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jueves, 10 de agosto de 2017

LA PRIVATIZACIÓN DE LOS EJÉRCITOS






Jorgé Pérez Uribe

La noticia de esta semana

<<"¿Dónde están los derechos humanos y la justicia?". Es lo que se preguntan los familiares de los fallecidos en 2007 en la capital iraquí, Bagdad, a manos de miembros de Blackwater, una empresa militar privada contratada por el Departamento de Estado norteamericano. Tras ser condenados los presuntos culpables, ahora la sentencia fue anulada.

En 2014, Nicholas Slatten, exguardia de Blackwater, fue declarado culpable de asesinato en primer grado y condenado a cadena perpetua tras comprobarse que fue el primero en disparar contra civiles en la plaza Nisur, en Bagdad. Tres excompañeros suyos, Paul Slough, Dustin Heard y Evan Liberty― recibieron 30 años de prisión cada uno por múltiples cargos de homicidio voluntario e intento de homicidio involuntario.

La semana pasada, el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos anuló la condena y ordenó un nuevo juicio para Nicholas Slatten, alegando que la corte actuó fuera de sus atribuciones cuando no permitió un juicio separado. Además, el Tribunal también ordenó la revisión de los veredictos de sus coacusados […]

La empresa Blackwater fue subcontratada por el Departamento de Estado de EE.UU. por varios millones de dólares y operó durante acciones estadounidenses en Irak y Afganistán. La compañía, aunque gozaba de inmunidad legal, fue criticada en múltiples ocasiones debido a su excesiva agresividad.

Tras verse envuelta en el escándalo de la matanza de civiles iraquíes, con el fin de limpiar su manchada reputación, la empresa tuvo que cambiar su nombre a Xe Services en 2009. En 2011, cambió su denominación una vez más a Academi.>>[1]

Los imperios y sus ejércitos

Característica de los imperios son sus poderosos ejércitos, y su decadencia está frecuentemente ligada a la negativa de sus hijos para enrolarse en los ejércitos, por lo que han tenido que recurrir a ejércitos mercenarios, a los que no les interesa la grandeza del imperio, ni la seguridad de la patria.

Tal es el caso del imperio más poderoso de la antigüedad: el romano, que empezó incorporando en sus filas a hijos de caudillo bárbaros, mismos que al adquirir conocimientos militares y mando se volvieron contra el mismo, como sucedió en el caso de Arminio en el siglo I d. c. Posteriormente el Imperio permitió el asentamiento de pueblos bárbaros en sus territorios fronterizos con la obligación de que los defendieran contra otros pueblos; pero estos no cumplieron o se volvieron finalmente contra el gobierno de Roma. Analicemos más a detalle cómo se generó esta caída.

La caída de Roma

<<Si por algo destacó el Imperio Romano fue por su compleja administración estatal, la cual le permitía imponer un sistema fiscal eficaz mediante el cual el Estado ataba a todos los ciudadanos del Imperio. Este sistema fiscal permitía realizar un gasto público esencial: manutención de un ejército profesional, programas de obras públicas, etc. A su vez, el Estado garantizaba un circuito de redes comerciales complejas y de largo alcance. Todo esto venía aderezado con un sistema monetario versátil y estandarizado que permitía fácilmente integrarse en el mismo.

La caída de Roma supuso que otras estructuras políticas se presentasen como las herederas del antiguo Imperio. Pero es ahora, cuando la autoridad central ha caído, cuando verdaderamente se constituirán como independientes: Odoacro como rex de Italia, el reino de Tolosa visigodo, las últimas reminiscencias romano-estatales con Siagrio, etc.

¿Hasta qué punto pudieron éstas suplantar el complejo papel de la antigua maquinaria estatal? Lo cierto es que no lograron mantener el antiguo orden administrativo y económico. No fue un mal endémico per se de los nuevos gobernantes, sino que el propio Imperio en sus última décadas se vio sumido en los mismos problemas. Pongamos un ejemplo ilustrativo, el sistema fiscal: ¿qué sentido tenía realizar el cobro impositivo si no había una respuesta por parte de la autoridad? ¿De qué le servía al campesino libre entregar una parte de su cosecha si el Estado no podía garantizar el control de sus fronteras?

El resultado fue que desde el siglo IV vamos a presenciar un movimiento sociológico novedoso en la historia romana, el patrocinium (Wickham, 1989): una gran parte de la población rehusaba del pago impositivo porque lo veía injusto e innecesario, es entonces cuando estas gentes buscaron protección en las aristocracias. Estos patronus les permitían guarnecerse ya no solo del enemigo invasor sino también del enemigo interno, los cobradores de impuestos. Una vez adscritos a las propiedades debían de ceder parte de su producción al potentes, además de realizar ciertas prestaciones (corveas) en la hacienda.

Las nuevas estructuras políticas intentaron mantener el antiguo sistema, pero realmente la situación había cambiado demasiado y la herencia romana no se adecuaba a los tiempos que corrían. Por consiguiente vamos a ver como los sistemas fiscales tuvieron un menor recorrido e implantación. El Estado dejó de lado muchas de las antiguas prestaciones, por consiguiente los ejércitos comenzaron a privatizarse (Sanz, 1986) o las antiguas infraestructuras estatales comenzaron a deteriorarse.>>[2]

Los"condottieri" italianos

La profesión mercenaria tiene una larga —si no demasiado honrosa— tradición, uno de cuyos antecedentes son los "condottieri" italianos que entre los siglos XIV y XVI libraban guerras en nombre de los poderosos de su tiempo. Entre ellos encontramos ilustres apellidos como Sforza, Gattamelata, o Colleonico, pero también soberanos como Sigismondo Malatesta, señor de Rímini, o de Federico da Montefeltro, duque de Urbino, que desempeñaron esta actividad durante un tiempo


En la Italia de finales de la Edad Media y el Renacimiento, la figura del condottiero marcó indiscutiblemente una época en que esa península fue víctima de inacabables luchas entre las poderosas ciudades estado, las casas nobiliarias, la Iglesia y los intereses de las monarquías europeas más pujantes o con intereses en esa zona, tales como Aragón (luego España tras la unión de los reinos) o Francia. 

El término condottiero proviene de condotta, que no significa otra cosa que contrato. Así pues, un condottiero era un contratista, eufemismo lo suficientemente ambiguo como para tapar su verdadero significado: mercenario. Sin embargo, los condottieri no eran los típicos mercenarios al uso que suele aparecer en el imaginario popular en cuando se menciona esa palabra con connotaciones tan chungas. De entrada, el condottiero no era el típico sujeto mal encarado y harapiento que se suele pensar, sino miembros de la hidalguía o incluso la nobleza italiana de la época. Eran verdaderos profesionales de la guerra sin más ideología o patria que el puñetero dinero, y que igual servían a una ciudad que, al cabo del tiempo, se ponía al servicio del noble que quería apoderarse de la misma. Hay que recordar que, en aquella época, Italia era un maremagno de ciudades estado, posesiones de Aragón, de Francia, de Roma y de las más encumbradas familias como los Medicis, los Orsini o los Sforza. O sea, que allí ni había patria ni gaitas. Solo intereses personales o familiares.



Las tropas del Imperio Norteamericano

Estados Unidos a lo largo de sus intervenciones en América y Filipinas ha recurrido a tropas reclutadas entre sus numerosos inmigrantes, lo que en el caso de la invasión a México en 1847, redundó en que el Batallón de San Patricio, conformado por inmigrantes irlandeses, identificados con los mexicanos por su religión católica y lo injusto de la invasión, se unieran a las tropas de México, luchando contra el invasor norteamericano.

En las guerras de siglo XX, el Imperio recurrió a la misma fórmula de reclutar inmigrantes, con el premio de obtener la nacionalidad, pero también al reclutamiento de norteamericanos afroamericanos y de blancos pobres, mediante el ofrecimiento de becas universitarias.

La absurda y prolongada Guerra de Vietnam de 1955 a 1975

La participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam, fue un rotundo fracaso, ya que implicó cerca de 20 años de confrontación, participación de 536,000 efectivos y más de 55.000 muertos. Las consecuencias afectarían definitivamente su forma de hacer la guerra en lo futuro.

1. La oposición a la guerra se extendió dentro y fuera de los Estados Unidos entre la juventud siendo una de las causas del movimiento contra el sistema, creando un movimiento de evasión denominado hippie.

2. La guerra dejo a centenares de miles de soldados con adicción a las drogas y afectados por el agente naranja herbicida usado durante la guerra.

3. Las universidades estadounidenses fueron escenarios de manifestaciones de protesta en contra de la implicación de Estados Unidos en esta guerra.

4. Se dio el síndrome de Vietnam en el cual Estados Unidos perdió su espíritu de nación libertadora y vencedora.

5. Provocó miles de minusválidos, amputados, paralíticos y trastornados mentales.

Las guerras de la familia Bush

1.- Tras 15 años de paz, el Imperio superó el “síndrome de Vietnam” y volvió a las intervenciones armadas, pero ahora con una nueva metodología. Fue el Cesar 41° llamado George Herbert Walker Bush, quien decretó la Primera Guerra del Golfo comúnmente conocida como Operación Tormenta del Desierto. 

La Guerra del Golfo (agosto de 1990 a febrero de 1991) fue un conflicto bélico librado por una fuerza de coalición autorizada por las Naciones Unidas, compuesta por 34 países y liderada por Estados Unidos, contra la República de Irak en respuesta a la invasión y anexión iraquí del Estado de Kuwait. Este fue el nuevo esquema que propondrían los Bush, para repartir los costos financieros y humanos, así como de desprestigio por la intervención contra un país más débil. Además se libró un tipo de guerra de alta tecnología que permitió reducir considerablemente las bajas de los invasores, no así de las fuerzas enemigas, ni de la población civil

2.- Fue George Walker Bush, jr, quien en el primer año del siglo XXI, realiza una intervención en el lejano Afganistán, como represalia a los atentados mediante vuelos comerciales a la Torres Gemelas en Manhattan (que vimos caer como caen los edificios demolidos mediante explosivos), al Pentágono (donde nunca se encontraron restos de un avión) y el vuelo 93 de United Airlines, que no alcanzó ningún objetivo al resultar estrellado en campo abierto, cerca de Shanksville, en Pensilvania. Atentados cometidos por nacidos en Arabia Saudita, pero atribuidos a la red yihadista Al Qaeda de Osama Bin Laden, quien se guarecía en el feudal Afganistan.

Para esta guerra de intervención en Afganistán (2001-2017) el Imperio buscó nuevamente repartir los costos financieros y humanos valiéndose de la ONU, a través de una “coalición internacional comandada por Estados Unidos, en donde participaron además Reino Unido, Canadá, Australia y fuerzas gubernamentales afganas” y posteriormente de una Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), integrada por 49 países, con lo que la aportación de EE. UU., de un total de 112.579 efectivos, se redujo a tan solo 74,400. En la actualidad se estima que permanece una fuerza de 13,500 hombres, 9,000 de los cuales son norteamericanos.

Lo interesante es que en esta guerra empiezan a aparecer empresas como Blackwater, Triple Canopy o DynCorp, que cumplen con tareas de patrullaje, escolta y vigilancia en Afganistán, Arabia Saudita, Somalia e incluso Colombia. Reclutan exmilitares de la SAS inglesa, de los Seals gringos o rudos oficiales surafricanos que ganan hasta 1.000 dólares diarios, y soldados africanos, afganos o latinoamericanos (algunos colombianos), que se juegan la vida por 250 dólares mensuales. 

Su bonanza empezó con la llegada de George W. Bush al poder en 2000. Desde entonces, los ejércitos asumen cada vez menos tareas que no sean estrictamente de combate. La comida para los soldados, la construcción de edificios militares, las traducciones o la mensajería son asumidas por contratistas.

A pesar de sus promesas electorales, el presidente Barack Obama invirtió millones de dólares en estas empresas para servicios de seguridad y de inteligencia. Así en 2012, en Afganistán había 113,491 contratistas frente a 90,000 militares del ISAF. El diario The New York Times informó en febrero de 2012 que en el último año habían muerto en ese país más agentes privados que soldados regulares. En las ramas de inteligencia, según el periódico The Washington Post, cerca del 30 por ciento de la fuerza de trabajo era contratista privado. 

3.- Sin concluir la intervención en Afganistan, EE. UU., inició la Guerra de Irak, también conocida como Segunda Guerra del Golfo, (marzo de 2003 a diciembre de 2011). La invasión llevó a la rápida derrota de las fuerzas iraquíes, el derrocamiento del Presidente Saddam Husein, su captura en diciembre de 2003 y su ejecución en diciembre de 2006. La coalición dirigida por los Estados Unidos en el Irak ocupado trató posteriormente de establecer un nuevo y débil gobierno democrático (que finalmente abriría las puertas al Estado Islámico).

Si bien el pretexto fue ahora “el desarrollo de armas de destrucción masiva” (finalmente no comprobado), el esquema del Imperio fue el mismo, buscar repartir los costos financieros y humanos, valiéndose de una resolución de la ONU, por lo que nuevamente se conformó una coalición multinacional, compuesta por unidades de las fuerzas armadas de los propios Estados Unidos, el Reino Unido y de contingentes menores de Australia, Dinamarca, Polonia, El Salvador, España, Italia, República Dominicana y otros países. A pesar del gran número de fuerzas aliadas, se incrementó la participación de “los contratistas”




Status de las tropas imperiales mercenarias, en la actualidad

<<La tercerización de las operaciones militares le trae grandes beneficios a los gobiernos. Por un lado, como explica John Louth, “el gobierno reduce gastos en nómina, pensiones, burocracia, entrenamiento, licitaciones y los eventuales costos de las heridas o de los traumas posconflicto”. Las empresas también son mucho más flexibles y se adaptan rápido a la demanda. Pero sobre todo, los dirigentes se ahorran problemas. Cuando se muere un militar, el impacto psicológico y político desgasta a cualquier gobierno. Si fallece un contratista no entra en las estadísticas oficiales. Ni siquiera es noticia. 

Esa alternativa es barata y práctica, pero cínica y preocupante, pues queda en un limbo jurídico frente al Derecho Internacional Humanitario (DIH). Los contratistas son civiles, sus empresas no son actores del conflicto, aunque a veces combaten, matan y violan los derechos humanos. En el Ejército, en la CIA o en la DEA los oficiales son responsables de las acciones de sus hombres. Pero para Blackwater (hoy conocida como Academi) y para las empresas de inteligencia como Stratfor solo hay intereses comerciales y una responsabilidad difusa, pues no hay un marco claro hasta donde pueden llegar. 

Otro problema es que los contratos de seguridad no reciben seguimiento, ni evaluación, ni supervisión. Una comisión bipartidista del Congreso de Estados Unidos estimó en 2011 que más de 31.000 millones de dólares se evaporaron en malversaciones, sobrecostos y corrupción. Como lo resalta el informe, “con más de 260.000 contratistas en Irak y Afganistán, y costos por encima de los 206.000 millones de dólares, el gobierno confía demasiado en estas empresas. Las instituciones federales de control no son suficientes para vigilarlas. Esto tiene que cambiar.”>>[3]

Afganistán: ¿se dejará la intervención en manos de los contratistas? 

En la semana del 17 al 23 de julio, ante el alargamiento del conflicto y el fortalecimiento de los talibanes en ese país, trascendió que el asesor especial del presidente Trump, Steve Bannon, y Jared Kushner, asesor y yerno del mandatario propusieron un nuevo plan para ganar la guerra en Afganistán: remplazando al ejército estadunidense con contratistas privados.

“Erik Prince (fundador de la empresa militar Blackwater) y Stephen Feinberg (el propietario de DynCorp International) han creado un plan más barato y mejor que el del Ejército (estadounidense, para Afganistán)”, informan fuentes próximas a los dos empresarios.

También trascendió que el propio Feinberg presentó el mencionado plan al secretario de Departamento de Defensa estadounidense (el Pentágono), Jim Mattis, quien sólo “lo escuchó por educación y respeto”, declarando que no permitirá la involucración del sector privado en el conflicto de Afganistán.


Notas:

[1]https://actualidad.rt.com/actualidad/246607-derechos-humanos-penas-blackwater?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome 

[2]Agustín Sánchez García, para revistadehistoria.es, 10/02/2017, https://revistadehistoria.es/la-caida-de-roma-y-el-comienzo-de-una-edad-feliz 

[3] http://www.semana.com/mundo/articulo/la-guerra-privatizada/254350-3 


viernes, 2 de junio de 2017

"A KENNEDY LO MATÓ LA MAFIA BAJO LA SUPERVISIÓN DE LA CIA, Y EL FBI LO SABÍA SEMANAS ANTES"




31 mayo 2017

Hablamos con Javier García Sánchez, el autor español del libro mejor documentado y más valiente que se ha publicado hasta ahora sobre el asesinato de JFK.

Sin apenas recurrir a Internet, obteniendo la información directa de las fuentes y utilizando un "lenguaje de francotirador". Así es como Javier García Sánchez (Barcelona, 1955) ha logrado que su ensayo sobre el asesinato de John F. Kennedy tenga la precisión y la potencia de un disparo. 'Teoría de la conspiración. Desconstruyendo un magnicidio: Dallas 22/11/63' (editorial Navona) es un volumen imponente, de más de 600 páginas, que combina un paciente trabajo de recopilación documental con una redacción vigorosa, en la que se deja sentir la voz vehemente de un autor comprometido con la verdad y sobre todo enfadado, cansado de mentiras, de ocultación y de esa corrección política que, por cobardía, acaba convirtiéndose en cómplice de la atrocidad.

Nos atiende amablemente por teléfono desde Barcelona.

RT: ¿Es cierto que su intención inicial era escribir una novela sobre esto?

J.G.: Si, iba a ser una novela, pero resulta que hace años me llevé una profunda decepción. Me refiero a 2013, cuando se cumplían 50 años del magnicidio, cuando se suponía que ya todo estaba más que dicho. Era de esperar que en esa ocasión se tratara el tema de una forma más madura, más ponderada, más ajustada a lo que considero que es la verdad, es decir, la conspiración… y de repente fue casi peor que en el año 1963, en cuanto al nivel de mentira. Y ni siquiera fue una mentira sofisticada, sino burda y ampliada. Esto me conmocionó y me dije: "No, no puede ser una novela. Porque esta historia es la novela de terror y ciencia-ficción política más insuperable que se pueda imaginar. Me refiero a los hechos de Dallas y a lo que precipitaron. Iba a ser un libro breve, pero se convirtió en un ensayo largo y denso.



RT: ¿Qué diferencia este ensayo de los muchos que se han publicado hasta ahora sobre el mismo tema?

J.G.: Durante los últimos meses he tenido que soportar que se refieran a mí como "un investigador del magnicidio"…lo cual me debería de honrar. Y sí, en cierto modo he investigado, pero para mí un investigador tiene que ver más con esa imagen de "ratón de archivos"… yo diría que he sido un simple recolector. No he generado ninguna hipótesis nueva sobre el asesinato de Kennedy y de Lee Oswald…ni de los 50 asesinatos que vinieron después, de los que nadie habla (aunque ahora hablaremos)… me he limitado a recolectar libros de un "bando" y del otro. Y lo único original que tiene este libro, y que ha pasado desapercibido a pesar de ser lo más demoledor, es un ataque frontal a otros escritores. Yo me he leído toda la literatura que existe sobre el magnicidio, y nunca antes había visto esta actitud contra otros escritores: se llame Norman Mailer o se llame Stephen King… ya no merecen mi respeto, porque siguen en la mentira, y además de ese modo; el respeto se acaba, aunque yo los venere como escritores. Ésa es mi aportación valiente. Por lo demás me he limitado a recoger, a exponer y a trillar…y ante la sobreabundancia de datos, que el lector decida.

RT: ¿Quién mató a Kennedy, y para qué?

J.G.: A Kennedy le mata un entramado de gente muy preparada. Hablo de tiradores de la mafia. Cuando se dice "la mafia" parece que uno tiene la idea de un mafioso tipo Jack Ruby, el asesino de Lee Harvey Oswald, pues no: eran sobretodo tiradores de élite que iban a quien mejor les pagaba. Y quien mejor les pagaba, normalmente, era la CIA. Es evidente. Entones ese día estaban allí contratados por la mafia, en una operación totalmente supervisada por la CIA (porque la mafia por si sola jamás podría haber hecho todo lo que hizo –no fue sólo matar al presidente y a Oswald, sino colapsar toda la ciudad–); había también anticastristas en aquel movimiento. Y en las altas instancias del FBI lo sabían. Me refiero al propio J. Edgar Hoover y a sus dos o tres subjefes. Lo sabían todo semanas antes. 

Y lo querían matar porque les iba a fastidiar a todos, ya les estaba fastidiando. Estaba metiendo mafiosos en la cárcel, contra lo pactado: ya había encarcelado a 300 y no pensaba parar, y eso no era lo que los Kennedy habían pactado con los capos de la mafia. Iba a sacar a Estados Unidos de la guerra de Vietnam, con el descrédito militar que ello suponía y con el negocio archimillonario que se perdía. Iba a subir los impuestos casi al 30% a los magnates del petróleo y del acero (que era como tocar a Jesús y a la Virgen María). Acababa de invitar a Martin Luther King y a la plana mayor de los negros al despacho oval. Aquello en el sur de los Estados Unidos no sólo era un anatema, sino prácticamente condenarse a muerte. De hecho, las calles de Dallas aquél día están llenas de pasquines donde se leía "está usted condenado a muerte"…y lo mataron aquel día, claro.

RT: Tal como usted acaba de mencionar, y como desarrolla en su libro, el asesinato de JFK no fue sólo el asesinato de un presidente, sino de medio centenar de posibles testigos y personas cercanas al hecho… visto así, fue en realidad una matanza, ¿no?


J.G.: Sí, una matanza. Yo lo llamo "las cosechas de Dallas", porque fue una oleada de asesinatos tras otra. Yo creo en una teoría de los años 80 que apunta a que Lee Oswald estaba en la conspiración, pero no para lo que nos dijeron. Por supuesto, él no disparó al presidente. Estaba allí para otra cosa. Probablemente para detener al comando que lo iba a hacer, que iban a ser "comunistas" entre comillas, que posteriormente otorgarían al gobierno una excusa legítima para atacar Cuba… esta vez de verdad.

Pero justo cuando Kennedy muere, Oswald intuye que todo ha fallado. Lo cierto es que Lee Oswald tendría que haber muerto en aquella hora, después de los disparos, pero no murió: se escapó porque era muy listo. Aunque no lo suficiente para llegar a adivinar en qué trampa le habían metido. A Oswald le detienen unos policías de Dallas que no son los que deberían haberle detenido y abatido. Si el plan hubiese salido bien, hoy no estaríamos hablando de esto. Ni siquiera hablaríamos tanto de Kennedy. Lo recordaríamos como un presidente asesinado por un loco comunista. Pero Oswald habló. Y de repente le matan, precipitadamente, y es ahí cuando la gente empieza a preguntarse qué está pasando. A los cinco días muere otro policía de Dallas, "suicidado" en los sótanos de la comisaría… a la semana ya empezaban a morir personas de Dallas que habían comentado informalmente cosas que apuntaban a la conspiración…y a partir de entonces se registra más de medio centenar de muertes misteriosas de ese tipo.




Y es bochornoso que hasta ahora, incluso después de haber celebrado el 50 aniversario del magnicidio en 2013, nadie, repito, ¡nadie! …se acuerda de los testigos. Como si no existieran. Yo en mi libro digo que esto es como contar la historia del III Reich y de la Segunda Guerra Mundial omitiendo por completo el holocausto.

RT: Después de trabajar durante años recopilando datos macabros, consultando archivos que demuestran las atrocidades cometidas, escribiendo para desmentir falsedades, e intentando demostrar que varias instituciones al más alto nivel político utilizaron su poder para asesinar a varias personas…¿qué sensación le queda?

J.G.: Me cuesta contestarle porque está muy reciente todavía la llaga. Es como parir, me imagino, o como después de una operación, que aún duelen los puntos de sutura… 

Me duele especialmente que este libro -y esto lo sabía antes de escribirlo, y te lo digo con claridad- no puede triunfar. No puede ser un super-ventas. No puede porque no puede, y punto. No debe trascender. También me duele que la prensa local haya ignorado el libro. Ni siquiera lo han mencionado. Es como si el tema de la conspiración cansara a los periodistas. Yo siempre digo que con esta actitud, los periodistas han ido liquidando a Kennedy año tras año. Con sus reticencias a reabrir el tema, con su hastío…en fin, la prensa ha hecho mucho daño.

RT: Permítame que se lo pregunte de nuevo, porque lo que quiero saber es qué sensación le ha quedado a usted con respecto al ser humano después de describir una conspiración tan macabra como esta.

J.G.: ¿Quiere que se lo diga de verdad, con el corazón en la mano?

RT: La verdad es que sí.

J.G.: Pues que somos profundamente gilipollas. Me refiero a fenómenos como el de Stephen King escribiendo sobre el fotograma 313 de la película Zapruder. Cuando un señor tan listo como Stephen King dice que ese fotograma prueba "hasta donde llega el poder de un loco solitario y comunista", yo pienso en aquellos que de verdad se lo han creído… y no encuentro otro calificativo.



Hay un momento en que hay que decir: "¡basta!". Tanta tontería políticamente correcta me está empezando a envenenar. Esto no es más que corrección política y buenismo. El buenismo en política hizo que en los años 90 se recreara de nuevo la falsa imagen de un Lee Oswald loco y misterioso que tuvo suerte en su empeño. Pues al menos en España ahora ya hay una voz que dice "no". Y hay otras voces por ahí que también dicen "no". Aunque nunca tenemos eco, ni lo tendremos.

RT: En este sentido, ¿cree que existe algún tipo de control informativo o cultural en Estados Unidos y en sus países aliados que tiene, entre sus funciones, mantener la verdad oficial en este tema como algo incuestionable?

J.G.: No sé qué decirle. Si me preguntara usted "¿En este mismo momento nos están escuchando en los cuarteles generales de la CIA en Langley, Virginia?". Pues no, tal vez no sea eso. Es algo mucho más sutil. Es que cuando sale este tema y se trata de alguna forma que pueda cuestionar el esquema que tienen establecido desde hace mucho tiempo…es decir, cuando aparece un "perturbado" como yo y sacude los cimientos de la verdad oficial…simplemente se le desprecia: se dice "ah, mira, otro conspirativo"… y no se le hace más caso. ¡Pero es que hay conspiraciones, todos los malditos días del año en muchos países! ¡Y así es la realidad!

RT: ¿Podría decirse que la política contemporánea es conspirativa?

J.G.: Si, yo creo que es conspirativa, a unos niveles muy altos, tan altos que cuesta creerlo. Las personas que van terminando de leer mi libro me dicen: "suena a ciencia-ficción". Les asombra esa abducción colectiva en la mentira. Y yo les digo que yo la veo en mi tierra, en Cataluña, todos los días del año. Veo cómo va enloqueciendo la gente, lo veo en el absurdo de lo que dicen y en lo que creen… por no hablar del resto de España, de Europa… es algo muy generalizado.

RT: Me referiré a algo concreto: cuando usted ve en las noticias que de repente Donald Trump despide al jefe del FBI… ¿en qué tipo de realidades piensa usted?¿Qué cree que está ocurriendo de verdad ahí?

J.G.: Siempre me pregunto lo mismo: qué sabemos, qué nos cuentan, qué vemos en un programa informativo, con qué sesgo y para qué nos lo dicen…No sabemos si son conspiraciones, pero son movimientos brutales del poder, que no se entienden si uno no está muy dentro. En realidad me parece una bagatela, algo inherente a los propios juegos diabólicos del poder, de todos los países y de todas épocas. Si me preguntara usted quién era más malo, la CIA o el KGB le diría que no lo sé, que son lo mismo. Pero volviendo a su pregunta, todos esos movimientos CIA-Donald Trump-FBI me parecen como bailes de salón para despistar. No sabemos lo que está pasando ahí.



Muchas veces me han preguntado si se acabaría la controversia sobre el asesinato de Kennedy si saliera un presidente de los Estados Unidos a decir, públicamente, por televisión y a las 9 de la noche, desde su atril: "señoras y señores, a Kennedy le mató tal o cual persona"… y pidiera disculpas en algo así como un ejercicio de auto-democracia demoledora… pues fíjese, si lo hiciera Obama, yo a lo mejor me lo hubiera creído. Ahora bien, imagínese que eso lo dice mañana Trump: "a Kennedy lo mató la CIA, el FBI y el Pentágono". ¿Usted se lo creería? Yo no.

RT: Entonces… ¿no es posible que ningún presidente estadounidense en el futuro admita lo ocurrido y pida disculpas?

J.G.: La mayor parte de la gente piensa: "seguimos como al principio, sin tener ni idea de quién mató a Kennedy"… y ése es precisamente el principio de la conspiración: lo que quieren es que digas: "seguimos sin saber quién mató a Kennedy". Y si, si se sabe. De los 8 tiradores se sabe al menos el nombre de 5. ¿Qué más quieren? 

Nunca van a admitir lo sucedido. Tenga en cuenta que hubo una masiva participación de instituciones norteamericanas como el Pentágono, la CIA, el FBI… y gente muy "respetable" y con mucho dinero, grandes accionistas de Wall Street…y eso el pueblo americano nunca lo podría aceptar. Creo que el pueblo americano nunca entendería una relación entre la mafia y la CIA. Admitir que las supuestas "fuerzas del bien", es decir, el Gobierno, las instituciones, el Senado, estaban entre la Mafia y la CIA es muy duro para ellos: es una realidad en la que la CIA y la Mafia hacen pagos en heroína… ¡Los tiradores de Dallas cobraron en heroína! Pagarles en dinero era muy peligroso. Se les pagaba con heroína. En maletas. Y esto lo pagaba la mafia. Perdón, la CIA. Eso para un pueblo que se ufana de ser tan demócrata es muy difícil de digerir…prefieren hacer como que no se sabe nada y dejan dormir al fantasma. Al fantasma de Oswald, me refiero. Por eso mi libro no está dedicado a John Fitzgerald Kennedy, sino a Lee Harvey Oswald.



David Romero



Fuente:https://actualidad.rt.com/actualidad/239946-kennedy-mato-mafia-supervision-cia-eeuu?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome

lunes, 1 de mayo de 2017

LOS 100 DÍAS DE TRUMP: FOBIAS, FRACASOS, E INCERTIDUMBRE






El pasado sábado 29 de abril, el presidente Donald Trump cumplió sus primeros 100 días al frente del gobierno de los Estados Unidos y celebró la fecha con estas declaraciones: “Vamos terriblemente bien, hemos hecho muchas cosas. Pienso que nunca se ha visto nada igual”, y en forma un tanto irónica expresó: “Tengo más trabajo que antes. Pensé que sería más fácil”.


La obsesión por “su bello y grande muro” casi lleva al cierre de su gobierno


Trump solicitó al congreso federal mil 500 millones de dólares para iniciar la construcción del primer tramo del muro fronterizo de conformidad con su orden ejecutiva expedida con anterioridad. 

Su gobierno incluso estuvo a punto de paralizarse por falta de la aprobación de un proyecto de financiamiento para 2017 y ese sábado 30 se aprobó un proyecto de corto plazo que daría al Congreso tiempo hasta el 5 de mayo para llegar a un acuerdo sobre un proyecto de ley para financiar al Gobierno durante el resto del año fiscal (hasta el 30 de septiembre).

El origen del problema anterior es que Trump intentó conseguir en estos primeros meses de su mandato los fondos necesarios para la construcción del muro en la frontera con México. El pretexto ofrecía un procedimiento ya tradicional: la necesidad de adoptar una ley para superar el techo de gasto. Por tanto quiso incluir la financiación del lanzamiento del proyecto en ese documento, pero la iniciativa no recibió luz verde no solo por parte de los demócratas, sino también de algunos republicanos, especialmente aquellos que representan los estados o los condados limítrofes. 


America first” o “América primero” (aunque dividida)


<<En la ceremonia inaugural del 20 de enero, que es momento solemne en el que los nuevos presidentes suelen lanzar un mensaje de unidad, el republicano Trump arremetió contra las élites de Washington, se postuló como representante de los perdedores de la globalización y prometió colocar el eslogan América primero en el centro de sus políticas. El America first, o América primero, refleja el proteccionismo de la nueva Administración pero también tiene resonancias pasadas. America first era el eslogan de los filonazis y antisemitas estadounidenses contrarios a la entrada de EE UU en la Segunda Guerra Mundial. La breve referencia en el discurso a las alianzas internacionales, que Trump ha cuestionado, la usó para decir que estas debían ampliarse y servir para “erradicar el terrorismo islámico radical completamente de la faz de la tierra”.>>

<<Trump llega a la Casa Blanca como el nuevo presidente más impopular en cuatro décadas, bajo el signo de la división social que él mismo atizó durante la campaña, y entre protestas en la calle y un boicot de decenas de congresistas del Partido Demócrata. Estados Unidos no lo recibe con entusiasmo. Su rival en las elecciones, Hillary Clinton, le sacó casi tres millones de votos de ventaja, y solo ganó gracias al sistema de elección presidencial basado en la ponderación de voto por Estados en vez en el voto popular absoluto. Desde que Richard Nixon juró por segunda vez el cargo en 1973 no se había visto una inauguración tan crispada como esta. Nixon acabó destituido un año y medio después.>>

Cien días después de iniciado su mandato 42% lo aprueba y 53% lo rechaza, lo que lo convierte en el mandatario más impopular en décadas.


No muy buenas noticias económicas


Trump prometió que la economía del país volvería a crecer de manera sostenida entre el 3 y el 4 por ciento anual, gracias a un impulso de la inversión en infraestructuras y un plan fiscal que reducirá los impuestos a la mitad.

Los analistas esperaban un incremento del PIB de alrededor del 1 por ciento entre enero y marzo, tras el avance de 2.1 por ciento registrado de octubre a diciembre y el crecimiento del 1.6 por ciento con el que EU cerró el año 2016. Pero la realidad es que el producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos creció a un ritmo anual de solo el 0.7 por ciento durante el primer trimestre de 2017, con lo que registró su peor desempeño en tres años, informó hoy el Gobierno

La debilidad del PIB estadounidense en el primer trimestre del año se debió fundamentalmente a la brusca caída en el gasto de los consumidores, que representa dos tercios de la actividad económica del país y aumentó a un ritmo anual de apenas un 0.3 por ciento frente al 3.5 por ciento del periodo anterior. ¿Se deberá esto a desconfianza en la actuación del nuevo presidente?

Estados Unidos lleva once años consecutivos con crecimientos anuales del PIB inferiores al 3 por ciento.

Sus fracasos ante el Congreso y el Poder Judicial


La Casa Blanca sostiene que el presidente Trump es el presidente más exitoso en sus primeros 100 días y así sostiene en un comunicado de prensa que “Ha firmado 30 órdenes ejecutivas” (equivalentes a nuestros decretos presidenciales que no requieren aprobación de las cámaras), así como que “Ha firmado 13 revisiones de actas legislativas” que buscan anular acciones ejecutivas impuestas por otros presidentes. De estas la única que entró en vigor inmediatamente fue la que borra las directrices firmadas por Obama sobre protección ambiental.

Trump decretó el 27 de enero el cierre temporal de las fronteras de Estados Unidos para los inmigrantes de siete países de mayoría musulmana y para refugiados de todo el mundo. No obstante el 3 de febrero un juez federal del Estado de Washington bloqueó temporalmente la aplicación en todo el país del veto migratorio de Donald Trump y otros jueces federales lo secundaron. Ante ello, el 6 de marzo Trump firmó otra orden ejecutiva; pero al día siguiente el juez federal de Hawai suspendió la entrada en vigor de la medida.


Otra fracasada promesa de los 100 días es la revocación del llamado Obamacare; para ello propuso un proyecto de ley que sustituiría al Obamacare. El 24 de marzo su reforma sanitaria fue retirada después de que su votación en la Cámara de Representantes fuera suspendida in extremis ante la constatación de que no iba a lograr la mayoría suficiente. De nada han servido sus presiones ni amenazas a los congresistas. Los halcones del Freedom Caucus, 36 indomables herederos del Tea Party, se enrocaron en su rechazo e hicieron sentir al multimillonario el verdadero precio de la política. Enojado, Trump anunció que tardará en reactivar su reforma. "Cuando el Obamacare explote", dijo.


El odio contra los inmigrantes de la América no WASP (blanca, anglosajona y protestante)


Cinco días después de haber asumido el poder, firmó la orden ejecutiva de Seguridad Fronteriza y Mejoramiento a las Medidas de Inmigración, destinada a la deportación unos 11 millones de inmigrantes indocumentados. Sin embargo el pasado 25 de abril, el juez federal William Orrik de San Francisco, California, emitió un fallo que congeló parte de la orden ejecutiva de Trump y es la que se refiere a la colaboración de las autoridades locales para transformar a sus polícias en agentes migratorios. 

Contra la globalización


Trump mantiene la promesa de sacar a EE UU de la Asociación Transpacífica, el acuerdo de libre comercio con 11 países del Pacífico. El magnate, que hizo del proteccionismo una enseña electoral, considera el TPP un “desastre” y aboga por negociar acuerdos bilaterales. También apuesta por revisar el NAFTA, o Tratado de Libre Comercio (TLC) con México y Canadá, y amenaza con salirse del tratado si los otros dos países se oponen a renegociarlo. Por la mañana del día 26 de abril los diarios estadounidenses publicaron el borrador de una carta en la que Trump comunicaba al Congreso su decisión de abandonar el TLC y por la tarde la Casa Blanca comunicó que “por el momento” se mantendría dentro de él. El bluff del jugador de póker en su máxima expresión.

Trump, el actor


The Apprentice (El aprendiz), fue un exitoso reality show de NBC que el magnate de los bienes raíces condujo durante 14 temporadas. El programa lo ayudó, además, a perfeccionar sus dotes de showman. El último papel que ha desempeñado exitosamente fue el del “loco Trump” a instancias del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, cuando el 6 de abril, ordenó bombardear con 59 misiles Tomahawk una base militar Siria, en represalia por el uso de armas químicas contra civiles. Cabe aclarar que fue días después que se integró una comisión de expertos para investigar el asunto y que la misma no pudo comprobar que hubiera sido el ejército sirio quien las uso, pero ya entonces Trump cargaba con la muerte de 10 inocentes en Siria. Siete días después ordenó el lanzamiento de la “madre de todas las bombas” no nucleares contra fuerzas del estado Islámico en Afganistán. Supuestamente se eliminaron a 36 combatientes, según otras fuentes fueron cerca de 100, aunque no hay quien aclare si hubo mujeres y niños que vivieran con los yihadistas. Después vino la crisis con Corea del Norte, en donde el “loco Trump” parecía dispuesto a todo. Lo que llama la atención de esto es que siempre declaró que “él no sería el policía del mundo” y 6 días antes de la histórica reunión del Consejo de Seguridad lo volvió a afirmar. También es importante considerar que un día antes de la reunión a su asesor Steve Bannon, le fue negada la entrada a la misma.

Lo que da que pensar


Que Trump actúa más como un emperador que como el presidente de un país de antigua tradición democrática, es un hecho, que recurre al blofeo del jugador de póker también, que es un consumado actor, ni que decir. Que como práctico hombre de negocios, acepta no solo el papel de policía, sino de sheriff del mundo, ya lo vimos. 

El día 30 de abril fue entrevistado por la cadena CBS en donde al preguntársele sobre Corea del Norte y un posible enfrentamiento comentó: "Corea del Norte es quizá más importante que el comercio. El comercio es muy importante. ¿Pero una guerra masiva con millones, potencialmente millones de personas asesinadas? Eso, diríamos, mata al comercio", es decir lo importante para el presidente de los Estados Unidos de América, no es la muerte de millones de personas, sino la muerte del comercio. Estas opiniones más el supremo poder como comandante del ejército de Estados Unidos, su estilo impredecible y su poca experiencia, nos llevan a temer que pueda sumir al mundo en un conflicto nuclear.



Jorge Pérez Uribe


lunes, 20 de febrero de 2017

¿TERMINARÁ DONALD TRUMP SU PERÍODO PRESIDENCIAL?



Preámbulo


Normalmente a los gobernantes que entran en funciones se les da un plazo de gracia de 100 días para que muestren como será su gobierno; pero en el caso del presidente norteamericano le ha bastado un mes para dejar ver al mundo como será su mandato y lo que se puede esperar ocurra. Veamos como lo resume Jan Martínez Ahrens de El País:



<<El tiempo es algo que le viene pequeño a Donald Trump. Muy pequeño. Desde que el pasado 20 de enero jurase el cargo, el presidente de Estados Unidos ha hecho del vértigo su agenda y ha destituido a una fiscal general, fulminado a su consejero de Seguridad Nacional, humillado a sus servicios de inteligencia, ordenado construir un muro con México, abandonado el Acuerdo Transpacífico, colisionado con Google, Apple y Facebook, encrespado a la Unión Europea, defendido a Vladímir Putin, ofendido a los líderes de China, México y Australia, prohibido la entrada a miles de musulmanes, chocado con los tribunales, satanizado a los medios y convertido el gran símbolo del poder estadounidense, la Casa Blanca, en un inmenso caos.

Todo ello en 31 días. Poco más de 700 horas. Un tiempo mínimo para cualquier gobernante, pero suficiente en su caso para activar las alarmas. Dentro y fuera del país. “Nunca he estado tan nervioso sobre lo que pueda ocurrir en Washington. Si emerge una crisis, no sé si podrán responder de una forma racional”, ha alertado el demócrata Leon Panetta, antiguo secretario de Defensa y ex director de la CIA. ”Nuestro gobierno vive en un increíble desorden y espero que no sigan así porque somos una nación en guerra”, ha sentenciado el respetado general Tony Thomas, jefe del comando de operaciones especiales.>>[1]


“El troll de la Casa Blanca”



<<En la jerga de Internet, un trol, plural troles (del inglés troll), describe a una persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como ser un foro de discusión, sala de chat, comentarios de blog, o similar, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos (incluso por diversión) o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí. Según la Universidad de Indiana son una comunidad en aumento. El trol puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás.

Aunque originalmente el término sólo se refería a la práctica en sí y no a la persona, un desplazamiento metonímico posterior ha hecho que también se aplique a las personas que incurren en ese tipo de prácticas.>>[2]

Y es el mismo Trump quien se ha ubicado perfectamente dentro de la definición anterior, al hacer uso diario de la red de Twitter, para comunicar sus pensamientos, y decisiones, normalmente agresivos.


“El muro de Trump”



En la historia podemos observar varios tipos de muros célebres: Consideremos tres de acuerdo a sus objetivos:

· El muro de Adriano.- Lo construyó en Britania para contener a los bárbaros, pero también para delimitar su Imperio, que ya no le interesaba extender. 

· El muro de Berlín.- lo construyo el régimen comunista de la República Democrática Alemana en 1961, para impedir que los ciudadanos del dividido Berlín, se pasaran a la República Federal Alemana.

· El muro de la Franja de Gaza.- se asemeja más al de un campo de exterminio para mantener encerrados y en extinción a los palestinos que viven ahí, ya que los mantos acuíferos han quedado del lado israelí y por otro lado los guardacostas israelíes no permiten el desarrollo de la pesca. Calificado por algunos medios como el Ghetto de Gaza, en comparación con el Ghetto de Varsovia.

En el caso de Trump, la finalidad del muro es impedir el acceso de los trabajadores ilegales procedentes de México y Centroamérica, principalmente, es decir, como el muro de Adriano, sería un muro para contener a los “nuevos bárbaros”, pero también para delimitar su Imperio, abandonando a los pueblos situados al sur a la influencia comercial de China principalmente y Rusia. Aquí cabe mencionar que América Latina, ha recibido de buen agrado la inversión y el comercio con China y Rusia. El único país que se ha mantenido fiel a Estados Unidos es México, por el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Canadá, Estados Unidos y México. Pero Trump se empeña en ver como nocivo este tratado y ha hablado de cancelarlo o renegociarlo, ya que “México, se ha aprovechado de Estados Unidos”


Trump no entiende el papel del liderazgo del Imperio Estadounidense


Y así en sus dos primeras semanas ya ha humillado severamente al Presidente de México Enrique Peña Nieto, y a la Primera Ministro de Gran Bretaña, Theresa May y ha reñido con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, por el asunto del TLC, y con el de Australia, Malcom Turnbull, debido al compromiso previamente firmado con Obama para trasladar a USA a varios cientos de refugiados sirios.

<<¿No sabe Donald Trump que los países directamente desovados por Inglaterra (USA, Canadá, Australia y Nueva Zelanda y, claro, la Madre Patria británica) tienen una valiosa alianza secreta de intercambio de inteligencia (UKUSA Agreement) que peligra con esas tensiones inútiles?

No ha quedado títere o aliado con cabeza. Muchos han reaccionado con incomodidad. La canciller alemana Ángela Merkel y el premier francés François Hollande; la mitad del Reino Unido que votó (y perdió) contra el Brexit; y hasta la Unión Europea, que advirtió que le negaría el placet a Ted Malloch, embajador elegido por el presidente de Estados Unidos (aún sin confirmar), por su desprecio por la UE y su menosprecio por el euro.>>[3]


La inútil, pero poderosa OTAN



La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) nació el 4 de abril de 1949, como un sistema de defensa colectiva, frente a la amenaza de una invasión soviética, Ante la desaparición de la URSS, la OTAN ha perdido su razón de ser, ya que la actual Rusia y sus aliados, no son los países anticapitalistas que exportaban la revolución marxista, ni son la amenaza atea que representaban para el puritanismo. No obstante la OTAN ha creado una enorme corporación con miles de puestos burocráticos y gigantescos presupuestos de armamento que benefician a empresas norteamericanas como la Lockheed Martin, Boeing, General Dynamics, entre otras, por lo que para justificarla, se ha seguido la estrategia de presentar a Rusia y Putin, como los nuevos enemigos. La CIA ha intervenido en Ucrania (país satélite y aliado de Rusia, desde hace siglos) para derrocar a un gobernante favorable a Rusia y poner un títere de la CIA y de Estados Unidos.

La cercanía y simpatía entre Trump y Putin, incide fuertemente en este punto, amén de que Trump ha dicho que “si Europa quiere que la protejan” deberá pagar la friolera de ochenta mil millones de euros, situación que obviamente ha causado malestar en todos los miembros de la OTAN y en los socios políticos y armamentistas de Estados Unidos

Durante una intervención este lunes en la sede de la OTAN en Bruselas, el vicepresidente Mike Pence afirmó que <<El presidente de EE.UU., Donald Trump, espera "un progreso real" para finales de 2017 en el que los aliados de la OTAN aumenten su gasto en defensa hasta un mínimo de 2 % de su producción económica.>>[4]

Su enfrentamiento con el “Quinto Poder”



En plena campaña, Trump declaró la guerra a la prensa. El 31 de mayo de 2016 afirmaba en una conferencia con los medios de comunicación: “Creo que la prensa política tiene a la gente más deshonesta que yo he encontrado…” 

Jane E. Kirtley, directora ejecutiva del Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa, creado como consecuencia de las acciones contra la prensa de otro presidente: Richard Nixon, comenta el paralelismo que existe entre Nixon y Trump, con su “lista negra de enemigos”, entre los cuales figuran The Washington Post, The New York Times, CNN, Univision, Político, BuzzFeed y The Huffington Post, entre otros. Llama la atención como The New York Times, ha aceptado el reto, anunciando el 17 de enero, una inversión adicional de 5 millones de dólares para la cobertura de la presidencia y su administración. <<Cubrir esta información de manera agresiva, justa y constante será la prioridad más alta para The New York Times>>, indicó un memorándum interno.

El mismo senador republicano John McCain ha asegurado que "los dictadores empiezan reprimiendo a la prensa", al referirse a los insistentes señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que la prensa es "el enemigo del pueblo", informó la agencia EFE.

Según la opinión de destacados politólogos “presidente que declara la guerra a la prensa, no dura”, claro que esto aplica a países democráticos, no a Venezuela o Turquía.

La “resistencia civil”


El puño cerrado y el color morado pertenecen al "feminismo radical"


El día siguiente a su toma de protesta, el sábado 21 de enero se celebró la Women´s March en más de 600 ciudades de estados Unidos, siendo las más numerosas las de Washington, con 1 millón de personas; Los Ángeles con 750 mil, Nueva York con 500 mil y Chicago con 250 mil, en un total estimado de 5 millones en todo el país.

Este año el Día del Presidente, que se celebra en EE.UU. cada tercer lunes de febrero, muchos ciudadanos tomarán parte en las movilizaciones enmarcadas en la campaña anti-Trump 'No es mi Día del Presidente'. Asimismo, en Nueva York más de 14.000 personas tienen ya previsto asistir a esta manifestación pacífica, según indica la página de Facebook del evento.

La movilización 'No es mi Día del Presidente' también estará presente en Washington D.C., Los Ángeles y Chicago entre otras ciudades. En Atlanta uno de los eslóganes de la marcha será "Impeach now!" (¡Dimita ahora mismo!).

Como parte del movimiento de resistencia a Trump, casi 40.000 personas también tienen previsto exigir frente a la Casa Blanca el próximo 15 de abril que haga públicas sus declaraciones de impuestos, como han hecho otros mandatarios tradicionalmente, si bien el magnate se niega a publicar esos documentos.

Durante el Día de la Tierra el próximo 22 de abril, una marcha defenderá las “evidencias” del cambio climático, que Trump ha tildado de “farsa”, y reivindicará la ciencia como “pilar de libertad humana y prosperidad”.

Una de las que más participación espera es la “Marcha de los inmigrantes”, a la que casi 120.000 personas han confirmado por la red social Facebook su asistencia el próximo 6 de mayo.

Un investigador de la organización Centro para el Progreso Americano y experto en política estadounidense, Sam Fulwood, aseguró a Efe que esta ola de protestas ha conseguido reunir y poner de acuerdo a grupos muy diferentes de gente que defiende causas dispares.

“Lo insólito de esta resistencia civil es que nunca antes, con la excepción del segundo mandato del expresidente Richard Nixon (1973- 1974), tantas protestas y marchas se habían celebrado tan pronto en el mandato de un nuevo presidente”, afirmó Fulwood.


"Incapacidad de servir con seguridad como presidente"


Treinta y cinco expertos en psiquiatría hicieron llegar una carta a la redacción de 'The New York Times', compartiendo su preocupación por la salud mental del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Sin entrar en detalles acerca del análisis ni presentar ejemplos demostrativos de qué les hizo llegar a esa conclusión, los 35 especialistas han diagnosticado una "grave inestabilidad emocional" al mandatario y han reconocido que Trump es "incapaz de servir con seguridad como presidente".

En la plataforma Change.org se ha iniciado una petición titulada 'Trump es mentalmente enfermo y debe ser sustituido'. En el momento de la publicación de este artículo más de 24.000 personas habían apoyado la petición, supuestamente todas ellas relacionadas con el mundo de la psicología, ya que los impulsores de la campaña la dirigen únicamente a los profesionales del campo de la salud mental.


El “Kremlingate”



Hoy sabemos que agentes del FBI y de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), echaron mano de la orden ejecutiva 12333 y de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA) para monitorear las llamadas y mensajes de texto entre el ex general retirado, Michael Flynn, y el embajador ruso en Estados Unidos, Sergey Kislyak. 

Lo que sorprende a propios y extraños es que Flynn, un veterano de la comunidad de inteligencia militar, no haya sospechado de la grabación de estos contactos. En el mundo de la diplomacia (incluida la mexicana) se sabe que los servicios de inteligencia monitorean continuamente las llamadas telefónicas de los embajadores y funcionarios diplomáticos acreditados en Estados Unidos. 

Si hacemos caso de lo publicado por The Washington Post y The New York Times, el contenido de las conversaciones entre Flynn y Kislyak estuvo relacionado con las sanciones que la administración de Barack Obama impuso a Rusia por la invasión a Crimea y por el hackeo de los correos electrónicos del partido demócrata y de la campaña electoral de Hillary Clinton.

Esto, en sí mismo, supone una violación de la denominada Ley Logan que prohibe a cualquier civil no vinculado a la rama ejecutiva involucrarse en misiones diplomáticas. 

Hoy, Michael Flynn ha sido despedido por Donald Trump tras estas revelaciones explosivas. 

Pero la pregunta que muchos se siguen haciendo es; ¿hasta qué punto el hoy presidente de Estados Unidos estuvo al tanto del contenido de las conversaciones entre Flynn y el embajador ruso?. 

Dan Rather, uno de los más respetados periodistas de EU, causó ayer un revuelo al comparar el escándalo de los contactos de personeros de Trump con diplomáticos y agentes de inteligencia rusos —que alguien ya ha bautizado como el “Kremlingate”—, con el que le costó la presidencia a Richard M Nixon. 

“Watergate ha sido el mayor escándalo político de mi vida, tal vez hasta ahora. Fue lo más cerca que estuvimos de una crisis constitucional. En una escala de 10 Armagedón para nuestra forma de gobierno, yo le pondría a Watergate un 9. 

“En comparación, éste escándalo de Rusia es actualmente de alrededor de un 5 o 6, en mi opinión, pero sigue creciendo en intensidad. Si miramos hacia atrás es posible que, al final, este escándalo sea al menos tan grande como Watergate. 

El misil que cobró la cabeza de su asesor de seguridad nacional Michael Flynn, no iba dirigido contra éste, sino contra el Presidente Trump. Devin Nunes, el presidente republicano del Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, afirmó que “esto no va a terminar bien, hay más testigos involucrados que están siendo investigados por el FBI y la comunidad de inteligencia por sus contactos con el gobierno ruso”. Esto es parte de una investigación más amplia sobre el papel de Rusia en la piratería y la distribución de correos electrónicos de los líderes demócratas antes de las elecciones.


Jorge Pérez Uribe


Notas:

[1] http://epv.elpais.com/epv/2017/02/20/seccion_internacional/1487580973_587629.html 

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Trol_(Internet) 

[3]http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/carlos-alberto-montaner/article130579189.html#storylink=cpy 

[4]https://actualidad.rt.com/actualidad/231525-pence-rusia-responsable-ucrania?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome