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sábado, 23 de diciembre de 2017

CREER PARA HACER UNA VERDADERA NAVIDAD





<<¿Qué llevaremos de regalo este año al Niño que nace? Sería raro que hiciéramos regalos a todos, excepto al festejado.>>


El pasaje del Evangelio del IV domingo de Adviento comienza con las familiares palabras: «Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret». Es el relato de la Anunciación. Como de costumbre, sin embargo, nosotros debemos concentrarnos en un punto, y este punto son las palabras de María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Con estas palabras María hizo su acto de fe. Acogió a Dios en su vida, se confió a Dios. Con aquella respuesta suya al ángel es como si María hubiera dicho: «Heme aquí, soy como una tablilla encerada: que Dios escriba en mí todo lo que quiera». En la antigüedad se escribía en tablillas enceradas; nosotros ahora diríamos: «Soy un papel en blanco: que Dios escriba en mí todo lo que desee».


Se podría pensar que la de María fue una fe fácil. Convertirse en la madre del Mesías: ¿no era éste el sueño de toda muchacha hebrea? Pero nos equivocamos de medio a medio. Aquél fue el acto de fe más difícil de la historia. ¿A quién puede explicar María lo que ha ocurrido en ella? ¿Quién le creerá cuando diga que el niño que lleva en su seno es «obra del Espíritu Santo»? Esto no había sucedido jamás antes de ella, ni sucederá nunca después de ella. María conocía bien lo que estaba escrito en la ley mosaica: una joven que el día de las nupcias no fuera hallada en estado de virginidad, debía ser llevada inmediatamente ante la puerta de la casa paterna y lapidada (Cf. Dt 22,20ss). ¡María sí que conoció «el riesgo de la fe»!

La fe de María no consistió en el hecho de que dio su asentimiento a un cierto número de verdades, sino en el hecho de que se fió de Dios; pronuncio su fiat a ojos cerrados, creyendo que «nada es imposible para Dios».

En verdad María nunca dijo fiat porque no hablaba latín, ni siquiera griego. Lo que con toda probabilidad salió de sus labios es una palabra que todos conocemos y repetimos frecuentemente. Dijo «¡Amén!». Esta era la palabra con la que un hebreo expresaba su asentimiento a Dios, la plena adhesión a su plan.


María no dio su consentimiento con triste resignación, como quien dice para sí: «Si es que no se puede evitar, pues bien, que se haga la voluntad de Dios». El verbo puesto en boca de la Virgen por el evangelista (genoito) está en el optativo, un modo que, en griego, se utiliza para expresar gozo, deseo, impaciencia de que una determinada cosa ocurra. El amen de María fue como el «sí» total y gozoso que la esposa dice al esposo el día de la boda. Que haya sido el momento más feliz de la vida de María lo deducimos también del hecho de que, pensando en aquel momento, ella entona poco después el Magnificat, que es todo un canto de exultación y de alegría. La fe hace felices, ¡creer es bello! Es el momento en el cual la criatura realiza el objetivo para el que ha sido creada libre e inteligente.


La fe es el secreto para hacer una verdadera Navidad; expliquemos en qué sentido. San Agustín dijo que «María concibió por fe y dio a luz por fe»; más aún, que «concibió a Cristo antes en el corazón que en el cuerpo». Nosotros no podemos imitar a María en concebir y dar a luz físicamente a Jesús; podemos y debemos, en cambio, imitarla en concebirle y darle a luz espiritualmente, mediante la fe. Creer es «concebir», es dar carne a la palabra. Lo asegura Jesús mismo diciendo que quien acoge su palabra se convierte para él en «hermano, hermana y madre» (Cf. Marcos 3,33).


Vemos por lo tanto cómo se hace para concebir y dar a luz a Cristo. Concibe a Cristo la persona que toma la decisión de cambiar de conducta, de dar un vuelco a su vida. Da a luz a Jesús la persona que, después de haber adoptado esa resolución, la traduce en acto con alguna modificación concreta y visible en su vida y en sus costumbres. Por ejemplo, si blasfemaba, ya no lo hace; si tenía una relación ilícita, la corta; se cultivaba un rencor, hace la paz; si no se acercaba nunca a los sacramentos, vuelve a ellos; si era impaciente en casa, busca mostrarse más comprensiva, y así sucesivamente.


¿Qué llevaremos de regalo este año al Niño que nace? Sería raro que hiciéramos regalos a todos, excepto al festejado. Una oración de la liturgia ortodoxa nos sugiere una idea maravillosa: «¿Qué te podemos ofrecer, oh Cristo, a cambio de que te hayas hecho hombre por nosotros? Toda criatura te da testimonio de su gratitud: los ángeles su canto, los cielos la estrella, los Magos los regalos, los pastores la adoración, la tierra una gruta, el desierto un pesebre. Pero nosotros, ¡nosotros te ofrecemos una Madre Virgen!». ¡Nosotros –esto es, la humanidad entera– te ofrecemos a María!



Raniero Cantalamessa, ofcap 20 diciembre 2017


https://www.religionenlibertad.com/creer-para-hacer-una-verdadera-navidad-60375.htm

lunes, 18 de diciembre de 2017

¡ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR!




<<Al no poder, por lo tanto, separar placer y dolor, se trata de elegir: o un placer pasajero que lleva a un dolor duradero, o un dolor pasajero que lleva a un placer duradero. Esto no vale sólo para el placer espiritual, sino para toda alegría humana honesta.>>

Jn 1,6-8; 19-28 

El tercer domingo de Adviento se llama domingo «de la alegría» y marca el paso de la primera parte, prevalecientemente austera y penitencial, del Adviento a la segunda parte dominada por la espera de la salvación cercana. El título le viene de las palabras «Estad siempre alegres» (gaudete) que se escuchan al inicio de la Misa: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca» (Filipenses, 4,4-5). Pero el tema de la alegría invade también el resto de la liturgia de la Palabra. En la primera lectura oímos el grito del profeta: «Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios». El Salmo responsorial es el Magnificat de María, intercalado del estribillo: «Me alegro con mi Dios». La segunda lectura, finalmente, comienza con las palabras de Pablo: «Hermanos: estad siempre alegres».

Ser felices es tal vez el deseo humano más universal. Todos quieren ser felices. El poeta alemán Schiller cantó este anhelo universal al gozo en una poesía que después Beethoven inmortalizó, haciendo el famoso Himno a la Alegría que concluye la Novena Sinfonía. También el Evangelio es, a su modo, un largo himno a la alegría. El nombre mismo «evangelio» significa, como sabemos, feliz noticia, anuncio de alegría. Pero el discurso de la Biblia sobre la alegría es un discurso realista, no idealista ni veleidoso. Con la comparación de la mujer que da a luz (Juan 16,20-22), Jesús nos ha dicho muchas cosas. El embarazo no es en general un período fácil para la mujer. Es más bien un tiempo de molestias, de limitaciones de todo tipo: no se puede hacer, comer ni llevar puesto lo que se desea, ni ir adonde se quiera. Sin embargo, cuando se trata de un embarazo deseado, vivido en un clima sereno, no es un tiempo de tristeza, sino de alegría. El porqué es sencillo: se mira adelante, se pregusta el momento en que se podrá tener en brazos a la propia criatura. He oído a varias madres decir que ninguna otra experiencia humana se puede comparar a la felicidad que se experimenta al convertirse en madre. 

Todo esto nos dice algo muy preciso: las alegrías verdaderas y duraderas maduran siempre desde el sacrificio. ¡No hay rosa sin espinas! En el mundo, placer y dolor (lo hemos observado ya en una ocasión) se siguen el uno al otro con la misma regularidad con la que al elevarse una ola que impulsa al nadador hacia la playa le sigue un hundimiento y un vacío que le succiona hacia atrás. El hombre busca desesperadamente separar a estos dos «hermanos siameses», de aislar el placer del dolor. Pero no se consigue, porque es el propio placer desordenado el que se transforma en amargura. O de improviso y trágicamente, como nos dicen las crónicas diarias, o un poco a la vez, a causa de su incapacidad de durar y del tedio que genera. Basta pensar, por poner un ejemplo más evidente, qué queda de la excitación de la droga un minuto después de que haya cesado su efecto, o a dónde lleva, también desde el punto de vista de la salud, el abuso desenfrenado del sexo. El poeta pagano Lucrecio tiene dos poderosos versos al respecto: «Un no sé qué de amargo surge de lo íntimo de cada placer nuestro y nos angustia incluso en medio de nuestras delicias».

Al no poder, por lo tanto, separar placer y dolor, se trata de elegir: o un placer pasajero que lleva a un dolor duradero, o un dolor pasajero que lleva a un placer duradero. Esto no vale sólo para el placer espiritual, sino para toda alegría humana honesta: la de un nacimiento, una familia unida, una fiesta, el trabajo llevado felizmente a término, el gozo de un amor bendecido, la amistad, una buena cosecha para el agricultor, la creación artística para el artista, una victoria para el atleta. 

Alguno podría objetar: ¿pero entonces para el creyente la alegría, en esta vida, será siempre y sólo objeto de espera, sólo un gozo «de lo que está por venir»? No; existe una alegría secreta y profunda que consiste precisamente en la espera. Es más, es tal vez ésta, en el mundo, la forma más pura de la alegría; la alegría que se tiene en esperar. El poeta Leopardi lo dijo maravillosamente en la poesía Il sabato del villaggio. La alegría más intensa no es la del domingo, sino la del sábado; no es la de la fiesta, sino la de su espera. La diferencia es que la fiesta que el creyente espera no durará sólo algunas horas, para después ceder de nuevo el puesto a «tristeza y tedio», sino que durará para siempre.

Raniero Cantalamessa, ofcap 16 diciembre 2017

sábado, 3 de diciembre de 2016

“ASÍ CONVENCIÓ WOJTYLA A FIDEL PARA FESTEJAR LA NAVIDAD”, NAVARRO-VALLS



Andrea Tornielli 


«Fidel Castro me tuvo hablando con él por 6 horas. Tenía mucha curiosidad sobre Juan Pablo II, e incluso celoso de su interioridad se comprendía que quería ir más a fondo… Le dije que era un hombre afortunado, porque el Papa rezaba todos los días por él. Por una vez se quedó en silencio». Joaquín Navarro-Valls, el portavoz de Juan Pablo II en ocasión de la histórica visita de Wojtyla a Cuba en 1998 tuvo un papel que fue mucho más allá del papel oficial de director de la Sala de Prensa vaticana. Y lo cuenta en esta entrevista que concedió a «La Stampa».


¿Cómo se llegó a la visita del Papa que había contribuido en la caída del Muro de Berlín a uno de los últimos baluartes del comunismo?

Durante una decena de años Juan Pablo II había enviado a sus delegados a Cuba. También fue el “ministro del Exterior” vaticano, Jean Luis Tauran. El Papa tenía el deseo de visitar la isla, pero la invitación no llegaba. Finalmente en noviembre de 1996 Castro vino a Roma para una reunión de la FAO y fue recibido en el Vaticano. Ahí invitó formalmente al Pontífice.


¿Cómo se preparó el viaje?

Durante todo 1997 se trabajó en la organización. Tres meses antes de que se diera, en octubre de ese año, llegué a La Habana y me encontré con Fidel. Fue un encuentro largo, que duró seis horas y concluyó casi a las tres de la mañana. Castro tenía mucha curiosidad, quería saber todo sobre Juan Pablo II, qué familia había tenido, cómo había vivido. Quería saber más sobre el hombre Wojtyla y dejaba ver su admiración por él. Se percibía que quería ir más a fondo. Le dije: “Señor presidente, le envidio”. “¿Por qué?” “Porque el Papa reza por usted todos los días, presa para que un hombre de su formación pueda volver a encontrar la vía el Señor”. El presidente cubano por una vez se quedó en silencio.


¿Qué le pidió usted a Castro por cuenta de la Santa Sede?


Le expliqué que, como ya había sido fijada la fecha de la visita, el 21 de enero de 1998, era interesante que fuera un gran éxito. “Cuba debe sorprender al mundo”, le dije. Fidel se declaró de acuerdo. Entonces yo añadí algo sobre las sorpresas que el Papa se esperaba. Le pedí a Castro que la Navidad, a la vuelta de la esquina, se celebrara en Cuba como una fiesta oficial por primera vez desde el inicio de la revolución.


¿Cómo reaccionó el Líder Máximo?

Dijo que habría sido muy difícil, la Navidad caía en plena cosecha de la caña de azúcar. Respondí: “Pero el Santo Padre querría poderle agradecer públicamente este gesto desde su llegada al aeropuerto de La Habana”. Entonces, después de una larga discusión, Castro acabó diciendo que sí. Aunque añadió: “Pero podría ser solo por este año”. Le limité a decir: “Muy bien, el Papa le estará muy agradecido. Y en cuanto al año próximo, ya se verá”. Como se sabe la fiesta de Navidad siguió siendo desde entonces fiesta civil.


¿Qué pensaba Papa Wojtyla sobre Castro?

Durante el vuelo hacia La Habana, un periodista le preguntó al Papa qué le habría aconsejado al presidente de Estados Unidos sobre la posición que debía mantener con Cuba: “To change!”. Su consejo era cambiar. Después le preguntaron qué se esperaba del presidente de Cuba. Juan Pablo II respondió: “Espero que me explique su verdad, como hombre, como dirigente y como comandante”. Yo no estaba en el avión, ya estaba en La Habana. Recibí el texto de aquella respuesta y se la enseñé a Castro mientras esperábamos que aterrizara el Papa. Así, ya había un orden del día escrito para su encuentro. El encuentro cara a cara duró mucho y al salir ambos estaban serenos y sonrientes. Recuerdo la misa en la Plaza de la Revolución con los hermanos Castro en primera fila y la multitud que acompañaba la homilía con el grito “¡Libertad, libertad!”. Y recuerdo las palabras con las que Fidel se despidió de Juan Pablo II en el aeropuerto antes de volver a Roma: “Le agradezco por todas las palabras que dijo, hasta por las que habrían podido no gustarme”. Tenía esta elegancia humana, mientras Wojtyla sonreía: con esa visita inauguró un tiempo de lentas pero reales aperturas.



http://www.lastampa.it/2016/11/27/vaticaninsider/es/reportajes-y-entrevistas/navarrovalls-as-convenci-wojtyla-a-fidel-para-festejar-la-navidad-Dzo8nqjMCaX8OKXV1VCHFN/pagina.html

martes, 22 de diciembre de 2015

LLEGA LA NAVIDAD





<<Viene Jesús cargado de misericordia en este Año jubilar. Viene para aliviar nuestros cansancios, para estimular nuestro deseo de evangelizar a todos, para repartir el perdón de Dios a raudales a todo el que se acerque arrepentido.>> 



Se acercan los días santos de la Navidad. Días de gozo y salvación, porque la Madre de Dios nos da a luz al Hijo eterno de Dios hecho hombre en sus entrañas virginales, permaneciendo virgen para siempre. El Hijo es Dios y la madre es virgen, dos aspectos de la misma realidad, que hacen resplandecer el misterio en la noche de la historia humana. La Iglesia nos invita en estos días santos a vivir con María santísima estos acontecimientos 

El nacimiento de una nueva criatura es siempre motivo de gozo. El Hijo de Dios ha querido entrar en la historia humana, no por el camino solemne de una victoria triunfal. Podría haberlo hecho, puesto que es el Rey del universo. Pero no. Él ha venido por el camino de la humildad, que incluye pobreza, marginación y desprecio, anonimato, ocultamiento, etc. Y por este camino quiere ser encontrado. Hacerse como niño, hacerse pequeño, buscar el último puesto, pasar desapercibido… son las primeras actitudes que nos enseña la Navidad. Para acoger a Jesús, Él busca corazones humildes, sencillos y limpios, como el corazón de su madre María y del que hace las veces de padre, José. 

El misterio de la Encarnación del Hijo que se hace hombre lleva consigo la solidaridad que brota de este misterio. “El Hijo de Dios por su encarnación se ha unido de alguna manera con cada hombre” (GS 22), nos recuerda el Vaticano II. El misterio de la Encarnación se prolonga en cada hombre, ahí está Jesús. Y sobre todo se prolonga en los pobres y necesitados de nuestro mundo. Con ellos ha querido identificarse Jesús para reclamar de nosotros la compasión y la misericordia. 

El anuncio de este acontecimiento produce alegría. Es la alegría de la Navidad. Pero no se trata del bullicio que se forma para provocar el consumo, no. Se trata de la alegría que brota de dentro, de tener a Dios con nosotros, de estar en paz con Él y con los hermanos. Nadie tiene mayor motivo para la alegría verdadera que el creyente, el que acoge a Jesús con todo el cariño de su corazón. Pero al mismo tiempo, el creyente debe estar alerta para que no le roben la alegría verdadera a cambio de un sucedáneo cualquiera. 

Viene Jesús cargado de misericordia en este Año jubilar. Viene para aliviar nuestros cansancios, para estimular nuestro deseo de evangelizar a todos, para repartir el perdón de Dios a raudales a todo el que se acerque arrepentido. Mirándonos a nosotros mismos muchas veces pensamos que en mi vida ya no puede cambiar nada y que en el mundo poco puede cambiar cuando hay tantos intereses en juego. 

Sin embargo, la venida de Jesús, su venida en este Año de la misericordia es un motivo intenso de esperanza y es un estímulo para la conversión. Yo puedo cambiar, tú puedes cambiar, el mundo puede cambiar. Jesús viene a eso, a cambiarlo y renovarlo todo, para acercarnos más a Él y a los demás. Se trata de esperarlo, de desearlo, de pedirlo insistentemente. El milagro puede producirse. La Navidad es novedad. 

Que al saludarnos y desearnos santa Navidad, feliz Navidad, convirtamos el deseo en oración. El mundo actual vive serios conflictos, que pueden destruirnos a todos. Jesucristo viene como príncipe de la paz, con poder sanador para nuestros corazones rotos por el pecado y el egoísmo. Acudamos hasta su pesebre para adorarlo. Él nos hará humildes y generosos. Él nos llenará el corazón de inmensa alegría, como llenó el corazón de los pastores y de los magos, que le trajeron regalos. Con María santísima vivamos estos días preciosos de la Navidad. 


Monseñor Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba, España

19 diciembre 2015 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL RACIONALISMO LAICISTA CONTRA LA NAVIDAD, EN EUROPA


Introducción


Abordé el asunto en noviembre de 2012, en uno de mis primeros posts, titulado `El racionalismo y la Navidad´, en donde comentaba la sustitución de las imágenes navideñas en las tarjetas de felicitación, por otras que no tienen nada que ver con ello y la sustitución de la frase `feliz Navidad´, por la de `felices fiestas´. Frase que sobre todo por flojera, ha ganado terreno en muchos medios de comunicación y con la misma gente.

Citaba las palabras del teólogo franciscano Raniero Cantalamessa, OFM: “La Navidad puede ser una ocasión privilegiada para tener este estremecimiento de fe. Esta es la suprema “teofanía” de Dios, la más alta `manifestación de lo Sagrado´. Por desgracia el fenómeno del secularismo está despojando a esta fiesta de su carácter de `misterio tremendo´ – es decir, que induce al santo temor y a la adoración –, para reducirlo al único aspecto de `misterio fascinante´. Fascinante, lo que es peor, en sentido sólo natural, no sobrenatural: una fiesta de los valores familiares, del invierno, del árbol, de los renos y de Papá Noel. Existe en algunos países la intención de cambiar también el nombre de Navidad por el de `fiesta de la luz´. En pocos casos la secularización es tan visible como en Navidad.”


Esta tendencia laicista ha avanzado fuertemente desde la constitución de la Unión Europea, que en su declaración de principios negó su herencia cristiana, y ahora se combate desde organizaciones gubernamentales la manifestación de los signos cristianos de la Navidad, tales como el `belén o nacimiento´ y la celebración de la Navidad en los colegios.

La herencia religiosa y cultural de Europa se diluye lentamente, frente a un combativo Islam, que reconoce y aprovecha, esta debilidad y pusilanimidad de los europeos.

Presento a su consideración dos recientes artículos en medios de comunicación europeos, que reflejan la situación actual mencionada:



EL BELÉN Y LA CRISIS OCCIDENTAL


Editorial de Forum Libertas · 3 de diciembre de 2015


El título no es grandilocuente sino que responde a una realidad que muestra la confusión que impera en nuestra sociedad y en sus instituciones, ahora más grave si cabe por el embate yihadista. La respuesta francesa -de una parte de Francia-, que tiene ilustres epígonos en España, con el destacado caso de Madrid al frente, considera que como el Estado es laico -es decir, neutral- en lo religioso, no puede haber ninguna presencia de este tipo en el espacio público, sea plaza, escuela, o edificio. Este juicio entraña una carga ideológica discriminatoria porque confunde la neutralidad con el partidismo. Considera que la “nada” es la respuesta, a la par que llena de otros símbolos que en ningún caso son comunes a toda la sociedad, como las banderas gays en los edificios públicos. No toma en consideración que la sociedad nunca es laica sino plural y que esto exige un reconocimiento acorde con la realidad cultural y la cultura popular.

Lo que se niegan a aceptar los mentores del laicismo de la exclusión religiosa, que se convierte por su propia dinámica interna en exclusión cultural, es la evidencia de que la fe cristiana expresada en nuestras manifestaciones artísticas, y en nuestra cultura popular y tradicional, posee una doble dimensión inseparable: como símbolo religioso para quien tiene fe y como manifestación cultural para la mayoría de la población. Querer erradicar lo primero significa dejar desnuda a la sociedad de su propia cultura, y por lo tanto vacía e indefensa. Eso es lo que significa la Pietà de Miguel Ángel, y un modesto y popular belén.

Lo que está sucediendo en Francia es una clara manifestación de todo ello, con la prohibición de los belenes en los ayuntamientos. Por una parte, la Asociación de Alcaldes de Francia, que ha aconsejado que no se pongan Nacimientos para “fortalecer los valores republicanos” tras los ataques del terrorismo islamista en París. Una consideración que comporta dos implícitos absurdos, que fracturan a una sociedad ya de por si fragmentada: el de considerar que los nacimientos debilitan los valores republicanos, y que su ausencia protege del terrorismo. Es absurdo pero es lo que se deduce de las razones del texto.


Naturalmente, esto ha servido para que muchos alcaldes reaccionen a favor del belén, pero el intento estigmatizador ya está lanzado y es el mismo que funciona en España y más allá: el cristianismo es incompatible con la república -la “res pública”, lo que es de todos- y lo mejor para combatir la yihad es prescindir de nuestro legado. Están locos, sí, pero hacen daño a todos. No es una exclusiva Europea, aunque aquí esté el centro de la cuestión. En Marlborough, en New Hampshire, en Estados Unidos, proponen substituir el “felices Navidades” por el indeterminado “felices fiestas”. La cuestión ha abierto una gran polémica, lo que dice mucho en favor de los habitantes de aquella población, y muy poco de nuestro país, donde la sustitución se operado de manera total sin que nadie se exclame. En este caso el “mercado”, los publicitarios y las empresas comerciales, son los responsables. O sea que no solo hay “malvados” laicistas de determinados colores políticos, sino que son muchos y triunfan entre los defensores de la libertad de empresa. Lo advertimos para los incautos, los tontorrones y los interesados en manipular el sentimiento religioso convirtiéndolo en una cuestión de “derechas e izquierdas”. Es la fidelidad a la fe cristiana, o a una cultura y tradición, donde se produce el alineamiento y no en otras cuestiones.

El resultado de todo esto, como lo demuestra el reclutamiento de yihadistas y de otros radicales entre los jóvenes, es que dejan a esta sociedad desprovista de grandeza espiritual, la que llena y motiva los corazones convirtiéndolos así en presa fácil para toda propuesta de emoción grande cargada de infinito. Es lo malo de liquidar al cristianismo: el vacío lo llenan las perversiones humanas.



UN COLEGIO DE ITALIA CANCELA LA NAVIDAD PARA NO OFENDER A ALUMNOS DE OTRAS CULTURAS


Laicismo.Org · 29 de noviembre de 2015
  • Esta decisión, muy polémica, ha terminado por provocar la dimisión del director del centro. 
  • Éste retiró los crucifijos de las aulas, rechazó colocar el Portal de Belén y canceló el concierto de Navidad. 
  • El Primer Ministro italiano aseguró que el país no renunciará jamás a esta festividad.
Un colegio del municipio milanés de Rozzano (norte de Italia) ha cancelado las fiestas navideñas con el objetivo de favorecer la integración y no ofender a los alumnos de otras culturas, una decisión que ha suscitado la polémica en el país.

Se trata del colegio Garofani y, según informaron este domingo los medios, su director, Marco Parma, ha presentado su dimisión y mañana deberá explicar su decisión ante la consejería de Educación del Gobierno regional de Lombardía.

Un 20% de los alumnos de este centro de educación infantil, primaria y secundaria es de origen extranjero y, para favorecer su integración, el director retiró los crucifijos de las aulas, rechazó colocar el Portal de Belén y canceló el concierto de Navidad.



La idea ha sido denunciada por un grupo de padres, entre ellos varios musulmanes, y ha suscitado la intervención del primer ministro, Matteo Renzi, quien advirtió este domingo, en declaraciones al Il Corriere della Sera, que “no se dialoga renunciando a la Navidad”.

“Debate y diálogo no significa sofocar la identidad en un sentido de lo políticamente correcto borroso e insípido. Italia, la laica y la cristiana, no renunciará jamás a la Navidad“, subrayó.

Una escuela que transmita valores

También abordó la cuestión la ministra de Educación, Stefania Giannini, que en un artículo publicado este domingo en el mismo diario, reclamó que “nuestra escuela debe transmitir valores”.

Giannini llama a “proyectar una escuela diferente y más fuerte, plural y unida, capaz de entablar un diálogo, un recíproco conocimiento y un debate constante, cotidiano”.

“Eso significa valorar los símbolos de tal identidad y no esconderlos, sean estos laicos o religiosos.El Belén ya no es un símbolo de poder por derribar o defender (…) Es el signo de una historia plural, en la que se inscriben otras historias, dignas de conocimiento y respeto”, señaló la ministra.

La alcaldesa de Rozzano, Barbara Agogliati, intervino para recordar que la Navidad es “una fiesta fundamental” para todos los italianos y criticó a la dirección del colegio que, en su opinión, con su decisión han conseguido lo contrario que se proponían: “crear divisiones”.

También ha intervenido el líder del partido ultraderechista Liga Norte, Matteo Salvini, quien ha anunciado que mañana lunes protestará ante la escuela y repartirá belenes entre los niños.

“Bajo mi punto de vista directores y profesores que cancelan la Navidad, una fiesta de alegría y paz, deberían cambiar de profesión”, opinó en su perfil de Facebook. 

Fuente: https://laicismo.org/2015/un-colegio-de-italia-cancela-la-navidad-para-no-ofender-a-alumnos-de-otras-culturas/138393

viernes, 20 de diciembre de 2013

¡EL NIÑO QUE SE NOS HA DADO! Carta N° 15 de Aleppo





¿Quién quiere saber en estos días, de alguna guerra? ¿De falta de comida? ¿De frío, temor o muerte? Pensaba en ofrecerles una bella historia, con final feliz. Tal vez un cuento. Pero... me topé nuevamente con una carta de esos heroicos -o aunque moleste a algunos-, verdaderos seguidores de Cristo, dispuestos a acompañar hasta el fin y dar la vida por sus hermanos, sean estos cristianos, musulmanes o no creyentes. ¡Y el colmo es que en vez de pedirnos consuelo, ayuda de todo tipo, esperanza. Ellos son los que nos la ofrecen y nos brindan una feliz Navidad!

Pero, permítanme presentarles primero como se celebrará la Navidad en Aleppo, segunda ciudad en importancia de Siria:

El obispo Audo: Nuestra Navidad bajo las bombas (20 de diciembre de 2013)



Aleppo – Las afueras de Aleppo, en manos de las fuerzas rebeldes, están sufriendo los bombardeos de la aviación gubernamental. Según diversas fuentes que concuerdan entre sí, la ofensiva militar ya ha provocado más de doscientos muertos. “Mientras tanto -informa a la Agencia Fides el jesuita Antoine Audo, obispo caldeo de la metrópolis Siria- en las áreas centrales de la ciudad continúan cayendo golpes de mortero procedentes de las zonas periféricas en manos de los rebeldes, que siguen causando víctimas. Con estos ataques parecen querer dar la señal de que están presentes, y con el control de la situación. A veces oímos a lo lejos el estruendo de los bombardeos del ejército, pero sobre los efectos de la ofensiva no tenemos información fiable. Los cortes de energía impiden la conexión a Internet o ver la televisión. Y, evidentemente no hay periódicos”. El obispo Audo describe una situación contradictoria, donde se mezclan los acontecimientos trágicos y el deseo de normalidad, la tentación de de dejarse llevar y testimonios de redención y esperanza: “Acabo de terminar una reunión de coordinación con los cirujanos que se mueven por toda la ciudad para ayudar a las personas que necesitan intervenciones quirúrgicas. Continua el trabajo de Caritas, y también las iniciativas pastorales antes de Navidad.

La semana pasada comenzamos un curso de la Biblia, y había más de cincuenta chicos. Parece una contradicción increíble. Pero tratamos de fomentar por todos los medios a nuestro pueblo cristiano a vivir iniciativas concretas que son también una fuerte señal de la voluntad de no darse por vencido, de seguir esperando, incluso en la situación absurda en la que nos encontramos. En este espíritu, vamos a pasar la Navidad. No haremos la vigilia en la noche por razones de seguridad. La celebración litúrgica tendrá lugar por la tarde”.




A continuación la Carta N° 15 de Alepo:

Niños con esperanza, que consuelan a los adultos

La Navidad de los maristas de Alepo


H. Georges Sabe, 19 de diciembre de 2013

Nosotros, los Maristas Azules, hemos soñado para ellos otro mundo distinto de aquel en el que están... Con vosotros, y gracias a vuestra solidaridad, apoyo y ánimo, el sueño se ha hecho realidad...

Hoy, 11 de diciembre de 2013, es un día muy especial... ¡Alepo ha quedado cubierta por una capa blanca! Los colegios están cerrados, mucha gente se ha quedado en casa, algunos niños y jóvenes aprovechan para jugar y divertirse, olvidando por un día una realidad cada vez más oscura e incomprensible... 

Con motivo de la Navidad el niño sirio nos interpela...

«Necesito... Necesito zapatos... Necesito un jersey... Necesito una manta... Necesito un bote de leche... Necesito calentarme... Necesito alimentarme...». 

Escuchamos todos esos gritos de boca de los niños que vienen a nuestra casa cada día. 

Niños de familias desplazadas... o familias pobres... Niños de cualquier edad, niños que nos visitan con sus padres... Niños que han dejado de ir a la escuela... que ya no tienen acceso a la escolarización... 

Sus colegios han sido destruidos u ocupados... 

Niños que no saben siquiera leer o escribir... 

Niños abandonados, niños que venden pan en las aceras... 

Niños que gritan de alegría y asombro cuando, volviendo a sus hogares, descubren que se ha restablecido la electricidad: «¡Por fin podemos ver los dibujos animados...!». 

Niños que nos traen las preocupaciones de los adultos: «Sabes, mamá no me ha podido lavar la cara porque no había agua en casa...». 


Niños que viven ya en la nostalgia del pasado... Fadi le dice a su padre, que le está explicando el tiempo pasado... «Papá, el tiempo pasado es como nuestra casa, a la que no volveremos nunca...». 


Niños que están inquietos... que se preguntan si verán de nuevo a las personas o los lugares que aprecian... Niños que no quieren apartarse de sus padres... y padres que no quieren que sus hijos se alejen... Qué angustia cuando los niños tienen que ir a la escuela cada mañana: ¡y si algo pasa, y si algo les impide volver a casa...! 

Niños que consuelan a los adultos diciéndoles: «No te preocupes por ese ruido que oyes... es una bala... una bomba... una explosión o un misil...». Niños que quieren expresarnos su alegría por estar vivos, a pesar del sufrimiento de los adultos... 

Nos piden un espacio de paz, de felicidad... de ternura... o, simplemente, un espacio de juego... Niños que oyen a sus padres repetir: «¡Qué Dios os proteja...!». 

No podemos dejar de pensar en cada uno de ellos en este día en que la nieve cubre todo Medio Oriente... 

Nos invitan a mover nuestra vida, a desplazarnos, a salir de nosotros mismos, a ir a sus fronteras... La urgencia no admitía esperas. Había que arriesgar, decir algo distinto de lo de tener piedad, actuar... inventar, crear y hacer nacer... 

Para ellos han nacido los proyectos, se han comprometido los voluntarios, se han lanzado los programas... 

Nosotros, los Maristas Azules, hemos soñado para ellos otro mundo distinto de aquel en el que están... 

Con vosotros, y gracias a vuestra solidaridad, apoyo y ánimo, el sueño se ha hecho realidad... 

Y esta realidad ha crecido con el nuevo proyecto M.I.T.: Marist Institute for Training... Un centro de formación para personas de entre 20 y 45 años, que les permitirá adquirir competencias y añadir a sus currículos cursos importantes de diferentes sectores. En 6 semanas hemos organizado ya 3 sesiones, cada una de 12 horas, y 3 conferencias de 2 horas sobre temas relacionados con la calidad, la comunicación, la gestión del tiempo y muchos otros temas interesantes. Limitamos el número de participantes a 18 personas por sesión, mientras que las conferencias son abiertas para todo el que quiera participar... Ha sido un gran éxito... 

Los niños de «Apprendre à grandir» (Aprender a crecer) continúan sus programas educativos...

Hay que destacar el interés mostrado por los padres en la calidad educativa que ofrecen los dos proyectos, el de la mañana para los desplazados, y el de la tarde para los niños de las familias de «L'Oreille de Dieu» (La oreja de Dios). Viendo el mal estado de los zapatos de los niños de familias desplazadas, hemos ofrecido a cada niño un par de zapatos nuevos... 

Los jóvenes de « Skill School » (Escuela de habilidades) continúan preparando activamente un proyecto de Navidad... Los animadores se esfuerzan porque el proyecto sea un éxito... 

Las mujeres de « Tawassol » aprovechan todo lo que sus monitores les enseñan, sea en inglés, en informática o en trabajos manuales... 

Los miembros de las familias del «Panier de la Montagne» (Cesta de la montaña) como las de «L'oreille de Dieu» (La oreja de Dios) de Midane, han recibido cada una, además de la cesta de alimentos mensual, nuevos vestidos y zapatos... 

También hemos relanzado nuestro antiguo proyecto de alojamiento y comenzado a ayudar a familias desplazadas que tienen necesidad de alquilar una casa... De momento se han beneficiado una decena de familias... Se añaden a la lista de las 30 familias que se alojaban en nuestra casa y a las que ayudamos a alquilar otra casa... 

Con los dibujos de Fadi, Roula, Marwa y Youssef, y en su nombre y en el de tantos niños de nuestra querida Siria,


Os deseamos una Navidad de paz y esperanza... 
En nombre de los Maristas de Alepo






Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2013/10/17/alepo-religion-iglesia-siria-maristas-azules-guerra-solidaridad.shtml

lunes, 24 de diciembre de 2012

SED NAVIDAD, AMIGOS. CELEBRADLA REGALANDO VIDA













Queridos amigos:

Seguimos afanosos, hombres y mujeres, mayores y menores, y apenas nos queda amor y tiempo para saludarnos y abrazarnos. Esta Navidad es buen momento para hacerlo. Por eso queremos recordaros, con ese niño que dirige la historia de nuestra querida humanidad.

Dios quiso venir y encontrar una posada entre nosotros, y no halló lugar en la plaza, ni en el hospital del barrio, ni siquiera en los bancos del arrabal, ni en la patera del Estrecho, pues no tenían dinero, ni parientes ricos, ni documentos oficiales, y además se estaban cerrando hospitales en la capital del reino... Pero era Dios, y se empeñó en nacer, aunque fuera al descampado, en una cueva de pastores, en un aprisco de ganado, o en la trasera de una casa de labriegos. Siempre habría una estrella para saludarle, un asno y un buey que se habían salido de la gran manada para calentarle un poco con su aliento.

Quiso nacer y nació, aunque le negaran un sitio en la posada, y aquel año cero, fin de los tiempos de un sabio ciclo maya, fue comienzo del Año Infinito de la Vida, Madre de todos los Tiempos, y por eso nace una vez más entre nosotros esta noche, 24 de Diciembre del año 2012, en el solsticio de invierno (o de verano, en el hemisferio sur), cuando se acerca el plenilunio, pues la luna llena quiere venir a saludarle.

Por eso os decimos que vivir, simplemente vivir, es ya Navidad, nacimiento de Dios en nuestra vida. Pero vivir en amor es Navidad perfecta, como queremos que sea la vuestra.

Con ese gozo os saludamos, a Dios y a vosotros, y os deseamos la Felicidad de vivir y de amar, esta noche emocionada de Dios, que no ha querido escuchar nuestro rechazo, y que, a pesar de que quisimos cerrarle nuestra puerta, ha logrado nacer en todos los hogares y, de un modo especial, en los corazones de aquellos que no tienen hogar, pues él mismo es Hogar y es Pan caliente, es hogaza que se parte y comparte entre todos, desde niño, con María y José, a quienes saludamos de un modo especial. 

Os deseamos esta Noche gran Felicidad, es decir, Mucho Dios, Mucha Vida, pues cada uno somos María y José, o el niño que lleva de la cuerda al burro (mirad la imagen); o, si os parece mejor, somos el mismo burro, pero con Jesús, María y José (y con el Dios de Navidad, que son/somos todos los niños del mundo, para quienes y con quienes queremos celebrar la Navidad).

Felicidad en esta Noche Buena, en que muchos seguiremos empeñados en hacer lo que hacían entonces en Belén, en Nazaret o en Roma: Amasamos dinero o malvivimos por falta de dinero, creamos un mundo que no es de Navidad, sino de imposición de algunos y de fatalidad de muchos. Pero Dios no necesitó ni casa para nacer, y por eso los sin-casa nos precederán en el Reino de los cielos. Nos cuesta la Navidad, somos egoístas... 

A pesar de ello, este año, una vez más, queremos dejar la puerta de nuestro portal o nuestra cueva abierta para todos, es decir, para Dios, que está en los que han muerto y en aquellos que no quieren recibirle (y no se reciben unos a otros). Muchos pueden pasar de largo, pero él no pasará, quedará con nosotros, estamos seguros y os lo deseamos. Por eso os decimos de nuevo: ¡Felicidades! 

Os saludamos y brindamos con vosotros, a pesar de que en muchos belenes de luces y lujos no haya un sitio para aquellos que siempre van, que siempre vienen, nómadas sin rumbo, expulsados de la vida... Os saludamos y felicitamos porque vosotros habéis ensanchado el espacio de vuestro corazón, abriendo un sitio para él, que es Dios, pues lo abrís para todos los hombres. 

Estamos alegres, a pesar de algunos temas y dificultades, porque sigue habiendo Dios y él nace, aunque muchos no nos enteremos, como tampoco se enteraron los de Belén, aquel día, hace 2012 años, con miles de niños sin casa, como Jesús, a quien entonces no querían recibir. 

No había sitio para él y, sin embargo, Dios quiso nacer y nace en nuestra vida. ¡Felicidades! No le recibieron, pero le abrazó su madre, le cuidó José, con el niño de la soga del burro, y cantaron los ángeles y llegaron pastores del campo diciendo: ¡Zorionak, Felicidades! No había sitio para él, pero nosotros le queremos hacer sitio esta Navidad 2012 y el próximo año 2013, con todos los que sigan, en este mundo de Dios, y en Dios que nuestro mundo y Navidad por siempre.

En un día como hoy, 24 de diciembre del 2012, queremos celebrar con vosotros nuestra Navidad, porque estamos convencidos de que Dios va a visitaros y sorprenderos con la vida de su Hijo, que es la de todos los niños y los hombres mayores del mundo. Os deseamos mucha felicidad, zorionak de nuevo. Que esta noche tengamos todos el gozo y valentía de ensanchar los muros de nuestro mundo cerrado, recibiendo a Dios en nuestra vida, con María y José.


Mabel y Xabier


San Morales


Navidad 2012



http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2012/12/22/vivir-es-navidad-2012

jueves, 29 de noviembre de 2012

EL RACIONALISMO Y LA NAVIDAD







Diciembre de 2011

Buscando una bella tarjeta de Navidad para enviar a los amigos, me remití al sitio tu parada.com, especialista en felicitaciones.

Lo que encontré en abundancia, fue este símbolo `hippie´ de paz y amor, con la escueta leyenda de `Felices Fiestas´, ¿de cumpleaños? ¿patrias? ¿o más probablemente de Halloween?, ya que este símbolo en épocas remotas era usado por hechiceros y brujas. Posteriormente recibí algunas felicitaciones con la misma escueta leyenda de `Felices Fiestas´, y entonces recordé los comentarios de ese enorme teólogo franciscano Raniero Cantalamessa, OFM, quién hace un año señalaba que “después del cientificismo y del secularismo, el tercer obstáculo que, hace a gran parte de la cultura moderna 'refractaria' al Evangelio es el racionalismo” y abundaba “El terreno cultural del racionalismo – su causa y al mismo tiempo su efecto – es la pérdida del sentido de lo sagrado, es necesario por ello que la Iglesia ayude a los hombres a remontar la pendiente y redescubrir la presencia y la belleza de lo sagrado en el mundo.”

Siguiendo el discurso The Usurpation of Raison del cardenal John Henry Newman, Cantalamessa señala que la usurpación de la razón consiste en “ese cierto difundido abuso de esta facultad que se verifica cada vez que uno se ocupa de religión sin un adecuado conocimiento íntimo, o sin el debido respeto por los primeros principios propios a ella”.

Cantalamessa hace consideraciones muy interesantes sobre la razón y la fe: “El análisis de Newman tiene rasgos nuevos y originales; saca a la luz la tendencia, por así decirlo, imperialista, de la razón de someter todo aspecto de la realidad a sus propios principios. Pero se puede considerar el racionalismo también desde otro punto de vista, estrechamente unido con el anterior. Por quedarnos en la metáfora política empleada por Newman, podríamos definirlo como la postura del aislacionismo, de cerrazón en sí misma de la razón. Este no consiste tanto en invadir el campo de los demás, sino en no reconocer la existencia de otro campo fuera del propio. En otras palabras, en el rechazo de que pueda existir verdad alguna fuera de la que pasa a través de la razón humana.

Bajo este aspecto, el racionalismo no nació con la Ilustración, aunque ésta haya imprimido en él una aceleración cuyos efectos se observan aún. Es una tendencia con la que la fe ha tenido que echar cuentas desde siempre. No solo la fe cristiana, sino también la judía y la islámica, al menos en la Edad Media, conocieron este desafío.

Contra esta pretensión de absolutismo de la razón, se ha elevado en todas las épocas no sólo la voz de hombres de fe, sino también la de hombres militantes en el campo de la razón, filósofos y científicos. `El acto supremo de la razón, escribió Pascal, está en reconocer que existe una infinidad de cosas que la sobrepasan´. En el instante mismo en que la razón reconoce su límite, lo franquea y lo supera. Este reconocimiento se produce por obra de la razón, y por ello es un acto exquisitamente racional. Es, literalmente, una `docta ignorancia´. Un ignorar `con conocimiento de causa´, sabiendo que no se sabe. “



Un estremecimiento de fe en Navidad


“Llegamos así a la conclusión práctica que más nos interesa en una meditación como esta. No sólo los no creyentes y los racionalistas necesitan irrupciones imprevistas de lo sobrenatural en la vida para llegar a la fe; las necesitamos también nosotros los creyentes para reavivar nuestra fe. El peligro mayor que corren las personas religiosas es el de reducir la fe a una secuencia de ritos y de fórmulas, repetidas incluso con escrúpulo, pero de forma mecánica y sin participación íntima de todo el ser.”

“La Navidad puede ser una ocasión privilegiada para tener este estremecimiento de fe. Esta es la suprema “teofanía” de Dios, la más alta `manifestación de lo Sagrado´. Por desgracia el fenómeno del secularismo está despojando a esta fiesta de su carácter de `misterio tremendo´ – es decir, que induce al santo temor y a la adoración –, para reducirlo al único aspecto de `misterio fascinante´. Fascinante, lo que es peor, en sentido sólo natural, no sobrenatural: una fiesta de los valores familiares, del invierno, del árbol, de los renos y de Papá Noel. Existe en algunos países la intención de cambiar también el nombre de Navidad por el de `fiesta de la luz´. En pocos casos la secularización es tan visible como en Navidad.”

“Ayuda mucho a hacer de la Navidad la ocasión para un sobresalto de fe encontrar espacios de silencio. La liturgia envuelve el nacimiento de Jesús en el silencio...”

“La Madre de Dios es el modelo insuperable de este silencio navideño: `María – está escrito – conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón´ (Lc 2, 19). El silencio de María en Navidad es más que un simple callarse; es maravilla, es adoración; es un `silencio religioso´, un ser superada por la realidad. La interpretación más verdadera del silencio de María es la que está en los iconos bizantinos, donde la Madre de Dios nos parece inmóvil, con la mirada fija, los ojos desorbitados, como quien ha visto cosas que no se pueden describir con palabras. María, la primera, elevó a Dios lo que san Gregorio Nacianceno llama un `himno de silencio´.
Celebra verdaderamente la Navidad quien es capaz de hacer hoy, a distancia de siglos, lo que habría hecho, si hubiese estado presente ese día. Quien hace lo que nos enseñó a hacer María: ¡arrodillarse, adorar y callar!”




Jorge Pérez Uribe


El texto íntegro de la meditación de Raniero Cantalamessa se puede consultar en:
http://www.zenit.org/article-37650?l=spanish