UA-43224232-1
Mostrando entradas con la etiqueta Ucrania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ucrania. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2014

EN UCRANIA SE DEFINE LA NUEVA GUERRA FRÍA II


Segunda parte: Ucrania



“Una política exterior de EEUU y la UE basada en las sanciones puede retroceder las relaciones de Moscú con Occidente a los años 80 del siglo pasado, la última fase de la confrontación política, económica y militar conocida como Guerra Fría.”


Dmitri Medvédev, Primer Ministro Ruso, 7 de julio de 2014





En Ucrania se descargan las tensiones… y las ambiciones


Según el censo de 2001, el grupo étnico más importante es de los ucranianos con un 77.8% de la población, seguido por la etnia rusa del 17.3% que se concentra en el este y en el sur del país. No obstante aunque la lengua oficial es el ucraniano, el uso del ruso es muy difundido

Estaba previsto que las elecciones a la presidencia de ucraniana para el período 2015-2019 se celebrasen el 26 de febrero de 2015, pero tras el Euromaidán se adelantaron al 25 de mayo de 2014. Tuvieron lugar en un clima de tensión en el este del país, ya que cinco millones de censores no pudieron participar en el sufragio debido al boicoteo de los insurgentes pro-rusos, que se negaron a abrir los colegios electorales.

El magnate Petró Poroshenko resultó vencedor en la primera vuelta de las elecciones, con el 54,1 % de los votos. Como primer ministro f
ue designado Arseni Yatseniuk del partido proeuropeo de Yulia Timoshenko.

Previamente el 22 de febrero comenzaron en el sudeste del país una serie de manifestaciones a favor de Rusia. Con posterioridad las protestas se intensificaron, calificándose de conflicto social o «insurgencia separatista», y dando paso a enfrentamientos armados que incluyeron combates de distintas proporciones y la captura de prisioneros de ambos bandos, cuando el gobierno en Kiev comenzó una serie de operaciones militares para recuperar el control de varias zonas.

Anteriormente, activistas prorrusos había proclamado la República Popular de Donetsk y la República Popular de Járkov. Luego, fue declarada también la República Popular de Lugansk.



El acoso del gobierno de Ucrania contra Donetsk, ha llevado a la paralización de las fábricas, la destrucción de centrales eléctricas. La industria acerera ha apagado sus hornos, los habitantes huyen por millares. En Lugansk, también se ha disparado contra las viviendas.

Estados Unidos y la Unión Europea discuten la aplicación de fuertes sanciones contra Rusia para dañar su economía, como el otorgamiento de préstamos, la prohibición a los ciudadanos de la UE, para invertir en acciones o papeles de empresas financieras rusas que sean propiedad del estado. También se considera un embargo a la compra de armamento ruso y la prohibición de venta a Rusia de tecnología y productos de electrónica y computación, así como de realizar inversiones en exploraciones en mar abierto o de gas no convencional.


Rusia no es la URSS


La URSS compartía con China el liderazgo del mundo marxista, aunque en el fondo tenían profundas diferencias, tanto ideológicas, como de método y competían por ganarse o adueñarse de las naciones “democráticas”, por lo que no puede hablarse de que hayan sido aliadas. El caso de Rusia es totalmente distinto.

El analista Thierry Meyssan señala: <<Rusia es hoy la principal potencia capaz de encabezar la Resistencia frente al imperialismo anglosajón. Para ello dispone de 3 herramientas: los BRICS, una alianza de rivales económicos que saben que sólo pueden crecer si se ayudan entre sí; la Organización de Cooperación de Shanghai, una alianza estratégica con China para estabilizar el Asia Central; y, finalmente, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, una alianza militar de Estados ex soviéticos.>>[1]

BRICS, oficialmente existe desde 2009, y constituye un bloque económico y político, que agrupa a economías emergentes con una gran población y múltiples recursos económicos, además de que Rusia, India, China cuentan con armamento nuclear.

Coincidentemente con el final de la Copa Mundial de Fútbol de Brasil, se celebró en la ciudad de Fortaleza la sexta cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), al cual aspiran a incorporarse Irán y Argentina.

<<En la cumbre de Fortaleza (Brasil), realizada del 14 al 16 de julio de 2014, los BRICS dieron el paso necesario, anunciando la creación de un Fondo de Reserva Monetaria –principalmente chino– y de un Banco BRICS como alternativas al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, o sea como alternativa al sistema-dólar.>>[2]



Los dirigentes de los BRICS: Dilma Rousseff (Brasil), Vladimir Putin (Rusia), Narendra Modi (India), Xi Jinping (China) y Jacob Zuma (Sudáfrica).
Independientemente de los lazos raciales eslavos y la historia, Ucrania y Rusia están unidas por el gas, ya que Ucrania importa de Rusia prácticamente la mitad del gas que necesita, lo que le ha llevado a contraer una cuantiosa deuda con la empresa Gazprom de Rusia. Rusia es el proveedor del 30% del gas consumido por Europa, del cual la mitad es conducida a través de los ductos que pasan por Ucrania. Si Ucrania y Europa dejaran de consumir el gas ruso, China es un demandante cliente potencial. Sin embargo no es una alternativa que Ucrania y los países europeos –especialmente Alemania- estén dispuestos a considerar. Hay que recordar que Rusia es el principal socio comercial de Alemania.

Rusia tiene bonos del Tesoro de EU por 200 mil millones de dólares, de los que puede desprenderse y suspender la compraventa del petróleo con el dólar.

El cercano invierno actúa a favor de Rusia e incluso se habla de un de un pacto secreto, de gas por tierra, entre la canciller Angela Merkel y Putin con el fin de resolver la crisis ucrania.


La “nueva guerra fría” se calienta


Acontecimientos ocurridos desde mediados de julio, nos dejan ver que esta nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia sigue un continuo aumento de presión, después de la anexión de Crimea por parte de Rusia.

Entre otros hechos podríamos considerar los siguientes:



1. El derribo del avión de Malaysia Airlines, -que ocasionó la muerte de 298 personas- ocurrido el 17 de julio, plantea tres hipótesis:
  • Raro y oportuno accidente, que coincidió con el retorno de Putin, después de su exitosa gira por América, con visita a la final del Copa Mundial de Fútbol de Brasil y a la cumbre de las BRICS. Fue exactamente al mismo día, con una ruta que cruzo por Ucrania Oriental y en un horario aproximado, para más los colores del avión ruso eran semejantes a los del avión de Malasia, rojo, blanco y azul. Putin había recibido previamente amenazas de muerte por parte de la ex premier Yulia Tymoshenko y, sobre todo, de su aliado: el banquero oligarca Iho Kolomoyskyi, que literalmente compró la gubernatura de la región suroriental de Dnipropetrovsk, no muy lejos del lugar donde fue derribado el avión. Kolomoyskyi, posee varias compañías aéreas ucranias y “financia los servicios de control de vuelos de Dnepropetrovsk, que eran responsables de controlar el trágico vuelo”. 
  • El avión fue custodiado por dos cazas de Ucrania, obligado a volar cerca de tierra y la torre de control ucraniana modificó su ruta hacia la región donde fue atacado. Región donde no solo había insurgentes pro-rusos, sino fuerzas del ejército ucraniano. El New Straits Times de Malasia comentó, "Los analistas de inteligencia en los Estados Unidos ya han llegado a la conclusión de que el vuelo MH17 Malasia fue derribado por un misil aire-aire, y que el gobierno de Ucrania ha tenido algo que ver con ello. Esto corrobora la teoría emergente postulada por los investigadores locales de que el Boeing 777-200 fue paralizado por un misil aire-aire y rematado con fuego de cañón de un jet … " 
  • Que efectivamente los insurgentes pro-rusos hayan tenido el arma que hiciera posible el derribo del avión, pero estando en una región perfectamente ubicada, suena ilógico que lo hicieran, a sabiendas que la prensa controlada por Estados Unidos, aprovecharía el acontecimiento para poner a la opinión pública en su contra. 
Extrañamente, Holanda anunció que no está dispuesta a reportar el contenido de las cajas negras del avión siniestrado, lo que sin duda provocará problemas con Malasia, cuya prensa abiertamente acusa al gobierno de Ucrania de haber derribado su avión, con base en las revelaciones del insigne investigador estadunidense Robert Parry.


2. El envío de un contingente de veinte mil soldados a la frontera oriental de Ucrania.

Con fecha 6 de agosto el gobierno ruso reportó en envío de estas tropas para realizar ejercicios militares “Las casi 20 mil tropas incluían tanques, infantería, artillería, sistemas de defensa aéreos, así como personal de logística, fuerzas especiales, y varias aeronaves, dijo un funcionario de la OTAN bajo condición de anonimato”.



3. Contraofensiva rusa frente a las sanciones económicas

Ante la guerra económica, Moscú ha optado por responder con medidas similares pero no en el sector de financiero sino en el de la agricultura. Dos consideraciones le llevaron a preferir esa opción: En primer lugar, a corto plazo, los demás países BRICS pueden aliviar las consecuencias de las llamadas «sanciones» mientras que, por otro lado y a largo plazo, Rusia se prepara para la guerra y tiene intenciones de reconstituir completamente su agricultura para vivir en situación de autosuficiencia.

En respuesta, Rusia vetó durante un año las importaciones agroalimentarias de los países que se sumaron a las sanciones contra Moscú (EEUU, los países de la UE, Canadá, Australia y Noruega).

Las restricciones se extienden ante todo a la carne de res, porcina y de aves de corral, frutas, hortalizas, queso y lácteos. Entre los productos y países vetados se encuentra la carne de Rumania, los jugos y productos lácteos de Ucrania, la fruta y hortalizas de Polonia y la carne de Australia.

4. La ofensiva anglosajona en Rusia

El analista Thierry Meyssan anticipa <<Los anglosajones también han previsto paralizar Rusia desde adentro. Primeramente, mediante la activación, a través del Emirato Islámico (ex EIIL), de grupos terroristas en el seno de su población musulmana y también organizando una oposición mediática en ocasión de las elecciones municipales del 14 de septiembre. Importantes sumas de dinero han llegado a todos los candidatos de la oposición en la treintena de grandes ciudades rusas implicadas en esas elecciones mientras que al menos 50 000 agitadores ucranianos, infiltrados entre los refugiados, están reagrupándose en San Petersburgo. La mayoría de esos individuos tienen la doble nacionalidad ruso-ucraniana. El objetivo es, evidentemente, reproducir en el interior del país las manifestaciones orquestadas en Moscú después de las elecciones de diciembre de 2011 –agregándoles la violencia como nuevo ingrediente– e imponer al país un proceso de «revolución de color», al que una parte de los funcionarios y de la clase dirigente sería favorable.

Para lograrlo Washington ha nombrado un nuevo embajador en Rusia, John Tefft, el mismo que preparó la «revolución de las rosas» en Georgia y el golpe de Estado en Ucrania.>>[5]

5. ¿La inútil entrevista de Minsk?

El martes 26 de agosto se reunieron a solas, los presidentes ucranio y ruso, Petro Poroshenko y Vladimir Putin, en Minsk, capital de Bielorrusia, donde tuvo lugar una cumbre para hablar del conflicto armado en el este de Ucrania.

"El destino del mundo y de Europa se decide en esta reunión en Minsk" afirmó el presidente ucranio Poroshenko tras estrechar la mano de Putin, y antes de iniciarse las conversaciones.

Esta cumbre, que se abrió en presencia de dirigentes de la Unión Europea, así como de los presidentes de Bielorrusia y Kazajistán, es la primera entre Putin y Poroshenko en casi tres meses.

Horas antes de la entrevista presidencial, Ucrania anunció haber capturado a diez soldados rusos en territorio ucranio. Estados Unidos ya había acusado a Moscú de propiciar una escalada del conflicto con sus reiteradas incursiones militares.

Según los servicios de seguridad ucranios, diez paracaidistas rusos fueron detenidos en Dzerkalne, a unos 20 km de la frontera y a 50 del feudo insurgente pro ruso de Donietsk.

Según Kiev, los detenidos son soldados del 331 regimiento de la 98ª división aerotransportada, con base en Rusia central.

6. La invasión de Ucrania por tropas rusas

Al día siguiente, el miércoles 27 se habló de fuertes combates. El jueves 28 el Consejo de Seguridad nacional en Kiev señaló: “Ayer la ciudad de Novoazovsk y una serie de lugares en las regiones de Novoazovsk, Starobeshevo y Amvrosiyevka cayeron bajo el control del ejército ruso”. “He cancelado una visita a Turquía (...) porque ha habido una intervención rusa en suelo ucranio”, afirmó Poroshenko en Kiev. “El lugar del presidente está hoy en Kiev”. La situación en la región de Donetsk, en lugares como Amvrosiyevka o Starobeshevo, se ha “agravado de forma extrema”, destacó.

En tanto, la OTAN estimó que más de 1.000 soldados rusos están operando en este momento dentro de Ucrania. "Están apoyando a los separatistas (y) combatiendo con ellos", afirmó el jefe del centro de manejo de crisis de la alianza, brigadier general Nico Tak.

Rusia ha negado en reiteradas oportunidades haber enviado armas y soldados para ayudar a rebeldes en el este de Ucrania y afirma que los hombres capturados el lunes cruzaron por error una sección no marcada de la frontera.

El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dijo que era difícil saber si las conversaciones en Minsk eran un punto de quiebre en la situación. "A lo mejor no, pero esperemos que esta reunión no fue el fin de algo, sino un nuevo comienzo", destacó.

En tanto, el portavoz del canciller Angela Merkel dijo que el flujo de armas y fuerzas de Rusia hacia Ucrania es un gran problema y señaló que Moscú debe solucionarlo.

Y el líder rebelde Oleg Tsaryov escribió en Facebook que recibía con beneplácito las conversaciones, pero que los separatistas no se conformarán sin otra cosa que no sea la independencia total.

"Debe entenderse que un arreglo genuino de la situación sólo es posible con la participación de representantes de Novorossiya. No permitiremos que se decida nuestra suerte a nuestras espaldas", explicó.

Pese a las negaciones rusas, una integrante del consejo asesor de derechos humanos del presidente ruso Vladimir Putin, Ella Polyakova, dijo a Reuters que creía que Rusia estaba invadiendo Ucrania.

"Cuando grupos de personas, bajo órdenes de comandantes, sobre tanques, APCs (transportes blindados de personal) y usando armas pesadas en territorio de otro país cruzan la frontera, lo considero una invasión", dijo Polyakova a Reuters.


Jorge Pérez Uribe


[1] La Jornada, La peligrosa nueva guerra fría, 7 de mayo de 2014
[2] La Jornada, art.cit.
[3] http://www.voltairenet.org/article185030.html
[4] http://www.voltairenet.org/article185030.html

[5] http://www.voltairenet.org/article185030.html


jueves, 21 de agosto de 2014

EN UCRANIA SE DEFINE LA NUEVA GUERRA FRÍA I

Primera parte: Crimea






La "guerra fría" (1947-1991)


El término "guerra fría" fue por primera vez utilizado por el escritor español Don Juan Manuel en el siglo XIV. En su acepción moderna fue acuñado por Bernard Baruch, consejero del presidente Roosevelt, quién utilizó el término en un debate en 1947 y fue popularizado por el editorialista Walter Lippmann.

Se ha llamado “guerra fría” a la relación de enfrentamiento ideológico, político, económico, militar, social, informativo, cultural y deportivo, generado entre el “bloque capitalista occidental” encabezado por Estados Unidos y los países del “bloque comunista” liderados por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la cual se generó al término de la II Guerra Mundial y que no implicó un enfrentamiento armado, ya que las tensiones se descargaban a través de los llamados países satélites.

El “bloque capitalista occidental” dio origen a La Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN (en inglés: North Atlantic Treaty Organization, NATO), que es una alianza militar intergubernamental basada en el Tratado del Atlántico Norte firmado el 4 de abril de 1949. Por su parte la URSS creó en 1955 el llamado Pacto de Varsovia.

El colapso de la URSS, inició con el ascenso de Mijail Gorbachov a la Secretaría General del Partido Comunista de la Unión Soviética, el 11 de marzo de 1985, el cual impulsó dos demoledoras reformas: la Perestroika o reestructuración económica y la Glásnot o liberación política del sistema político.

El 1° de diciembre de 1991, el 90.3% de los ucranianos votaron por su independencia y posteriormente el 8 de diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, acordaron mediante la declaración de Belovezhkaya Pusha, que las tres repúblicas rusas abandonaban la URSS formando la llamada Confederación de Estados Independientes.


El “nuevo orden mundial”


El presidente de Estados Unidos George Bush, había anunciado a principios de 1991, que el mundo bipolar de la “guerra fría” había tocado a su fin y que nacía un “nuevo orden mundial”, el de la supremacía de los Estados Unidos, es decir, nacía un mundo unipolar con un solo poder hegemónico.

Ante el desconcierto ruso, la OTAN no cumplió su promesa verbal de no traspasar las fronteras balcanizadas y se dedicó a incorporar a los estados recién liberados, -tendiendo un cerco alrededor de Rusia-, comenzando con Hungría, Polonia y la República Checa en 1999; en Polonia y la República Checa, colocó además sistemas antimisiles. Siguieron las repúblicas del Báltico (Estonia, Letonia y Lituania) en 2004. También se adhirieron las Repúblicas de Eslovaquia y Eslovenia, en el mismo año.

Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia y las repúblicas del Báltico, también fueron incorporadas a la Unión Europea en 2004. Se podría decir que existe una simbiosis entre la Unión Europea y la OTAN, ya que 23 de los 28 miembros de la UE, son miembros de la OTAN.

Jonathan Stelle del periódico The Guardian, resumió el 5 de marzo de este año: <<Detrás de la crisis en Crimea y la fiera resistencia de Rusia a los posibles cambios está la indisimulada ambición de la OTAN de continuar dos décadas de expansión en lo que se consideró el espacio `postsoviético´ […] En el fondo, el Pentágono sueña que algún día la armada de Estados Unidos reemplace a la flota del Mar Negro rusa en los puertos de Sebastopol y Balaclava>>.



La crisis ucraniana


El analista Alejandro Nadal nos comenta <<La crisis en Ucrania es testimonio de que Estados Unidos nunca abandonó su mentalidad de guerra fría. El intento por aislar y contener a Rusia es la mejor expresión de esa visión del mundo. Ucrania siempre fue la pieza clave para cerrar el cerco. Por eso se buscó obtener la membresía de Ucrania en la Unión Europea (UE) como paso preliminar a su incorporación en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Siempre ha sido del conocimiento de la diplomacia occidental que para Rusia todo esto era inaceptable y sería interpretado como una forma de agresión>>. [1]




Evidente, es que la revolución de la plaza Maidan, conocida como Euromaidan, inicia justo cuando el presidente Víktor Yanucóvich –el 20 de noviembre pasado- suspende la firma del acuerdo de asociación con la Unión Europea, debido a la negativa europea de aceptar que Ucrania mantuviera al mismo tiempo, una unión aduanera con Europa, con Rusia y otros países exsoviéticos. El 21 de noviembre miles de ucranianos salieron a protestar al día siguiente y el movimiento hubiera amainado, de no haber sido reprimido brutalmente por el gobierno de Yanucóvich la noche del 30 de noviembre. Tras varios meses de protestas y disturbios y luego del llamado Jueves Negro (20 de febrero de 2014) en el que murieron más de 60 manifestantes, el 22 de febrero, por la mañana, los manifestantes opositores tomaron las riendas del país y ocuparon las principales instituciones con sede en Kiev. La Rada Suprema tomó el control del país y Oleksandr Turchínov asumió la coordinación del Gobierno y la presidencia del Parlamento, cayendo así el gobierno de Víktor Yanukóvich



<<La economía de Ucrania lleva ya 20 años en un proceso de desintegración. Las privatizaciones salvajes después del colapso soviético dieron lugar a gobiernos manejados por pillos y bandidos. En medio de la crisis global, Ucrania ha estado a punto del colapso económico desde hace meses y ha rozado una situación de moratoria o impago en el plano financiero. La divisa de Ucrania, la hryvna, ha sufrido una devaluación superior a 40 por ciento frente al dólar estadunidense este año. Por eso la calificadora Fitch degradó la posición de los títulos del gobierno ucraniano y los redujo a la categoría ‘chatarra’. Aún la ayuda ofrecida por el Fondo Monetario Internacional, confirmando un paquete de 17 mil millones de dólares será insuficiente para sacar del atolladero a la economía ucraniana.>>[2]

El politólogo Manlio Dinucci asevera que <<La crisis ucraniana es el pretexto ideal de la OTAN para empujar a los europeos a incrementar sus presupuestos militares y a financiar ese aumento vendiendo la industria militar europea a Estados Unidos. El 21 y 22 de mayo de 2014, el general estadounidense Martin Dempsey estuvo en Bruselas para convencer a sus «aliados».>> Asimismo afirma que miembros de la OTAN han tomado bajo su control posiciones claves de las fuerzas armadas de Ucrania y entrenado a los grupos neonazis utilizados en el golpe de Estado de Kiev, que llevó a la huída del presidente Víktor Yanucóvich.


La crisis de Crimea


Durante la segunda guerra mundial, los nazis atacaron la península en septiembre de 1941, y la controlaron para noviembre. Los tártaros, a quienes los líderes nazis habían prometido un estatuto administrativo autónomo y musulmán, dieron la vista buena a la invasión. Unos 20 mil tátaros se sumaron al ejército alemán, mientras que otros se movilizaron para luchar en contra de la resistencia soviética en Crimea.

El 13 de abril de 1944 los soviéticos reconquistaron Simferopol. El 18 de mayo del mismo año, los soldados del Ejército Rojo detuvieron a todos los tártaros de Crimea y deportaron 200 mil de ellos hacia Uzbekistán. Los soviéticos juzgaron que los soldados tártaros desertaron el ejército cuando llegaron los alemanes.

La Unión Soviética de Stalin decidió entonces trasformar a la República Autónoma de Crimea en una simple región administrativa (“oblast) en la Federación de Rusia y repartió a nuevos colonos rusos las tierras que pertenecían a los tátaros.

Khrouchtev, ucraniano nativo de Kiev, decidió en 1954 separar a Crimea de la Federación Rusa y juntarla a Ucrania como el acto simbólico que celebraría los 300 años de la firma del tratado de Pereyaslav, que selló la unión entre ambos países el 8 de enero de 1654.

Al ser derrocado el presidente Víktor Yanucóvich el 22 de febrero de 2014, grupos prorrusos se manifestaron en contra del nuevo gobierno en Kiev y proclamaron sus anhelos de estrechar sus vínculos (o inclusive integrarse) con la Federación de Rusia. Estas manifestaciones ocurrieron sobre todo península de Crimea y algunos óblast en la zona fronteriza entre Rusia y Ucrania. Varios gobiernos regionales de la región propusieron referendos separatistas y se produjeron una serie de revueltas militares, incluyendo tanto tropas locales como tropas rusas. El 6 de marzo de 2014, las autoridades de la República Autónoma de Crimea anunciaron la convocatoria a un referéndum para el 16 de marzo siguiente para integrarse formalmente a Rusia. Las autoridades de la ciudad autónoma de Sebastopol, en tanto, aprobaron su integración ese mismo día. De conformidad con los resultados del referéndum del 16 de marzo. La declaración de independencia fue aprobada por el Parlamento de Crimea por 78 votos a favor de un total de 81, siendo rubricada conjuntamente por el Presidente del Parlamento de Crimea Vladímir Konstantínov y por la Presidente del Consejo de la Ciudad de Sebastopol Yury Doynikov.

La composición social actual de los 2 millones de residentes de Crimea es del 59 % de rusos étnicos, 24 %, de ucranianos y 12 % de tártaros.


Jorge Pérez Uribe



[1] La Jornada, La peligrosa nueva guerra fría, 7 de mayo de 2014

[2] La Jornada, art.cit



sábado, 24 de mayo de 2014

A PROPÓSITO DE LAS ELECCIONES DEL DÍA 25 EN UCRANIA

"Que no nos busquen para ir contra Rusia"



Josep Miró i Ardèvol


La contradicción es excesiva. En plena crisis con Rusia a causa del conflicto ucraniano, en pleno periodo electoral para escoger los diputados que compondrán el Parlamento Europeo, ni uno solo de los partidos en liza tiene nada que decir sobre una situación que puede dar al traste con la incipiente recuperación económica, destruir una parte del ahorro invertido en la bolsa, generar una nueva Guerra Fría, incluso un encontronazo bélico. Todo esto dice muy poco de los partidos políticos, pero también resulta censurable para la ciudadanía europea, porque si aquellos hubieran detectado una tensión y atención suficiente en la calle, estarían adoptando posiciones sobre una cuestión tan grave. Pero no es así: cada vez más la nuestra parece una sociedad autista, incapaz de percibir toda la realidad aunque en ella le vaya parte de su futuro. Es la incapacidad propia de la sociedad desvinculada.


Rememoremos telegráficamente los hechos. En Ucrania, después de unas elecciones legítimas gobernaba un régimen corrupto, quizás más que sus predecesores reformistas, entre los que se encontraba la carismática Julia Timoshenko. Este gobierno del presidente Yanukóvich mantenía negociaciones para lograr un tratado con la Unión Europea. Su posición era razonable desde el punto de vista de su país. Alcanzar un tipo de acuerdo que al mismo tiempo le permitiera mantener y ampliar sus estrechas relaciones con Moscú, de quien tanto depende en materia de energía y de exportaciones industriales. La Unión Europea, en lugar de buscar la mejor solución en este contexto de acuerdo a tres bandas, se empeñó en un juego insensato: el de que Ucrania optara por la UE o Rusia. Las negociaciones fracasaron y empezó la revuelta de la plaza Maidán, donde demócratas y pro europeos se mezclaron con grupos de extrema derecha, numerosos y bien organizados, que en buena medida fueron quienes pararon los pies a la policía. Detrás de este súbito surgimiento había una tarea de años de Estados Unidos que venían financiando todo este movimiento, el democrático y el que no lo es. 

El resultado es conocido, pero olvidado. Se negoció y llegó a un acuerdo con el presidente Yanukóvich, pero solo unas horas después, en un engaño declarado, se produjo un golpe incruento que lo derrocó y fue sustituido por un gobierno provisional en el que figuran destacados miembros de la extrema derecha. Lo es por ejemplo el fiscal general del Estado, y el responsable de las operaciones militares y policiales contra el pro ruso. Todo esto es muy cínico. Un cinismo en el que Europa sigue a regañadientes la política exterior americana, que desde el fin de la URSS trabaja para convertir a Rusia en un estado marginal, buscando por todos los medios la liquidación de su zona de influencia. Con más condiciones de constitucionalidad que el golpe ucraniano, Estados Unidos (y la UE) declararon gobierno “paria” al hondureño surgido del derrocamiento del presidente por su propio Congreso, y aun más reciente sucedió algo parecido en Paraguay. La exigencia de la formalidad democrática ante todo, afirmaba Estados Unidos, a pesar que eran los Congresos quienes tomaban la decisión, cosa que no ha sucedido en Ucrania. Pues bien, ¿por qué ahora la vara de medir es distinta? ¿Por qué se acepta un gobierno golpista precedente trufado de extremistas sentado así un pésimo precedente? Los medios de comunicación de un determinado perfil la tomaron con la Hungría democrática de Orbán, regida por un partido que ganó por una mayoría abrumadora, pero no solo no dicen nada por la fuerza de una extrema derecha ucraniana, que son financiados por Estados Unidos, sino que incluso la entrenan, como sucedió con el grupo de 89 personas del Sector de Derechas, que recibieron formación para la acción en Polonia, según los propios medios de comunicación de este país.

Ucrania necesita paz interior y una articulación exterior que le permita desarrollarse según lo que realmente es, un gozne entre Rusia y la Unión Europea. Es estúpido que, en lugar de buscar reforzarlo en beneficio de todos, quienes nos gobiernan se empeñen en romperlo ante la indiferencia de sus propios ciudadanos. Si lo peor llega, y recemos y esperemos que no sea así, que no nos vengan a buscar para ningún esfuerzo, que no nos expliquen que la recuperación vuelve a “caerse” por el conflicto, porque ellos lo habrán buscado, con la ayuda, eso si, de una parte de la población, incapaz de entender por qué pasa lo que le pasa.



Fuente:

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=29832&id_seccion=27

viernes, 7 de marzo de 2014

UCRANIA, ENTRE RUSIA Y OCCIDENTE: RADIOGRAFÍA DE UNA REALIDAD COMPLEJA


El país vive dividido y en un momento de inestabilidad crucial a escala internacional. Su dependencia energética de Rusia, sus pequeñas reservas económicas y su escasa credibilidad para los mercados le auguran un futuro confuso.



ForumLibertas.com | 06/03/2014 - Política


Desde la semana pasada la península ucraniana de Crimea vive una situación de tensión sin precedentes en la historia contemporánea. Han sido asaltados por hombres armados el edificio de la Rada peninsular en Simferópol y otras sedes oficiales.

Los aeropuertos también han sido objeto de acciones de fuerza por parte de militares rusos sin distintivos. El aeródromo de Belbek en las cercanías de Sebastopol fue ocupado por fuerzas de la Flota del Mar Negro y hubo momentos de nerviosismo por parte de los militares ucranianos que custodiaban las instalaciones.


Todo ello ha trascendido después de la revuelta que ha vivido Ucrania y que ha derrocado al ex presidente Viktor Yanukovych envuelto en sospechas de corrupción junto con gran parte de su gobierno.


Pero, ¿cuál es la radiografía de este país de la Europa del Este que fue miembro integrante de la Unión de Repúblicas Soviéticas? A continuación desarrollamos los 7 claves para entender el conflicto ucraniano y los retos a los que se enfrenta.

1.- Ucrania es un país que a diferencia de Rusia no ha hecho mínimanente bien la transición hacia una economía occidental. Rusia la ha hecho de manera imperfecta, sin embargo, su mercado ya opera razonablemente bien. 


2.- Esto según autores rusos, se debe a que Ucrania consiguió salir de la URSS con un esfuerzo cero. Es decir, le vino dado de Moscú. Mientras que en Rusia sí que hubo conflicto y los tanques salieron a las plazas, en Ucrania un día Gorbachov decidió que Ucrania era Ucrania. Además, a eso hay que sumarle un factor distorsionador y es que, antes de esto, cuando toda la Europa del este integraba la Unión Soviética, Nikita Kruschev libró a Ucrania la península de Crimea, que era un territorio ruso conquistado a los musulmanes. 

3.- Esto ha determinado que Ucrania tenga una situación un poco paradoxal: la zona potencialmente industrializada es la rusófoba, la que está en el este. Mientras que la parte más occidental y europeísta es la menos industrializada y capacitada económicamente. Esto entraña una profunda contradicción ya que debería ser al revés. 

4.- Ucrania depende absolutamente para su supervivencia de Rusia porque depende energéticamente. Su industria y gran parte del año las viviendas dependen del gas ruso. Además, el gas ruso se le ofrece a unos precios sensiblemente por debajo del mercado. No es solamente que Rusia pueda amenazar a Ucrania con dejar de suministrarte gas, sino que ponérselo al precio al que se lo vende a Europa ya sería catastrófico para su diezmada economía ya que prácticamente está sin reservas económicas.

5.- Ucrania, que tiene una industria poco competitiva, exporta prácticamente en su totalidad a países de la antigua URSS porque Rusia absorbe el 24% de su importación y en el resto de ex repúblicas soviéticas (Bielorrusia, Kazajstán, etcétera) llega al 60%. Europa solo absorbe el 15%. 

6.- No tiene reservas económicas y la única ventajas que tiene es que tiene una deuda pública muy baja. No obstante, el problema es que para que los mercados internacionales le dejen dinero no basta eso sino también la confianza de que vaya a devolver el dinero que reciba, y eso no lo puede ofrecer. 

7.- Europa proponía un conjunto de condiciones que pasaba por dar dinero al país, pero para hacer las reformas tipo troika (FMI, Bruselas…): precios subvencionados, fuertes medidas con retorno, etcétera. Algo que le resultaba imposible de mantener a Ucrania y que inauguraría una situación peor que la griega. En este sentido, que apareciera Estados Unidos diciendo que daría 700 millones de dólares al país estaba bien, pero no arregla el futuro sino que maquilla el presente porque no construye un mercado laboral. En la actualidad la subsistencia económica del país pasaba por que Rusia le iba entregando 15.000 millones de dólares a largo término, a bajo interés y sin condiciones para reformas estructurales de la economía. La troika nunca desarrolla acciones de este tipo

El pastel ucraniano es muy complicado, pues, y previsiblemente solo saldrá adelante si hay un pacto con Rusia porque Europa no está dispuesta a adquirir el peso de Ucrania y mantenerlo per sé. Ni si quiera lo hizo con Grecia que es un país mucho más pequeño. ¿De qué van a vivir pues los ucranianos? Rusia o Occidente, es el dilema.