un notario que les vuelva a hacer otro instrumento para cobrar otra vez.

Esto quiere decir que vamos a tener un lapso largo en que la designación del DF no va a desaparecer del todo; vamos a tener que recurrir a ella; ya es vigente Ciudad de México, pero va a ser válido todo documento legal que diga DF, puntualizó.



[1] http://www.forojuridico.org.mx/organizacion-del-congreso-constituyente-de-la-ciudad-de-mexico/ 

[2] http://www.forojuridico.org.mx/organizacion-del-congreso-constituyente-de-la-ciudad-de-mexico/ 
[3] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/06/mexico/1454726592_843112.html




LA CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO O EL CAJÓN DE SASTRE





Por Gerardo Cruz González


Una constitución no es un pozo de los deseos, ni un cajón de sastre donde cabe todo de todo. Todo el proceso de elaboración de la constitución de la Ciudad de México parece tener deficiencias jurídicas y aberraciones políticas. Su código genético son deseos que serán propuestas cuya naturaleza es más de una ley que de una constitución. Pero también la constituyente es un acto antidemocrático y demagógico. Para ello varias razones y evidencias.

En primer lugar, una constitución la elabora un congreso constituyente, cuya única función es redactar un texto constitucional, aprobado éste, dicho congreso desaparece. Los diputados constituyentes no pueden ser parte de ningún congreso constituido. En nuestro caso habrá diputados y senadores que estando en sus respectivas legislaturas también serán constituyentes. Aberraciones así sufriremos.

Por eso, como ya ha afirmado Diego Valadez, esta constitución es un reglamento. Los contenidos esenciales de las constituciones, para el caso de la Ciudad de México, ya están muy bien definidos en el art. 122 de la Constitución, además, dato curioso, el título de “Ciudad de México”, tan pregonado por el gobierno de la Ciudad, no es novedoso. Desde la Colonia tiene este nombre y no lo ha perdido a lo largo de los diversos textos constitucionales incluyendo el vigente, dato que nos reveló en una charla el constitucionalista Raúl González Schmal.

La constitución que será promulgada el 5 de febrero de 2017, tan traída y alabada en los medios, no es fruto de la democracia, al contrario. A los que vivimos, gozamos y sufrimos la Ciudad de México no nos preguntaron si estábamos de acuerdo con ella. Tampoco es democrático el despilfarro de recursos públicos: nada más en la organización de las elecciones y las campañas electorales de partidos y candidatos independientes, según Carlos Elizondo Mayer-Serra, es de 500 millones de pesos. En México la democracia es partidocracia y la constitución de la ciudad es impuesta y absurdamente cara.

No es democrática la constitución de la Ciudad de México, porque la mayoría de los constituyentes estarán ocupando un lugar provenientes del método de “dedazo”, y los que sean electos el próximo domingo compiten por listas, es decir que tendrán también su origen en el “dedazo”.

Lo que sí parece ser es un trampolín político. El gran ganador de esta farsa política no es, siquiera, el padre putativo de tan ambicioso proyecto, el señor Muñoz Ledo, sino el Jefe de Gobierno: Aunque esto no le valdrá para alcanzar su codiciada aspiración a la presidencia dados los errores y omisiones en su gobierno.

Coincido con Jesús Silva Herzog-Márquez: “la constituyente es una absurda y cara distracción para la ciudad” y la constitución de la Ciudad de México es, ya desde su concepción, un cajón de sastre.



Fuente: http://www.revistavidanueva.mx/content/la-constituci%C3%B3n-de-la-ciudad-de-m%C3%A9xico-o-el-caj%C3%B3n-de-sastre 



Toda la informacion de candidatos por partido y por estado, incluyendo independientes en la plataforma digital: VOTOCATOLICO.MX



miércoles, 6 de abril de 2016

UN GOLPE DE ESTADO DISFRAZADO: REDACCIÓN DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO



El grupo redactor del proyecto de Constitución de la Ciudad de México sólo representa a algunas de las corrientes de la Izquierda. Si tienen éxito, cualquier otra línea política que no sea la suya, podrá ser declarada anticonstitucional.


Antonio Maza Pereda | 8 de febrero de 2016

Valiéndose de su dominancia en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México y, posiblemente, aprovechando que la atención de gran parte del público está concentrada en la visita de Papa Francisco, en la primera semana de febrero de 2016, se tomó protesta al grupo redactor de la Constitución de la Ciudad de México. Un grupo monocolor, representante únicamente del PRD y que no toma en cuenta otras voces que pudiera ser necesario incluir. Han decidido ir por una vía excluyente y, podría decirse, facciosa, al incluir únicamente a los que piensan igual que ellos.

No es algo nuevo. Para cierta izquierda, hay un dogma laico que se sigue rigurosamente. El dogma de que solo la izquierda representa legítimamente a los intereses del pueblo y que todos los demás son “enemigos de clase”. Según este dogma, solo hay intelectuales de izquierda. Los únicos que merecen ser conocidos como activistas y “luchadores sociales” son los izquierdistas. Las demás opiniones no merecen ser incluidas.

Claro, para tapar ese sol con un dedo, se dice que habrá amplias consultas. Pero sobre un proyecto ya formado, en el que no se dejaron participar voces discordantes y que no se permitió participar a sectores muy representativos. Pero el proyecto ya estará hecho, los tiempos apremiarán, y se buscará que la consulta se haga de manera masiva, de modo que las voces de expertos disidentes quedarán sofocadas por la gran cantidad de opiniones.

¿Por qué excluyeron a personajes de la talla de Luis Rubio, José Woldenberg y Enrique Krauze, por ejemplo? ¿Acaso no tendrán mucho que decir? ¿Por qué no incluir intelectuales como Macario Schettino o Jorge Traslosheros? ¿Por qué dar la representación de las voces católicas a las Católicas por el Derecho a Decidir, que difícilmente representan a la opinión católica mayoritaria? ¿Por qué no se incluyeron los gremios empresariales como la COPARMEX o la CANACO? Y estos solos son algunos ejemplos. Amplios sectores de la población no están representados en esta redacción. Tampoco los otros partidos políticos, universidades privadas, las ONG’ s que no son de izquierda y muchas otros grupos de opinión.

En el mejor de los casos, tienen una ceguera ideológica, que hace que consideren que ellos son los únicos aptos para opinar. En el peor de los casos, se trata de imponer a otros que no opinan igual que ellos, una Constitución que les permitirá perpetuarse en el poder. En cualquier caso, lo que tiene es un talante excluyente, buscando un instrumento que les permita evitar cualquier oposición a sus ideas, por el fácil camino de declarar anticonstitucional todo pensamiento que no sea el suyo.

¿Qué se puede hacer? Al parecer, como decían los abuelos, golpe dado ni Dios lo quita. Pero creo que hay otras posibilidades. Desde luego, denunciar y protestar. Dar a conocer este bien maquinado golpe contra las opiniones disidentes, buscando una dictadura ideológica, basada en una aparente legalidad. No es algo menor, y eso está en manos de todos.

Lo otro es más difícil, pero posible. Vencer la muy mexicana tendencia a fragmentar nuestras acciones y opiniones, unificar a todos los excluidos de este proyecto y presentar, antes de que el Gobierno de la Ciudad y su equipo de redactores presenten su proyecto amañado y faccioso, un proyecto alternativo. Uno que tome en cuenta que la nuestra no es una ciudad monocolor, que tenemos una gran riqueza en la variedad de las opiniones y que creemos que la democracia no consiste en acallar a las opiniones diversas sino escucharlas a todas e incorporar sus diferencias en algo que, como la Constitución, no consiste en tratar de resolver todo, sino únicamente establecer los mínimos indispensables para que la ciudadanía pueda tener una convivencia fructífera.

http://twitter.com/mazapereda