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viernes, 25 de agosto de 2017

UN BLOGÜERO CATALÁN NOS HABLA SOBRE ISLAMISMO, SEPARATISMO, PROGRESISMO, CATOLICISMO


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Carlos López Díaz | 25 de agosto de 2017


El entrevistado de hoy se llama Carlos López Díaz, aunque en Twitter le conoceréis por su apodo Exprogre (su cuenta en esa red social es @Carlodi67). Catalán de Tarragona (la foto sobre estas líneas la hizo él, y muestra el Acueducto de les Ferreres), el atentado de Cambrils de la semana pasada le tocó cerca, a 20 kilómetros de su lugar de residencia: “Una sobrina mía se hallaba en un bar, en la misma zona del tiroteo, cuando sucedió todo, y entró la policía ordenando a los presentes que abandonaran el local a toda prisa”, comentaba hace unos días en su blog. Carlos es una de las cabezas mejor amuebladas del mundillo liberal-conservador, una posición ideológica que defiende desde un catolicismo militante y sin complejos. Columnista de Actuall, es un escritor brillante y un excelente argumentador. Autor del libro “Contra la izquierda. Escritos liberal-conservadores”, entre 2007 y 2015 publicó el blog Archipiélago Duda de la Red Liberal. A su término inició uno nuevo, Cero en Progresismo, que es hoy uno de los mejores depósitos de munición argumental que hay en la red frente a las falacias del progresismo y de sus diversas franquicias (corrección política, ideología de género, multiculturalismo, ecocatatrofismo, etc.) Veamos qué nos dice.

Cataluña es hoy el mayor foco de radicalismo islámico de España y uno de los mayores de Europa. ¿Cómo se plasma eso en el día a día de esta comunidad?

El radicalismo islámico lógicamente tiende a camuflarse. Lo que se percibe, sobre todo por la indumentaria femenina, es que hay muchos musulmanes en las calles de pueblos y ciudades, especialmente en determinados barrios, como en tantos lugares de Europa. En Reus (la segunda ciudad más grande cercana a Cambrils, y un conocido foco de yihadismo) he llegado a ver mujeres con el hiyab integral, conocido popularmente como burka, aunque también en la propia Tarragona y otras poblaciones. Frecuentan determinados bares, tienen sus tiendas halal, no se mezclan más allá de lo indispensable, salvo en zonas muy concurridas, como centros comerciales, donde predomina el anonimato. Así es muy difícil captar cómo son y cómo piensan realmente.

En los medios de comunicación, tanto autonómicos como nacionales, intervienen no pocas veces musulmanes, como columnistas, tertulianos o representantes de su comunidad, que se esfuerzan en transmitir una imagen de moderación, de no violencia y democracia. Pero junto a esa retórica siempre van acoplados el victimismo y la condena “preventiva” de la islamofobia, incluso a las pocas horas de los atentados yihadistas, lo que revela un preocupante déficit de empatía hacia la sociedad en la que viven. No es normal que cada vez que le pongan un micrófono a un musulmán aproveche para reñirnos por la islamofobia a todos los que no profesamos su credo, como si algunas pintadas fueran moralmente equiparables a los asesinatos. Se echa de menos una mayor sensibilidad. La Iglesia católica ha pedido perdón por los casos de pederastia, a pesar de que esas conductas repugnantes son radicalmente opuestas a la fe cristiana. Pero cuesta imaginar a un musulmán pidiendo perdón por una violencia que, por mucho que se quiera negar, se comete en nombre del islam, desde los tiempos del profeta Mahoma. Repetir mecánicamente que “el islam es paz” sólo corrobora una nula capacidad de autocrítica.

“No es normal que cada vez que le pongan un micrófono a un musulmán aproveche para reñirnos por la islamofobia a todos los que no profesamos su credo”

¿La agenda política del separatismo catalán ha influido de alguna forma en este proceso de islamización?

Es evidente que sí. Tanto de forma activa como pasiva. En primer lugar, si tú procedes de un país hispanoamericano, lo que se supone que es una ventaja por la lengua común, y te dicen que en el colegio tus hijos van a recibir todas las clases en catalán, te lo piensas dos veces antes de elegir, por ejemplo, Barcelona y no Madrid o Sevilla o Zaragoza para residir. Esto lógicamente reduce la inmigración hispanoamericana, y por tanto aumentará relativamente la de otras procedencias, como la magrebí o pakistaní.

Pero sobre todo son conocidos los vínculos entre las asociaciones musulmanas y el entramado nacionalista. Los dirigentes de esas asociaciones creen, con razón, que llevándose bien con quienes mandan en Cataluña pueden obtener determinadas concesiones, como facilidades para construir mezquitas, introducir el islam en la enseñanza, incluir sus fiestas religiosas en el calendario, etc. Y por supuesto, más subvenciones con dinero público. Por su parte, los nacionalistas consiguen adeptos para su causa, en forma de votos nada despreciables, entre los musulmanes con nacionalidad española, así como el reclutamiento de más militantes separatistas. Para un musulmán puede ser más fácil acercarse al catalanismo por un cierto sentimiento antihispánico, al asociarse la unidad de España con la expulsión de los moros por los Reyes Católicos. Destruir esta unidad contribuiría innegablemente a recuperar Al-Ándalus, aplicando el viejo principio divide et impera. Quien no lo vea es que está ciego o no quiere verlo.

“Para un musulmán puede ser más fácil acercarse al catalanismo por un cierto sentimiento antihispánico”

Volviendo al separatismo, ¿hay riesgo de fractura social en Cataluña ante el proceso rupturista encabezado por Puigdemont?

El riesgo existe, sin duda alguna. Por mucho que los nacionalistas finjan ser adeptos de la no violencia (aunque de vez en cuando se les escapan pensamientos menos bucólicos), es evidente que no puedes romper la legalidad constitucional sin que se produzca un conflicto. Los de la CUP, en su línea revolucionaria comunista, en esto son totalmente francos. En algún momento, los Mossos d’Esquadra deberán decidir si obedecen a los jueces y a las autoridades legítimas o a los sediciosos. Y si eligen lo segundo, deberán enfrentarse a la Guardia Civil, salvo que el gobierno central se convierta en cómplice de los separatistas. O dicho de otro modo, deben elegir si secundarán o no el golpe de Estado que Puigdemont, Junqueras y Forcadell no dejan de anunciar todos los días, ante la pasividad incalificable del gobierno del PP. Puestos en esta tesitura, si el golpe se produce, la sociedad catalana se encontrará dividida. Las consecuencias son difíciles de imaginar, pero lo que está claro es la irresponsabilidad criminal con la cual se están conduciendo los dirigentes separatistas.

“Si el golpe se produce, la sociedad catalana se encontrará dividida”

Cataluña lleva varias décadas con la educación controlada por los nacionalistas. ¿Cómo se refleja esto en los jóvenes?

Hay dos tipos de efectos de la educación nacionalista, bastante previsibles, por lo demás. En muchos jóvenes ha tenido éxito, es decir, son separatistas y probablemente lo serán ya toda la vida. Simplemente no les cabe en la cabeza cómo es que Cataluña sigue formando parte de España, cuando en la escuela y en TV3 presentan a “su país” como una nación milenaria que fue ocupada militarmente por el “Estado español” hace trescientos años. Esta patraña se refuerza con una imagen de España como un país chusquero, con una democracia decorativa implantada por los herederos del franquismo. Partiendo de estos embustes, que además son compartidos por gran parte del progresismo, incluso el menos nacionalista, es bastante comprensible que muchos renieguen de ser españoles. Sin embargo, influyen también mucho los padres. Muchos jóvenes están inmunizados desde casa contra todo ese bombardeo masivo de propaganda, que incluso les provoca mayor rechazo hacia el nacionalismo. En la mía, por ejemplo, muy raramente sintonizamos los canales autonómicos, salvo para ver alguna película. Ni siquiera cuando retransmiten un partido del Barça, si lo ofrecen también por una cadena nacional. ¡Y eso que somos culés! (Salvo mi mujer, a la que no le gusta el fútbol.)

“Muchos jóvenes están inmunizados desde casa contra todo ese bombardeo masivo de propaganda, que incluso les provoca mayor rechazo hacia el nacionalismo”

He conocido ya a unos cuantos catalanes que se sienten abandonados por el gobierno central y por los partidos de ámbito nacional. ¿Los grandes partidos tienen alguna responsabilidad en la situación política que se vive en tu comunidad?

Alguna no, mucha. Prácticamente la misma que los partidos nacionalistas. Tanto PSOE como PP son cómplices del deterioro al que hemos llegado. El mal viene de lejos, de la propia Constitución del 78, y si me apuras de la Segunda República, en la cual se aprobaron los estatutos catalán y vasco. La experiencia demuestra que las concesiones no contentan al nacionalismo nunca, sólo lo alimentan. Personalmente no defiendo un estado centralista, pero sí que la descentralización se realice a nivel municipal y provincial, no en administraciones de ámbito regional que se acaban convirtiendo en miniestaditos. Dicho de paso, me parece un error lamentable que pretenda eliminar las diputaciones, pues se trata de una vieja reivindicación de los nacionalistas catalanes. El nacionalismo ha desterrado la palabra “provincia” del vocabulario, se habla de comarcas o demarcaciones. Con ello se acentúa la diferenciación del resto de España y se resta poder a las cuatro capitales catalanas. Ya se sabe que el nacionalismo tiene su mayor fuerza en el mundo rural.

No hay ningún partido con representación parlamentaria que tenga la valentía de decir que el Estado de las autonomías ha sido un fracaso. La única formación que defiende esta idea en solitario, y otras que comparto, es Vox.

“No hay ningún partido con representación parlamentaria que tenga la valentía de decir que el Estado de las autonomías ha sido un fracaso”

A día de hoy, el País Vasco y Cataluña son las comunidades más descristianizadas de España. ¿Es casual que sean dos comunidades con una gran influencia del separatismo, o hay otras causas?

Creo que no es casual en absoluto, lo que no obsta para que seguramente las causas sean varias. Y gran culpa de ello, siento decirlo como católico, recae en el propio clero catalán. En general, desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha tendido en todas partes a querer hacer demasiadas concesiones para recuperar el terreno perdido. No digo que esto sea culpa del Concilio, pero sí es lo que entendieron muchos clérigos y cristianos en general que debía hacerse. Porque la descristianización es un proceso que viene de mucho antes, de siglos. Julián Marías lo analizó en su Introducción a la filosofía, con mucha perspicacia. Decía que el mundo puede ser cristiano aunque haya pocos cristianos, y al revés. Y que por tanto, no necesariamente nos debe preocupar que el mundo sea o no sea cristiano, lo que importa es que haya individuos cristianos. Por eso digo que es un error que la Iglesia pretenda “adaptarse” al mundo, porque con ello sólo se consigue que la gente vea menos diferencia entre ser cristiano y no serlo. ¿Para qué ser cristiano? ¿Para qué ir a misa los domingos, rezar, confesarse, si basta con ser “buena persona” y decir con los brazos abiertos “bienvenidos refugiados”, como muchos curas dan a entender en sus sermones dominicales? La llegada al papado de Bergoglio no ha hecho más que acentuar esta deriva.

Este fenómeno, que es universal, en Cataluña se acentúa, por los intentos de una parte del clero de agradar a los nacionalistas, especialmente en los pueblos, o simplemente porque se trata de clérigos que son antes nacionalistas que católicos. Luego no debe sorprendernos que las iglesias se vacíen, que sólo permanezcan las personas de más edad, que sólo van a comulgar y que probablemente ni presten atención a la homilía. Cosa que a veces es lo más aconsejable.

“Es un error que la Iglesia pretenda ‘adaptarse’ al mundo, porque con ello sólo se consigue que la gente vea menos diferencia entre ser cristiano y no serlo”

Tú has estado en las filas progresistas. ¿Qué es lo que te llevó a cambiar de ideas?

Fue un proceso gradual, pero desde luego me impactó decisivamente la caída del Muro de Berlín, y en especial la reacción de mis profesores en la Universidad (yo estudiaba Geografía e Historia), muchos de los cuales eran marxistas. En general, estaban tristes o enfadados. Nos decían que el mundo iba a ser ahora mucho peor, debido a la hegemonía de los Estados Unidos sin el contrapeso de la URSS, y cosas así. Esto contrastaba evidentemente con la alegría de la gente de la Alemania del Este por recuperar su libertad. Y me di cuenta de que, a diferencia de mis admirados profesores (digo sin ironía lo de admirados), yo sí compartía esa alegría, aunque fuera al principio de un modo poco reflexivo. Ahí empecé a replantearme mis propias ideas. Yo estaba muy influido por Herbert Mercuse, del que había leído creo que todos sus libros. Este autor marcaba distancias tanto de la URSS como de los Estados Unidos, pero cada vez más esa equiparación entre la primera democracia del mundo y un régimen totalitario empezó a parecerme disparatada. Volví a leer a Solzhenitsyn… Digo “volví” porque lo curioso es que ya lo había hecho mucho antes, pero su relato de los crímenes comunistas no me hizo en su momento replantearme mis ideas, porque el elegante marxismo teórico de Marcuse y los demás autores de la Escuela de Frankfurt parecía que no tenía nada que ver con el estalinismo, era algo así como si estuviera por encima de la vulgaridad del mundo real. En esta segunda lectura, sin embargo, caí en la cuenta del algo chocante, y es que el comunismo, pese a haber sido tan genocida o más que el nazismo, gozaba de una especie de dispensa general incomprensible. Esto lo entendí luego mucho mejor leyendo Camino de servidumbre, de Hayek, y los libros de Jean-François Revel, sobre todo El conocimiento inútil.

Pero hoy doy infinitamente más importancia a mi regreso a la fe católica que a mi evolución ideológica. Creo que esta última sólo fue una preparación que me permitió abrirme a la gracia divina, porque la fe no se puede explicar solamente como resultado de una reflexión intelectual, como algo que dependa exclusivamente de nosotros. Lo que sí es cierto es que podemos cerrarnos a ella, y las ideas de izquierdas se interponían entre Dios y yo. Ser de izquierdas significa querer cambiar el mundo, como si estuviera mal hecho. En cambio, el sentimiento primordial del cristiano es de agradecimiento, no de protesta. Poco a poco me volví más receptivo a valorar no sólo las cosas buenas que tiene Occidente, tan denostado por los progresistas, sino la existencia en general. “El mundo está bien hecho”, reza un verso de Jorge Guillén con un punto de provocación, pero que yo comparto esencialmente. Por supuesto que la injusticia y el sufrimiento son enormes, pero despotricar contra la existencia no ofrece el menor consuelo, sino al contrario. Uno de los pensadores de la Escuela de Frankfurt, Theodor W. Adorno, dijo aquello de que “después de Auschwitz no se puede escribir poesía”. Aunque parece un pensamiento que denota una gran sensibilidad, para mí se trata de una completa impiedad. Significa convertir el sufrimiento en algo insuperable, definitivo, olvidando el bien positivo, que sigue existiendo por mucho mal que haya. El mal es una negación del bien, como decía San Agustín. Y esto significa que debemos partir del bien, del sentimiento de gratitud, no del mal ni del resentimiento.



“Ser de izquierdas significa querer cambiar el mundo, como si estuviera mal hecho. En cambio, el sentimiento primordial del cristiano es de agradecimiento, no de protesta”

En tus escritos das mucha importancia a las palabras. ¿Crees que en los sectores ideológicos que dan la batalla de las ideas al progresismo nos hemos dejado imponer la “neolengua” progre?

Desde luego. El progresismo actual es una evolución del marxismo, lo que se llama marxismo cultural. En resumen, se trata de ganar primero la batalla cultural, para poder realizar la revolución social, en contra paradójicamente de lo que sostenía Marx, para quien el motor de la historia eran las relaciones de producción económicas, no las ideas. De hecho los comunistas ya venían aplicando las técnicas de manipulación del lenguaje y de propaganda con gran maestría, como se vio en nuestra guerra civil. Orwell estuvo en España, y aquí obtuvo parte de su inspiración para escribir, entre otras obras, su novela más famosa, 1984, donde imagina un futuro en el que el socialismo domina el mundo, y la manipulación del lenguaje (y por tanto del pensamiento) está a punto de alcanzar la perfección más siniestra. Y muchas veces resulta inquietantemente profético.

Si queremos librar la batalla cultural en condiciones, no podemos seguir aceptando el lenguaje del adversario. Pero para ello debemos tener ideas propias, evidentemente. No se trata de una cuestión de marketing, de elegir unas palabras u otras porque “funcionan” mejor, sino de tener claros los principios, y entonces las palabras adecuadas surgirán con naturalidad. Esto es lo que defiende el progresista George Lakoff pero al revés, claro, él pretende que la izquierda contrarreste la influencia de la derecha en Estados Unidos utilizando un lenguaje que cambie los marcos mentales de la gente. Sin embargo, sus consejos sirven tanto para una ideología como para otra. En España, de momento la hegemonía cultural progresista es abrumadora. La verdadera oposición al progresismo está reducida a las redes sociales, algunos digitales como Actuall y algunos blogs, como el tuyo, y sabes que no es coba. También algunos columnistas solitarios, como Hermann Tertsch. Incluiría el canal Intereconomía TV, si no estuviera lastrado por contradicciones muy extrañas, debidas, supongo, a su precariedad económica. Me refiero a lo del acuerdo con RT, la televisión de Putin que defiende descaradamente la dictadura venezolana, entre otras intoxicaciones. No hay una sola cadena de televisión en España con informativos potables.

“Si queremos librar la batalla cultural en condiciones, no podemos seguir aceptando el lenguaje del adversario”

En el ámbito internacional, el hombre del momento es sin duda Donald Trump. ¿Qué opinas de él?

A mí no me gustaba Trump cuando era candidato a las primarias del Partido Republicano. Prefería otros candidatos, porque veía a Trump como un oportunista, no como un liberal-conservador sincero, sino como un populista cuyas ideas aislacionistas no me gustaban ni un pelo. Pero al quedarse él solo frente a Hillary Clinton, tenía claro que era mi preferido, aunque fuese por eliminación. Y desde que gobierna, mi opinión sobre él ha mejorado muy considerablemente. Sus medidas a favor del derecho a la vida del no nacido, su valentía al salirse del acuerdo de París sobre el cambio climático, su política energética a favor del fracking, su veto a los transexuales en el Ejército, me parecen signos de que este hombre no era un mero oportunista, como parecía, ni un simple bocazas, sino que tiene algunas opiniones propias, y está dispuesto a defenderlas contra la dictadura global de la corrección política, de la que forman parte los principales medios de comunicación. Y encima, resulta que no es el amiguete de Putin que muchos esperaban desde la derecha. Así que la Europa del Este y las repúblicas bálticas pueden respirar más tranquilas.

Pero si hay algo que está consiguiendo que Trump me resulte cada vez más simpático es el odio visceral que destilan todos los medios de comunicación contra él, por la razón que he indicado. Y cuando digo todos quiero decir todos, incluidos los supuestamente de derechas. Es algo tan descarado y tan sucio, a veces tan ridículo, que me parece que en muchas personas provocará el efecto opuesto al que pretenden. Se nota que les ha sentado como un tiro que Trump ganara a “su” Hillary, pero aquí hay algo más profundo. Parece como si vieran en Trump por primera vez alguien que puede realmente empezar a erosionar la hegemonía progre. Veremos.

“Parece como si vieran en Trump por primera vez alguien que puede realmente empezar a erosionar la hegemonía progre”

En su famoso ensayo sobre los cuentos de hadas, J.R.R. Tolkien decía que los críticos de la literatura de evasión “confunden la fuga del prísionero con la huida del desertor”. Ante el ruido político y mediático de la realidad diaria, ¿cuál es la forma de evasión que más te gusta?

Disfruto por encima de todo con un buen libro. Este mes he leído la Divina Comedia por vez primera. Una obra difícil, desde luego. La he leído en la traducción en prosa de la colección Austral, con un aparato de notas muy útil, sin las cuales confieso que no me hubiera enterado ni de la mitad. Pero a pesar de la dificultad de la lectura, he quedado maravillado, hasta el punto de que me planteo hacerme con una traducción en verso o una bilingüe, para releerla dentro de un tiempo. Me gusta mucho aprovechar las vacaciones para leer clásicos pendientes. El verano pasado fue Ana Karenina, que me cautivó. Es sin duda una de las dos o tres mejores novelas que he leído en mi vida.

También me gusta mucho la música, desde la clásica hasta el rock, pasando por el jazz y el flamenco. Uno de mis últimos “descubrimientos” es el Fausto de Liszt, un poema sinfónico poco interpretado, quizás por su complejidad orquestal, con un coro final como en la Novena de Beethoven. Es una música subyugante, misteriosa e inquietante, con tres temas que se repiten una y otra vez y que representan a Fausto, Margarita y el diablo. En YouTube hay una versión memorable de Leonard Bernstein al frente de la Filarmónica de Nueva York.

“Me gusta que ganen los buenos”

Eso sí, cuando estoy cansado, después de un día de trabajo, me distraigo con alguna película de acción o de intriga que echen por la tele. Quizás te referías más bien a eso, al hablar de evasión. Hace unos días, me parece que en 13 TV, emitieron French connection, con un joven Gene Hackman. El episodio de la persecución del suburbano con un coche por debajo es magistral, no ha envejecido en absoluto. Confieso que me entretienen las películas de policías y mafiosos, o de policías buenos y policías corruptos. También las de espías. Y me gusta que ganen los buenos. Hay películas cínicas en las que es al revés, en que los delincuentes son muy simpáticos y se salen con la suya. O en que las diferencias entre buenos y malos quedan difuminadas. No creo que el arte deba ser moralista, pero personalmente, pienso que una buena película del género policial, de gánsters o de atracadores es más perfecta si al final vence el bien y pierde el mal. Decididamente, soy una persona de orden.

lunes, 3 de julio de 2017

IDEOLOGÍA DE GÉNERO: EL NUEVO TELÓN DE ACERO CAE SOBRE OCCIDENTE


Vladimir Putin (Rusia), Beata Szydlo (Polonia) y Víktor Orban (Hungría)

Alemania ha cedido al lobby LGTB. Sólo los países del Este, los que sufrieron la bota soviética, siguen defendiendo la familia y la libertad frente a la Ideología de Género. La Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos.



Candela Sande  | 02/07/2017

Hace 221 años, el médico británico Edward Jenner observó que quienes sobrevivían a enfermedades infecciosas no volvían a contraerlas, y conjeturó que inoculando gérmenes débiles de una patología podía prevenirse que el sujeto enfermara de ella. Así nacían las vacunas, que tantos millones de vidas han salvado.

Quizá sea exagerado, e incluso insultante para tantos mártires, llamar ‘cepa débil’ al férreo régimen soviético impuesto a la Europa del otro lado del Telón de Acero, pero sí da la sensación de que esos países tienen pocas probabilidades de volver a optar por una ideología que aún tiene predicamente, prestigio y curiosas variedades de lo más exitosas de este lado.

Están vacunados de comunismo y, de rebote, prácticamente inmunes a esa cepa mutada, lo ‘políticamente correcto’.

Alemania ya tiene, como casi todos los países occidentales, su ‘matrimonio igualitario’ por ley, aunque siga siendo de hecho tan imposible hoy como hace cien años o dentro de otros cien.

Decía Chesterton que si os empeñáis en llamar ‘margarita’ a todas las flores, no habréis conseguido nada más que destruir un hermoso nombre.

De los grandes, solo Italia resiste, y pueden apostar a que le quedan dos telediarios. La canciller Merkel ha votado personalmente en contra, si eso tiene alguna validez fuera del cálculo electoral de tirar la piedra y esconder la mano. De hecho, en su partido, la CDU, una holgada mayoría se ha opuesto. En el resto, la unanimidad ha sido absoluta.

En Irlanda están ya en ese runrún previo que tan bien conocemos para acabar con esa antigualla que es la penalización del aborto. El progreso, ya saben, que avanza disciplinadamente por el camino que marcan nuestras élites, que para eso son las que definen el progresismo.

Y luego está el Este. Es curioso el destino de estos países. Han pasado medio siglo disfrutando, si bien a la fuerza, del régimen más progresista imaginable, el culmen del progreso, lo que Sartre llamaba “la filosofía insuperable de nuestro tiempo”, el comunismo. Y cuando al fin han salido de cincuenta años de aislamiento para unirse en un fraternal abrazo con el resto de sus hermanos europeos, ha sido para encontrar una recepción notablemente fría.

Mientras dormían el largo letargo comunista, el ‘mundo libre’ vivía un proceso del que ellos -algo bueno tiene que tener la tiranía- se mantuvieron ajenos. Ellos volvían a la Europa democrática y libre que recordaban, a retomar donde lo habían dejado antes de que los tanques soviéticos les convenciesen de las bondades del marxismo-leninismo.

Pero, como un sujeto que despierta de un prolongado coma, descubren que todo su entorno ha cambiado hasta hacerse irreconocible. Por eso a veces parecen una reliquia.

Pero no lo son. Son, en un sentido, un recordatorio de que todo es posible, de que el ‘progreso’ no tiene por qué estar previamente marcado, y en una dirección que hace inviable cualquier futuro a largo plazo.

Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos. Son sociedades democráticas, de libre mercado, muchas dentro de la Unión Europea y de la OTAN… Pero sus pueblos toman decisiones que van a contrapelo de lo que es norma al otro lado del ya invisible Muro.

Podría decirse, en palabras del ex presidente norteamericano Barak Obama, que están “en el lado equivocado de la Historia”, una magnífica expresión que delata hasta qué punto el progresismo es una fe. En la realidad, la Historia no tiene un “lado correcto”, no describe una línea invariable desde “lo malo” hasta “lo bueno”.

Lo que constituye dogma en Occidente -una islita que avanza a toda velocidad hacia la irrelevancia planetaria- podría definirse como una receta para la extinción.

Sencillamente, sucede, y si hay que usar una analogía geométrica para definirla, aunque ninguna sea exacta, ‘circular’ responde algo mejor a lo observado que ‘lineal’.

De hecho, lo que supuestamente está en “el lado correcto”, lo que constituye dogma en Occidente -una islita que avanza a toda velocidad hacia la irrelevancia planetaria- podría definirse como una receta para la extinción.

Si alguien se toma la molestia de reflexionar sobre las consecuencias lógicas, prácticas, de las causas de moda tendrá que concluir que apuntan más a la desaparición de nuestra civilización que a su prosperidad y avance.

Quién iba a decirlo, que del otro lado de Europa llegarían para recordarnos al ‘mundo libre’ que otro Occidente es posible.


Fuente: https://www.actuall.com/criterio/familia/cruda-realidad-ideologia-genero-nuevo-telon-acero-cae-occidente/

sábado, 24 de junio de 2017

EL CRISTIANISMO DESAPARECERÁ DE EUROPA COMO DESAPARECIÓ DEL NORTE DE ÁFRICA.





por Giulio Meotti, 16 mayo 2017



“Temo que nos estemos acercando a algo parecido al trágico destino del cristianismo en el norte de África en los primeros tiempos del islam”, advirtió el obispo luterano Jobst Schoene hace unos años. En la antigüedad, Argelia y Túnez, totalmente cristianas, nos dieron grandes pensadores, como Tertuliano y San Agustín. Dos siglos después, el cristianismo había desaparecido, sustituido por la civilización árabe-islámica.

¿Va a correr Europa la misma suerte?

“El cristianismo se ha terminado en Irak” a causa del extremismo islámico; en Europa, el cristianismo se está suicidando.

En veinte años nacerán más niños de mujeres musulmanas que de cristianas en todo el mundo. Esta es sólo la última señal del rápido crecimiento del islam, que lleva camino de convertirse la mayor religión del mundo al acabar el siglo, según un nuevo estudio publicado por el Pew Research Center.

“El cristianismo está literalmente agonizando en Europa”, dijo Conrad Hackett, jefe del equipo de investigadores del informe del Pew, según el cual entre 2010 y 2015 la población mundial musulmana se incrementó en más de 150 millones de personas, hasta llegar a los 1.800 millones.

En Europa, ¿cuántos cristianos se han perdido? Entre 2010 y 2015, “la cifra de muertes superó a la de nacimientos en casi 6 millones”.

A este ritmo, el cristianismo desaparecerá de Europa.

En el mismo marco temporal, en la mayoría de los países europeos –Gran Bretaña, Alemania, Italia y Rusia incluidos– las muertes superaron a los nacimientos entre los cristianos. “Sólo en Alemania, por ejemplo, se calcula que hubo 1,4 millones más de muertes que de nacimientos de cristianos entre 2010 y 2015, una pauta que se prevé se mantenga en gran parte de Europa en las próximas décadas”, descubrió el Pew. Hay patrones claros en las tendencias demográficas, los niveles de asistencia a las iglesias, el número de parroquias cerradas y la menguante cifra de sacerdotes.

Estos patrones son la razón de que los líderes islámicos como el presidente turco, Recep Tayip Erdogan, estén librando una guerra demográfica contra Europa. “No tengáis tres, sino cinco hijos”, pidió Erdogan a los musulmanes del Viejo Continente. “Sois el futuro de Europa”. Este plan se llama, en el islam, hégira: expandir el islam mediante la migración, inspirándose en la huida de Mahoma de La Meca a Medina en 622.

En Europa septentrional el cristianismo ya ha sido debilitado por el ateísmo, tendencia posiblemente acelerada por los avances médicos y científicos. Después de pasar más de un año en Escandinavia, el sociólogo estadounidense Phil Zuckerman publicó el libro Society Without God(La sociedad sin dios). Recientemente, tras una campaña publicitaria a escala nacional de la Sociedad Atea, miles de personas abandonaron la Iglesia de Dinamarca. La iglesia estatal de Noruega perdió más de 25.000 miembros en un solo mes. En 2016, más de 90.000 personas decidieron dejar de pertenecer a la Iglesia de Suecia, casi el doble que el año anterior; entre tanto, en un año, 163.000 migrantes, la mayoría de ellos musulmanes, entraron en el país.

El cristianismo también está colapsando en el Reino Unido. Veinte iglesias cerrarán pronto en el Gran Manchester. Según algunas informaciones, el anglicanismo habrá desaparecido de Gran Bretaña para 2033. La Archidiócesis de la Iglesia Católica de San Andrés y Edimburgo prevé reducir el número de parroquias de más de cien a treinta. La Archidiócesis de Glasgow, la mayor del país con creces, tendrá pronto –en las próximas dos décadas– sólo 45 sacerdotes, y probablemente cerrará la mitad de sus parroquias. Imagínense: una inmensa comunidad católica va a cerrar la mitad de sus iglesias.

En Holanda los católicos también están asumiendo un “futuro sin iglesias”. El cardenal Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, anunció que para 2025 un millar de parroquias católicas habrán sido clausuradas. “Predecimos que un tercio de las iglesias católicas habrán cerrado para 2020, y dos tercios para 2025”, declaró.

La mayoría de las iglesias de Bruselas también cerrarán; 108 de ellas. La Archidiócesis de Viena, en Austria, también liquidará la mayoría de sus iglesias –concretamente 660– en los próximos diez años. Las fusionará en 150 parroquias más grandes.

Se encuentran cifras similares en toda parte de Europa, desde la católica España al protestante Reino Unido.

El padre Benedict Kiely, cura católico y fundador de nasarean.org, que ayuda a los cristianos perseguidos en Oriente Medio, se reunió hace poco con algunos cristianos perseguidos por el ISIS en Irak. Cuando se marchaba del país, otro cura anciano, él mismo un refugiado, le cogió la mano y le dijo en árabe: “Ten cuidado, ten mucho cuidado. Lo que ha pasado aquí llegará hasta ti”.

Como nos recuerdan los ataques contra dos iglesias cristianas coptas en Egipto el pasado Domingo de Ramos, se está librando una auténtica guerra de exterminio contra los cristianos en Oriente Medio.

El filósofo canadiense Mathieu Bock-Côte ha escrito en Le Figaro:

· Occidente se acostumbró hace mucho tiempo a la persecución de los cristianos en Oriente Medio, como si sus desgracias fuesen inevitables y tuviesen que aceptarse sin más. ¿No debería el problema de los cristianos en Oriente Medio abrir los ojos a la civilización europea sobre su identidad esencial? ¿No deberíamos, en Europa y Occidente, tomar conciencia de que estos ataques también van dirigidos a nosotros?

Europa lleva algún tiempo experimentando esta guerra contra el cristianismo en su propio suelo: el atentado en una iglesia de Normandía, en la que extremistas islámicos asesinaron a un sacerdote ante el altar; el complot terrorista contra la catedral de Notre Dame, la amenaza del ISIS de convertir la catedral de San Pedro en una mezquita o el letal ataque terrorista contra un mercado navideño de Berlín son sólo unos ejemplos.

“La lengua materna de Europa es el cristianismo”, dijo el gran escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, no un papa. Tal vez esa lengua vuelva a ser fuerte en el futuro. Tal vez los sacerdotes mantengan vivo el cristianismo en Londres, Bruselas y París. Tal vez. Pero no fue eso lo que pasó en África del Norte.

Por ahora, la “lengua materna” de que hablaba Goethe se ha reducido, en Europa, a un susurro apenas perceptible. En su lugar, se puede oír, cada vez más poderosa, la “lengua islámica”

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute

viernes, 26 de mayo de 2017

REINO UNIDO, CAMPO MINADO DEL YIHADISMO A PUNTO DE ESTALLAR




Medio millar de iglesias han cerrado en Londres, y se han abierto más de 400 mezquitas. La población musulmana se ha duplicado en el Reino Unido hasta los 3,1 millones, singularmente en la city, Birmingham o Manchester. Lo cual es terreno abonado para la amenaza yihadista.


Javier Torres

Salman Abedi, autor del atentado que ha costado la vida a 22 personas en Manchester el pasado lunes, era hijo de libios, pero nacido en Reino Unido, como muchos de los terroristas que en los últimos años han cometido atentados en suelo europeo. Sus padres eran refugiados que llegaron a las islas huyendo del régimen de Gadafi.

Tras este nuevo atentado Europa se lamenta de que el enemigo está en casa al tiempo que se pregunta cómo se ha llegado a este punto.

Pero la realidad es que las autoridades han fomentado que en las últimas cuatro décadas el auge de la inmigración haya modificado el paisaje y hasta los modos de vida en muchas de las grandes ciudades del continente.

Pocos países han acogido a más inmigrantes -especialmente de origen islámico- que el Reino Unido, donde actualmente viven 3,1 millones de musulmanes, lo que representa el 4,8% del total de la población.




La policía inglesa prohibió a los ciudadanos salir de los edificios que se encuentran cerca del Parlamento británico tras el atentado islamista / EFE

Londres es la ciudad en la que vive el mayor número de ellos: hasta un millón, lo que representa el 12,4% de los habitantes, según el Muslim Council of Britain. En la cima del multiculturalismo, de los 8,6 millones de habitantes de la capital, el 44% pertenece a una minoría étnica.

Además de la capital, los musulmanes tienen una presencia importante en todas las grandes ciudades: Manchester (15,8%), Birmingham (21,8%) y Bradford (24,7%).


El número de musulmanes en las islas ha crecido más del doble en los últimos 13 años: pasó de 1,5 millones en 2001 a 3,1 millones en 2014

En el Reino Unido la población de origen musulmán ha crecido más del doble en los últimos 13 años: pasó de 1,5 millones en 2001 a 3,1 en 2014. Actualmente el porcentaje de musulmanes en Inglaterra y Gales es del 5%.

Y todo ello se ha convertido en caldo de cultivo para la amenaza yihadista. Sobre todo desde que Bin Laden enseñó los dientes a Occidente y demostró, con el ataque del 11-S que EEUU y Europa eran vulnerables.

De Nueva York a Londres


La llegada del siglo XXI estuvo marcada por el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 que costó la vida a casi 3.000 personas. Desde ese momento el terrorismo islámico ha crecido con fuerza hasta el punto de atacar otras de las ciudades más importantes del mundo: Londres.

El 7 de julio de 2005 varios yihadistas sembraron el pánico en la capital británica con varios ataques en el metro y en un autobús público. El atentado terrorista acabó con la vida de 56 personas y dejó 700 heridos.

Desde luego no puede decirse que la influencia islámica en las islas sea menor. Reino Unido tiene 1.700 mezquitas, de las cuales 427 están en Londres. Esta situación contrasta con el hecho de que entre 2001 y 2017 hasta 500 iglesias cerraron en la capital británica. Una cultura, la cristiana, desaparece y otra, la musulmana, ocupa su lugar.


Mezquita de Woolwich, Londres / EFE
El empuje cada vez más fuerte del islam en el país explica que ahora haya zonas en las que predomine la ley islámica como si se tratara de un territorio independiente del británico.

Hace años que el Reino Unido y Europa miran hacia otro lado para tapar una de sus mayores vergüenzas: las ‘no go zones’, esos territorios en los que impera la sharia (ley islámica) al margen de la legislación del propio país.

Barrios en los que no llega el Estado de Derecho y el europeo autóctono prefiere no poner un pie por cuestiones evidentes: la seguridad no está garantizada, y menos aún para las mujeres europeas, habitual objeto de los insultos, vejaciones e incluso violaciones por parte de ciudadanos musulmanes. 

Propaganda en cárceles


El auge de esta ‘justicia comunitaria’ provoca que delitos que serían castigados con dureza -ya sean violaciones o incluso homicidios- no se denuncien por miedo a carteles como “Usted está entrando en una zona controlada por la sharia: reglas islámicas obligatorias”.

El Este de Londres alberga barrios como Tower Hamlets y Newham, hoy convertidos en guetos islamistas, ambos tutelados por el Islamic Forum of Europe, grupo radical que difunde el islamismo radical.

A estas alturas a nadie le sorprende que Mohammed fuese el nombre más elegido por los padres para los niños que nacieron en Londres en el año 2014.

Según ‘The Independent’ los imanes encargados de la atención a los presos musulmanes difunden propaganda yihadista y les animan a asesinar a los que rechazan la fe de Mahoma

En estas zonas tampoco se deja ver por allí la policía con la frecuencia debida. “Hay barrios en París en los que la gente te dice: ‘esto es la guerra’. Los franceses los llaman ‘zonas de no derecho’ porque no rige la ley. A partir de las 7 de la tarde no entran ni policías, ni bomberos ni ambulancias”, aseguró Jorge Verstrynge en una entrevista a Actuall.

Una década sangrienta


En una encuesta realizada en Gran Bretaña el verano de 2015, el 51% de los musulmanes británicos estaban a favor de poder elegir someterse a la jurisdicción de la sharia, el 20% respondió que la violencia estaba justificada para hacer la sharia la ley en el país. Otro 25% apoyaba la violencia contra aquellos que ofenden al islam.

El diario inglés The Independent publicó un investigación realizada en las prisiones británicas en la que se desvela que, al menos en diez prisiones, los imanes encargados de la atención a los presos musulmanes difunden propaganda yihadista y les animan a “asesinar a los apóstatas o a los que rechazan la fe musulmana”. A principios de 2016 habían 12.000 musulmanes presos en Inglaterra y Gales.

Y aunque hay una inmensa mayoría de musulmanes pacíficos, que solo quieren trabajar y sacar a sus familias adelante, la infiltración de las corrientes más radicales a través de mezquitas, escuelas coránicas y los guetos aislados donde los ‘bobbies’ no se atreven a poner el pie se ha convertido en “cajas de reclutamiento” de jóvenes yihadistas.

No hay más que ver el rosario de atentados de la última década, que han golpeado a la sociedad británica.

Desde 2005 el Reino Unido ha sufrido numerosos ataques terroristas de signo islamista. En Glasgow un coche cargado con bombonas de gas impactó contra la terminal del aeropuerto en junio de 2007. Afortunadamente no estalló.


Policías patrullan los alrededores del Manchester Arena horas después de que un terrorista islámico matara a 22 personas al hacer explotar un artefacto durante el concierto de la cantante Ariana Grande. / EFE
No puede decirse lo mismo de lo que ocurrió en Londres en mayo de 2013, cuando dos hombres de origen nigeriano atropellaron y degollaron a un soldado.

O cuando un somalí acuchilló a dos personas en el metro de Londres en diciembre de 2015. 

Más reciente fue el atentado que costó la vida a seis personas en el atropello múltiple y apuñalamiento de un policía en Westminster el pasado mes de marzo. En total, entre 2005 y 2017 han muerto 85 personas a causa del terrorismo yihadista en el Reino Unido. 

Pero todo indica que esto es solo el principio. Porque el enemigo está en casa y porque las autoridades no saben como combatirlo.

El Estado Islámico lo ha dejado bien claro, al reivindicar el atentado de Manchester: esto no ha hecho más que empezar.

“Lo que se avecina será aún más duro para los fieles de la cruz y sus aliados, con el permiso de Dios”, amenaza el texto que considera el ataque una “venganza”, un acto más de los “los esfuerzos para aterrorizar a los incrédulos” y “una respuesta a las agresiones contra las tierras de los musulmanes”.

Por ello la primera ministra Theresa May ha elevado la amenaza terrorista al Reino Unido a un nivel crítico -el más alto-, lo que significa que los servicios de inteligencia tienen información de un atentado inminente.

Precisamente en la mañana del miércoles la policía ha realizado tres detenciones más relacionadas con los atentados de Manchester.


Fuente:http://www.actuall.com/criterio/democracia/reino-unido-el-campo-minado-del-yihadismo-que-esta-a-punto-de-estallar/

viernes, 2 de septiembre de 2016

RETOS DE LAS FAMILIAS CATÓLICAS EN EUROPA (EL CASO DE HOLANDA)







Por Juan Santana Corte*

En los 10 años que he vivido en los Países Bajos (y otros tantos en Inglaterra) he presenciado una serie de acontecimientos que me han dejado una clara impresión de lo que afecta a la sociedad europea en general en diversos aspectos, pero sobre todo en lo social y religioso y en particular en el caso de los Países Bajos. 

Dicen que los Holandeses o creen todo o no creen en nada. Pareciera que así es. En este país la gran mayoría de los fieles católicos han dejado a un lado sus creencias y su herencia e identidad religiosa, la cual históricamente ha sido parte de su identidad cultural y nacional. Con una asistencia a las iglesias menor a los 200,000 fieles cada domingo en un país de casi 17 millones de habitantes, la iglesia esta desanimada y aletargada, y aun peor, resignada a aceptar esta situación sin hacer un esfuerzo por cambiar el rumbo. La gran mayoría de los “fieles” que aun participan en la misa dominical están más preocupados por los derechos de los homosexuales, discutir sobre temas de política, el relativismo y la obsesión por el multiculturalismo, etc., que en enseñar el catecismo a los niños, visitar a los enfermos o de vez en cuando llevar algo a los presos. 

Es triste ver como después de la primera comunión los niños no vuelven a presentarse en la iglesia excepto quizás cuando muere algún abuelo o en la misa de Navidad. A nadie parece preocuparle esta situación, existe una resignación e indiferencia que más que preocupante es decepcionante. Solo en un caso, en lo que es conocido en holandés como el “Bibelgordel” o cinturón de la Biblia, principalmente compuesto por Iglesias Protestantes es en donde aún puede verse una asistencia relativamente numerosa de familias completas a sus servicios religiosos. Se trata de familias muy comprometidas con sus creencias y tradiciones, lo cual es digno de alabanza y estudio. De alguna manera esta zona de los Países Bajos han querido conservar su identidad y pasarla a las nuevas generaciones.

La falta de sacerdotes es un problema que parece no preocupar a nadie, frecuentemente los domingos solo se hacen las lecturas, se entonan algunos himnos y salmos y se reparte la comunión previamente consagrada por alguno de los sacerdotes que aún quedan en la parroquia. Indiferencia es el principal problema.
Después de la muerte de uno de los sacerdotes de nuestro pueblo se me ocurrió ponerme en contacto con un seminario en la India donde se forman jóvenes sacerdotes ansiosos de salir al mundo a cubrir los puestos de los sacerdotes que han fallecido o de nuevas parroquias. El rector del seminario me hizo saber que lo único que necesitaba para que enviaran uno de esos jóvenes sacerdotes a nuestra parroquia era una carta del obispo solicitándole un sacerdote recién ordenado. 

Con mucho gusto comente estas “buenas noticias” a una de las personas responsables del grupo local de nuestra iglesia, sin mucho discutirlo me lleve una decepcionante respuesta. En alguna ocasión trajeron a un sacerdote polaco que al parecer no se adaptó al país, y eso los hizo desistir al parecer para siempre, de invitar a otros sacerdotes extranjeros a venir a encargarse de esta parroquia. Esto es un problema muy serio que pocos feligreses quieren resolver o aunque sea discutirlo al obispo. De hecho en estos países no es el obispo quien designa un sacerdote para una parroquia en particular, sino un consejo de feligreses, y en muchas ocasiones el obispo tiene que hacer un muy duro trabajo para que el sacerdote candidato a ocupar el puesto sea aceptado por este consejo.

En contraste con este sistema de los Países Bajos me encontré con un muy activo grupo en Lovaina, Bélgica, donde constantemente acudo a las misas de los jueves, celebradas en casi todas las veces por sacerdotes del Congo, de la India, de EUA y algunos Belgas. No es raro que esto suceda en Lovaina puesto que esta ciudad tiene una facultad de Teología muy activa y respetada en todo el mundo y que pertenece a la “Katholieke Universiteit Leuven” o KUE por sus siglas en Holandés. Aquí llegan muchos jóvenes sacerdotes y novicios de todo el mundo a estudiar por uno o varios años y al mismo tiempo participan como capellanes o párrocos de alguna de las tantas iglesias de esta ciudad. Al menos en este aspecto la iglesia en Bélgica es un poco más activa, aunque la asistencia dominical a la Santa Misa solo llega al 5% de la población. Con este resumen sobre el estado de la Iglesia Católica en mi entorno quisiera hacer mención de otros gravísimos problemas que están acabando por destruir a la sociedad europea y al creyente común y corriente, al menos en el oeste del continente, y son: el temor a lo políticamente incorrecto, la pérdida del orgullo en nuestros avances sociales y culturales gracias a nuestra herencia judeo-cristiana, el relativismo cultural, la “islamofilia” (que es quizás el mayor problema en Europa), las leyes sobre el “hate speech” y finalmente un sentimiento de culpa por errores del pasado (colonialismo, guerras, esclavitud, las cruzadas) y que continuamente se mencionan en diversos foros y por desgracia hasta en los sermones en las iglesias, sin recordar que esos “errores” ya fueron pagados por Nuestro Señor Jesucristo y no tenemos por qué sentirnos culpables de los errores de nuestros antepasados, y mucho menos hacer caridad con la intención de sentir que con eso se reduce un poco ese sentimiento de culpa. 

Frecuentemente las familias católicas tienen que afrontar uno o varios de estos problemas en su vida diaria, tanto los adultos como los jóvenes. Es a los jóvenes a quienes es necesario educar en la Fe y en el correcto entendimiento de nuestra religión para que en el futuro puedan ellos corregir el rumbo o al menos oponerse a nuestro legítimo derecho a preservar nuestra identidad religiosa y cultural. “Poner la otra mejilla” no es aceptar todas y cuantas ofensas o calumnias vengan de grupos como los de la comunidad LGBT, grupos musulmanes, etc. La reciente visita de Su Santidad a Armenia y la mención específica sobre el genocidio Armenio, son muestras que deben animar a la sociedad a hablar con la verdad y sin necesidad de temer las represalias que gobiernos o grupos que pudieran tomar en contra de los fieles. 

Por ultimo la crisis de los refugiados y los ataques terroristas en Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra, son un problema constante y extremadamente preocupante por la falta de medidas efectivas, serias y contundentes para tratar esta crisis, los polacos y los húngaros lo tienen claro, no van a comprometer su herencia cristiana a pesar de las amenazas de la Unión Europea. ¿Cómo explicar a nuestros hijos que “debemos” vivir con esta amenaza terrorista islámica en nuestra vida diaria? ¿Nos resignamos a vivir con miedo a expresar y preservar nuestra religión? ¿Les hablamos con la verdad sobre otras religiones y tendencias sociales o los hacemos valientes y fuertes en su herencia religiosa para que afronten esta situación? Aquí es donde se está decidiendo el futuro de Europa.

Físico por la Facultad de Ciencias de la UNAM y Maestría y Doctorado por la Universidad de Lancaster, U.K. Actualmente vive en Nuenen, Holanda y trabaja en Lovaina, Belgica


En el fondo la Iglesia Reformada Holandesa (hoy Van Goghkerkje ) donde el padre de Vincent van Gogh, sirvió como Vicario.

jueves, 14 de julio de 2016

EL `BREXIT´ Y SUS REPERCUSIONES






La primera impresión es que el brexit, término derivado de `British Exit´ ('salida británica´) fue consecuencia de una pésima jugada política del primer ministro David Cameron, que estimaba que los ingleses votarían por la permanencia en la Unión Europea (UE), pero que rebasado por la realidad, una hora después de conocer el inesperado resultado, anunció que en los próximos meses renunciaría a su cargo y que su sucesor sería el encargado de iniciar el proceso de separación de la UE. La motivación de Cameron era la de unificar a su dividido partido, precisamente en este punto. Para ello basaba su esperanza en el voto de los jóvenes –partidarios de la permanencia-, pero que para su mala suerte no acudieron a las urnas como se esperaba. 

Los hechos 



El jueves 23 de junio en todo el Reino Unido se realizó un referéndum para decidir la permanencia (remain) o separación (exit) de la UE tras 43 años de permanecer en ella. El resultado es que el 51.9% votaron por la salida y solo 48.1% por la permanencia en la UE. 

De conformidad con las estadísticas, la participación del voto en el tercer histórico referéndum de Gran Bretaña fue de 72.2% con más de 30 millones de electores, el más alto desde 1992. 

La votación en Londres, Escocia e Irlanda del Norte, demostró que estaban a favor de la UE; no así las otroras ciudades industriales de Newcastle, Birmingham, Suderland y Durham. Gales y los condados rurales ingleses también se manifestaron a favor de la salida.


El peso de la monarquía



El sitio Web Real insiste en que, "Como Jefe de Estado la reina tiene que ser estrictamente neutral, con respecto a asuntos políticos." La reina no vota, nunca lo hace. Sin embargo trascendió que en una cena celebrada unos días antes, la Reina Isabel II había pedido a sus huéspedes darle tres razones por las que Gran Bretaña debería permanecer en Europa. El biógrafo de Su Majestad, Robert Lacey, publicó los comentarios de la Reina y sugirió que podrían significar la retirada de los favores de la reina a la UE.


Las consecuencias financiero-económicas 


La misma noche de jueves, a medida que se avizoraba la victoria del brexit, el euro cayó a 1,0913 dólares. Al día siguiente, la libra esterlina experimentó una devaluación del 12% con respecto al dólar, llegando así a alcanzar su cotización más baja en los últimos 31 años. Por su parte, el oro -que suele ser considerado el valor refugio por excelencia- alcanzó su punto más alto desde 2014 y llegó a cotizarse a $ 1.315 por onza. 

Un ‘viernes negro’ experimentaron los mercados de valores. Según informó AFP, las bolsas europeas se desplomaron y registraron pérdidas significativas. El índice Footsie-100 de Londres perdió 3,15%, el Dax-30 de Fráncfort 6,82%, el CAC-40 de París 8,04%, el Ibex-35 de Madrid 12,35% y el FTSE-Mib de Milán 12,48%. 

Gran Bretaña es la quinta economía mundial, medida en dólares corrientes, o la novena, corrigiendo por poder adquisitivo 

Los analistas financieros han recortado los pronósticos de crecimiento para el Reino Unido: de 2 a 1.5% para este año, y de 2.4% a 0.2% para 2017. Y han advertido que el país “muy probablemente” entre en recesión y que pierda su calificación triple A, lo que le significará mayores costos a la hora de pedir créditos internacionales. 


Una ardua labor de renegociación 


Para iniciar el proceso de separación de la UE, el gobierno británico deberá invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Durante el periodo de dos años de negociaciones posterior a la invocación del artículo 50, el Reino Unido y la UE también deberán alcanzar nuevos acuerdos de comercio, pero se espera que estas discusiones continúen por lo menos cinco o siete años. 

El Reino Unido podría comerciar con la UE bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Ello significará que los exportadores británicos tendrán que pagar nuevas tarifas europeas, del mismo modo que lo hacen Estados Unidos y China. El sector de servicios del Reino Unido, que representa 80% de la economía británica, perderá el acceso preferencial al mercado único europeo. Y los acuerdos de libre comercio que la UE negoció con 53 países, entre ellos México, ya no incluirán al Reino Unido. Londres deberá renegociar con cada uno de esos países por separado. 


Las repercusiones sociales 



Si bien el Reino Unido ahorrará 11 mil millones de euros que el Tesoro británico destina a las arcas europeas y podrán ser destinados a mejorar el Servicio Nacional de Salud –como había prometido la campaña por la salida de la UE–, o para abolir el IVA en los combustibles; por el contrario los granjeros británicos dejarán de recibir subsidios de la UE, estimados en 2 mil 910 millones de euros en 2015. También las regiones más pobres de Gran Bretaña, dejarán de contar con subsidios regionales de la UE. En total, el Reino Unido recibía cerca de 7 mil 200 millones de euros al año en subsidios y ayudas. 

La migración será otro de los puntos clave en el divorcio respecto de la UE, ya que el Reino Unido buscará reducir los niveles de inmigración, probablemente a partir de un sistema de puntos como el de Australia, basado en experiencia laboral, salario, educación y nivel de inglés. Se espera que millones de inmigrantes europeos sean deportados si no cuentan con esos niveles de experiencia laboral o salarial. 

También el Reino Unido deberá clarificar el estatus de unos 2.2 millones de trabajadores europeos que viven en el país. Por contra, 2 millones de británicos, en su mayoría pensionados, estudiantes o trabajadores del sector financiero, viven en países de la UE, así que cualquier medida tomada por Londres que perjudique a los inmigrantes europeos podría provocar represalias contra los británicos. 

Se estima que más de 800 mil personas podrían perder su empleo. 


En un país roto, el reloj de la desincorporación se ha hechado a andar


“El destino de nuestro país ha sido decidido por personas que añoran un pasado que nunca existió y han creado un futuro que es sombrío” escribió Rebecca W @ReallyWe, entre decenas de miles de comentarios que expresaban amargura y decepción.

Los jóvenes entre los 18 y los 24 años fueron los que más votaron por el remain (según la casa de encuestas YouGov fue de un 75%, en tanto que en el rango de 25 a 49% su preferencia por permanecer fue del 56%).


Pocos días después del referendum en Reino Unido, una petición en línea para que se realice una segunda consulta pública alcanzó un millón 925 mil personas.

David Cameron quien gobernó de 2010 a 2016 presentó su renuncia a la reina Isabel -este miércoles 13 de julio- durante una audiencia privada en el Palacio de Buckingham. La nueva líder de los tories, Theresa May, asumió el cargo de primer ministro esta misma noche, en tanto que la UE le envió una mesurada felicitación.

May será la encargada de notificar formalmente a la UE la decisión de su país de abandonar la mancomunidad y de negociar con los europeos los términos de la separación.

Jorge Pérez Uribe


domingo, 3 de julio de 2016

EL BREXIT, UN SÍNTOMA DEL EUROESCEPTICISMO QUE SE EXTIENDE POR LA UE



El euroescepticismo no se acaba en el Brexit: un 47% de los europeos tiene una opinión desfavorable de la UE


El desencanto con la Unión Europea alcanza al 47% de los europeos, que además desaprueban la gestión de la economía y los refugiados. Los jóvenes, los más favorables a la UE. Los españoles lideran el aumento de euroescépticos y ya hay más en contra que a favor



Josu de la Varga | 20 junio, 2016
Este jueves, 23 de junio, los ciudadanos del Reino Unido decidirán en referéndum su salida o permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE). Es lo que ha dado en llamarse Brexit, y la trascendencia del resultado de la votación se ha convertido en el evento político más importante y con más repercusión mediática en toda Europa.

Desde que el pasado jueves asesinaran a la diputada laborista Jo Cox, el apoyo al Brexit ha perdido fuelle entre los británicos: el 46% respalda la opción de la permanencia, frente al 43% partidario de la salida, según un último sondeo de BMG para el diario The Herald.

Aun así, la diferencia sigue siendo mínima y los analistas advierten de que todo está aún en el aire. De hecho, un 11% de los más de 1.000 encuestados reconoce que aún no ha decidido hacia dónde se inclinará su voto.

Pero, el descontento con el funcionamiento de la UE no es solo cosa de los ciudadanos del Reino Unido y el Brexit es, cada vez más, el síntoma de un euroescepticismo que se extiende por toda Europa.

Así lo constata el estudio ‘Euroescepticismo más allá del Brexit’, elaborado por el Pew Research Center en base a 10.491 encuestas realizadas en 10 países de la UE del 4 de abril al 12 de mayo de 2016.

Las conclusiones de ese estudio muestran que el desencanto con la Unión Europea alcanza al 47% de los europeos. En ese sentido, los españoles lideran el aumento del porcentaje de euroescépticos en la última década, y ya hay más personas en contra que a favor.

Al mismo tiempo, los datos de la encuesta revelan que los jóvenes son más favorables a la UE que las personas de mayor edad; y los ciudadanos de la UE desaprueban la gestión de la crisis económica y de los refugiados que se está llevando a cabo desde Bruselas.

Las dos caras del Brexit, enfrentadas en el puente de Westminster


Una visión partida en dos


Casi coincidiendo con el sondeo realizado por The Herald, pero en relación no solo a los británicos sino a los europeos, el estudio del Pew Research muestra que solo un 51% de los ciudadanos de la UE tiene una opinión favorable de la Unión Europea; mientras la opinión del 47% es desfavorable, como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir del estudio.



El 70% de los encuestados cree que es negativo que el Reino Unido abandone la UE


Al mismo tiempo, el 70% de los encuestados considera que es una “mala cosa” que Reino Unido abandone la UE y solo el 16% cree que sería una “buena cosa”.

Por otra parte, sobre el futuro de la UE, en el gráfico se puede ver que un 42% cree que algunos poderes deberían ser devueltos al Gobierno de cada país; un 19% que los gobiernos nacionales deben transferir más poderes a la UE; y un 27% que la división de poderes debe seguir igual.

La opinión pública europea está prácticamente partida en dos a la hora de valorar la UE

España dispara su euroescepticismo


Otra cuestión interesante que plantea el estudio del Pew Research es la evolución que han seguido los diferentes países de la UE en cuanto a su opinión favorable, o no, a la UE.

En este otro gráfico se puede ver que España es el país que más ha incrementado su euroescepticismo en la última década. Si en 2007 la opinión favorable era del 80%, en 2016 ese porcentaje ha caído hasta el 47%, es decir un descenso de 33 puntos porcentuales en nueve años.

El país que refleja un mayor rechazo hacia la UE es Grecia, con solo un 27% de encuestados que se muestran favorables, mientras en 2012 ese porcentaje ya era del 37%, es decir con un descenso de 10 puntos porcentuales.

Los otros países que reflejan una mayor caída en su consideración a favor de la Unión Europea son Francia, que ha pasado del 69% en 2004 al 38% en 2016 (31 puntos menos); Italia, del 78% en 2007 al 58% en la actualidad (-20 puntos); Polonia, del 83% en 2007 al 72% nueve años después (-11); Reino Unido, que ha pasado del 54% en 2004 al 44% actual (-10); y Alemania, del 58% en 2004 al 50% en 2016 (-8 puntos porcentuales).

Todos los países analizados aumentan su euroescepticismo, España el que más


Los jóvenes, más favorables que los mayores


En cuanto a la valoración de la UE por edades, el estudio constata un hecho interesante: “los jóvenes -aquellos entre 18 y 34 años- son más favorables hacia la Unión Europea que las personas de 50 años o más” en nueve de los diez países encuestados.

Así, como se ve en este otro gráfico, las diferencias entre estos dos colectivos de encuestados en las franjas que van de los 18-34 años y las de 50+ son las siguientes: Francia, 25 puntos porcentuales más entre los jóvenes que entre los mayores (56%-31%); Reino Unido, 19 puntos más (57%-38%); Holanda, 16 puntos más (62%-46%); Polonia y Alemania, 14 puntos más (79%-65% y 60%-46%, respectivamente); Grecia, 13 puntos más (37%-24%); España, 9 puntos más (53%-44%); Suecia, 5 puntos más (56%-51%); y Hungría, 3 puntos más (63%-60%). Solo Italia muestra porcentajes en sentido contrario: 1 punto menos los jóvenes que los mayores (55%-56%.


“Los jóvenes son más favorables hacia la Unión Europea que las personas de 50 años o más”


El estudio añade que “la caída en el apoyo general hacia la UE en los países clave en el último año ha sido impulsado por una caída de quienes están a favor entre las personas mayores en particular”.

“En Francia, el respaldo de la UE entre las edades de 50 años o más se redujo 19 puntos. En España se redujo 16 puntos y en Alemania 11 puntos”, concreta el informe.

Descontentos ante el drama de los refugiados


Otra cuestión que critican los europeos a los responsables de la Unión Europea en Bruselas y que está causando “gran parte del descontento con la UE” es la gestión que están haciendo de los refugiados.

En este gráfico se observan los porcentajes de desaprobación o aprobación por parte de los encuestados respecto a esta cuestión.

La gestión de Bruselas del drama de los refugiados es criticada por la gran mayoría de los encuestados


“En todos los países estudiados, una mayoría abrumadora desaprueba la forma en que Bruselas ha tratado el problema. Esto incluye el 94% de los griegos, el 88% de los suecos y el 77% de los italianos”, concreta el estudio.

Pero también España (75%), Hungría (72%), Polonia (71%), Reino Unido y Francia (70%), Alemania (67%) y Holanda (63%) consideran mayoritariamente que se está haciendo una pésima actuación.


Suspenso a la gestión económica


Los encuestados consideran de forma mayoritaria, además, que las autoridades de la UE están haciendo una pésima gestión económica, como se ve en este gráfico.

Suspenso para los dirigentes de la UE en la gestión de la crisis económica


“Alrededor de un nueve de cada diez griegos (92%) desaprueba la forma en que la UE se ha ocupado de la crisis económica en curso. Aproximadamente dos tercios de los italianos (68%), franceses (66%) y españoles (65%) de manera similar lo desaprueban”, dicen las conclusiones del estudio del Pew Research.

También están más en contra que a favor de la forma en que la UE hace frente a los retos económicos Suecia (59% frente al 34% a favor); Reino Unido (55%-28%); Holanda (49%-42%) y Hungría (48%-38%).

“La aprobación más fuerte de los esfuerzos económicos de Bruselas es en Polonia y Alemania (ambos con el 47%)”, dice el estudio, mientras desaprueban la gestión el 33% y el 38%, respectivamente.

¿Cuánto perjudica el Brexit a la UE?


Una última cuestión, entre otras, a destacar del informe del Pew Research Center tiene que ver con el gráfico donde se muestra como “los europeos están mayoritariamente de acuerdo en que la salida del Reino Unido dañaría la UE”.


“Los europeos están mayoritariamente de acuerdo en que la salida del Reino Unido dañaría la UE”


Así, “existe el sentimiento abrumador en toda Europa de que el Brexit sería una mala cosa para la institución europea: 89% en Suecia, el 75% en los Países Bajos y el 74% en Alemania dicen que la salida británica no es buena para la UE”.

Pero también Hungría y España (70%); Polonia (66%); Grecia (65%); Francia (62%) e Italia (57%) lo consideran así.

“Francia es el único país en el que más de una cuarta parte (32%) del público dice que sería positivo para la UE si el Reino Unido se fuera”, concluye el estudio en este apartado.



http://www.forumlibertas.com/brexit-sintoma-del-euroescepticismo-se-extiende-la-ue/