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viernes, 16 de febrero de 2018

LA ‘MATERNIDAD SUBROGADA’, OTRA OBSESIÓN DE LA INGENIERÍA SOCIAL CONTRA LA FAMILIA


Javier Cámara, Cristiano Ronaldo, Miguel Bosé, la baronesa Thyssen y Elton John han recurrido a los vientres de alquiler.

Solo la maternidad en el seno de una familia natural, de padre, madre e hijos, respeta y garantiza el derecho de los hijos a saber quiénes son sus padres genéticos.



Nicolás Jouve    13 de febrero de 2018 

La maternidad subrogada se refiere a una reproducción por encargo. Es decir, a la obtención de un niño eludiendo las dificultades o las “molestias” del embarazo de quien desea tenerlo, mediante una transacción económica. Esto es posible recurriendo a las tecnologías de la reproducción asistida.

Los embriones se crean por fecundación in vitro y se contrata a una mujer para que los geste. En la práctica jurídica se denominan ‘padres comitentes’ a los que contratan la gestación y ‘madre gestante’ o ‘madre subrogada’ a la mujer contratada para llevar a cabo el embarazo.

En el contexto sociológico y político actual, la maternidad subrogada tiende a ofrecerse no solo desde una perspectiva médica positiva, haciendo énfasis en la posibilidad de solucionar los problemas de infertilidad de una pareja, sino también como medio de proporcionar un hijo a quien o quienes lo deseen: una mujer sola, un varón solo o una pareja del mismo sexo.

No es extraño que dada la complejidad de tantos participantes haya tantos casos conflictivos, casi siempre por disputa de los derechos sobre el niño

En la práctica de la maternidad subrogada pueden resultar implicadas muchas personas: la madre genética o biológica –la donante del óvulo- (que podría ser la madre gestante, o la comitente, o una donante ajena); el padre genético o biológico, que es el donante del esperma (a veces la mezcla de esperma de dos varones); la madre gestante o fisiológica; el marido o pareja de la madre gestante; la mujer o varón comitente, que ha encargado el bebé; y en su caso la pareja de la mujer o del varón comitente.

No es extraño que dada la complejidad de tantos participantes haya tantos casos conflictivos, casi siempre por disputa de los derechos sobre el niño o porque, a pesar de la existencia de un contrato, alguien se echa atrás.


Hay una utilización de la mujer como una incubadora, y del niño, que se convierte en un producto de compra-venta. Un hijo no es un objeto, es una persona. No existe el derecho a tener un hijo


Además, esta nueva derivación de la tecnología de la reproducción humana asistida ha generado una intensa polémica por sus implicaciones éticas, médicas y jurídicas ¹. Ello se debe a su relación con cuestiones de ética social tan importantes como la noción de familia, los problemas de fertilidad, las dificultades para la adopción, los derechos de los menores, la responsabilidad de ser madre o padre, etc. Un conjunto de cuestiones que tienen que ver con el concepto de persona y de su dignidad, y con el papel tan denostado de la familia natural.

Está fuera de cualquier discusión entre personas cabales que el alquiler de una mujer,- no solo de su vientre-, para que geste un niño a cambio de dinero va en contra de un mínimo de ética. Hay una utilización de la mujer como una incubadora, y del niño, que se convierte en un producto de compra-venta. Un hijo no es un objeto, es una persona. No existe el derecho a tener un hijo. Se mire como se mire, la maternidad subrogada va en contra de la dignidad de la madre gestante y del niño y es un capricho caro que solo pueden pagar algunos, por lo que además es un capricho socialmente injusto que incide en la desigualdad. Esta última consideración deberían tenerla en cuanta los políticos que en otros asuntos tanto nos hablan de igualdad.


Manifestación en contra de los vientres de alquiler / Actuall


¿Piensa alguien en la madre gestante? Además de ser utilizada como una incubadora, es una experiencia frustrante vivir nada menos que un embarazo, con todas las implicaciones físicas, psicológicas y espirituales que ello representa, en la certeza de que el bebé que crece en su seno será para otra u otras personas. ¿Se ha pensado o se considera siquiera que hay algo que se llama “vínculo de apego” que se establece entre la madre y el hijo durante el embarazo y cuya memoria física y psíquica quedan para siempre en toda mujer que vive la preciosa experiencia de la maternidad?
La maternidad subrogada plantea también el problema de la posible pérdida de la identidad genética familiar del niño, dado que en muchos casos se utilizarán gametos o embriones adquiridos en bancos de donantes y muchas veces se desconocerá su procedencia y la línea genealógica del niño gestado de este modo.

Recientes investigaciones están aportando la evidencia de una “memoria epigenética” de experiencias que pueden dejar su impronta en los genes heredados de nuestros ancestros ². Existe de este modo una conexión genealógica de la familia con el pasado, ya no solo genética sino también epigenética a través de las experiencias de nuestros abuelos y bisabuelos. La continuidad genética de padres a hijos es un elemento básico del “patrimonio genético familiar” que marca el origen y la genealogía propia de cada ser humano. Sin embargo, este hecho es ignorado o minimizado por quienes recurren a un contrato para conseguir un hijo, que biológicamente no lo es, o lo es solo parcialmente.



Todo el asunto de la maternidad subrogada se integra en esa labor de “ingeniería social” que tanto gusta a quienes hacen política y que enlaza con la “ideología de género”



De los múltiples casos de maternidad subrogada que se pudieran dar, solo en el caso de que quienes contratan el niño, los comitentes, fuesen los propios padres genéticos, es decir los donantes de los gametos que dieron lugar al embrión implantado en la madre gestante, tendríamos un 100% de filiación genética del hijo. En cualquiera de los demás casos el vínculo genético será solo del 50% o inexistente (0%) cuando para la producción del embrión uno o ninguno de los contratantes fuese donante del óvolo o esperma utilizado. De modo, que en no pocos casos, estas prácticas suponen la carencia de datos sobre los padres biológicos del niño, con posibles consecuencias psicológicas para él en su madurez.

Está claro que ante los casos conflictivos que se generan por la maternidad subrogada, solo la maternidad en el seno de una familia natural, de padre, madre e hijos, respeta y garantiza el derecho de los hijos a saber quiénes son sus padres genéticos.

Pero claro, todo el asunto de la maternidad subrogada se integra en esa labor de “ingeniería social” que tanto gusta a quienes hacen política y que enlaza con la “ideología de género”, cuya obsesión es la desnaturalización de la familia natural. Hubo incluso una presidenta de una Comunidad Autónoma que justo hace un año, el 9 de Febrero de 2017, hizo unas sorprendentes declaraciones, algo así como que “se ha de aceptar la maternidad subrogada pues es bueno para la sociedad aprovechar los avances científicos”.


El cantante Elton John es uno de los famosos que ha utilizado los vientres de alquiler

Sorprendente e insólita afirmación que nos lleva a preguntar sobre la novedad científica a que se refería. La fecundación in vitro, que es la única tecnología que se aplica en maternidad subrogada, se viene practicando desde 1978…, por cierto con un rendimiento que apenas llega al 30% en la solución de los problemas de fertilidad. No solo no se trata de un avance científico sino de una práctica de escasa eficacia reproductiva y generadora de muchos problemas éticos del que no es el menor la maternidad subrogada. Ahí están los millones de embriones congelados de cuyo destino ya nadie se acuerda.

Es posible que en la mentalidad de un político la compra-venta de un niño por medio de un contrato vejatorio para que una mujer lo incube, sea un avance científico. Tal vez sea que eso de la “biotecnología” suena parecido a la “ingeniería social” que con tanta eficacia pero tan lejos de lo éticamente aceptable estamos viviendo en las últimas décadas.

Notas:

[¹] Jouve, N. (coord.). La maternidad subrogada. Qué es y sus consecuencias. Editorial Sekotia, Madrid, 2018.

[²] Yehuda, R., Daskalakis, N.P., Lehmer, A., Desarnaud, F., et al. “Influences of maternal and paternal PTSD on epigenetic regulation of the Glucocorticoid Receptor Gene in holocaust survivor offspring”. Am J Psychiatry 171 (2014):872-880.


Fuente:https://www.actuall.com/criterio/vida/la-maternidad-subrogada-otra-obsesion-de-la-ingenieria-social-contra-la-familia/

miércoles, 17 de enero de 2018

FRENTE NACIONAL POR LA FAMILIA: UNA PROPUESTA



Antonio Maza Pereda


En mayo de 2016 nace el Frente Nacional por la Familia, en parte como reacción a la propuesta de la administración federal para equiparar el matrimonio gay con el matrimonio que jurídicamente reconocen la Constitución y los códigos de lo familiar. Pero ese Frente se debe, además, a la cristalización de otras muchas inquietudes y disconformidades de muy amplios sectores de la Sociedad preocupados por el declive de la familia como un valor fundamental de la sociedad mexicana.

En menos de dos años el Frente ha logrado algo muy difícil: agrupar a más de mil organizaciones de la sociedad civil, desde algunas de alcance nacional y más de 100 años de existencia, hasta pequeños grupos de alcance local y de reciente creación. Todos ellos convencidos de la necesidad de hacer un frente común por la familia. Todos ellos dispuestos a colaborar y a hacer a un lado sus diferencias. Algo que no es fácil.

A diferencia de otras organizaciones, esta no se trata de una colección de membretes, como muchos que agrupan a las mismas personas con diferentes etiquetas. El Frente representa a millones de ciudadanos, mayormente pero no exclusivamente católicos. Algunos medios, dados a la simplificación, lo ven como un organismo antiaborto y anti-gay. La realidad es que este Frente es algo mucho más complejo.

Ahora el mencionado Frente presenta una amplia propuesta de cara a las elecciones del 2018 y las consecuencias de las mismas en los próximos años. Su idea es presentar iniciativas de política pública sobre 14 ejes temáticos agrupados en cuatro esferas: Vida, Desarrollo, Familia y Justicia. Sus propuestas se presentarán a la ciudadanía, por supuesto, y también al Legislativo que es quien puede convertirlas en leyes y reglamentos. Y el tema no queda en las propuestas: se plantea también llevar a cabo el seguimiento de su aprobación, implementación y el grado en que se hacen cumplir.

Lograr este consenso no es fácil. Los mexicanos tendemos a la fragmentación de nuestras organizaciones y eso explica cómo minorías políticas muy bien organizadas han podido imponer a la sociedad leyes y situaciones que las mayorías rechazan. Pero parece que estamos aprendiendo.

Otra diferencia notable: el Frente se sale del tema de hacer peticiones al Ejecutivo, de quien esperamos todos los bienes y al que achacamos todos los males. Desde los Tlatoanis aztecas hasta la presidencia imperial, el benefactor siempre ha sido el primer mandatario. El concepto del Frente es trabajar desde la sociedad civil y exigir al Congreso que nos represente y sea un contrapeso efectivo a la presidencia. Un gran avance. Un concepto moderno, que deberíamos aplicar más ampliamente.

Repito: parece que vamos aprendiendo. Más allá de chismes, chistes y memes se están desarrollándose otros mecanismos, organismos intermedios que son la solución para que la sociedad recupere el poder que la clase política no ha sabido aplicar para bien de la sociedad. ¡Felicitaciones!

lunes, 3 de octubre de 2016

IDEOLOGÍA DE GÉNERO, UNA NUEVA DICTADURA




EFE 30 sep 2016, Ciudad de México <<Varias agencias de las Naciones Unidas en México condenaron las expresiones de odio e intolerancia hacia el colectivo lésbico, gay, bisexual, transexual e intersexual (LGBTI) registradas en las últimas semanas en el país, cuando miles se manifestaron para protestar contra el matrimonio igualitario.

"Se condenan las reiteradas expresiones de odio, intolerancia, estigmatización y discriminación en contra de las personas LGBTI", detalló un comunicado conjunto de dichos organismos de la ONU, entre ellas el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), la Unicef y la Cepal.>>

"Exhortamos al Estado mexicano a continuar fortaleciendo los esfuerzos para prevenir y erradicar la discriminación en contra de las personas LGBTI en todos los ámbitos", coincidieron en el escrito.

“Ustedes no tienen idea de lo mucho que me han criticado y estoy luchando con los Estados Miembros (sobre los derechos LGBT)”, dijo el saliente secretario general, Ban Ki-moon mientras que elogiaba la “difícil victoria” en el Consejo durante un evento* promocionado como el evento LGBT de más alto nivel jamás antes celebrado en la sede de la ONU.

* 21 de Sep 2016 - Reunión de alto nivel sobre el papel de la dirección política y la reforma legislativa para poner fin a la violencia y la discriminación contra las personas lesbianas, gays, bi y (LGBT) las personas trans a nivel mundial.

por Ángel Pintado**

Llevan muchos años tratando de imponernos la denominada ideología de género y lo van consiguiendo. Se trata de una agenda de carácter internacional muy bien llevada, gestionada y manipulada para que aparezca como cabal ¿Cuál es la fuerza de este movimiento al que sucumben gobiernos nacionales, instituciones y organismos internacionales, parlamentos, cámaras de representación internacional? Se diría que pueden con todo y con todos. Ideología de género que afecta al modo de entender la vida, la familia, el matrimonio, la muerte… Todo bañado con el edulcorado recurso a los derechos humanos y la culpable negligencia, cuando no acción descarada, de gobiernos e instituciones internacionales que deberían velar por el bien común de sus ciudadanos en lugar de promover políticas que no tienen el aval científico y que están empezando a crear problemas de convivencia y de reducción de libertades.

La ideología de género es un instrumento de destrucción. No aporta nada positivo al ser humano. Su propuesta de crear una agenda de discriminación positiva sobre las personas LGTB se vuelve en contra de ellas. Confunde, conscientemente, la biología con la antropología, los derechos del hombre y la naturaleza de la persona en su sentido racional y animal.

Pretenden obligarnos a aceptar que la diferencia de sexos es una construcción social, que la elección y cambio de sexo no corresponde a la naturaleza de la persona sino a su voluntad ¿Qué pretende esta ideología? Lo primero destruir a la familia. Posteriormente, una vez destruida la familia como institución social –esperemos que no lo consigan- tener individuos aislados que ante su soledad queden a merced del Estado, creando una dependencia absoluta del mismo y perdiendo con ello su libertad individual.

Desde la American College of Pediatricians (Colegio de Pediatras de EE.UU ACP) subrayan que “nadie nace con un género: todos nacen con un sexo biológico”. El género, la percepción de sentirse como hembra o varón, es un concepto psicológico y sociológico, no un concepto biológico objetivo.


Los profesores Lawrence y Mayer http://www.thenewatlantis.com/authors/lawrence-mayer acaban de publicar un Informe sobre las consecuencias que está teniendo estas políticas, que nos aportan interesantes y, a la vez, preocupantes datos.

Mientras tanto, en nuestro país vamos aprobando leyes, en el ámbito de las Comunidades Autónomas, que persiguen toda manifestación contraria a los postulados de la ideología de género. Ya se ha dado algún caso denuncia (el de Elena Lorenzo, coach profesional, por ejemplo). Parece que hay que hilar muy fino para no herir la sensibilidad de algunos. Seremos testigos de más casos. Aquel grito que inundó nuestras calles al comienzo de la democracia; libertad, libertad va camino de volver al exilio. Son los demócratas de nuevo cuño.

Una nueva dictadura, en toda regla. Hablamos continuamente de libertad, de derechos y se intenta, a través de los defensores de esta ideología, crear mordazas utilizando las leyes de reciente cuño. Posiblemente estemos ante uno de los mayores atentados a la libertad del hombre, que se haya producido en la historia. Hay que detenerse a considerar, tal como reflejamos al inicio de este artículo quienes son sus más feroces defensores (la ONU, el gobierno Americano, el Parlamento Europeo…) Las presiones son máximas y o se tiene la suficiente fortaleza y las ideas claras, o lo fácil es sucumbir. Ese es el caso de nuestros gobiernos que prefieren estar al lado del malo pero fuerte, en vez de liderar posiciones claras, nítidas y ajustadas a la dignidad del hombre, aunque sea a riesgo de no recibir tantos parabienes. Luego nos lamentamos que exista una desafección con la política, gobiernos e instituciones internacionales. El ejemplo más próximo y claro lo tenemos en el Brexit ¿Cuántas nuevas salidas veremos los próximos años? Hay países que desean permanecer en la Unión Europea, pero reclaman recuperar soberanía. Tengamos los ojos abiertos y veamos lo que ocurre.



** Senador de España. Grupo Popular. Diputado Congreso 1996/2011. Presidente de Accion Mundial Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia. Consejo de Europa. PACE

Fuente: http://www.valoresysociedad.org/ideologia-genero/

jueves, 4 de agosto de 2016

COLEGIOS PÚBLICOS DE ESPAÑA DEJAN DE CELEBRAR EL DÍA DEL PADRE O DE LA MADRE



A esto vamos con la iniciativa de ley de Peña Nieto en "Matrimonio igualitario, adopción e identidad de género" ya que no se hablará de padre y madre, puesto que es discriminatorio, sino de padre 1 y padre 2, entre otros cambios sustanciales, como el uso de baños transgénero y otras linduras que aún no vislumbramos.



17 de mayo de 2016

Aumentan los centros escolares públicos que no celebran el ‘Día de la Madre’ y el ‘Día del padre’ porque consideran que “la tipología de las familias en España ha cambiado” y estas conmemoraciones responden a un concepto “obsoleto”. Como alternativa, este 15 de mayo, festejaron el “Día Internacional de la familia”.

Es el caso del colegio público Río Henares de Guadalajara. Hace siete años, el claustro de profesores, durante la elaboración de la programación anual de las festividades, decidió por unanimidad que las actividades relacionadas con el día del padre o de la madre se suprimían en favor de un único día dedicado a la familia.

“Todos los profesores consideramos que el día de la madre y del padre no se ajustan al perfil de las familias de los alumnos y por eso decidimos celebrar el ‘Día de la familia’ el viernes anterior al 15 de mayo. Se trabaja sobre los valores de la familia, de manera que todos los niños pueden identificarlos con la suya sin sentirse discriminados”, explican a Europa Press desde la dirección de este centro.

El presidente de la Confederación de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), Jesús Salido, confirma que cada vez más consejos escolares de centros educativos apuestan por una ‘festividad’ más genérica, que dé respuesta a un concepto de familia “distinto al tradicional”.

Si bien indica a Europa Press que esta organización, que representa a más de dos millones de familias de la enseñanza pública, no ha dado ninguna pauta a las asociaciones de padres y madres (AMPAS) de los centros, también advierte de que son “muchos” los que plantean este cambio. “Es necesario que se adapte a la nueva realidad y de adapte a los nuevos tipos de familia”, subraya.

Desde la Plataforma Permisos Iguales e Instranferibles (PPiiNA), María Castro, una de sus portavoces, critica que con la celebración del día de la madre “se promociona un tipo de familia patriarcal obsoleto” y recuerda que Naciones Unidas declaró el 1 de junio el ‘Día Mundial de las Madres y de los Padres’, queriendo así reconocer su labor y honrar su trabajo en todo el mundo.

“Nos parecería mejor que se celebrara un día común para madres y padres y que no haya una distinción porque todos los progenitores tienen los mismos deberes y responsabilidades para con sus hijos”, sostiene.

La presidenta de la Unión Nacional de Asociaciones Familiares, Julia Pérez, señala que el hecho de que se festeje en los colegios el día de la madre y el día del padre por separado, supone “asumir un reparto de roles en la familia” que, a su juicio, no responde a la realidad. Asimismo, ha criticado los regalos que se promocionan para el día de la madre, como perfumes y flores, en lugar de libros u otros objetos.

Pérez apuesta por la celebración del Día Internacional de la Familia el 15 de mayo como una “ocasión perfecta” para visibilizar a “todos los tipos de familia” que existen en la sociedad española



http://www.forumlibertas.com/la-asamblea-madrid-aprueba-la-ley-privilegios-lgtbi/

miércoles, 27 de julio de 2016

“AMORIS LAETITIA” Y LAS CRÍTICAS INFUNDADAS CONTRA FRANCISCO




Un filósofo mexicano especialista en Juan Pablo II exhibe los límites de quienes critican la exhortación apostólica de Francisco y demuestra la plena sintonía entre las enseñanzas de ambos Papas, incluso en los aspectos más delicados. 


Andrés Beltramo Álvarez | 22/07/2016
Ciudad del Vaticano



Francisco no cambia la doctrina esencial de la Iglesia. No está en contradicción con sus antecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Su enseñanza, incluida en la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”, implica un nuevo paso adelante en el pensamiento cristiano. Por eso resulta extraño encontrar resistencias a su magisterio. Críticas injustas e infundadas. Son palabras del filósofo mexicano Rodrigo Guerra, especialista en Karol Wojtyla y director del Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV). Desde las columnas del diario vaticano, él sumó su voz a la de Rocco Buttiglione, el famoso pensador italiano y uno de los hombres de consulta permanente para el Papa polaco.

Con un largo artículo publicado en “L’Osservatore Romano”, Guerra evidenció los límites de quienes, en las últimas semanas, han pretendido contraponer las enseñanzas de Francisco con las de Juan Pablo II, especialmente en materia de matrimonio y divorcio. Y fue claro en demostrar que el documento “Amoris laetitia” no comporta “ruptura o discontinuidad con el evangelio”.

“Es extraño encontrar resistencias en el momento en que el pensamiento cristiano da un nuevo paso hacia delante. Estas resistencias, por lo general, argumentan falta de fidelidad a la herencia recibida, el usar un lenguaje renovado que se considera ambiguo y los muchos riesgos que pueden venir si se adopta tal o cual iniciativa a partir del nuevo enfoque adoptado”, escribió.

“Francisco no cambia la doctrina esencial de la Iglesia. No lo hace porque sabe bien que el depósito de la fe no es una invención arbitraria que pueda transformarse con ocurrencias más o menos afortunadas. El depósito de la fe es un don que es preciso custodiar. Pero esta custodia no consiste en colocarlo en un refrigerador para que hiberne y se suspenda su metabolismo”, agregó.

Más adelante Guerra defendió el “dinamismo” de un “Dios vivo que se entromete y compromete” con la historia de los seres humanos para redimirla y cuya manifestación está en la Iglesia, en especial en el ministerio del sucesor de Pedro. Aseguró que “Amoris laetitia” es un verdadero acto de magisterio pontificio y calificó como “teológicamente inexacto” insinuar que la exhortación apostólica es “una suerte de opinión personal, un tanto privada”.

Se refirió al capítulo 8, dedicado en buena parte a los divorciados vueltos a casar. Integró a ese apartado dentro de la llamada “hermenéutica de la continuidad”, consagrada por Benedicto XVI en diciembre de 2005. Aseguró que nada ha cambiado en la doctrina sobre la naturaleza del sacramento del matrimonio y de la eucaristía. Pero precisó que esta doctrina, “verdadera e inmutable a la que se debe prestar obediencia”, requiere ser profundizada y expuesta de acuerdo a las exigencias del cambio de época.

De ahí, el filósofo mexicano tomó el título de su nota: “Un desarrollo orgánico con fidelidad creativa”. Afirmó que la exhortación de Francisco es profundamente fiel al pensamiento de santo Tomás de Aquino y la tradición de la Iglesia, que permite encontrar una ruta para atender, más allá de las teorías, el drama de las personas reales en sus circunstancias concretas.

Al mismo tiempo advirtió que algunos intelectuales pretenden introducir a Francisco en una “hermenéutica de la ruptura”. Quienes lo hacen –agregó- manifiestan una deficiente interpretación de santo Tomás, de Juan Pablo II y del propio Benedicto XVI.

“Simplemente señalo que no es conforme a la verdad interpretar a Benedicto como una suerte de justificación pontificia para afirmar el rigorismo. Algunos quisieran hacer aparecer al obispo emérito de Roma como un apasionado defensor de valores inamovibles en contraste con Francisco. Esto no es así. Francisco se encuentra en continuidad con Benedicto XVI”, insistió.

Estableció que sólo desde esta “fidelidad creativa” es posible vivir la paciencia con los lastimados y heridos, acompañarlos sin escandalizarse de sus miserias y de las propias, descubriendo al mismo tiempo que en la Iglesia, verdadera presencia de Jesucristo en la historia, existe un camino lleno de ternura para la reconstrucción de la vida, para la sanación de todas las heridas, aun de las más profundas.

Resulta significativa esta intervención de Guerra, entre otras cosas miembro de la Pontificia Academia Pro Vita y del Pontificio Consejo Justicia y Paz, ambos organismos de la Santa Sede. Un mensaje que llegó después del esclarecedor artículo del pensador italiano Rocco Buttiglione, integrante de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales y hombre de histórica cercanía a Juan Pablo II, también publicado esta semana en L’Osservatore Romano.

En su nota constató que Francisco no ha cambiado la doctrina de la Iglesia, que el pueblo cristiano lo reconoció inmediatamente como pastor pero que a algunos eruditos les cuesta trabajo entenderlo, lo critican y lo sitúan en el lado opuesto de la tradición de la Iglesia y del predecesor Wojtyla. “Parecen desconcertados por el hecho de no leer en su texto (“Amoris laetitia”) la confirmación de sus teorías y no tienen ganas de salir de sus esquemas mentales para escuchar la novedad sorprendente de su mensaje”, señaló.

Afirmó que esa exhortación apostólica no dice que los divorciados vueltos a casar pueden recibir tranquilamente la comunión sino que los invita a interrogarse en su conciencia, a dejarse ayudar por un director espiritual, a ir al confesionario para exponer su situación, a iniciar un camino de discernimiento espiritual.

“El camino que el Papa propone a los divorciados vueltos a casar es exactamente el mismo que la Iglesia propone a todos los pecadores: ve a confesarte y tu confesor, cuando haya examinado las circunstancias, decidirá si darte la absolución y admitirte en la eucaristía o si no debe hacerlo”, siguió.

Al mismo tiempo estableció que Juan Pablo II siempre tuvo en claro la diferencia entre un hecho intrínsecamente malo y la responsabilidad moral de quien lo realiza, que puede aumentar o disminuir por diversas condiciones. Es más, recordó que fue justamente Karol Wojtyla quien le quitó la excomunión a los divorciados y vueltos a casar, pena que se aplicaba antes de la exhortación “Familiares Consortio” de 1981. Una “decisión muy valiente” que “rompió con una tradición secular”.

Y sobre las enseñanzas de ambos pontífices, fue contundente: “San Juan Pablo II y el Papa Francisco no dicen por supuesto lo mismo, pero no se contradicen respecto a la teología del matrimonio. Usan de manera diferente y en situaciones diferentes el poder de deshacer y de unir lo que Dios ha confiado al sucesor de Pedro”. 


Fuente:http://www.lastampa.it/2016/07/22/vaticaninsider/es/en-el-mundo/amoris-laetitia-y-las-crticas-infundadas-contra-francisco-FEY2G4WzK48bWbtNQYayBL/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

jueves, 12 de mayo de 2016

LA MUJER ADÚLTERA, FRANCISCO Y LOS LAPIDADORES


















Lo que está sucediendo en la Iglesia Católica entre el Papa Francisco, algunos cardenales, obispos y sacerdotes (en especial los sedevacantistas), a raíz de la publicación de la Exhortación Apostólica `Amoris laetitia´, se parece mucho al pasaje de la mujer adúltera, en el que los escribas y fariseos llevan ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio y le dicen <<Moisés nos mando en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?>> Esto lo decían para tentarle, para tener de que acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”… Ellos al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro… y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: “Mujer ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?” Ella respondió: “Nadie, Señor” Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.” (Jn. 8, 3-11).

El cambio pastoral en la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II, es el de dejar a un lado la soberbia de saber que se tiene la verdad y salir en búsqueda del errado, del pecador, no esperar a que éste regrese al redil como una oveja perdida. Así es como los Papas a partir de Pablo VI, iniciaron el diálogo ecuménico con las demás Iglesias cristianas y el diálogo interreligioso con las grandes religiones monoteístas. Para ello renunciaron a títulos históricos adquiridos y se armaron de humildad y misericordia para reunirse a dialogar en un plan de igualdad y hermandad.

El Papa Francisco renueva ese espíritu conciliar para acercarse a los “divorciados”, a los “adúlteros” que se han convertido en un “pueblo de millones de personas” en todos los países católicos; rechazados y señalados como “excomulgados” por los observantes de “La Ley”.

Cuando le preguntaron al Papa, en el vuelo de regreso a Roma desde Lesbos, sobre el polémico acceso a la comunión por parte de los divorciados vueltos a casa, ésta fue su contestación <<Recomiendo a todos que lean la presentación oficial de 'Amoris Laetitia' que hizo el cardenal Schönborn, que es un gran teólogo, es miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y está familiarizado con la doctrina de la Iglesia.>>


Ésta es, íntegra, la presentación del cardenal Schönborn sobre la "Amoris Laetitia":



"La tarde del 13 de marzo de 2013, las primeras palabras que el Papa recién elegido, Francisco, dirigió a las personas en la plaza de San Pedro y a todo el mundo fueron: "Buenas tardes". Tan sencillos como este saludo son el lenguaje y el estilo del nuevo texto del papa Francisco. La Exhortación no es tan breve como este simple saludo, pero sí tan realista. En estas 200 páginas el papa Francisco habla de "amor en la familia" y lo hace de una forma tan concreta y tan sencilla, con palabras que calientan el corazón, como las de aquellas buenas tardes del 13 de marzo de 2013. Este es su estilo, y él espera que se hable de las cosas de la vida de la manera más concreta posible, sobre todo si se trata de la familia, de una de las realidades más elementales de la vida.

Para decirlo ya de antemano: los documentos de la Iglesia a menudo no pertenecen a un género literario de los más asequibles. Este texto del Papa es legible. Y el que no se deje asustar por su longitud encontrará alegría en la concreción y el realismo de este documento. El papa Francisco habla de las familias con una claridad que pocas veces se encuentra en los documentos del magisterio de la Iglesia.


Antes de entrar en el texto, me gustaría decir, de una manera muy personal, el porqué lo he leído con alegría, con gratitud y siempre con gran emoción. En la enseñanza eclesial sobre el matrimonio y la familia a menudo hay una tendencia, tal vez inconsciente, a abordar con dos enfoques estas dos realidades de la vida. Por un lado están los matrimonios y las familias ‘normales', que obedecen a la regla, en los que todo está ‘bien', y está ‘en orden', y están las situaciones ‘irregulares' que plantean un problema. Ya el mismo término ‘irregular' sugiere que hay una clara distinción.

Por lo tanto, el que se encuentra en el lado de los ‘irregulares' tiene que dar por sentado que los ‘regulares' están en la otra parte. Sé personalmente, debido a mi propia familia, lo difícil que es esto para los que vienen de una familia "patchwork". En estas situaciones las enseñanzas de la Iglesia pueden hacer daño, pueden dar la sensación de estar excluidos.

El papa Francisco ha puesto su exhortación bajo el lema: "Se trata de integrar a todos" (AL 297), porque se trata de una comprensión fundamental del Evangelio: ¡Todos necesitamos misericordia! "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra" (Juan 8:7). Todos nosotros, independientemente del matrimonio y la situación familiar en la que nos encontramos, estamos en camino. Incluso un matrimonio en el que todo ‘va bien' está en camino. Debe crecer, aprender, superar nuevas etapas. Conoce el pecado y el fracaso, necesita reconciliación y nuevos comienzos, y esto hasta edad avanzada. (AL 297).

El papa Francisco ha conseguido hablar de todas las situaciones sin catalogar, sin categorizar, con esa mirada fundamental de benevolencia que tiene algo que ver con el corazón de Dios, con los ojos de Jesús, que no excluyen a nadie (AL 297), que acogen a todos y a todos conceden la ‘alegría del Evangelio'. Por eso la lectura de Amoris laetitia es tan reconfortante. Nadie debe sentirse condenado, nadie despreciado. En este clima de acogida, la enseñanza de la visión cristiana del matrimonio y de la familia, se convierte en invitación, estímulo, alegría del amor en la que podemos creer y que no excluye, verdadera y sinceramente, a nadie. Por eso, para mí Amoris laetitia es sobre todo, y en primer lugar, un ‘acontecimiento lingüístico', como lo fue Evangelii gaudium. Algo ha cambiado en la enseñanza eclesial. Este cambio de lenguaje se percibía ya durante el camino sinodal. Entre las dos sesiones sinodales de octubre de 2014 y octubre de 2015 se puede ver claramente cómo el tono se haya enriquecido en estima, cómo se hayan aceptado sencillamente las diversas situaciones de la vida, sin juzgarlas ni condenarlas inmediatamente. En Amoris laetitia ha pasado a ser el tono lingüístico constante. Detrás de esto no hay, por supuesto, solo una opción lingüística, sino un profundo respeto ante cada persona que nunca es, en primer lugar, un ‘caso problemático', una ‘categoría', sino un ser humano inconfundible, con su historia y su camino con y hacia Dios. En Evangelii gaudium el papa Francisco decía que deberíamos quitarnos los zapatos ante la tierra sagrada del otro (EG 36). Esta actitud fundamental atraviesa toda la exhortación. Y es también la razón más profunda para las otras dos palabras clave: discernir y acompañar. Estas palabras no se aplican únicamente a las ‘situaciones llamadas irregulares' (Francisco hace hincapié en este ¡‘las llamadas'!), sino que valen para todas las personas, para cada matrimonio, para cada familia. Todas, de hecho, están en camino y todas necesitan ‘discernimiento' y ‘acompañamiento'.

Mi gran alegría ante este documento reside en el hecho de que, coherentemente, supera la artificiosa, externa y neta división entre ‘regular' e ‘irregular' y pone a todos bajo la instancia común del Evangelio, siguiendo las palabras de San Pablo: ‘Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos misericordia'. (Rom 11,32).

Obviamente, este principio continuo de ‘inclusión', preocupa a algunos. ¿No se habla aquí a favor del relativismo? ¿No se convierte en permisivismo la tan evocada misericordia? ¿Se ha acabado la claridad de los límites que no se deben superar, de las situaciones que objetivamente se definen como irregulares, pecaminosas? Esta exhortación ¿no favorece una cierta laxitud, un ‘anythinggoes'? ¿La misericordia propia de Jesús no es, a menudo en cambio, una misericordia severa, exigente?

Para aclarar esto el papa Francisco no deja duda alguna sobre sus intenciones y nuestra tarea:

"Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio con el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, o por sentimientos de inferioridad frente al descalabro moral y humano. Estaríamos privando al mundo de los valores que podemos y debemos aportar. Es verdad que no tiene sentido quedarnos en una denuncia retórica de los males actuales, como si con eso pudiéramos cambiar algo. Tampoco sirve pretender imponer normas por la fuerza de la autoridad. Nos cabe un esfuerzo más responsable y generoso, que consiste en presentar las razones y las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia, de manera que las personas estén mejor dispuestas a responder a la gracia que Dios les ofrece" (AL 35).

El papa Francisco está convencido de que la visión cristiana del matrimonio y de la familia tiene, también hoy, una fuerza de atracción inmutable. Pero exige ‘una saludable reacción autocrítica': ‘Tenemos que ser humildes y realistas, para reconocer que a veces nuestro modo de presentar las convicciones cristianas, y la forma de tratar a las personas, han ayudado a provocar lo que hoy lamentamos' (AL 36). “Hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificiosamente construido, lejano de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales. Esta idealización excesiva, sobre todo cuando no hemos despertado la confianza en la gracia, no ha hecho que el matrimonio sea más deseable y atractivo, sino todo lo contrario" (AL 36).

Permítanme relatarles una experiencia del Sínodo de octubre pasado: Que yo sepa, dos de los trece circuli minores comenzaron su trabajo haciendo que cada participante contase su propia situación familiar. Pronto se descubrió que casi todos los obispos o los otros participantes del circulus minor enfrentaban, en sus familias, los temas, las preocupaciones, las ‘irregularidades' de las cuales, nosotros en el Sínodo habíamos hablado de forma algo abstracta. El papa Francisco nos invita a hablar de nuestras familias ‘tal cual son'. Y ahora, lo magnífico del camino sinodal y de su proseguimiento con el papa Francisco: Este sobrio realismo sobre las familias ‘tal cual son' ¡no nos aleja para nada del ideal! Por el contrario: el Papa Francisco consigue con el trabajo de ambos Sínodos situar a las familias en una perspectiva positiva, profundamente rica de esperanzas. Pero esta perspectiva alentadora sobre las familias exige esa ‘conversión pastoral' de la que hablaba Evangelii gaudium de una manera tan emocionante. El siguiente párrafo de Amoris laetitia recalca las líneas directrices de esa ‘conversión pastoral':

"Durante mucho tiempo creímos que con sólo insistir en cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia, ya sosteníamos suficientemente a las familias, consolidábamos el vínculo de los esposos y llenábamos de sentido sus vidas compartidas. Tenemos dificultad para presentar al matrimonio más como un camino dinámico de desarrollo y realización que como un peso a soportar toda la vida. También nos cuesta dejar espacio a la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus límites y pueden desarrollar su propio discernimiento ante situaciones donde se rompen todos los esquemas. Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas" (AL 37).

El papa Francisco habla de una profunda confianza en los corazones y en la nostalgia de los seres humanos. Se percibe aquí la gran tradición educacional de la Compañía de Jesús a la responsabilidad personal. Habla de dos peligros contrarios: El "laissez-faire" y la obsesión de querer controlar y dominar todo Por un lado es cierto que "la familia no puede renunciar a ser lugar de sostén, de acompañamiento, de guía... Siempre hace falta una vigilancia. El abandono nunca es sano". (AL 260).

Pero la vigilancia puede volverse también exagerada: "Pero la obsesión no es educativa, y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que podría llegar a pasar un hijo (...). Si un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio. De ese modo no lo educará, no lo fortalecerá, no lo preparará para enfrentar los desafíos. Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía" (AL 261). Encuentro muy iluminante poner en conexión este pensamiento sobre la educación con aquellos relacionados con la praxis pastoral de la Iglesia. De hecho, en este sentido el papa Francisco habla muy seguido de la confianza en la conciencia de los fieles: "Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas" (AL 37). La gran cuestión obviamente es ésta: ¿cómo se forma la conciencia?, ¿cómo llegar a aquello que es el concepto clave de todo este gran documento, la clave para comprender correctamente la intención del papa Francisco: "el discernimiento personal", sobre todo en situaciones difíciles, complejas? El discernimiento es un concepto central de los ejercicios ignacianos. Estos de hecho deben ayudar a discernir la voluntad de Dios en las situaciones concretas de la vida. Es el discernimiento el que hace de la persona una personalidad madura, y el camino cristiano quiere ser de ayuda al logro de esta madurez personal: "no para formar autómatas condicionados del externo, telecomandados, sino personas maduras en la amistad con Cristo. Solo allí donde ha madurado este "discernimiento" personal es también posible alcanzar un "discernimiento pastoral", el cual es importante sobre todo ante "situaciones que no responden plenamente a lo que el Señor nos propone" (AL 6). De este "discernimiento pastoral" habla el octavo capítulo, un capítulo probablemente de gran interés para la opinión pública eclesial, pero también para los medios.


Debo todavía recordar que el papa Francisco ha definido como central los capítulos 4 y 5 ("los dos capítulos centrales"), no solamente en sentido geográfico, sino por su contenido: "no podremos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar" (AL 89). Estos dos capítulos centrales de Amoris laetitia serán probablemente saltados por muchos para arribar inmediatamente a las "papas calientes", a los puntos críticos. De experto pedagogo el papa Francisco sabe bien que nada atrae y motiva tan fuertemente como la experiencia positiva del amor. "Hablar del amor" (AL 89), esto procura claramente una gran alegría al papa Francisco, y él habla del amor con gran vivacidad, comprensibilidad, empatía. El cuarto capítulo es un amplio comentario al Himno de la caridad del 13 capítulo de la 1 carta a los Corintios. Recomiendo a todos la meditación de estas páginas. Ellas nos animan a creer en el amor (cfr. 1 Juan 4,16) y a tener confianza en su fuerza. Es aquí que "crecer", otra palabra clave del Amoris laetitia, tiene su sede principal: en ningún otro lugar se manifiesta tan claramente como en el amor, que se trata de un proceso dinámico en el cual el amor puede crecer, pero también puede enfriarse. Puedo solamente invitar a leer y gustar este delicioso capítulo. Es importante notar un aspecto: el papa Francisco habla aquí con una claridad rara, del rol que también las pasiones, las emociones, el eros, la sexualidad tienen en la vida matrimonial y familiar. No es casual que el papa Francisco cite aquí de modo particular a Santo Tomás de Aquino que atribuye a las pasiones un rol muy importante, mientras que la moral moderna a menudo puritana, las ha desacreditado o descuidado.

Es aquí que el título de la Exhortación del Papa encuentra su plena expresión: ¡Amoris laetitia! Aquí se entiende cómo es posible llegar "a descubrir el valor y la riqueza del matrimonio" (AL 205). Pero aquí se hace también dolorosamente visible cuánto mal hacen las heridas de amor. Cómo son de lacerantes las experiencias de fracaso de las relaciones. Por esto no me maravilla que sea sobre todo el octavo capítulo el que llama la atención y el interés. De hecho la cuestión de cómo la Iglesia trate estas heridas, de cómo trate los fracasos del amor se ha vuelto para muchos una cuestión-test para entender si la Iglesia es verdaderamente el lugar en el cual se puede experimentar la misericordia de Dios.

Este capítulo debe mucho al intenso trabajo de los dos Sínodos, a las amplias discusiones en la opinión pública y eclesial. Aquí se manifiesta la fecundidad del modo de proceder del papa Francisco. Él deseaba expresamente una discusión abierta sobre el acompañamiento pastoral de situaciones complejas y ha podido ampliamente fundarse sobre los textos que los dos Sínodos le han presentado para mostrar cómo se puede "acompañar, discernir e integrar la fragilidad" (AL 291).

El papa Francisco hace explícitamente suyas las declaraciones que ambos Sínodos le han presentado: "los Padres sinodales alcanzaron un consenso general, que sostengo" (AL 297). En lo que respecta a los divorciados vueltos a casar con rito civil él sostiene: "Acojo las consideraciones de muchos Padres sinodales, quienes quisieron expresar que (...) la lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral (...). Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre" (AL 299).

Pero ¿qué significa esto concretamente? Muchos se ponen con razón esta pregunta. Las respuestas decisivas se encuentran en Amoris laetitia 300. Estas ofrecen ciertamente todavía materia para ulteriores discusiones. Pero estas son también una importante aclaración y una indicación para el camino a seguir: "Si se tiene en cuenta la innumerable variedad de situaciones concretas (...) puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos". Muchos esperaban tal norma. Quedarán desilusionados. ¿Qué es posible? El Papa lo dice con toda claridad: "Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares". Y de cómo puede y debe ser este discernimiento personal y pastoral, es el tema de toda la sección de Amoris laetitia 300-312. Ya en el Sínodo de 2015, en el apéndice a los enunciados del circulus germanicus fue propuesto un "Itinerarium" del discernimiento, del examen de conciencia que el papa Francisco hizo suyo.

"Se trata de un itinerario de acompañamiento y de discernimiento que orienta a estos fieles a la toma de conciencia de su situación ante Dios". Pero el papa Francisco recuerda también que "este discernimiento no podrá jamás prescindir de las exigencias de verdad y de caridad del Evangelio propuesto por la Iglesia" (AL 300).

El papa Francisco menciona dos posiciones erróneas. Una es la del rigorismo: "un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones "irregulares", como si fueran piedras que se lanzan sobre la vida de las personas. Es el caso de los corazones cerrados, que a menudo se esconden aún detrás de las enseñanzas de la Iglesia" (AL 305). Por otra parte la Iglesia no debe absolutamente "renunciar a proponer el ideal pleno del matrimonio, el proyecto de Dios en toda su grandeza" (AL 307).

Se pone naturalmente la pregunta: ¿qué dice el Papa respecto del acceso a las personas que viven en situaciones "irregulares"? Ya el papa Benedicto había dicho que no existen "simples recetas" (AL 298, NOTA 333). Y el papa Francisco vuelve a recordar la necesidad de discernir bien las situaciones (AL 298). "El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento, y desalentamos caminos de santificación que dan gloria a Dios" (AL 305). El papa Francisco nos recuerda una frase importante que había escrito en Evangelii gaudium 44: "un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades" (AL 305). En el sentido de esta "via caritatis" (AL 306) el Papa afirma, de manera humilde y simple, en una nota (351), que se puede dar también la ayuda de los sacramentos en caso de situaciones "irregulares". Pero a este propósito él no nos ofrece una casuística de recetas, sino que simplemente nos recuerda dos de sus frases famosas: "a los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de tortura, sino el lugar de la misericordia del Señor" (EG 44) y la Eucaristía "no es un premio para los perfectos, sino un generoso remedio y un alimento para los débiles" (EG 44).

¿No es un desafío excesivo para los pastores, para los guías espirituales, para las comunidades, si el "discernimiento de las situaciones" no está regulado de modo más preciso? El papa Francisco conoce esta preocupación: "Comprendo a quienes prefieren una pastoral más rígida que no dé lugar a confusión alguna" (AL 308). A esta él objeta diciendo: "Ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto y de significación real, y esa es la peor manera de licuar el Evangelio" (AL 311).

El papa Francisco confía en la "alegría del amor". El amor debe encontrar el camino. Es la brújula que nos indica el camino. Es la meta y el camino mismo. Porque Dios es amor y porque el amor es de Dios. Nada es tan exigente como el amor. El amor no se puede comprar. Por esto nadie debe temer que el papa Francisco nos invite, con Amoris laetitia, a un camino demasiado fácil. "El camino no es fácil pero es pleno de alegría".


Conclusiones:


  • Francisco retoma el espíritu del Concilio Vaticano II, es decir seguir la Ley de Jesucristo, que no es otra que la “Ley del Amor”, dejando atrás la Ley de Moisés. Aquí quiero recordar a otro insigne jesuita, Rafael Cervantes (qepd), que en sus ejercicios espirituales, siempre planteaba esta distinción entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
  • La Exhortación Apostólica `Amoris laetitia´ fruto del Sínodo de la Familia, celebrado durante dos años, no es como señalan los modernos fariseos “una exhortación que no cambia nada”. Tanto cambia la situación que pareciera que el sucesor de Pedro en vez de las evangélicas palabras “Vete, y en adelante no peques más”, ahora dijera a la adúltera, “Ven y sígueme”, tal como Jesús decía a sus discípulos.
  • Tampoco es como frívolamente y malintencionadamente señalan algunos “que los divorciados vueltos a casar” o más despectivamente “que los adúlteros”, puedan recibir la comunión así nomás. El documento señala que cada situación irregular deberá discernirse individualmente considerando los atenuantes y los agravantes del caso, situación que será sancionada por el obispo del lugar o probablemente por algún sacerdote designado exprofeso por el obispo.
  • De este largo Sínodo y de esta Exhortación Apostólica, se seguirá una nueva pastoral familiar adecuada a nuestros tiempos, incluyente para todas las situaciones irregulares que vivimos actualmente y sobre toda plena de misericordia.
No obstante observamos que los lapidadores de ahora -escribas y fariseos observantes de la Ley Mosaica y del `castigo divino´-, no se han retirado, ni tirado las piedras y exacerbando a Pueblo de Dios, las empiezan a lanzar en forma dosificada contra el sucesor de Pedro, acusándolo de falso Papa y de sacrílego.



Jorge Pérez Uribe


miércoles, 13 de abril de 2016

`LA ALEGRÍA DEL AMOR', UN CAMINO NUEVO Y VIEJO A LA VEZ




Sorprendente y a la vez tradicional, la Exhortación Amoris Laetitia confirma la doctrina y abre nuevas avenidas a la reflexión y a la pastoral de la familia.

Antonio Maza Pereda, 10 de abril de 2016


Acabo de iniciar la lectura de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia (la Alegría del Amor), un documento excepcional, que sin apartarse de la doctrina de siempre, abre caminos nuevos para entender y aprovechar el inmenso tesoro que recibimos desde el principio, cuando Dios nos creó hombre y mujer y nos dio el encargo de vivir en familia.

Creo que no faltarán quienes queden enojados con el Papa. Otra vez. Porque el Santo Padre no cumplió sus expectativas. Ni condenaciones fulminantes ni aperturas espectaculares. Nada de aprobar el aborto, pero no es su tema central. No aprueba el control natal artificial, pero tampoco es el tema de fondo. Y así con otros temas “espinosos”. No faltará quienes hablen de que el Papa ha caído en el relativismo, al pedir discernimiento y adaptación a las culturas y cuando dice que hay verdades que aún no conocemos plenamente. O los que piensen que hizo oídos sordos ante lo que, según algunos medios, eran los reclamos de la sociedad. Y eso los enojará.

El Papa pide que leamos despacito este documento, que lo tomemos por partes y lo entendamos poco a poco. Eso intento hacer aquí. No pretendo hacer un resumen. Este artículo es como un cuadro impresionista, que toma algunos rasgos sobresalientes, pero sin hacer más que iniciar el entendimiento de unos cuantos párrafos del documento.

Abriendo el documento, el Santo Padre hace énfasis en la felicidad. Desde el título mismo. Ve al matrimonio, y su ideal católico y cristiano como un regalo para la humanidad. Entendiendo, por otro lado, que es un ideal y que ninguna familia es perfecta, ni un estándar único de este modelo.


Una guía que me ha ayudado a empezar a entender a Francisco en este, como en otros temas, es fijarme en sus prioridades. Ahí están las diferencias. No cambia la enseñanza de la Iglesia, pero la expresa con diferente énfasis, en donde se puede ver a qué le da más importancia. Algunos ejemplos al vuelo: habla de que “no tiene sentido quedarnos en una denuncia retórica de los males actuales, como si esto pudiera cambiar algo” y nos pide “presentar las razones y motivaciones para optar por el matrimonio y la familia” Como, por ejemplo, cuando denunciamos el incremento en el número de divorcios y poco hacemos por ayudar a que las parejas sean felices. O cuando dejamos en segundo lugar “el llamado a crecer en el amor y en el ideal de la ayuda mutua” y permitimos que ese llamado sea “… opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreación”

En otro párrafo el Papa dice: “Durante mucho tiempo creímos que con sólo insistir en cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia, ya sosteníamos suficientemente a las familias” y en cambio “ tenemos dificultad para presentar al matrimonio más como un camino dinámico de desarrollo y realización que como un peso a soportar toda la vida”. No niega la realidad de esos criterios, pero señala que hay otros que deberían ocupar una prioridad mayor.

Aún hay que dar muchos pasos en esa dirección. Tengo la edad suficiente para recordar cómo se hablaba de “la cruz del matrimonio”, de la abnegación y el “aguantar” para santificarse y no recuerdo a nadie que me dijera que siendo feliz perfeccionaría nuestra relación de matrimonio y de familia.

Personalmente aprecio mucho los esfuerzos que se hacen por defender la familia. Pero creo que no hay mejor modo de defender a la familia que ser familias felices. Sin ponernos de ejemplo, sin predicar. Porque la felicidad se nota. Y aunque sea silenciosa, habla con fuerza y convence. Mucho mejor que doctas disertaciones y almibaradas poesías. Y esa es una tarea en la que nadie nos puede substituir. Ni obispos, ni teólogos, expertos y asesores. Sí, nos pueden ayudar, pero no substituir. La tarea, el deber de ser felices es solo nuestro, en el matrimonio primero, en nuestra familia y en la familia extendida.

Hasta ahí voy. Espero que, aunque sea en mínima parte, esté empezando a captar el mensaje. Que significa un cambio importante, en un aspecto que tal vez no se esperaba. Y me gusta.


Nota: Quién deseé consultar o leer la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, lo puede efectuar en la siguiente liga (descargable):
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html

jueves, 29 de octubre de 2015

LAS MUJERES, LA PATRIA Y EL FASCISMO TECNOCRÁTICO





Jorge E. Traslosheros*

Paraguay existe porque sus mujeres así lo decidieron. Si fuera por sus vecinos hace mucho que esa patria hubiera desaparecido. No estamos ante una bella alegoría, sino ante una realidad tangible que tuvo su momento decisivo después de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) contra Brasil, Argentina y Uruguay.

Al terminar el conflicto, los paraguayos habían perdido parte de su territorio y estaban al borde del colapso demográfico. De una población estimada en 500 mil habitantes, al final quedaba la mitad, de la cual sólo 80 mil eran varones. No pocos de ellos, empujados por el hambre, se engancharon en las plantaciones de mate como peones acasillados. Los políticos siguieron jugando a la guerra entre asonadas y golpes militares.

Paraguay no tenía futuro; pero sucedió un milagro. Las mujeres, como inteligencia colectiva, decidieron que ellas le darían un mañana a lo que llamaron su patria. Se transformaron en pequeñas empresarias, reactivaron los mercados locales y, a la par, reconstituyeron la familia y el altar como núcleo de aquella sociedad. Tuvieron muchos hijos, formaron familias y restablecieron la fe religiosa que les congregaba en la esperanza así en los hogares, como en las parroquias y la calle. La patria dejó de tener un significado partidista, político, para llenarse de sentido cotidiano compartido con quienes se ama, en cada hijo, en cada prójimo.

No se trata de una linda anécdota, sino de un desmentido categórico a la cultura narcisista que hoy domina las élites políticas, judiciales e intelectuales de Occidente, incluidas no pocas latinoamericanas. Éstas consideran que la familia y la religión estorban al progreso y la autodeterminación del individuo, lo que hace necesaria la intervención del Estado para salir al paso de tan nocivas influencias. La familia debe ser redefinida, la educación de los hijos controlada por el Estado y las religiones arrinconadas en la vida privada hasta desaparecer. Si las paraguayas hubieran pensado así, el Paraguay no existiría.

Esto que afirmo no es una novedad. Grandes pensadores durante el siglo XX lo vieron con claridad, sonadamente en la escuela de Frankfürt y lo mejor de los teólogos católicos. Según Horkheimer, las democracias occidentales han formado nuevos totalitarismos bajo formas sofisticadas de control ideológico, ejercidas a través de la opinión pública. Fromm lo calificó de fascismo tecnocrático y de Lubac lo denunció en su obra El drama del humanismo ateo.

Para consolidar esta dominación, el Estado necesita controlar o destruir tres instituciones que sustentan la vida de la sociedad: la educación autónoma, la familia y las iglesias. Así, una sociedad civil débil, pulverizada en individuos “autodeterminados”, desvinculados orgánicamente de sus lazos matrimoniales, familiares y comunitarios son presa fácil de la “opinión pública”, cera blanda en manos de lo que Chesterton llamó el gran mercado y el gran Estado, bajo dinámicas formalmente democráticas.

Rubén Cortés, director de nuestro diario, lo señaló con agudeza en su profundo testimonio sobre su Cuba natal. El totalitarismo atacó frontalmente a la familia como medio idóneo para controlar a la sociedad. Rubén debe saber que a los cubanos también les espera un milagro.

Hoy, cuando los ministros de la SCJN se aplican en redefinir el matrimonio y con éste la familia, cuando nuestros legisladores buscan desvincular a los hijos de la tutela paterna en asuntos tan delicados como la sexualidad (entre otras cosas), no están actuando como demócratas, ni liberales, ni progresistas, sino como arquitectos del fascismo tecnocrático, incluso sin darse cuenta.




* Doctor en Historia del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM



jorge.traslosheros@cisav.org
Twitter: @jtraslos