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sábado, 13 de mayo de 2017

A CIEN AÑOS DE LAS APARICIONES DE FÁTIMA




El siglo XX


El siglo XX fue un siglo de grandes transformaciones y de grandes conflictos bélicos, fue el siglo del fin de las monarquías y la consolidación de las democracias, pero también de la irrupción de regímenes totalitarios. 

Fue el siglo que marco la declinación del Imperio Inglés y la consolidación del Imperio Estadounidense, pero también del surgimiento del imperio más poderoso de su época, quizás sólo comparable al Imperio Romano en la antigüedad y me refiero al Imperio Soviético, que dominó férreamente territorios y población como nadie lo había hecho anteriormente, gracias a la ideología mesiánica del comunismo, en sus variantes de marxismo, socialismo y comunismo, pero que en forma casi inexplicable se derrumbó en menos de una decena de años.

Fue el siglo en el que el hombre salió de su protegido planeta y se aventuró en el espacio sideral, el siglo en que se desarrolló la más mortífera de las armas y el hombre logró controlar su reproducción y justificar la destrucción de los no nacidos como un mero “producto defectuoso” o simplemente no deseado.

Siglo de inmensas fortunas, bienestar económico y de salud, pero de una cada vez mayor desigualdad, epidemias y hambrunas.

Siglo de la globalización política y económica (ONU, Unión Europea, OPEP, etc.), y militar (Ejes de la I y II Guerras Mundiales, OTAN, Pacto de Varsovia, etc.).

Además de todo esto fue el sigo de las apariciones de de la Virgen María en Fátima y del cumplimiento de la mayoría de las profecías del mensaje.


Relato histórico de las 6 apariciones a los 3 pastorcillos [1]


Desconocidas son las apariciones previas de un Ángel en 1915 y en 1916. En 2015 se aparece tres veces a Lucía y otras dos niñas, sin decir nada, ni transmitir ningún mensaje. En 1916 se aparecen otras tres veces a Lucía dos Santos y dos de sus primos, Francisco y Jacinta Marto de 10, 9 y 7 años y en ellas habla, comunica y prepara a los videntes para la visita de la Virgen. A modo de resumen se puede mencionar que el contenido de la primera aparición de 1916 es una invitación a rezar; la segunda un llamado al sacrificio y la tercera a ofrecerse por la salvación de los pecadores. [2]







La primera aparición: El 13 de mayo de 1917 desarrollando su actividad como pastores en los rebaños de sus familias en un pequeño pueblo de Fátima llamado Cova de Iría, los tres niños tuvieron una aparición de la Virgen María que les dijo, entre otras cosas, que regresaría durante los próximos seis meses todos los días 13 a la misma hora. La participación de los pastores videntes en el evento de las apariciones fue diferente para cada uno de los tres. De hecho, mientras Lucía veía a la Virgen, escuchaba su voz y podía hablarle, Jacinta Marto podía solo ver y escuchar, pero no hablar, mientras que Francisco Marto solo veía y no escuchaba nada.

La Virgen María reveló a los niños, en la segunda aparición, que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones y certificaría el ofrecimiento de Rusia al Inmaculado Corazón de la Virgen.


En la tercera aparición de la Virgen, el 13 de julio, a Lucía se le devela el secreto de Fátima. Según los informes, se puso pálida y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno, y la visión terminó.

La cuarta aparición no pudo efectuarse el 13 de agosto por la intervención de las autoridades (masónicas), que incluso encarcelaron a los niños (dramática es su narración). Una vez libres, la aparición se realizó el día 19 de agosto en Variños, en donde habían llevado a pastar a sus ovejas, ante la prohibición de hacerlo en el lugar de las parariciones.

En la quinta aparición, los niños volvieron a ver a la Virgen el 13 de septiembre, que había solicitado volvieran a Cova de Iría

En la sexta y última aparición, el 13 de octubre, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima (Portugal), se produjo el denominado “Milagro del sol”, en el que, luego de la aparición de la Virgen María a los pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía, se pudo ver al sol temblar, en una especie de “danza”, según relataron los que estaban ahí.[3]


Francisco y Jacinta murieron pronto, y Lucía se hizo religiosa y murió hasta 2005


Una pandemia de gripe española barrió Europa en 1918 y mató cerca de 20 millones de personas. Entre ellos se encontraban Francisco y Jacinta, que contrajeron la enfermedad en 1918 y fallecieron en 1919 y 1920 respectivamente. Por su parte, Lucía entró en el convento de las Hermanas Doroteas.


Análisis de las tres partes del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria-Fátima [4]


La primera fue, pues, la visión del infierno

<<Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.

Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en la primera aparición). De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.>>

La segunda parte, es la profecía de los acontecimientos futuros 

<<Inmediatamente levantamos los ojos hacia Nuestra Señora que nos dijo con bondad y tristeza:

— Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. >>

Tercera parte del secreto 

<<Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía.

Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: «algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él» a un Obispo vestido de Blanco «hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios>>.


Sor Lucía siguió en contacto con la Virgen, quien le señalo los tiempos de publicación y divulgación del mensaje.


El 13 de junio de 1929, en la capilla del convento en Tuy en España, Lucía tuvo otra experiencia mística en la que vio a la Santísima Trinidad y a la Virgen María. Esta última les dijo: "Ha llegado el momento en que Dios le pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, hacer la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio" 

El 13 de octubre de 1930, el Obispo de Leiria (ahora Leiria-Fátima) proclamó las apariciones de Fátima como auténticas.

Sor Lucía escribió el secreto de Fátima 18 años después de las apariciones

Entre 1935 y 1941, bajo las órdenes de sus superiores, Sor Lucía escribió cuatro memorias de los acontecimientos de Fátima.

En la tercera memoria -publicada en 1941- escribió las dos primeras partes del secreto y explicó que había una tercera parte que el cielo aún no le permitía revelar.

Tras la publicación de la tercera y cuarta memoria, el mundo puso atención en el secreto de Fátima y las tres partes del mensaje, incluyendo la petición de la Virgen para que Rusia se consagre a su Inmaculado Corazón a través del Papa y los obispos del mundo.

El 31 de octubre de 1942 Pío XII consagró no sólo Rusia, sino a todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. Lo que faltó, sin embargo, fue la participación de los obispos del mundo.

En 1943, el Obispo de Leiria ordenó a Sor Lucía poner el tercer secreto de Fátima por escrito, pero ella no se sentía en libertad de hacerlo sino hasta 1944. Fue puesto en un sobre lacrado en el que Sor Lucía escribió que no debía abrirse hasta 1960.


La tercera parte del secreto de Fátima fue leída por varios Papas


El secreto se mantuvo con el Obispo de Leiria hasta 1957, cuando fue solicitado (junto con copias de otros escritos de la Hermana Lucía) por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Según el Cardenal Tarcisio Bertone, el secreto fue leído por Juan XXIII y Pablo VI.

"Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre que contiene la tercera parte del ‘secreto’ tras el intento de asesinato que sufrió el 13 de mayo 1981". Después de leer el secreto, Juan Pablo II se dio cuenta de la conexión entre el intento de asesinato y Fátima: “El asesino disparó las balas, pero la Virgen maría las fue guiando de manera que no me hicieran ninguna herida tan grave que pudieran producir la muerte””, detalló. Fue este Papa quien decidió publicarlo en el año 2000.



Las dos consagraciones de Rusia al Inmaculado Corazón de María, de Juan Pablo II


La primera fue una vez repuesto del atentado sufrido, el 7 de junio de 1981, pero no fue aceptada porque faltó el concurso de todos los obispos del mundo, según le comentó la Virgen a la hermana Lucía.

La segunda consagración con la participación de todos los obispos del mundo fue el 25 de marzo de 1984 y esta vez sor Lucía le comentó al Papa que la Virgen la había aceptado.


Y en cinco años se derrumbó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)


<<"La velocidad con la que el Estado soviético se desintegró tomó por sorpresa a casi todos", le dice a BBC Mundo Archie Brown, profesor emérito de política y especialista en temas soviéticos de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

La primera revolución ocurrió en 1989 en Polonia, donde el movimiento sindical no comunista Solidaridad de Lech Valesa logró que se celebraran elecciones libres y llegó al gobierno.

Ese mismo año cayó en Alemania el Muro de Berlín, el gran símbolo de la división Este-Oeste, y en Checoslovaquia la "revolución de terciopelo" depuso al gobierno comunista.

En Rumania el levantamiento se tornó violento: fusilaron al líder comunista Nicolae Ceaucescu y a su esposa.

"Cuando polacos, checos y otros consiguieron manejar sus asuntos, esto tuvo un efecto desestabilizador en la propia URSS", le explica a BBC Mundo Brown.

La política no intervencionista de Gorbachov y los problemas económicos soviéticos encendieron la mecha de los movimientos independentistas en las repúblicas marginales del bloque.

Los Estados bálticos (Estonia, Lituania y Letonia) fueron los primeros en romper con Moscú. Luego se separaron de la URSS Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, que crearon la Comunidad de Estados Independientes.

A fines de 1991 declararon su independencia ocho de las nueve repúblicas que aún se mantenían en el bloque ya herido de muerte (Georgia se sumaría años después).

Así, de un fogonazo, se extinguió lo que alguna vez fue la superpoderosa Unión Soviética.>>[5]

El veinticuatro de agosto de 1990 fue suprimido del Consejo de Ministros de la URSS el Consejo para Asuntos Religiosos y se reimplantó la libertad de conciencia y de culto.




“Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada” (Benedicto XVI)  [6]


<<Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada. Aquí resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? [...] La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra” (Gn 4,9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror, que no logra interrumpirla... En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando Nuestra Señora pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera mandaros, como acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y como súplica por la conversión de los pecadores?” (Memórias da Irmā Lúcia, I, 162).

Con la familia humana dispuesta a sacrificar sus lazos más sagrados en el altar de los mezquinos egoísmos de nación, raza, ideología, grupo, individuo, nuestra Madre bendita ha venido desde el Cielo ofreciendo la posibilidad de sembrar en el corazón de todos los que se acogen a ella el Amor de Dios que arde en el suyo. Al principio fueron sólo tres, pero el ejemplo de sus vidas se ha difundido y multiplicado en numerosos grupos por toda la faz de la tierra, dedicados a la causa de la solidaridad fraterna, en especial al paso de la Virgen Peregrina. Que estos siete años que nos separan del centenario de las Apariciones impulsen el anunciado triunfo del Corazón Inmaculado de María para gloria de la Santísima Trinidad.>>


Jorge Pérez Uribe

Notas:
[1] Historia de los tres pastorcitos que vieron a la Virgen, Apostolado Biblíco Católico, 9 Edición, 2007, Bógota, D.C, Colombia 
[2] https://es.aleteia.org/2017/01/30/el-primer-gran-secreto-de-fatima-se-equivoca-quien-piensa-que-la-mision-profetica-de-fatima-esta-acabada/ 
[3] http://www.lastampa.it/2017/05/12/vaticaninsider/es/vaticano/po-xii-y-ftima-el-apunte-secreto-sobre-el-milagro-del-sol-YnRTVLyqy6HQg1I9wPdgMN/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook 
[4]http://www.vatican.va/roman_curia//congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000626_message-fatima_sp.html 
[5] http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37864744 
[6] https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/homilies/2010/documents/hf_ben-xvi_hom_20100513_fatima.html




















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































jueves, 11 de febrero de 2016

POR VEZ PRIMERA EN LA HISTORIA SE REÚNEN UN PAPA Y EL PATRIARCA DE TODAS LAS RUSIAS





Un largo camino a la unidad


Hasta Pío XII, la Iglesia Católica, mantuvo una posición de aislamiento <<esperando que los herejes y los cismáticos recuperasen la sensatez y los materialistas abandonarán su materialismo ateo. La Iglesia podía esperar, como había esperado antes… >>[1]

Pero en 1958 el viento del Espíritu empezó a soplar en otro sentido. Había que ir en busca de los herejes y cismáticos, con un espíritu de hermandad y humildad. Juan XXIII inauguró un movimiento ecuménico centrado en Roma y lo puso bajo la dirección de un secretariado encabezado por el jesuita y diplomático alemán el cardenal Bea.

Además aprovechando su encargo anterior de delegado apostólico en Turquía y Grecia cultivó una amistad con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I, la cual fructificaría en el pontificado de su sucesor.

Pablo VI se reunió con el Patriarca Armenio y el Patriarca Ecuménico de Jerusalén. Posteriormente con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I y el 7 de diciembre de 1965, ambos levantaron las excomuniones mutuamente otorgadas cinco siglos atrás. A partir de entonces se establecieron relaciones que se han estrechado cada vez más.


La lejana Tercera Roma


En la historia de la Iglesia Ortodoxa, se llamó “Segunda Roma” al Patriarcado de Constantinopla en los tiempos del Imperio Bizantino que era el más poderoso, hasta su dominación por los turcos en el año 1453 d. c. Fue entonces que Moscú asumió el papel de la llamada "Tercera Roma", como aglutinador de las iglesias ortodoxas.

La Iglesia Ortodoxa Rusa, muy ligada a los zares, sufrió la sustitución de esta casa imperial por otra: la de los soviets comunistas, para los que la religión era el “opio del Pueblo”. La Iglesia Ortodoxa fue perseguida y sobrevivió en las catacumbas. Por ello el acercamiento del vaticano no se podría dar, sino hasta el derrumbamiento del régimen comunista.

El gran sueño de Juan Pablo II fue que el patriarca Alexis II lo invitará a visitar Rusia, pero esto nunca ocurrió. Fue hasta la muerte de Alexis II, en 2008 cuando con el nuevo patriarca Kirill I (Cirilo en español) empezaron a cambiar las cosas. Podríamos decir que el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias fue movido por el mismo Espíritu que inspiró a Juan XXIII, ya que abandonó el tradicional aislamiento de la Iglesia Ortodoxa Rusa y sorprendió con una visita a su ancestral enemigo Polonia.

En septiembre de 2009 el arzobispo Hilarión estuvo en Roma cinco días, como representante del nuevo Patriarca Ortodoxo ruso Kirill de Moscú. Y el 18 de septiembre de 2009, se encontró con Benedicto XVI durante casi dos horas, en Castel Gandolfo, el palacio de verano de los Papas situado a unos 30 km de Roma.



Vino la renuncia de Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco. Parecía que los esfuerzos de acercamiento se habían cancelado, hasta que una nota periodística del día 5 de febrero de este año informó: <<Pese a que hace pocos días el servicio de prensa del Patriarcado de Moscú lo había negado a la agencia Interfax, una nota conjunta del Vaticano y el Patriarcado lo confirma ahora: Francisco se reunirá en Cuba con el Patriarca de Moscú y de Toda Rusia, Cirilo, el 12 de febrero […] Ambas partes lo consideran un "encuentro histórico" y dicen que ha sido "largamente preparado">>  (nada menos que por dos años).


Programa del histórico encuentro del 12 de febrero


El jueves, 11 de febrero el Patriarca Cirilo llegará a Cuba en su primera visita al continente americano en el marco de una gira que incluye Brasil, Chile y Paraguay

El Papa Francisco partirá de Roma el viernes 12 a las 7:45 horas y arribará en el aeropuerto José Martí de La Habana (Cuba), a las 14:00 horas. Quince minutos después se realizará el encuentro privado entre ambos líderes religiosos.

Luego del encuentro privado, a las 16:15 horas tendrá lugar el intercambio de regalos y diez minutos después se firmará una declaración conjunta. Luego el Papa Francisco y el Patriarca Kirill pronunciarán un discurso cada uno.

A las 17:00 horas será la presentación de delegaciones y media hora después el Santo Padre partirá hacia México, a donde llegará a las 19:30 horas.


¿Por qué Francisco y no Juan Pablo II o Benedicto XVI?


Razones de nacionalidad e históricas tiene que ver con esta decisión: tanto polacos como alemanes han estado a menudo en guerra con los rusos, pero los argentinos, no. Rusia siempre ha tenido admiración por la orden jesuita, a la que pertenece Francisco, quien además conoce bien el cristianismo oriental.

Influyen además, el recrudecimiento de la persecución a los cristianos en todo el mundo, la fluida relación de Francisco con el Patriarca Bartolomé de Constantinopla y la cercanía del Concilio Pan-Ortodoxo que se celebrará en Creta.



El Concilio Pan-Ortodoxo


Después de más de 1000 años, en el año de 2014 el Patriarca Bartolomé I de Constantinopla ha convocado a un Concilio Pan-ortodoxo. Se venía hablando de él hace 50 años y finalmente se dará con la participación de los líderes de todas las Iglesias ortodoxas autocéfalas. Tendrá lugar 19 de junio de este año, en la isla de Creta aprovechando la fiesta litúrgica del Pentecostés ortodoxo.

En la agenda de este Concilio Pan-Ortodoxo, esta la plena comunión con la Iglesia de Roma ya que la Iglesia Ortodoxa considera a los papas como los legítimos sucesores del apóstol San Pedro y también como “Patriarcas de la Iglesia de Oriente”. No obstante lo anterior, Benedicto XVI renunció a este título para facilitar el diálogo con las iglesias ortodoxas –hecho que en lugar de dividir, ha acercado más a ambas iglesias.



¿Cumplimiento de la profecía de la Virgen de Fátima?


La segunda parte de la profecía de la Virgen de Fátima revelada a los pastorcillos, el 13 de junio de 1917, establece lo siguiente: 





<<Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará[2]. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor[3]. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia[4], que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.>>

Es decir, Rusia fue consagrada por Juan Pablo II en 1984, cinco años después se derrumba estrepitosamente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y con ella el régimen comunista y ateo, lo que trae un florecimiento de la religión ortodoxa.

Por lo que parece la “conversión” de Rusia se dará mediante el Ecumenismo, es decir, la integración paulatina entre las dos Iglesias, proceso cuyo tiempo solo Dios conoce, ya que puede tomar muchos años, dado que aún hay muchas resistencias por resolver, sobre todo en la parte Ortodoxa.



Jorge Pérez Uribe


Notas:
[1] Paul Johnson, La historia del cristianismo, Ediciones B, S. A., 2010, España
[2] Se refiere a la I Guerra Mundial
[3] Se refiere a la II Guerra Mundial
[4] La consagración válida fue hecha por Juan Pablo II, el 25 de marzo de 1984 (hubo dos consagraciones anteriores: una en 1942 por Pío XII y otra en 1982 por el mismo Juan Pablo II, pero al decir de la hermana Lucia –única vidente sobreviviente-, no fueron aceptadas por la Virgen.)

jueves, 24 de julio de 2014

LA GRAN GUERRA Y FÁTIMA






La Gran Guerra


El 25 de julio de 1914, dio inicio la que por muchos años fue conocida como La Gran Guerra, que duraría más de cuatro años, ya que concluyó hasta el 11 de noviembre de 1918 y en la que murieron cerca de diez millones de personas. Con este nombre fue conocida hasta 1940, en que otra guerra mundial, haría que se le conociera como la I Guerra Mundial

Inconcebible por las estrechas relaciones familiares entre tres de los líderes europeos, ya que el rey Jorge V del Reino Unido era primo del Kaiser Guillermo II de Alemania y del Zar Nicolás II de Rusia. Inconcebible porque los principales líderes europeos eran todos cristianos, aunque bajo distintas denominaciones: Jorge V y Guillermo II eran protestantes, Nicolás II era Ortodoxo y el emperador Francisco José I de Austria-Hungría era católico, así como el rey Víctor Manuel III de Italia.

En especial llama la atención la rivalidad entre Gran Bretaña y Alemania, ya que uno era del otro, el principal socio comercial. Guillermo II odiaba a su tío el rey Eduardo VII a quién calificaba como “el archiintigante y vándalo de Europa”, y éste a su vez lo despreciaba por bravucón y jactancioso. Gran Bretaña era la potencial naval por excelencia y Alemania la gran potencia terrestre. Pero Alemania decidió competir por el poder naval y colonial con su socio, iniciando una carrera de armamentismo naval. 

Los europeos dudaban de la posibilidad de un conflicto como el que ocurrió ya que las conferencias de la haya de 1899 y 1907 y el creciente arbitraje entre naciones los tranquilizaban. Los banqueros y economistas consideraban que una guerra a gran escala no duraría mucho, ya que no habría como pagarla.

Un antecedente importante, es el sistema de alianzas que imperaba, y dentro del cual, Rusia decidió convertirse en protectora de Serbia, en nombre del paneslavismo, en los años previos a la guerra. Esto para extender su influencia hasta Estambul y asegurar su salida al mar Negro.

Más reciente aún era el hecho de 1908, cuando el Imperio Austro-Húngaro se anexionó a Bosnia, donde cerca del 44% de la población era serbia. Entonces Alemania obligó a Rusia a no intervenir, el zar Nicolás expresó que no lo olvidarían.

La Gran Guerra marcaría el fin de los imperios y de las monarquías europeas y cambiaría sensiblemente el mapa de Europa, ya que el gran Imperio Austro-Húngaro desaparecería para siempre y en su lugar aparecerían países como Austria, Hungría, Checoeslovaquia y Yugoeslavia, el Imperio Alemán sería drásticamente disminuido territorialmente asignando territorios a Checoeslovaquia y Polonia. Del imperio Ruso se desprenderían Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.

Para 1917 la Gran Guerra se extendía ya por toda Europa, parte de África, la Península Arábiga, y el lejano Oriente (Indochina, Honk Kong, etc). Los hogares destrozados, la economía maltrecha, la escasez, la carestía y las enfermedades asolaban a la población y no se veía para cuando terminara la conflagración.


Las apariciones de Fátima


Ante la angustiosa situación de la población, el Papa Benedicto XV escribió una súplica por la paz a la Santísima Virgen María, el 5 de mayo de 1917. El Papa pidió urgentemente a todos los cristianos rogar a la Virgen María para obtener la paz del mundo, y encomendar solemnemente la empresa solo a Ella.

“Nuestra ardiente voz suplicante, implorando el fin del vasto conflicto, el suicidio de la Europa civilizada, fue entonces y permanece aún desoída. En verdad, parece que la oscura marea del odio crece más y más entre las naciones beligerantes y arrastra a otros países en su espantoso avance, multiplicando las ruinas y la masacre. Sin embargo, Nuestra confianza no disminuyó...Y puesto que todas las gracias que el Autor de todo bien se digna concedernos son, por un designio amoroso de su Divina Providencia, otorgadas por las manos de la Santísima Virgen, Nos queremos que, ahora más que nunca, en esta hora espantosa, esta petición de Sus hijos más afligidos, se vuelva viva y confiada hacia la augusta Madre de Dios”

El Papa quiso que el mundo “recurriera al Corazón de Jesús, trono de gracias, y a ese trono por intermedio de María”, y ordenó que se agregara en forma permanente a las Letanías Lauretanas (del Rosario), la invocación “Reina de la Paz, ruega por nosotros”. Luego, poniendo confiadamente la paz del mundo en Sus manos, el Papa hizo otro llamado:

“A María, entonces, quien es Madre de Misericordia y omnipotente por la gracia, suba este amoroso y devoto llamado desde todos los rincones de la tierra—desde los nobles templos y las más pequeñas capillas, desde los palacios reales y las mansiones de los ricos como desde las más pobres casuchas — desde las llanuras bañadas de sangre y de los mares, se dirija a Ella el llanto angustiado de las madres y las viudas, el gemido de los pequeños inocentes, los suspiros de todos los corazones generosos: que Su más tierna y benigna solicitud se conmueva, y la paz que Nos pedimos se alcance para nuestro mundo agitado.” 
La Madre, misericordiosa, respondió prestamente a la súplica agonizante del Papa y del pueblo cristiano: apenas ocho días más tarde -el 13 de mayo de 1917-, Ella se apareció en Fátima y dio al Papa y a la humanidad un plan para la paz. Sin embargo, ese plan requería en primer lugar de la obediencia de los hombres y especialmente la del Vicario de Cristo en la tierra, el Papa. 



El mensaje de la Virgen de Fátima







Se ha malinterpretado el mensaje de la Virgen de Fátima como “amenazante” y “apocalíptico”. La realidad es que desde el principio fue un mensaje de esperanza. Ha sido una hoja de ruta hacia la paz en el siglo XX y también para el siglo XXI, al que desafortunadamente no se ha correspondido como debiera, por lo que se han vivido consecuencias nefastas.



Finalmente el 13 de Octubre de 1917, después de una serie de apariciones, la Virgen Santísima se presentó por última vez a los pastorcillos de Fátima: Lucía, Jacinta y Francisco y les reveló un mensaje que se ha conocido como “el secreto de Fátima” y que se ha dividido en tres partes. Para no desviarnos a otros temas no comentaremos ni la primera parte que se refiere a la visión del infierno, ni la tercera parte que se refiere a sucesos que pueden o no haber ocurrido aún.




Segunda parte del mensaje: "la guerra está por terminar…"


<<Habéis visto el Infierno donde caen las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado. Si hacen lo que os diré, muchas almas llegarán a salvarse y tendrán paz. La guerra está por terminar; pero si no dejan de ofender a Dios, durante el pontificado de Pío XI [1] comenzará otra aún peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida [2], sabed que es el gran signo que Dios os da de que está por castigar al mundo por sus crímenes a través de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla he suplicado la consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado y a la comunión reparadora de los primeros sábados. Si aceptan Mi requerimiento, Rusia se convertirá y habrá paz, si no, desparramará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho por sufrir, varias naciones serán destruidas. Finalmente, Mi Corazón Inmaculado triunfará, el Santo Padre Me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo un período de paz>>. 

Por regla general, la Iglesia Católica tarda un buen tiempo en reconocer la validez de las apariciones, ya que es conciente de que pueden ser fruto de alucinaciones, sugestión del vidente o provenientes de un desajuste mental; pero en este caso la aprobación fue rapidísima y se constató, en que, el Papa Benedicto XV restableció la antigua diócesis de Leiria el 17 de enero de 1918, y en que una carta del 29 de abril de 1918 a los obispos portugueses, se refirió a los acontecimientos de Fátima como “un auxilio extraordinario de la Madre de Dios” Bien sabía que era la respuesta a su invocación. 


El camino hacia la paz en 1918


Francisco José I murió el 21 de noviembre de 1916. Previamente su único hijo varón el Archiduque Rodolfo, se había suicidado sin dejar descendencia. De sus hermanos, Maximiliano había sido fusilado en México, Carlos Luis había muerto de tifus en 1896 y Luis Víctor, había sido exiliado por pederasta, lo que llevó a buscar sucesor entre los descendientes de su hermano Carlos Luis, ninguno de los cuáles era elegible por carácter o situación moral. Por tanto el nombramiento recayó en uno de los nietos: Carlos Francisco, hijo de su sobrino Otto. Para evitar el vacío de poder en una situación de guerra, Carlos Francisco fue rápidamente coronado el 29 de diciembre de 1916 con el título de Emperador Carlos I de Austria y Rey Carlos IV de Hungría. 

Él, era el hombre de la Providencia para conseguir la paz, ya que era un hombre creyente y piadoso. Como primer acto nombró al pacifista Ottokar Von Czermin, Ministro del Exterior. Contactó a los aliados a través de su cuñado, el príncipe Sixto de Borbón-Parma enrolado en el ejército belga, aunque el intento fracasó. Con posterioridad lo intento nuevamente en Ginebra, pero sus intentos chocaron con la intransigencia de George Clemenceau, Primer ministro de Francia y de Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos que ya tenían decidida la desaparición del Imperio Austro Húngaro. 

Independientemente de lo anterior buscó la austeridad de los gastos de la corte y en su política social destaca la creación del primer ministerio de asuntos sociales. 

Finalmente Austria-Hungría y Alemania pidieron el armisticio el 1° de octubre de 1918. Su piadosa vida y su lucha por la paz le hicieron merecedor de la beatificación por parte de Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.


Sembrando de minas el Tratado de Versalles


El Tratado de Versalles fue firmado el 28 de junio de 1919, exactamente a cinco años del inicio de la guerra, y entró en vigor el 10 de enero de 1920. Establecía entre otras cosas la Sociedad de Naciones promovida por Estados Unidos y humillaba a Alemania y sus aliados obligándolos a adjudicarse toda la responsabilidad de la guerra, realizando importantes concesiones territoriales y pagando fuertes indemnizaciones a los países vencedores. He aquí algunos datos:


De izquierda a derecha, el Primer Ministro David Lloyd George del Reino Unido, el Primer Ministro Vittorio Emanuele Orlando de Italia, el Primer Ministro Georges Clemenceau de Francia, y el Presidente Woodrow Wilson de los Estados Unidos.

Cláusulas territoriales
  • Francia recupera Alsacia y Lorena. 
  • Eupen y Malmedy pasan a manos de Bélgica. 
  • El pasillo polaco (Posnania y otras regiones) y el sur de la Alta Silesia se anexionan a la recién nacida Polonia. Esto significaba el aislamiento territorial del resto de Prusia Oriental. 
  • Danzig y Memel, poblaciones germanas del Báltico, fueron declaradas ciudades libres 
  • Dinamarca se anexiona el norte de Schleswig-Holstein. 
  • El conjunto de las pérdidas territoriales de Alemania ascendió a 76.000 kilómetros cuadrados (13% de su territorio), donde vivían 6.5 millones de habitantes (10% de su población) 
  • La cuenca carbonífera del Sarre pasa a ser administrada por la Sociedad de Naciones y explotada económicamente por Francia durante 15 años 
  • Alemania pierde todas sus colonias, que son repartidas como mandatos de la Sociedad de Naciones entre el Imperio Británico y Francia. Bélgica y Japón se anexionaron territorios muy pequeños. 
Cláusulas militares
  • Drástica limitación de la Armada (el grueso de la Armada de guerra fue confiscado y confinado en la base británica de Scapa Flow) y el Ejército (100.000 efectivos, no tanques, aviones, artillería pesada...) 
  • Desmilitarización de Renania (zona occidental y franja de 50 km. al este del Rin) 
  • Ocupación temporal de la orilla occidental del Rin. Las tropas aliadas se retirarían escalonadamente en plazos que concluirían en 1935. 
Reparaciones de guerra
  • Como responsable de una guerra iniciada por su agresión, Alemania quedó obligada a pagar reparaciones o indemnizaciones de guerra a los vencedores. 
  • Conferencia de Spa (1920) fija el porcentaje que recibiría cada país del total: Francia 52%, Gran Bretaña 22%, Italia 10%, Bélgica 8% 
  • En la Conferencia de Londres (1920) se fija el monto total de las reparaciones: 140.000 millones de marcos-oro, una enorme cantidad. 
Otras cláusulas
  • Alemania reconoce su responsabilidad por la guerra y todos los daños que trajo consigo. Fue la agresión alemana la que desencadenó el conflicto. 
  • Prohibición de ingreso en la Sociedad de Naciones. 
  • Prohibición del Anschluss (unión Alemania y Austria) 
  • Establecimiento del Pacto de la Sociedad de Naciones, como un anexo al Tratado.

Epílogo


Así pues se había dispuesto el camino para la siguiente Gran Guerra, que pudo haber sido iniciada no necesariamente por un Adolf (Hitler), sino por un Hans, un Otto o cualquier otro alemán o austro-húngaro que encarnara el gran resentimiento de estos pueblos contra los soberbios y victoriosos aliados.

Las cartas, exhortaciones apostólicas y encíclicas de Benedicto XV, durante estos años fueron numerosas. Para concluir agrego unos párrafos de la Carta Encíclica Pacem Dei Munus del 23 de mayo de 1920.

<<Porque, si bien la guerra ha cesado de alguna manera en casi todos los pueblos y se han firmado algunos tratados de paz, subsisten, sin embargo, todavía las semillas del antiguo odio. Y, como sabéis muy bien, venerables hermanos, no hay paz estable, no hay tratados firmes, por muy laboriosas y prolongadas que hayan sido las negociaciones y por muy solemne que haya sido la promulgación de esa paz y de esos tratados, si al mismo tiempo no cesan el odio y la enemistad mediante una reconciliación basada en la mutua caridad. De este asunto, que es de extraordinaria importancia para el bien común, queremos hablaros, venerables hermanos, advirtiendo al mismo tiempo a los pueblos que están confiados a vuestros cuidados. […]

Entre tanto, confiados en el patrocinio de la Inmaculada Virgen María, que hace poco hemos ordenado fuese invocada universalmente como Reina de la Paz, […] suplicamos con humildad al Espíritu consolador que "conceda propicio a la Iglesia el don de la unidad y de la paz" y renueve la faz de la tierra con una nueva efusión de su amor para la común salvación de todos.>>



Jorge Pérez Uribe


[1] Su Pontificado fue del 13 de junio de 1921 a 10 de febrero de 1939 
[2] Lucía consideró que la “extraordinaria” aurora boreal en la noche del 25 de Enero de 1938 era la señal de Dios para el inicio de la guerra. 


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Bibliografía para consulta:

  • Historia de los tres pastorcitos que vieron a la Virgen, Apostolado Biblíco Católico, 9 Edición, 2007, Bógota, D.C, Colombia
  • http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xv/encyclicals/documents/hf_ben-xv_enc_01121918_quod-iam-diu_sp.html
  • http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xv/encyclicals/documents/hf_ben-xv_enc_23051920_pacem-dei-munus-pulcherrimum_sp.html